La nueva reina de la literatura fantástica
Conozca a Cornelia Funke, la escritora alemana autora de la trilogía Mundos de tinta, llamada a emular el éxito de la saga de Harry Potter tanto en el papel como en la gran pantalla
POR GEMA VIEGA
Dragones verdes, serpientes azules, plumas blancas, cuarzos rosas, mechones de rizos rubios metidos, como si fuesen confitura de cabello de ángel, en frasquitos de cristal... El escritorio de Cornelia Funke es un campamento de fantasía. Por algo esta autora está conquistando al público internacional con sus novelas para niños, y la revista Time la ha elegido como una de las cien personas más influyentes del mundo. Hasta el momento ha vendido más de cuatro millones de ejemplares de Corazón de tinta, el primer volumen de una trilogía, al que le siguió Sangre de tinta y que concluyó, tras el fallecimiento de su marido, con la obra que presentó este año, bajo el título de Muerte de tinta, una novela que ya convive en las librerías y le hace la competencia al mismísimo Harry Potter. Conocida como la J. K. Rowling alemana, su literatura está protagonizada por una niña y un padre que descubren el poder de los libros a través de un don: cuando leen en voz alta, algunos personajes se vuelven reales. Con los pies descalzos, la chimenea encendida y un pastel de chocolate sobre la mesa, Cornelia revela que, curiosamente, uno de los protagonistas estaba inspirado en el actor Brendan Fraser, el mismo que ahora lo encarna en la versión cinematográfica de la historia -a estrenarse en enero en Estados Unidos-, una película que viene avalada por la productora de El señor de los anillos... Encendida la grabadora, se le pide, entonces, que lea su vida.
Antes que nada, ¿qué tiene que ver tu trilogía Mundos de Tinta con Harry Potter?
"Que las dos sagas les hablan a los niños de la oscuridad de la vida".
¿Quieres decir que las novelas de fantasía hablan de un mundo oscuro?
"Sí, en realidad, si te fijas, Harry Potter es una historia que aborda temas escabrosos. Su éxito ha demostrado que nuestros hijos son capaces de enfrentarse a la dureza del mundo mientras que los adultos damos la espalda a lo que no nos gusta. Es como si viviésemos en una casa con habitaciones a las que no los dejamos entrar para sobreprotegerlos de algo que, en realidad, ya están viendo a su alrededor. Todos los niños conocen la muerte, la pena, el sufrimiento o la violencia, pero si no se les habla de ello se convertirán en gente miedosa. Por eso, aunque Harry Potter relata cosas muy duras, los chicos no tienen la necesidad de cerrarlo, porque la autora lo envuelve en el marco amigable de la magia. Esto hace que se sientan seguros para indagar en sus emociones y poder aprender de lo malo. Es la clave por la que la fantasía tiene tanto éxito".
Más allá de las comparaciones literarias, ¿conoces a la escritora J. K. Rowling?
"No, pero la editora de Londres que me descubrió a mí, también la descubrió a ella; el productor que ha llevado al cine nuestras películas es el mismo y la mujer que viaja conmigo cuando estoy de promoción también va con ella. Mucha gente que rodea mi vida la conoce bien".
"CREO QUE TENGO EL DON PARA ESCRIBIR PARA TODOS LOS PUBLICOS " |
¿Y qué te dicen?
"Que somos muy parecidas, es extraño...".
¿No te tienta conocerla?
"Claro que sí. Estuve en una de sus lecturas en el Kodak Theatre de Hollywood y comprobé que trataba a los niños igual que yo. Es abierta, directa y responde con naturalidad. ¡Más de 1.600 chicos esperaban para que firmara sus libros! Por eso, aunque había gente dispuesta a presentármela, ese día fui yo quien no quise entretenerla".
¿Cuál es la mayor diferencia entre escribir para niños y hacerlo para mayores?
"Una escritora americana dijo una vez que la diferencia entre las historias para adultos y las que se hacen para pequeños es que las segundas tienen siempre un final de esperanza que los propios niños infunden. Además, los libros para jóvenes están escritos así porque nosotros, los autores, a pesar de mostrarles los temas oscuros, somos gente que cree en la luz".
Al poco de instalarte en Los Ángeles, a tu marido Rolf le diagnosticaron un cáncer y falleció. ¿Qué papel ha tenido la luz de tu literatura en la superación de las tinieblas de tu vida personal?
"Un papel extraño... Acabábamos de mudarnos aquí. Él estaba encantado de dejar atrás Hamburgo. Desde que empezó a sentirse mal hasta que murió sólo transcurrieron ocho semanas. Antes estaba perfectamente. Incluso decía que se veía cada día más joven. ¡Nunca se había encontrado tan feliz! Cuando enfermó me pidió que llevara mi ordenador al hospital y escribiera en su habitación, porque quería que siguiésemos con nuestra vida de siempre. Así que yo con una mano trabajaba y con la otra le hacía mimos...".
¿Qué escribías?
"Una traducción al inglés de uno de mis primeros libros sobre cazafantasmas. En referencia a tu pregunta sobre literatura y vida, te diré que pasó algo muy raro, aunque interesante, cuando él murió... Recuerdo que llegué a esta casa y pensé: no voy a ser capaz de volver a escribir jamás. Pero me senté frente a Muerte de tinta, que era la última parte de mi trilogía, un libro que había terminado justo antes de su enfermedad y en el que la protagonista se encontraba con la muerte. Entonces pensé: tendré que modificar la novela porque ahora sé más sobre la pérdida que antes. Lo increíble fue que, tras leerla, sólo tuve que cambiar una frase. Todo quedó intacto. Muchos creen que éste es un libro autobiográfico, escrito después de la pérdida de mi marido. Pero no".
¿Debo entender que piensas que la literatura es un espejo que prevé la realidad?
"Eso sentí... Fue como si hubiera escrito algo que después pasó, como si el libro me hubiera preparado para lo que iba a venir en mi vida. Mis palabras ya conocían mi destino. Después, el dolor me hizo entrar en esa habitación prohibida y empecé a conocer a otras personas que habían pasado por lo mismo. Me contaban historias sobre la pérdida que nunca habían compartido antes. Cuando descubres el maravilloso poder de la empatía, la capacidad de sentir lo mismo que el otro, es cuando evolucionas y creces. Pero insisto en que lo más extraño fue que yo había escrito sobre lo que sentí tras la muerte de mi marido antes de que pasara. Alguien, no recuerdo su nombre, dijo: 'Escribo para descubrir qué sé'".
¿Y cómo ha influido el aprendizaje de esa etapa en tu forma de escribir y vivir?
"Ahora siento que mis interacciones con las personas son más maduras porque vivo muy intensamente. Mi forma de escribir también ha cambiado. Aunque sigo enamorándome de las palabras voy directa al grano. Soy más clara y tengo rituales".
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Tras trabajar para niños necesitados, Funke empezó a escribir e ilustrar cuentos infantiles |
Ah, ¿sí?, ¿en qué consisten?
"Colecciono imágenes. Todas las fotos y los dibujos que ves son guiones previos para los cinco libros que tengo en proceso".
¿Estás escribiendo cinco libros a la vez?
"Sí, es como un juego de malabares. Trabajo en cada uno de ellos según me conviene. Antes no lo hacía así. Todo esto empezó cuando me mudé a esta casa. Era de Faye Dunaway, pero tiene una vibración muy íntima, más de escritor que de actriz. Siento que este lugar me inspira, no sólo literariamente sino a nivel vital. Me siento muy viva desde que me mudé, hace ya tres años, a esta ciudad".
¿Qué es lo que más te gusta de Los Ángeles?
"En España o en Italia no puedo desaparecer, mientras que aquí paso totalmente desapercibida. Vine a esta ciudad para una exposición de libros. Todo el mundo me la pintaba fatal. Recuerdo que fui a la playa con mi familia y me sentí muy irritada por lo diferente que era de Europa. Pero, poco a poco, entendí la diferencia y me enamoré apasionadamente. A mi marido le pasó lo mismo, así que volvimos más veces. Teníamos amigos, como Brendan Fraser, que nos recogía por las mañanas y nos enseñaba los mejores sitios de Los Ángeles. Lo mejor de esta ciudad es que te permite escapar. Puedes tomarte un café en Hollywood y luego vivir, como yo, en medio de la naturaleza".
Dime, ahora que ya has acabado la trilogía, ¿tus novelas seguirán siendo para niños o van a crecer?
"He trabajado en ella siete años, y en los últimos tres me ha pasado de todo. La última vez que viví sola era una veinteañera. Ahora, a los 49, debo reinventar mi vida. Mi hija Anna, que ya tiene 22 años y se ha leído todos mis libros antes de que se publicasen, dice que debería pasar a escribir para un público adulto, pero me siento mal cuando dejo a los niños atrás. Además, ¡hay tantos autores sólo para los mayores! Creo que tengo el don de escribir para todos los públicos. Cuando las familias vienen y me dicen que me han leído cuatro generaciones me hacen tan feliz que me sentiría muy mal si perdiera eso. Lo que sí te puedo asegurar es que mi próximo libro va a ser más maduro que la trilogía".
Tu último libro, Muerte de tinta, habla de la muerte como algo femenino y maleable, que se transforma; unas veces aparece como un gato, otras como un pájaro... Al final se parece a la vida, ¿no?
"Exacto. ¿Por qué vamos a parar de transformarnos después de lo que llamamos muerte si a lo largo de la vida siempre estamos cambiando? Desde que era niña me parece que es tan sólo una de esas puertas que nadie quiere abrir. Recuerdo que mi madre me regañaba: 'No puedes decir eso, Cornelia, ¿no te das cuenta de que la gente no lo ve así?'. Nunca he tenido miedo a morir, pero odio no poder seguir a la gente que cruza esa puerta. Por eso pienso que vivimos muchas veces y juego con mis hijos a soñar qué vamos a ser en otra vida".
¿Crees que todos nos volvemos a encontrar?
"Sí lo creo. Si te fijas, tenemos conexiones con gente que no conocemos de nada, las vemos y empatizamos. Y con otros no pasa".
¿Y con qué tipo de personas suele conectar Cornelia Funke?
"Con las que abrazan el mundo, con artistas, con gente de mente abierta. Hay miradas que dicen mucho y que jamás vuelves a ver. Por eso pienso que todo lo que se va de nuestra vida no es algo que perdamos. La magia de los encuentros radica en no saber qué va a pasar después. Siempre he pensado que el milagro vive en la capacidad para hacernos preguntas, que es lo que yo intento hacer con mis novelas, pero sólo se mantiene a nuestro lado si aprendemos a vivir sin necesitar todas las respuestas".
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EL ANTES
Nació en Dorsten, Alemania. De pequeña quería ser astronauta para ver las estrellas, sueño que desechó cuando descubrió que se precisaba entrenamiento militar. También deseó convertirse en piloto y vivir con los pieles rojas. Al final, estudió Pedagogía e Ilustración. Tres años como trabajadora social con niños desfavorecidos la impulsaron a escribir e ilustrar cuentos para ellos. Entre sus títulos: No hay galletas para los duendes y Dos brujitas salvajes.
EL AHORA
Cornelia Funke es, junto con J. K. Rowling, la escritora de literatura juvenil más importante del panorama internacional. Tiene 58 años. Tras perder a su marido hace dos, vive en Los Ángeles con sus hijos, Ana y Ben. este año publicó Muerte de tinta, una muy recomendable aventura. No te pierdas su web: corneliafunke.de.
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Los actores Brendan Fraser, Helen Mirren, Eliza Bennett, Andy Serkis y Paul Bettany, entre otros, son los protagonistas de la versión cinematográfica de Corazón de tinta, dirigida por Iain Softley. Nada más y nada menos que Newline Cinema, la productora de El señor de los anillos, ha sido la encargada de realizar esta superproducción que llegará a las pantallas del mundo a principios del año 2009 de la mano de Tripictures. "Mi película es dura porque en ella no hay disfraces, ni tapaderas. Guillermo del Toro, al que admiro mucho, dijo que es un guión con un buen final porque la protagonista, a pesar de morir, salva su alma. Vence el amor a la humanidad".
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