
Travolta
regresa en grande y entaconado
En el musical Hairspray, film que se estrena en el país en noviembre, el actor
asume el rol de Edna, una matrona entradita en carnes y sobrada en estilo
Por Cindy Pearlman

¿Una excelente comedia musical protagonizada
por John Travolta? ¿El mismo que sorprendió
a toda una generación con su forma de bailar
en Fiebre del sábado por la noche (1977),
Vaselina (1978) y Tiempos Violentos (1994)?
No pareciera implicar un enorme riesgo. Aunque,
si se piensa bien, la versión cinematográfica
del legendario musical Hairspray quizá sí sea
algo aventurada. Después de todo, Travolta
hace el papel de mujer: una matrona obesa
y audaz que pesa unos 135 kilos.
"No saben cuánto luché por sus curvas", dice
el actor de 53 años. "Los productores estaban empeñados en que pareciera una nevera.
Yo quería que se viera como una mujer encantadora de talla extragrande, tal como
luciría Liz Taylor con unos cuantos kilos de más. Devolvía el traje de gorda una y otra vez hasta
que finalmente lo ajustaron. Tenía que lucir hermosa y llena de curvas".
En lo relativo al baile, la vasta experiencia de Travolta con la música disco no sirvió de mucho. "Fue toda una tortura", explica, haciendo una mueca de dolor. "Ni siquiera podía moverme; así que decidieron cambiar mis zapatos de tacón de aguja por unos que fuesen cómodos para bailar. Pero seguían trayéndome tacones altos, como los que usaba mi madre cuando era un niño. Y yo insistía: 'Cuando era un jovencito, las chicas usaban zapatos con un tacón más grueso. Tráiganme unos zapatos así, y de todos los colores. Esos tacones gruesos no maltratan los pies'".
Basada en el musical que aún se presenta en Broadway y que, a su vez, es una adaptación de la comedia cinematográfica de John Waters -estrenada en 1988 y en la que el papel que hace Travolta lo interpretó originalmente el travesti Divine-, Hairspray está ambientada en la ciudad de Baltimore de 1962, donde Tracy Turnblad (Nikki Blonsky), una adolescente con problemas de sobrepeso, sueña con bailar en el programa televisivo The Corny Collins Show. Además de Travolta, quien asume el papel de Edna, la siempre comprensiva madre de Tracy, el elenco lo integran Amanda Bynes, Zac Efron, Queen Latifah, Michelle Pfeiffer y Christopher Walken, este último como el padre de Tracy.
El día que tuvo lugar esta entrevista, que
se realizó en un hotel de Los Ángeles, Travolta lucía en buena forma, esbelto
y para nada femenino, con unos pantalones y una camiseta negros. Entonces, ¿qué
se necesita para que un hombre que siempre ha figurado en las listas de los chicos más sensuales se convierta en
una mujer obesa? "Fue una cuestión de entrenamiento", responde suspirando.
"Al aceptar este papel estaba consciente
de que pasaría horas maquillándome
y que sería un infierno sobre ruedas.
La verdad es que no me importó, pues consideraba que el tiempo que pasaba sentado para que me maquillaran era la
evolución que necesitaba para convertirme en toda una mujer. Si uno lo ve de una manera positiva, entonces resulta mucho más fácil cuando te están poniendo capas
y capas de maquillaje en la cara y pestañas postizas. Finalmente, cuando me miré, después de que me habían maquillado y que tenía un vestido puesto, no me reconocía", agrega riendo. "Hice la prueba con otras personas. Me paraba frente a ellas y les decía: 'Échenle un vistazo a esta chica. ¿Qué les parece?'. Y me agradaba mucho cuando contestaban: 'Es graciosa. Es animada. Incluso es bonita'". "Estaba emocionado", dice Travolta. "Sabía que también habíamos dado en el clavo con el personaje gracias a sus ojos, que tenían una expresión que traspasaba el maquillaje. Se notaba la ternura que ella irradiaba. Quería que fuera agradable como Delta Burke (actriz estadounidense de cine y televisión). Además, tenía que ser hermosa, igual que Liz Taylor. Era necesario que luciera muy atractiva y agradable a la vista".
Coquetería pura y dura
"Creo que me veo mejor con el vestido de lunares", asegura el actor riendo. "Me hace recordar las imágenes que tengo de Sofía Loren en los años sesenta. Mucha gente piensa que luzco mejor con
el traje brillante a lo Tina Turner. Ése también me
gusta, pero el de lunares, sin duda, lo define todo".
Kelly Preston, su esposa, no tuvo problemas con
esta transformación temporal. "Kelly estaba muy interesada en la película aun antes de que me contrataran", recuerda Travolta. "Le encantó la idea
y el libreto también le gustó. Después de iniciada
la filmación se presentó un día en el plató y estuvo observando mientras realizaba el número de baile
y canto Welcome to the '60s. Miré a un lado del set
y vi que estaba llorando. Me acerqué y le pregunté
qué sucedía. Me dijo: 'No lo sé. Es que es una
canción tan alegre que refleja un momento particular
de la relación entre madre e hija en la película…'.
Fue gracioso, pues era su esposo quien le estaba mostrando ese momento sublime madre-hija".

De otro lado, comentaba el actor, había que lidiar con Walken, el esposo de Travolta en la comedia musical.
"Chris fue la primera opción en la que pensé para que interpretara a mi marido", señala. "Somos viejos bailarines
y hay un entendimiento común cuando estamos juntos". Ambos se lucen en una escena de baile que es extrañamente conmovedora y que, literalmente, hace
que el film se detenga. En dicha secuencia los
Turnblad bailan por toda la casa hacia un callejón,
al ritmo de la canción You're Timeless to Me".
"Para mí fue una de las mejores escenas -asegura
Travolta-, pues Chris y yo somos de pies ligeros. La clave
del éxito fue que ambos comprendimos que este baile
trataba sobre un hombre que está muy enamorado de su esposa. Cuando Chris se comprometió a sentir esa pasión por ella, o sea yo, estábamos hechos. Finalmente,
me dijo: 'Ah, ya entiendo, John. Está loco por ella; la adora. Son unos salvajes en la cama'", recuerda Travolta. "Y le respondí: 'Sí, esa es la idea. Sienten una gran pasión mutua'. Entonces agregó: 'Es decir, ahora puedo coquetear contigo
y tú me respondes'".
"Fue esa energía que sentí lo que hizo posible que todo saliera a pedir de boca -añade el actor. Si Chris hubiera actuado distante o excéntricamente, nada hubiera resultado tan bien. Pero fue excelente, pues sonreía cada vez que
me veía bailar. Es maravilloso que piense que una
mujer talla 60 es sensual".
Muy bien. Entonces, de esos dos danzarines veteranos, ¿quién llevaba a quién
al bailar? "Creo que él tuvo que llevarme -responde Travolta riendo-, pues él era el hombre". Travolta también inventó un paso al final de la película en el que mueve las caderas, desliza dos dedos por las cejas y después los apunta hacia la madre
de la chica mala de la comedia (papel interpretado por Michelle Pfeiffer).
"Todos creen que ese movimiento de la mano es un homenaje a la película Tiempos Violentos", dice. "En realidad fue una manera de decirle: 'Te estoy mirando'. Es un movimiento hecho con dos dedos que da la impresión de que la estoy observando
y que más le vale no sea mala con mi hija, porque si no...".
| Buen instinto |
Las perspectivas de Hairspray eran ya promisorias, pues Travolta había estado en el candelero últimamente. El maestro de los regresos exitosos a la gran pantalla se anotó otro punto recientemente con uno de los más grandes éxitos de taquilla de su carrera: Wild Hogs, una comedia que trata sobre la vida de cuatro motorizados de edad madura en la que también destacan Tim Allen, Martin Lawrence y William H. Macy.
"Quedé gratamente sorprendido, aunque la verdad no tanto, de que esta película hubiera tenido tanto éxito", acota el actor. "El motivo por el que participé en esta producción es que quería verla, o bien como protagonista o, simplemente, como espectador. Me encanta la idea de que cuatro tipos maduros recorran las carreteras en motocicleta. El libreto era divertido y el reparto lo hizo aún más gracioso".
Con una proyección de que recaudaría 20 millones de dólares el fin de semana de su estreno, Wild Hogs duplicó la cifra, y terminó recaudando 250 millones de dólares en todo el mundo. "Muy rara vez soy instintivo acerca de una película", afirma. "Lo fui con Vaselina, con Fenómeno (1996), con Contracara (1997) y, ahora, con Wild Hogs".
Oriundo de Englewood, Nueva Jersey, Travolta se inició en el mundo del espectáculo como bailarín y, después de alcanzar el estrellato en la televisión con el papel de Vinnie Barbarino en la serie Welcome Back, Kotter (1975-1979), se catapultó a la pantalla grande con dos exitosos musicales, interpretando a Tony Manero en Fiebre del sábado por la noche y a Danny Zuko en Vaselina. Si bien no había vuelto a participar en uno desde entonces, afirma que siempre le han apasionado los musicales.
"Para mí, he sido Danny Zuko desde hace 35 años", explica. "Habían intentado que participara en producciones musicales desde hacía muchísimos años, incluso en Chicago (2002), que lamentablemente rechacé tres veces. Esta vez, los mismos productores me dijeron: 'No te vamos a dejar ir. Esta vez vamos a conversar contigo hasta que captes la idea'". |
Fotos: Cortesía New Line Cinema. The New York
Times Syndicate. Derechos de El Universal.
Traducción: Servio Viloria
Ver también:
- New York Fashion Week
- Travolta Regresa en grande y entaconado
- Asuntos de familia
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