| 7 alimentos relajantes
Evitar el consumo de alimentos excitantes y sustituirlos por otros de fácil digestión o que ejercen una acción sedante es una medida sencilla para
alejar el estrés. Estas son algunas propuestas
Lechuga. Esta es una de las verduras más sedantes. Su nombre deriva de que la planta silvestre segrega una leche en sus tallos, que una vez recogida y seca (de manera idéntica a como se hace con el apio) se vendía como medicina en las boticas de Europa en toda la Edad Media y el Renacimiento como poderoso somnífero y como sustituto del opio genuino. Las ensaladas ejercen una acción sedante, pero la mayoría ignora que la lechuga es una verdura excelente para consumir cocida, lo que se puede hacer con esas hojas más verdes que se desechan y que son uno de los componentes de la genuina sopa minestrone italiana, un excelente plato para relajar el ánimo.
Cebolla. En realidad es enervante, a menos que se ponga un rato en remojo, para que pierda su sabor intensamente picante. La cebolla cocida o en caldo, en cambio, tiene un efecto sedante sobre el sistema digestivo y nervioso. Una sopa de cebolla, y también la de ajo o puerros, es un elemento excelente para estómagos nerviosos o con acidez gástrica, aunque debe cocinarse con poco aceite y sin huevo para que sea realmente relajante.
Avena. Pobre en gluten, y por ello con baja capacidad alergénica, la avena es un elemento indispensable en una dieta relajante. Por su contenido en grasas favorece la nutrición del mismo intestino.
En forma de musli, papilla, en galletas, leche o como pasta de sopa, la avena es un cereal muy versátil y de agradable sabor que, además, se puede preparar de forma muy fácil y rápida. Por otro lado, si se hierve un cuarto de kilo de harina de avena con bastante agua y se añade a la de la bañera, podremos disfrutar de un baño caliente sumamente relajante y nutritivo para la piel y la mente.
Miel. Es muy rica en levulosa que es un azúcar de aprovechamiento rápido. No se debe abusar del consumo de miel si se quiere tranquilizar el ánimo, pero sirve para sustituir al azúcar, que es un alimento sumamente excitante. Las mieles de azahar o las de mil flores son relajantes, mientras que las de romero o encina son más bien tonificantes. Conviene comprar mieles naturales, no clarificadas por el calor, y que tengan un origen artesano, ya que conservan muchos principios activos de los que carecen las mieles producidas a nivel industrial.
Leche de almendras, de arroz o de avena. Las leches vegetales son más relajantes que la de vaca, y en menor medida que la de cabra. No contienen sustancias que puedan provocar alergias o intolerancias, y son ricas en ácidos grasos poliinsaturados. Las almendras tienen un efecto sedante específico, al igual que la avena, mientras que la leche de arroz es la que menos gluten contiene (sustancia que puede ser enervante en personas sensibles). Una leche vegetal con achicoria y miel es el sustituto natural y relajante al consabido café con leche de las mañanas.
Frutas cocidas. Las frutas cocidas son más relajantes que las crudas. Todo depende de lo que se quiera conseguir. Así, frutas y jugos de frutas son mejores por la mañana, y las compotas, peras cocidas, membrillo o plátano al horno serán alimentos más útiles para las personas más nerviosas y para tomar por la tarde o noche.
Manzana. Esta fruta es moderadamente sedante cruda, y claramente tranquilizante cuando se come asada, hervida o en compota, especialmente cuando se combina con canela. El jugo de manzana por la mañana es un excelente reconstituyente, mientras que la manzana rallada y dejada oxidar (ennegrecer), con un chorrito de limón y miel es un excelente remedio para las diarreas y los estados espásticos intestinales. Cuando se cocina, la pectina se libera más fácilmente y ejerce un efecto sedante digestivo, mejorando tanto la diarrea como los problemas de estreñimiento. Unas manzanas al horno o en compota son un excelente postre nocturno para quien padece insomnio. l
FUENTE: REVISTA CUERPO MENTE / FOTOS: ARCHIVO
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