Monsieur Lurton

El empresario vitivinícola dirige en Francia las afamadas viñas Yquem y Cheval Blanc y fue quien concibió la alianza de una bodega del Viejo Mundo con una del Nuevo Mundo ¿El resultado?... Cheval des Andes
Por Adriana Gibbs. Luján de Cujo, Mendoza, Argentina
Quien lo mira, sin saber quién es, no entrevé que es uno de los empresarios vitivinícolas más poderosos del mundo. Tiene, naturalmente, esa elegancia gala que prefiere la discreción. Calza jean, camisa de color claro y chaleco. A los pocos minutos de estar frente a él, uno se da cuenta que Pierre Lurton no ostenta lo que posee.
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En Venezuela ahora se dispone de botellas de Cheval des Andes 2005 a un precio estimado de 350 bolívares |
Dos detalles, sin embargo, le delatan. Su mesura contrasta con quienes se mueven a su alrededor: todos procuran, a cada rato, atenciones hacia él. Y porta, además, una cámara Leica (la cotizada marca alemana, preferida por fotógrafos como Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Sebastião Salgado y Alberto Korda). Con ella, retrata los viñedos mientras Nicolás Audebert, el enólogo de la bodega, le hace un balance de lo hecho en las semanas recientes. Son los días de cosecha en la viña que Lurton preside, Cheval des Andes, una bodega que transpira lujo por todas partes.
Monsieur Lurton también está al frente de Chateau d'Yquem, el vino dulce más prestigioso del mundo, trabajo que hace al tiempo de dirigir la reconocida bodega de Burdeos, Cheval Blanc, ambas propiedad del grupo Louis Vuitton Moët Hennessy. "Empiezo el día en Cheval Blanc y lo termino en Yquem". Ambas dinastías del vino están bajo su tutela y en este lado del mundo -Argentina- lleva Cheval des Andes.
Esta bodega es el resultado de una estratégica alianza entre la viña francesa Cheval Blanc con la argentina Terrazas de los Andes. Se cuenta que Lurton decidió buscar fuera de Francia un terruño especial donde aplicar su conocimiento del blending (mezcla de variedades de uvas). Cautivado por el malbec, cepa que fue diezmada por la filoxera en los años sesenta en Francia, y que en Argentina ha mostrado su potencial, el empresario y enólogo optó por este país cuando visitó un viñedo, de 76 años de edad, ubicado en Vistalba, Mendoza, de Terrazas de los Andes.
"Inicialmente pensé que este proyecto vinícola consistiría en traer toda la experiencia de Burdeos, pero no ha sido así; en Argentina me di cuenta que su gente trabaja muy bien el viñedo. Este país es un terruño increíble en el que hemos aplicado nuestra experiencia, pero ha sido un encuentro complementario; me explico, hoy en día, en Burdeos, hay cosas que se hacen que fueron aprendidas acá. En el vino no hay recetas ni fórmulas. Si algo funciona en Francia, no significa que va a resultar en Argentina. Aquí hemos tenido que aplicar otra manera de trabajar".
Elegancia a la argentina
El vino que lleva el nombre de la bodega es el resultado de una mezcla que se elabora en Mendoza con el trabajo conjunto de los equipos de enología de ambas bodegas, a partir, primordialmente, de uvas malbec y cabernet sauvignon.

En Cheval des Andes se inauguró un loft
para las degustaciones |

Arte, música y deporte ambientan la sala de catas |
Los racimos de las dos variedades están plantados en viñedos de altura, a la sombra de la cordillera de los Andes. "Esto se hizo con la idea de presentarle a los consumidores un gran vino que combinara lo mejor del Viejo Mundo con la calidad y las posibilidades del Nuevo Mundo", explica el enólogo de Cheval des Andes, Audebert, francés radicado desde hace varios años en Argentina.
La mezcla de variedades no es fija, cambia año tras año, usando como base central el malbec y el cabernet sauvignon. En el caso de la cosecha 2005 (que se puede descorchar en Venezuela a un precio aproximado de 350 bolívares) los componentes son 60% malbec, 26% cabernet sauvignon, 7% merlot y 7% petit verdot. En otras añadas han usado también la uva cabernet franc.

Nicolás Audebert, enólogo de Cheval des Andes |
En el vine loft que se construyó en Cheval des Andes tuvo lugar la degustación de las cosechas 2004 y 2005, ambas caracterizadas por su reducido volumen de producción.
Audebert toma la palabra: "Este 2005 es un pura sangre argentino de ascendentes bordeleses. Sus uvas provienen de parcelas selectas de antiguos viñedos. El cabernet sauvignon le da al vino estructura tánica, en tanto que el malbec aporta cuerpo e intensidad frutal. Tiene un profundo núcleo rojo carmesí con trazos violeta brillantes. En nariz se abre con notas de frutos rojos del bosque, y luego de ser agitado aparecen aromas a especias".
Una pausa, vino a la boca y sigue Lurton: "Son dos mundos diferentes que comparten sutileza y fineza. Por tradición, en Cheval se busca la elegancia en el vino, más que la potencia y este estilo es el intentamos hacer acá. Los vinos argentinos, por naturaleza, son fuertes y eso es lo que hemos afinado en pos de la elegancia".
La marca, explican, busca seducir a esa clientela que gusta de lo exclusivo. Ha sido bien recibida por los consumidores de mercados importantes del mundo. Estados Unidos es el número 1, seguido por Canadá, Reino Unido y Brasil. Ahora bien, tiene presencia en más de 50 mercados distribuidos en América, Asia y Europa.
Finaliza la cata y Lurton, cámara Leica en mano, se deleita ante el paisaje mendocino. "Me gusta venir a Argentina, pues estar aquí me ayuda a tomar las decisiones que debo tomar al frente de Yquen y Cheval Blanc". Acto seguido vuelve a su maletín y saca una carpeta para mostrar su próximo proyecto: una edificación de lujo y diseño que aspira inaugurar en Cheval Blanc en 2011.
La crisis financiera mundial no parece respirar aquí. Ni se le menciona. "Nuestros vinos son productos de lujo, muy exclusivos, que tienen, ciertamente, pocos consumidores. Diría que ellos no son esos que siguen propiamente las tendencias; les interesa lo bien hecho y eso es lo que me preocupa: seguir elaborando vinos en esa dirección, pensando en el cliente que busca excelencia y calidad. Cheval des Andes es un vino de muy contadas ocasiones".
| POLO Y COSECHA |
En línea con el lujo que rodea a sus vinos, Lurton decidió invertir el año pasado en un complejo en el que se combinan paisaje, vinos y deporte. Ahora, en Cheval des Andes los viñedos coexisten con una cancha de polo, la cual puede ser divisada desde una moderna edificación, un vine loft ideado para las degustaciones, con una pequeña bodega en su interior. Fue Audebert quien llevó a la realidad el proyecto de Lurton.
"Tanto Lurton como yo -afirma el enólogo- queríamos un espacio que permitiera distintas posibilidades. Por eso se diseñó el loft y una cancha de polo, deporte que practico y tiene sello argentino como el malbec".
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fotos: cortesía cheval des andes
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