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Un
minino en casa
Una de las mascotas más dóciles
y que despierta mucho misterio entre grandes y chicos es el gato.
Tiene una especie de sex appeal, un aire de seducción, que
lo hacen irresistible. También recuerda a los felinos de
la selva, pero en miniatura. Su pelaje es tan suave que algunas
veces no se puede parar de acariciarlo. Además, lo cálido
de su cuerpo lo hace comparable a una estola nueva.
En el caso de los niños muy pequeños, los juegos pueden
resultar rudos. Y es que, casi instintivamente, halan al gato por
la cola, o las orejas, lo cual le molesta y lo lastima. Lo normal
es que el gato se defienda y resulten con algunos rasguños
menores. Desde pequeños, a los niños se les puede
enseñar a cargar a la mascota. La manera más fácil
es colocar una mano en el pecho del gato y otra alrededor de las
patas traseras, doblando la cola hacia adentro. Así se sentirá
cómodo.
Los mininos tienen un carácter muy independiente, un detalle
que se debe tener presente a la hora de escoger uno como animal
de compañía. Si la elección es inapelable,
es preciso pensar si desea que sea bebé o adulto, macho o
hembra, de pelo largo o corto; además de tomar en cuenta
el acondicionamiento del hogar antes de llevar el gato a casa. La
raza también es importante, sin descartar a los mestizos,
que los hay en abundancia, y que también merecen un hogar
lleno de afecto.
La emoción no debe privar sobre el sentido común,
puesto que tener una mascota es una gran responsabilidad. Los animales
de compañía demandan atención en casa, control
médico, actividad física, entre otros.
Mejor es prevenir
Antes de tomar la decisión final, es bueno pensar si tiene
suficiente tiempo para dedicarle al minino. Dado que es un animal
curioso y juguetón por naturaleza, puede aburrirse solo en
casa cuando todos van a trabajar o estudiar. Puede sentirse solitario
y entonces buscará la forma de escapar a otro hogar donde
encuentre compañía humana.
Previamente a la llegada al hogar, es prudente recoger adornos y
piezas de valor con los que pueda jugar, alejar de su alcance conexiones
eléctricas y cubrir los muebles para que no se llenen de
pelos. También, colocar el recipiente de la basura de manera
que no pueda hurgar en él y asegurar las puertas de los gabinetes,
para que no se esconda o quede atrapado. Y no hay que olvidar el
acondicionamiento de un espacio para la mascota, con cuencos para
su alimento y el agua. Además, es necesario disponer una
caja con arena suficiente para sus necesidades, que deberá
cambiarse periódicamente.
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| Galería |
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Hola, soy Kafu. Vivo con mi mamá,
la Soco.
En casa hay seis gatos más, pero con mi cariño
y mi constante ronroneo, me he ganado
el corazón de todos. Tanto, que soy el consentido y
todo el que nos visita me quiere cargar. Nunca había
sido tan feliz.
Si desea
que su mascota ilustre esta seccion envie su foto con una
historia corta al correo:
nvasquez@eluniversal.com
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Pequeñitos
Al nacer, los mininos no pueden ver ni oír, por ello son
muy delicados y dependen de su madre y de los humanos a su alrededor.
Lo que sí pueden hacer es tocar, o palpar, y oler. Por medio
de estos sentidos reconocen a su madre. Gracias el sentido del olfato,
muy agudo y desarrollado, reconocen el pezón de la madre
a través del cual se amamantarán. Durante la faena
no hay disputas, cada cría tiene el suyo.
Los recién nacidos deben permanecer al abrigo de mamá
pues a esta edad no tienen capacidad para controlar su propio calor
corporal. Si no es así, podrían morir. Para llevarlos
a casa como mascota, lo mejor es consultar con el veterinario para
saber cuál es la edad apropiada.
Cuando los gatos ya están más grandes, se les puede
cargar sin problema, teniendo siempre cuidado con la cavidad torácica
y la zona abdominal, que son muy blandas y pueden sufrir daños
fácilmente. Por instinto, si sienten que están en
peligro o que algo les incomoda, tratarán de zafarse de los
brazos humanos. En estos casos, lo mejor es dejarlos libre porque
se puede terminar con unos cuantos rasguños.
Noctámbulos
Los gatos duermen cuando los humanos están despiertos y permanecen
despiertos cuando sus dueños se van a la cama. Son noctámbulos
por naturaleza, hacen rondas por la casa durante la noche, explorando
cada rincón y buscando presas qué cazar.
Para dormir con toda libertad, el minino busca los lugares de la
casa donde se aprovechan mejor los rayos del sol. Esos son sus preferidos,
por ser los más cálidos. Allí les verá,
desde cachorritos, en diferentes posiciones, a gusto. Y no es extraño
que se pueda percibir el misterioso, pero agradable, ronroneo, que
emiten normalmente cuando están complacidos. Aunque también
puede ser un indicativo de temor o alguna dolencia. l
| Características |
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Juegos. A
los felinos domésticos les encantan las bolas de hilo,
con las que pueden recorrer toda la casa, hasta que quedan
atrapados en una espesa maraña. Es por ello que el
estambre y materiales similares, que no forman parte de sus
juguetes, no se deben descuidar o dejar a su alcance.
Curiosidad. Este rasgo innato
los lleva a escalar ciertas alturas dentro de la casa,
así sea a través de medios inusuales, como el
mantel de la mesa, la cortina o la base de una lámpara.
Esto puede traer consecuencias desastrosas y, en ocasiones,
hacer que se lastimen. Lo ideal sería adquirir, en
las tiendas de mascotas, el juguete ideal para que puedan
escalar y afilar sus garras sin problemas.
Constancia. Su instinto de
caza los anima a persistir, con mucha paciencia, tras
lo que consideren su presa. Cuando se dispara su curiosidad,
hay que pensar en
diversas estrategias para hacerles desistir.
Higiene. El gato es un animal
que dedica un tiempo considerable a acicalarse. Lame meticulosamente
su cuerpo para eliminar la suciedad acumulada y además
reafirmar su olor corporal. Pero los dueños pueden
reforzar el aseo mediante el cepillado diario y, por supuesto,
el baño, una vez que tenga todas sus vacunas.
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