Chelo Rodríguez "Mala gente
no soy"
La actriz regresa a las tablas -el próximo viernes 2 de octubre- con Doña Cruela, una obra inspirada en la villana de la película 101 Dálmatas, quien, en este caso, es una defensora de las buenas causas
Por Pablo Ernesto Blanco. Fotos: Guillermo Felizola
"¡Ay, ya!, por favor, cachorros. ¡Dejen de llorar tan alto! La gente va a creer que es verdad que les estoy quitando la piel para hacerme el famoso abrigo y nada es más embuste que eso. Es una pendejada que forma parte del argumento de la película", recita Chelo Rodríguez -en un café caraqueño donde tuvo lugar este encuentro- recordando las líneas de Doña Cruela, el montaje que se estrenará el próximo viernes 2 de octubre en el Anfiteatro del Centro de Arte El Hatillo. La obra reencontró a la actriz con el joven autor Alex Hernández, artífice de ¡Qué viva la menopausia!, el monólogo que puso a Rodríguez sobre el proscenio desde 2006 y que aún gira por todo el país. El nombre de esta nueva entrega teatral -dirigida por Jorge Urbano y producida por César Marrón- se inspira en la famosa Cruela de Vil de 101 Dálmatas (la película animada de Disney), quien, en esta oportunidad, más allá de sus acideces y caricaturesco look, tiene una esencia altruista; de hecho, entre sus causas se encuentran la prevención del cáncer de mama y la paz mundial. El show estelar de la otrora protagonista de la telenovela Rafaela, de 1977, es a beneficio de SenosAyuda.
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¿Qué tiene Doña Cruela de Rafaela?
"Que Rafaela, como buena doctora, curaba a sus pacientes y Cruela, con sus acciones, quiere curar el mundo".
Es decir, que Cruela ahora es bondadosa…
"Imagínate, es protectora de los animales, de la ecología y de los hombres. La obra cuenta que se trata de la actriz que interpreta el papel de Cruela de Vil en la película animada, cuyo verdadero nombre es Bernarda Dálmata. Como pago por su trabajo en la cinta, le pide a Disney que le regale los 101 cachorros del filme para cuidarlos en su casa, por lo cual tendrá que alimentarlos durante toda su vida".
Y dada esa dualidad, ¿se te da mejor lo bueno o lo malo?
"Las veces que he hecho de malvada he estado siempre interpretando un personaje que necesita la ficción, porque yo, mala gente, no soy. En este caso, Alex, quien es un muchacho talentosísimo, se inspiró en mí para concebir este atípico rol, que es malo por fuera y bueno por dentro".
¿Qué tienes de "malo por fuera"?
"Lo que tenga de malo, trato de arreglármelo, porque no hay mujer fea sino mal operada (risas). No tengo problemas para comentar abiertamente mis cirugías estéticas. Cuando me retoqué la nariz, por ejemplo, salí explicando mi intervención quirúrgica en un programa de Maite Delgado. Hace tres años me operé los senos. También me acomodé un poco el abdomen y el 'pompis'".
¿Qué quedó de "La modelo número uno" de los setenta?
"En ¡Qué viva la menopausia!, Vilma, mi personaje, se refiere a Chelo Rodríguez, en su faceta actual, como 'La número uno de las operaciones', por si te sirve de referencia (risas). Por si fuera poco, mi hijo (fruto de su unión con el actor Orlando Urdaneta) siempre me inquiere en broma: 'Mamá, cuando mueras, ¿quieres que te mandemos a cremar? Porque lo que van a darnos a cambio es plástico'".
Hablando de operaciones y apariencias, se especula mucho en torno a tu verdadera edad…
"Tengo 59 años".
¿Puedo colocarlo en la entrevista?
"Ponlo, total… No tengo nada que esconder".
¿No tienes nada malo por dentro?
"Que soy muy confiada, que todavía creo en la gente".
¿Y eso es malo?
"Bueno, no sé, quizás el ser ingenua es mi defecto más evidente".
¿Alguna maldad de juventud?
"No se me viene nada a la mente".
En resumen, tu lado oscuro es…
"Quizás, que soy un poquito mordaz, como buena española".
Mordaz eres también en ¡Qué viva la menopausia! y en Doña Cruela, ¿no temes repetirte?
"Cruela es mucho más elegante que Vilma, su humor es más negro, más elaborado. De cualquier forma, espero que ambos roles me permitan seguir recorriendo los teatros venezolanos".
¿Qué crees que puedes hacer de bueno por Venezuela?
"Me parece que protagonizar Doña Cruela es, de alguna manera, llevar a cabo una labor humanitaria. Crear conciencia en las venezolanas para que vayan a hacerse una mamografía y así eviten a tiempo una enfermedad mortal es tener la mitad del cielo ganado, digo yo. Esta problemática me mueve emocionalmente porque mi abuela materna murió de cáncer de mama, a los 39 años, y, en este momento, tengo una tía que también está padeciéndolo. Así que sé, perfectamente, de lo que estoy hablando en los parlamentos, aunque nunca me haya tocado vivirlo directamente… ¡Toco madera!".
Volviendo a los cachorros, ¿tienes alguna mascota?
"Pocha, mi perrita chow chow. Lo que le falta es hablar para convertirse en humana. No es el clásico canino que tú llamas y viene corriendo para que le acaricies la cabeza. Cuando quiere cariño, es ella quien decide venir a buscarlo, no es que vas a consentirla a tu antojo".
Dicen que los perros se parecen a su dueño…
"Bueno, a lo mejor yo soy así. No es que alguien va a venir a darme cariño cuando le provoque".
Por cierto, ¿cómo está tu vida sentimental?
"Bien, gracias, te mandó saludos. Ahorita estoy conmigo misma".
Y en esa soledad, ¿qué encuentras en el teatro?
"Una manera de ratificarme en mi oficio, una forma de estabilizar mi carrera mientras no esté trabajando en televisión".
Tu trabajo en ¿Vieja yo? -de Venevisión- recibió muy buenos comentarios…
"Pero, fíjate que ese reconocimiento no es una garantía de que vayan a volver a llamarme rápidamente para otro proyecto dramático. Aunque, ciertamente, recibí del público muchos elogios por el papel de Marisol. Imagínate que la otra vez se me acercó un 'pavo' y me dijo: 'La felicito por su trabajo, es usted la mejor actriz de este país'. ¡Eso sí que es bueno!".
pblanco@eluniversal.com
| SOBRE EL AUTOR |
Alex Hernández nació un dos de marzo -hace 32 años- en Valle de La Pascua, Estado Guárico. Entre otros logros académicos, es egresado del Taller de Actuación del Grupo Actoral 80 y tiene un diplomado en dramaturgia del Mission Cultural Center de San Francisco, California. Su obra ¡Qué viva la menopausia! fue estrenada, recientemente (en inglés), en uno de los teatros del circuito Off Broadway, de Nueva York, bajo la dirección del criollo Gabriel Cardier y protagonizada por Claudia Torretti. Doña Cruela -en la misma onda internacional- estará en la cartelera de The Marsh Café Gallery and Performance Space, de San Francisco, bajo la dirección del colombiano Carlos Baron y con la venezolana Yngrid Montilla DLeón en el rol estelar. "Modestamente, me defino como un Warhol de la dramaturgia", dice Alex. "Trato de incorporar toda mi contemporaneidad en lo que escribo. Durante mi infancia, lo que me animó a incursionar en este oficio fue el imaginarme las historias que podían describir los fotogramas de mi View Master (se refiere al popular juguete). El humor típico del Stand Up Comedy gringo ha marcado mi manera de concebir mis textos, también el trabajo de autores como la chilena Isabel Allende, quien tiene la capacidad de adaptar su realismo mágico latinoamericano al entorno estadounidense en el que está radicada. La idea original para la obra Doña Cruela, con la que pretendo divertir, educar y prevenir, surgió en una oportunidad en la que Chelo, a quien conocí en un consultorio odontológico, estaba dándome la cola en su carro y, sin querer, se comió una flecha. Su cara petrificada del susto me llevó a la conocida imagen de Cruela de Vil, en la cinta 101 Dálmatas, sosteniendo el volante. Entonces le dije: '¡Pero si eres Cruela! Voy a escribirte otra obra". |
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