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São Paulo Fashion Week
Una pasarela llena de sol
Maytte Navarro São Paulo
Enviada especial
El próximo verano estará influenciado por el vecino Brasil que, sin lugar a dudas, se ha constituido en la pasarela más importante de Latinoamérica. Los diseñadores que participaron en el último São Paulo Fashion Week dejaron claro que están dispuestos a conquistar el gusto de hombres y mujeres de todo el mundo.
Este show alcanzó su décimo aniversario, y bajo la batuta de Paulo Borges, 49 creadores de moda presentaron sus propuestas, una realidad posible gracias al respaldo de la industria textil de ese gigante del sur, que no se va por lo bajito y ya se prepara para presentar sus telas en París.
São Paulo Fashion Week fueron siete días de vorágine, donde se recreó un poco de aquella corriente cultural que surgió en los años 60 como fue el Tropicalismo y que tuvo entre sus máximos exponentes a personalidades como Caetano Veloso, entre otros tantos “monstruos” en el mundo artístico. De allí que las referencias de la mitad del siglo pasado se convirtieran en una mirada de introspección.
No faltaron a esta cita en el edificio de la Bienal, ubicado en el parque Ibirapuera, las marcas consagradas como Forum, Zoomp, Alexandre Herchcovitch y Reinaldo Lourenço, quienes, sin duda, salieron airosos de esta nueva responsabilidad. También destacaron, entre los noveles, Basso & Brooke, integrada por el brasileño Bruno Basso y el británico Christopher Brooke, y Pedro Lourenço, quienes mostraron que a São Paulo le queda una larga vida, ya que cada edición se renueva a sí misma. La 19ª, correspondiente a la primavera-verano 2006, refleja el compromiso y la madurez de lo colectivo en un evento que va más allá de ser un acto social pues lo económico y lo artístico se convierten en su columna vertebral. A esto se suma la presencia de modelos que ya han hecho carrera internacionalmente como Fernanda Tavares, Adriana Lima, Isabeli Fontana, Carol Trentini y, por supuesto, la sin par Anna Hickmann, quienes son un valor agregado a cada puesta en escena. Como lo dijo en una oportunidad Paulo Borges: “Cada edición tiene una historia”.
São Paulo Fashion Week encierra también programas que buscan que otros grupos se beneficien, de allí la proyección social a través de cooperativas y escuelas que preparan mano de obra calificada y que incide en la creación de nuevos empleos en el área de la confección.
 En materia de trajes de baño las firmas Patachou, Agua de Coco, Sais, Cía Maritima, Agua Doce, Poko Pano y Rosa Chá fueron muy claras en sus sugerencias: bañadores llenos de colores, sofisticados, femeninos, reveladores (pero dejaron fuera el hilo dental). Estos se ven elegantes porque utilizan materiales nuevos que permiten hacer transposiciones, torcidos, piezas que se superponen. El encaje y el vichy le dan romanticismo a estas piezas, donde siguen vigentes las aplicaciones bien sean metálicas, de piedras o en croché. Los estampados se combinan con colores lisos y con blusas amplias tipo poncho. Los trajes de baño también mirarán un poco al pasado, especialmente el de dos piezas. Así lo mostró Osklen.
 Textiles de moda
La investigación en el campo de las telas es una constante en la industria textil, fundamental para un diseñador. Brasil es famoso, tanto por sus trajes de baño como por sus jeans, de allí que se indague para que estas prendas sean cada vez más atractivas y competitivas en el mercado. Para el verano de 2006 se impondrán los jeans que presentan una mezcla de algodón con hilos dorados; de esta manera, se les añade un toque de lujo.
La casa Rhodia patrocinó a 11 estilistas de la edición número 19. La investigación tecnológica dio como resultado interesantes fibras sintéticas que renovaron la proposición en colecciones como la de Rosa Chá, con bañadores que rompen lo acostumbrado, y la de Alexandre Herchcovitch, quien pudo recrear trajes de cortes perfectos.
Los textiles con toques metalizados, en colores iridiscentes y efectos artesanales resultaron excelentes aliados para la inspiración étnica, mientras que los que mezclaron líneas y geometrías estuvieron presentes en las creaciones años 70. No faltaron las mallas que recrearon el croché y se enriquecieron con cintas y ornamentos brillantes.
 Siguiendo el dictado Brasil
La pasarela estival paulista de 2006 tiene varias aristas, siendo las más resaltantes las que marcan una tendencia étnica y la onda retro, especialmente aquellas que recuerdan los años 70 y 80. Hay un regreso del dorado sin el toque barato de la penúltima década del siglo XX. Esa mirada al pasado estuvo en las creaciones de Carlos Tufvesson, con un trabajo impregnado de espíritu hippie y marcadamente psicodélico. Lo informal tiene su presencia en esta colección donde se alargaron las faldas y predominaron las telas de gran caída como el chifón y la seda que revelan la figura femenina. En cuanto a los colores prefirió toda la gama de los naranjas mezclados con malva, el estampado de rayas y temas florales rebordados. Tufvesson marca el regreso de las bacterias engalanadas con hijos metálicos.
 Alexandre Herchcovitch, quien en su colección femenina puso énfasis en las extravagancias de colores vivos, presentó vestidos osados, faldas vaporosas y ajustadas a la cintura. Para los estampados escogió temas marinos y corazones. Tampoco faltó el toque folk. En cuanto al look femenino tiene una referencia africana, así que vaya tomando nota.
Para los hombres prefirió el jeans transformado en overol y las camisas a cuadros. Herchcovitch también fue responsable de otra firma, Cori, donde envió un claro mensaje con acento marroquí a las seguidoras de la moda. No tenga miedo a los bordados ni a los agregados en metálico. Se imponen los tonos terracota para estos trajes donde prevalecen los kaftanes, tanto para mujeres como para hombres.Y si ellos quieren seguir a este número uno del diseño brasileño deben prepararse a usar pantalones floreados.
No se alejó de esta corriente Erika Ikezili con una tendencia más romántica, y la firma Tritón rememoró lo africano con colores y estampados logrados con superposición de materiales.
Ricardo Almeida el gran diseñador de ropa masculina, eligió una serie de trajes sueltos, en los que predominaron los tonos claros, de blanco a gris, pasando por el beige, y las camisas lisas de colores rosa y lila. Los pantalones de los trajes tienden a ser más ajustados, nada de pinzas. En cuanto a las chaquetas, éstas se vuelven más cortas. Un hombre diferente presentó Mario Queiroz, quien dejó ver que los pantalones cortos son los más cómodos para la estación estival. Para marcar la cintura prefirió correas contrastantes, así que a romper la monotonía y comience a combinar colores.
Una de las prendas para caballeros que regresa con paso firme son las bermudas. Las hay anchas, unicolores y estampadas. La firma Sommer las presentó también para la mujer. El toque original lo pusieron los pliegues y botones a los lados; así lo sugirió Osklen. Lo mismo dispuso la marca VR Menswear, que reinventó el pantalón, no sólo con cortes más complejos sino también dejando el tiro más largo. Si tiene franelas con rayas no las tire porque resucitaron con VR, firma que retomó al deporte como inspirador de su colección, especialmente el fútbol. La colección masculina de Fause Haten cierra las chaquetas sólo con dos botones y se arriesga a sugerir lentejuelas para las camisas. 
Las flores y los bordados llegaron de la mano de Ronaldo Fraga. Imponiendo colores delicados y mucha feminidad. Los que piensen que la era de la cintura baja está por terminarse, están equivocados. Uno de los triunfadores de este SPFW, Tufi Duek, lo desmintió con su colección, trasladando a la ciudad lo playero y apostando por los pantalones con cortes a manera de biquini. Sus colores de moda son el azul cobalto, los cítricos y el blanco. Para la noche prefiere los tonos marinos en degradé y los grandes escotes. Duek también preparó la colección para Forum, trajes creados para ocasiones que deben estar marcadas por la elegancia. Insistió nuevamente en los cortes años 70. Lo importante, lograr una elegancia marcada por la discreción.
Aunque se presiente una presencia de las faldas amplias con encajes y bordados no todas tienen que transitar por ese camino, la limpieza de líneas tampoco pasará de moda. Huis Clos lo decidió y aunque juega con lo austero incorpora contrastes cromáticos a través del uso de cintas que sirven para marcar la silueta. Para ella hay que vestirse de blanco, malva, beige, rosa, amarillo y preferir los tejidos naturales.
También se deleitó por esas huestes minimalistas Glória Coelho para presentar las transparencias, lo que reivindica su validez, eso sí, sólo aconsejable para cuerpos perfectos y sin excesos. El off white y el menta tiñen los trajes de esta colección.
En esta línea delicada y altamente femenina hay que colocar a Isabela Capeto, quien propone estampados abstractos y geométricos, colores fuertes, lino, voile y seda. Los bordados adquieren relevancia y los relanza reproduciendo motivos florales. Las aplicaciones en metal las pinta de cobre.
Lider en la moda
Graça Borges es una de las cabezas de São Paulo Fashion Week. Para ella este proyecto ha logrado consolidar la moda de Brasil. Más adelante puntualiza ciertos aspectos:
¿Por qué SPFW?
“Iniciamos este calendario en 1995 por una necesidad de organizar las presentaciones de moda en el mercado ya que no había posibilidad de planificar las ventas. Se ordenaron las fechas para que toda la industria pudiera atender las necesidades. Los beneficios se han sentido hasta en el número de escuelas de diseño. De 35 cursos universitarios se ha pasado a 150 especializaciones, lo que demuestra que Brasil es un país con vocación para la moda. También ha educado al consumidor y al diseñador para orientar su inspiración y conseguir una identidad”.
¿Qué busca la organización de SPFW?
“Se han impuesto patrones de calidad y excelencia que son necesarios, pues no basta tener creatividad y hacer cosas lindas. La ropa para que tenga éxito debe tener valor agregado. Es la plataforma de los diseñadores”.
¿Cómo ingresa un diseñador en SPFW?
“Tiene que someterse a un consejo que ejerce funciones de curaduría”.
¿Cómo comenzó Brasil a competir en el mercado internacional?
“Buscando su propia identidad para ofrecer algo diferente. Dicen que somos solares y eso influye en el tratamiento que damos a la ropa. La usamos para seducir y cuando los diseñadores incorporan eso a su diseño es aceptado en otros países porque es otro planteamiento”.
¿Cuántas personas trabajan en el montaje de cada edición de SPFW?
“De dos mil quinientas a tres mil personas”.
¿Cómo han ido creciendo los volúmenes de inversión?
“La primera edición contó con un presupuesto de 600 mil reales y ésta, la número 19, ascendió a 6 millones (2 millones 448 mil dólares, aproximadamente)”.
¿Quienes son los grandes compradores?
“Los grandes compradores de moda brasileña son los asiáticos, los japoneses y los árabes”. l
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