El hogar de punta en blanco
A continuación los mejores trucos, fáciles y caseros, para limpiar alfombras, tapicerías y madera
 Alfombras y tapicerías
Tipos de tejidos
Lavables: antes de lavarlos conviene aplicar sobre la zona manchada un poco de detergente líquido.
No lavables: antes de usar algún producto, es mejor probar en una zona poco visible, para comprobar que no se deterioran ni el color ni el tejido.
Consejo clave
Actúe con rapidez: la rapidez es fundamental para eliminar la mayoría de las manchas. Por eso, al producirse una mancha, pase rápidamente un paño limpio y seco o use un buen absorbente (como un puñado de sal o talco). Sólo las manchas producidas por el barro o la cera se eliminarán mejor cuando se solidifican.
Detergentes caseros
Espuma seca: permite limpiar, sin mojarlas, las alfombras y tapicerías que no sean lavables. Mezcle en la batidora dos cucharadas de jabón líquido para lavar los platos con dos cucharadas de alcohol, hasta que se produzca una espuma abundante y espesa. Esta espuma se aplica sobre las superficies sucias con la ayuda de una paño limpio.
Champú: disuelva dos cucharadas de detergente líquido especial para prendas delicadas en medio litro de agua tibia; se puede añadir una cucharada de amoníaco si la alfombra está muy sucia. Se aplica el champú con un cepillo suave, pero sin empapar, y se pasa una toalla vieja para secar y arrastrar la suciedad. Cuidados especiales para alfombras
Cómo comprobar si son lavables: coloque un paño blanco mojado en agua sobre una zona poco visible. Si al cabo de unos minutos quedan marcas, significa que será necesario limpiarla en seco, ya que incluso las espumas secas podrían deteriorarlas.
Eliminar olores: se espolvorea bicarbonato en la alfombra, se deja actuar toda la noche, y se pasa aspiradora al día siguiente. También se encuentran en el mercado desodorantes para tejidos.
Recuperar el color original: tras limpiar la alfombra, se pasa un cepillo humedecido en agua con vinagre (transparente) a partes iguales.
Quitar marcas de muebles en las alfombras: las marcas que dejan las patas de los muebles se eliminan con vapor, que se aplica con ayuda de una plancha o, mejor, con una máquina limpiadora de vapor, y un poco de apresto en aerosol (del que se utiliza para el planchado) o laca para el pelo. Luego, con un cepillo y un secador de pelo se cepilla la zona hasta que las marcas desaparezcan por completo. Cuidados especiales para tapicerías
Eliminar los olores: los olores se pueden eliminar pasando una esponja ligeramente humedecida en agua con vinagre que, además de hacerlos desaparecer, reavivará los colores.
Evitar las manchas de óxido: aunque la tapicería sea lavable, no se debe humedecer en exceso la zona que se limpia, ya que las grapas y clavos se podrían oxidar y manchar el tejido.
Tratamientos antimanchas: existen tratamientos impermeabilizantes con base de teflón, que evitan que las manchas y la suciedad penetren en los tejidos.
Quitamanchas casero: mezcle dos cucharadas de harina, dos cucharadas de bicarbonato, dos cucharadas de amoníaco y dos cucharadas de agua. Se aplica esta mezcla sobre la zona manchada, se deja secar y se cepilla enérgicamente, hasta eliminar la suciedad.
  
Tipos de manchas
Aceite y grasa: si el tejido es lavable, agregue un poco de detergente sobre la mancha. Si el tejido es no lavable es aconsejable usar espuma seca o champú. Luego se pasa un paño limpio humedecido con agua y amoníaco (partes iguales).
Barro: se elimina pasando un cepillo una vez que esté seco. El detergente elimina los restos amarillentos del tejido lavable, pero en el caso de alfombras y tapicerías se puede pasar una esponja humedecida en vinagre (disuelto a partes iguales en agua caliente) o en alcohol metílico.
Esmalte de uñas: use acetona. Conviene hacer una prueba antes.
Chocolate: para eliminarlo es aconsejable utilizar una esponja humedecida con amoníaco. Si se trata de tejidos no lavables, use productos especiales para la limpieza de tapicerías.
Café: si la mancha es reciente, frote con una solución de bicarbonato y agua. Si la mancha ya está seca, use espuma seca y luego frote con un paño humedecido con vinagre y alcohol.
Vino: cubra la superficie con sal y después frote con agua gaseosa.
Frutas: dependiendo de su origen, se pueden limpiar frotándolas con alcohol de 90°, vinagre blanco caliente o un paño humedecido en agua, mezclada con amoníaco a partes iguales.
Frutas rojas: desaparecen al lavarlas con un buen detergente, pero en los tejidos no lavables pueden quedar marcas tras utilizar el champú o la espuma seca. Dichas marcas se pueden eliminar frotando con un paño limpio humedecido en jugo de limón o alcohol.
Chicle: coloque encima de la mancha una bolsa de plástico con cubitos de hielo. Al congelarse, el chicle endurece y resulta más fácil retirarlo con la ayuda de un cuchillo.
Grama: primero es aconsejable usar un producto especial para limpiar alfombras o tapicerías. Si quedan restos, se deben frotar con un quitamanchas basado en tetracloruro de carbono o tricloretileno.
Nicotina: la mancha se frota con alcohol de 90° o con medio limón antes de lavar el tejido. También se puede usar una espuma para limpieza en seco.
Oxido: las manchas de óxido se eliminan humedeciéndolas con un producto especial para ellas. Antes de usarlo, es aconsejable hacer una prueba en alguna parte no visible. También se pueden eliminar usando jugo de limón.
Tinta: el alcohol y el jugo de limón disuelven la mayoría de las tintas. Para eliminarlas se deben frotar usando un paño limpio haciendo círculos y teniendo la precaución de no humedecerlas mucho para evitar que se extiendan. También se obtienen buenos resultados con la mezcla de alcohol de quemar y vinagre blanco. En caso de que no desaparezcan se debe usar un disolvente.
Pintura: las pinturas al agua son fáciles de eliminar si se frota con agua la zona manchada antes de que la pintura se seque. Si la mancha ya se secó, se aconseja usar disolventes: esencia de trementina, o un disolvente universal. Antes de emplear estos productos es aconsejable hacer una prueba en un lugar no visible.
Sangre: se elimina por completo de tejidos lavables con agua y cualquier detergente, siempre que la mancha no esté seca. En los tejidos no lavables se puede frotar la zona manchada con agua gaseosa o con una aspirina disuelta en agua antes de usar champú o espuma seca. Si la mancha está seca es aconsejable frotarla en primer lugar con una papilla de almidón disuelto en agua o con pasta de dientes. Se deja secar y luego se debe cepillar enérgicamente.
Madera
Cómo lijar
Tipos de lijas: se venden en diferentes grosores y tipos. Lo habitual es empezar con un papel de grano grueso, si se desea eliminar rápidamente las capas de madera superficiales; a continuación se pasa un papel de grano medio, para igualar el pulido; y se finaliza con uno de grano fino o un papel al agua antes de barnizar o pintar la pieza.
Lijar superficies curvas: lo más práctico es utilizar almohadillas abrasivas. También se puede envolver un listón redondo o un lápiz de madera con una tira de papel con una lija.
Lijar una mesa: para conseguir un lijado uniforme en superficies grandes es aconsejable envolver un taco de corcho o madera con una tira de papel de lija, o utilizar una almohadilla lijadora. También se pueden utilizar lijadoras eléctricas.
Marcas: para eliminar las pequeñas marcas que aparecen en la madera barnizada se debe dejar sobre ellas un recipiente caliente, y frotar la marca con una mezcla de gasolina y ceniza. Tinta: se aplica alcohol de quemar sobre la mancha y se absorbe con papel secante. También se puede frotar con medio limón o con un algodón empapado en vinagre o leche.
Esmalte de uñas: se elimina con aceite o quitaesmalte, pero conviene frotar con precaución y utilizando un apósito para los oídos. De esta forma es posible aplicar muy poca cantidad y directamente sobre la mancha, ya que estos productos pueden disolver o dejar manchas en la mayoría de los barnices. Si esto sucede, se debe pulir de nuevo con un pulimento suave.
Oxido: algunos adornos y los clavos o los tornillos oxidados pueden dejar marcas rojizas sobre la madera. Para eliminarlas, se frotan con un algodón humedecido en agua oxigenada.
Paños de limpieza: para facilitar la retirada del polvo o el abrillantado de la superficies de madera, antes de utilizar un paño nuevo conviene sumergirlo en un baño de glicerina. Para ello se disuelve una cucharada de glicerina en un litro de agua caliente, se remoja en este líquido y se deja secar. Este tratamiento hay que repetirlo cada vez que se laven.
Recuperar el brillo del barniz: para eliminar las marcas de dedos o el aspecto mate en las superficies barnizadas, se frota con un paño ligeramente humedecido con alcohol o con una mezcla de agua y vinagre a partes iguales.
Quitar marcas de humedad: si la marca de humedad es pequeña, se frota la zona con un paño de lana, al tiempo que se calienta la zona con un secador de pelo, para volver a extender la capa de cera. Pero si la marca es profunda y ha atravesado la cera hasta dejar una marca blancuzca y mohosa en la madera, será necesario limpiar todo el tablero con esencia de trementina, tratar la zona dañada con un producto reparador o una cera de color, para igualar el tono, y volver a encerar.
Muebles de barniz sintético: basta con pasar regularmente un paño con un producto antipolvo, para mopas. Nunca se deben utilizar aceites o ceras, ya que el barniz es impermeable y dejaría una película grasienta.
Maderas laqueadas o pintadas: normalmente basta con quitar el polvo. Periódicamente se puede limpiar con un paño humedecido en un detergente con amoníaco, pero teniendo cuidado de no empapar la madera.
Tornillos oxidados: se caliente la cabeza del tornillo con un soldador, para dilatar el metal y favorecer que la madera se reseque y deshinche. Después de unos minutos, cuando el tornillo esté de nuevo frío, será mucho más fácil retirarlo con ayuda del destornillador. Si el tornillo, además, esta muy duro, se echan unas gotas de aceite y se espera un rato a que ablande.
Brillo en muebles laqueados: si la superficie laqueada está mate y desea recuperar el brillo, se le pasa un paño impregnado en alcohol y se frota a continuación con una mopa.
Eliminar arañazazos: los arañazos superficiales en madera barnizada o laqueada desaparecen al pulirlas con un abrasivo suave. Si son más profundos y la superficie está descorchada, se puede aplicar un poco de barniz o pintura con ayuda de un pincel, hasta rellenar la zona deteriorada. Una vez seco, se pasa un papel de lija muy fino, para alisar la superficie y pulirla.
Combatir la polilla: es preferible utilizar productos que tengan un inyector o aplacador, que permita introducir el insecticida en el interior de los orificios, y repetir la operación varias veces con un intervalo de un mes, para eliminar también las futuras larvas. Una vez comprobado que la polilla está muerta, se pueden disimular los orificios rellenándolos con cera sólida del mismo color de la madera.
Cajones atascados: para que el cajón corra mejor, se debe desmontar y aplicar en las ranuras laterales un poco de jabón de tocador o cera. Este truco también puede aplicarse para facilitar el movimiento de las puertas correderas por rieles.
Retirar clavos: las tenazas o las uñas del martillo pueden servir para retirar los clavos si se tiene la precaución de colocar debajo de la herramienta una tablilla de madera o un trozo de cartón para evitar que al hacer palanca para sacarlos, dejen marcas en la pieza de madera.
Fórmica abombada: se pasa la plancha por la zona deteriorada colocando una manta o paño en medio, que evita tocar el barniz o recubrimiento. Al calentarse, la cola vuelve a recuperar su capacidad de pegar y sólo es necesario colocar un peso encima durante unas horas para que el defecto se solucione.
 Cómo pintar
Antes de pintar: el primer paso es lijar el mueble, para alisar la superficie y eliminar la suciedad y los restos de pintura. Luego se aplica una capa de tapaporos o un producto sellador, para que la pintura se adhiera uniformemente a la superficie.
Pintar con brocha o pincel: la aplicación de la pintura consta de dos fases: en la primera pasada, se sigue la dirección contraria a la veta. A continuación, se da otra pasada, ya con el pincel descargado y en dirección a la veta, para distribuir homogéneamente la pintura y borrar los brochazos. En la mayoría de los casos es necesario aplicar otra capa de pintura, se deja secar, se pasa una lija fina para eliminar defectos y mejorar la adherencia, y se vuelve a aplicar la pintura.
Cómo pintar con pistola: se utiliza sobre todo para pintar grandes superficies y para conseguir efectos de laqueado. La pistola consta de un depósito que se rellena con la pintura, un compresor que impulsa aire a presión, un aerosol que permite controlar la presión y la cantidad de pintura. Las pinturas en spray sólo son prácticas para cubrir pequeñas superficies.
Cómo usar el rodillo: es muy apropiado para pintar muebles lisos y elementos de carpintería interior y exterior. Es necesario contar con una cubeta especial, en la que se deposita una pequeña cantidad de pintura, y en la que se moja el rodillo para obtener una carga ligera y homogénea. Luego se pasa por la superficie, siguiendo líneas rectas y paralelas, que se superpongan ligeramente en los bordes. l
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