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| foto:www.shutterstock.com / dave thompson |
CARIÑOSOS
e irresistibles
Los felinos domésticos se
hacen querer. Sin embargo,
el contacto debe ser gradual para no incomodarlos
Por Marilin Pino A.
Tocar el pelaje del gato, acariciarlo, sentir el calor de su cuerpo puede ser casi adictivo. Se hace una vez y se quiere repetir y repetir. De hecho, esta actividad brinda confort y relajación a los humanos. Al gato le reconforta; percibe las caricias como una reafirmación del cariño de su amo.
No obstante, no se trata de tocar, cargar o acariciar a cualquier gato. En primera instancia hay que advertir que no se debe tratar de cargar a un felino agresivo. Cuando el animal ha vivido en espacios abiertos usualmente no se deja agarrar; corre, salta, rasguña y muestra los dientes. Si se trata de un gato doméstico, el contacto físico no se debe forzar o prolongar si el minino demuestra que quiere que lo dejen en paz.
Aunque pueda parecer una broma, hay que aprender a cargar al gato para no incomodarlo, aprender dónde le gusta que le acaricien y qué partes de su cuerpo son más sensibles.
BUENAS RELACIONES
Una vez que existe cierto grado de confianza entre el humano y la mascota, puede levantarlo con suavidad tomándolo por los cuartos traseros. Esto se hace colocando una mano por los muslos de las patas traseras y otra por debajo de las patas delanteras. Los especialistas recomiendan hablarle sutilmente para que se mantenga tranquilo.
Si desea tenerlo cargado un rato, con un brazo sujete los cuartos traseros y con la otra el resto del cuerpo. La mascota buscará la posición en la que se sienta más cómoda; con sus patitas delanteras a nivel del pecho de la persona o mirando de frente con el costado recostado al pecho del dueño.
Cuando el gato tiene miedo de los niños, el contacto debe iniciarse con caricias, para después intentar cargarlo y siempre bajo la supervisión de un adulto. Por cierto, dado que los niños no resisten la tentación de acariciar al gato, se le debe advertir que no hay que mimarlo demasiado.
| Manifestaciones de cariño |
• El gato tiene zonas
específicas de su cuerpo
donde se le puede acariciar con confianza, ya que
le complace.
• La barbilla y las orejas son especialmente sensibles a las caricias. Pero también puede acariciar su espalda y nuca. Esto lo mantendrá relajado.
• Debe advertirse que el
abdomen es una zona más o menos restringida. Sólo si existe una gran confianza
entre la persona y el animal puede acariciarse esta área. Lo mismo ocurre con
las patas traseras.
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Galería
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WHISKY OREO
Soy un poodle mini toy de cuatro meses. Le hago honor
a mi nombre porque los embriago con sólo mirarlos y provoca comerme. Un saludo a mi hermanita Laika.
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RAMBO
Hola soy un pitbull. Tengo seis años y vivo en San Cristóbal. Le tengo fobia al agua y a las medicinas. |

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EMY
Soy una cocker muy coqueta, consentida por mi familia. A pesar de que ya tengo mis añitos me creo cachorra y soy muy juguetona, aunque
tengo mi carácter un poco pesado.
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CHOCOLATE
Soy una mestiza de siete meses, cariñosa, activa y juguetona. Necesita espacio y perro con quien jugar. Si quieres adoptarme, llama al teléfono 0412 293.8411.
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GARU ALEXANDER RIVERO AZUAJE
Acabo de cumplir un añito el pasado 24 de junio, pero aún no tengo novia. Si hay alguna candidata llamen o manden un mensaje al 0414 224.1349.
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CHISPI
Soy una golondrina de cinco años. Aprendí a cantar como canario gracias a mi amigo Chicho. Me gusta bañarme. Soy pequeño, serio y delicado. No me gusta que me molesten.
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SAMSÓN
Tengo un año y
estoy en la búsqueda de novia.
Si estás interesada, llama a
mi dueña al 0212 339.8046,
o a mi móvil 0414 229.4573. Espero tu llamada. |
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