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Agotamiento silencioso

Un cansancio persistente, dolores musculares y una reducción de los niveles de concentración, son algunos de los síntomas del síndrome de fatiga crónica, una enfermedad cuyo diagnóstico, a veces, toma años. Pablo Blanco

“A Verónica, de 27 años, le resulta imposible enfrentar las tareas del hogar. ‘Se me hace difícil estar con mi hija durante el día, debido al agotamiento físico y mental. Me cansa caminar unas pocas cuadras, me cuesta mucho levantarme en la mañana y se me olvidan las cosas’. Algunos de los síntomas que padece son dolor muscular, sudores nocturnos, tristeza e irritabilidad”.

Verónica forma parte de un testimonio recogido por la versión electrónica del diario argentino La Nación para una investigación sobre el padecimiento orgánico emocional conocido como el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Por lo general, el diagnóstico de esta patología es el producto de años de descarte de otras enfermedades de síntomas muy similares, tales como hipotiroidismo, apnea del sueño, narcolepsia, trastornos depresivos graves, mononucleosis crónica, esquizofrenia, cáncer, obesidad y alcoholismo, entre otros padecimientos.

“Mi hermano menor, que es un deportista famoso, comenzó a manifestar signos de profundo cansancio. Yo, que soy químico, y conociéndole desde niño, me di cuenta de que lo que tenía no era una flojera terrible”.

“La verdad, me daba vergüenza no levantarme en las mañanas con mis hijos adolescentes que me invitaban a hacer ejercicio... pero es que me pesaban los huesos como si fueran de plomo”.

Son los testimonios contenidos en el libro Síndrome de Fatiga Crónica, del doctor venezolano —radicado en México— Jorge Escalante, quien comenta, como abreboca de su obra, que “como todos los virus, éste no respeta edad, condición social o económica”.

De cualquier forma, es importante aclarar que se trata de una afección compleja y debilitante, cuyo rasgo principal, como su nombre lo indica, es la aparición de una fatiga intensa que no cesa tras el descanso, y que se acentúa luego de una actividad física o mental de esfuerzo mínimo. En www.netdoctor.net el doctor Alvar Ocano Pueyo explica que a esta enfermedad se le asocia también con la neurastenia, un padecimiento que tiene ya más de un siglo, con el cual el SFC tiene similitudes sintomáticas.

¿Sufre usted de SFC?
Antes de revisar la lista de síntomas es importante aclarar que el primer paso que debe dar toda persona que sospeche que padece el SFC, es asistir a su doctor de confianza y esperar a que éste le dé un diagnóstico que confirme la existencia del mismo, tomando en cuenta todos los factores de su historia médica particular que puedan estar influyendo en la aparición de la enfermedad.

Lo usual es que el especialista le solicite un examen completo de laboratorio (sangre, orina, heces), un examen físico, y un test psicológico. Todos estos chequeos de rigor son posteriores a la aparición de las siguientes señales:

l Sensación de cansancio por períodos (promedio) de más de seis meses (aun cuando esté descansando bien y durmiendo lo suficiente).
l Dolor de garganta.
l Nódulos linfáticos adoloridos o sensibles en el cuello o las axilas.
l Dolor inexplicable en los músculos.
l Dolor que se mueve de articulación en articulación, pero que no se presenta con enrojecimiento o hinchazón.
l Dolores de cabeza muy diferentes a los que sufre usualmente.
l Problemas con su memoria o sus niveles de concentración.
l Sensación de cansancio por más de 24 horas, después de hacer ejercicios.
l Problemas para conciliar el sueño.
l Cansancio extremo para levantarse en las mañanas.
l Cambios de peso y apetito.
l Tener algunas décimas de fiebre en las tardes.
l En casos más extremos se presentan síntomas más severos como: dolor abdominal, flatulencia, dolor pectoral, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y en la boca, dolor de oído, arrítmia cardíaca, dolor en la mandíbula, náuseas, trastornos psicológicos, sensibilidad dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.

Múltiples causas
Hasta ahora, no se ha determinado una causa única del síndrome de fatiga crónica. Actual– mente, diversos grupos médicos de Estados Unidos (donde la enfermedad arroja cifras alarmantes) se dedican a estudiar las mutaciones genéticas que pueden hacer que una persona se vuelva “vulnerable” a sufrir un SFC, frente a determinados estímulos como: infecciones virales, pesticidas o insecticidas. Hoy en día, es improbable que sea una enfermedad contagiosa. En todo caso, siempre se le ha asociado con factores específicos de orden psíquico y orgánico como: el estrés, la depresión, la ansiedad, las toxinas, alergias, enfermedades reumáticas, anemia grave y alteraciones metabólicas y hormonales.

Usualmente se recomienda...
Dependiendo del paciente, el médico recetará un tratamiento determinado. No obstante, existen indicaciones generales para contrarrestar el SFC. Ellas son las siguientes:
l Tratar de lograr un equilibrio entre actividad y reposo, en períodos de tiempo predeterminados.
l En los casos más drásticos, hay que recurrir a cambios importantes en el área laboral, o bien a un cambio de funciones dentro de la oficina. Oportunamente, podría recomendarse un cambio de trabajo.
l En la medida de lo posible se requiere cambiar, también, los hábitos cotidianos: programar actividades recreativas fuera de casa, no fumar, beber abundantes líquidos no alcohólicos y disminuir el consumo de café, entre otros.
l Tratar de identificar las horas del día en las que se sienta mayor energía y programar la mayor cantidad de actividades para esas horas.
l Antes de seguir una rutina moderada de ejercicios físicos, consulte con su médico sobre sus niveles de fuerza. La microgimnasia es una de las opciones válidas en este sentido.
l Lamente abiertamente la energía que ha perdido; permítase reconocer y expresar sentimientos como la tristeza y la frustración.
l Si su memoria y concentración se ven muy afectadas por el SFC, haga su lista de cosas importantes a realizar durante el día. Además, consulte con su médico sobre los productos que le pueden ayudar a incrementar sus habilidades mentales.
l La psicoterapia cognitiva conductual es una alternativa que ha traído resultados muy favorables para combatir la enfermedad. De ella se beneficia no sólo el paciente, sino toda la familia. l

Sitios web consultados
http://www.solomujeres.com/Articles/Fatigue.html
http://familydoctor.org/e031.xml
http://www.salud.bioetica.org/fatiga.htm
http://www.latinsalud.com/articulos/00646.asp

Coordenadas
Doctor Reynaldo Da Costa Sánchez. Hospital Victorino Santaella. redasa78@hotmail.com

Otra causa: depresión inmunológica

“Durante mi adolescencia comencé a sufrir de disnea nocturna y dolores musculares. Cuando cursaba el último año de bachillerato, andaba con la premura de la tesis y los exámenes del último año. Tenía muchas actividades simultáneas: las pruebas internas para entrar a la universidad, el grupo de teatro del colegio, las clases de música y los talleres de danza. Con el tiempo, la disnea se acentuaba y durante el día comencé a sentir un cansancio atípico en todas las actividades en las que estaba involucrada. Rápidamente, acudí al médico y todos mis exámenes estaban perfectamente bien. Al poco tiempo, me diagnosticaron fatiga crónica. En ese momento, la única recomendación médica fue la ingesta de vitamina B. Hoy en día me siento mucho mejor”.

El testimonio anterior corresponde a Sandra Moncada, bioanalista del Laboratorio Microbiológico Loyola, quien hoy en día entiende el fenómeno desde un punto de vista más químico. “Ahora comprendo que la enfermedad se debe, también, a una depresión del sistema inmunológico; disminuyen las defensas naturales del organismo. Por otro lado, según lo que me explicaron cuando me diagnosticaron, los síntomas de la enfermedad, una vez controlados, vuelven a aparecer cuando el organismo se sobreexpone a la actividad por encima de sus capacidades”. El doctor Reynaldo Da Costa Sánchez completa la explicación: “La relación de la enfermedad con el estrés es casi directa. Bajo una situación de exceso de actividad, sobre todo de trabajo, las defensas bajan y la persona, por ende, tiende a estar más expuesta a adquirir los síntomas que acompañan a la enfermedad”.

Fuentes consultadas:
www.el-carabobeno.com
www.dietaonweb.it
www.dsalud.com
www.drcomillot.com
www.elmundo.es/suplementos/salud

Especialista consultado: Doctor Dervis Bandres. Gastroenterólogo, especialista
en vías biliares y ultrasonido endoscópico. Clínica Atias y Centro Médico Docente
La Trinidad. Telfs.: 603.3200/ 945.8531

 
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