| Cabello 10
Lucir una melena brillante y saludable exige conocer su naturaleza, identificar sus necesidades y elegir los productos y tratamientos más eficaces. Aquí algunas sugerencias para brindarle los mimos
y cuidados adecuados. Carolina Quintero
El cabello es parte fundamental del encanto femenino, pero para su mala suerte sucumbe ante diversos factores que alteran su natural belleza. Por un lado, los agentes externos como los rayos solares, el viento, la contaminación, el aire acondicionado, el mal uso del cepillado, el abuso del secado y el exceso de procesos químicos. Por el otro, causas internas como los cambios hormonales, una mala alimentación, el estrés o la propia genética, lo afectan negativamente en su apariencia.
Apartando aquello de que hay mujeres con el cabello grueso y rizado, a quienes les gustaría tenerlo fino y lacio, y viceversa, es determinante que la melena vaya acorde con el estilo y la personalidad de cada persona. De ahí la importancia de conocer las características de cada tipo de cabello y de ser rigurosas con los cuidados básicos.
Esa es la garantía para que una “pelo lindo” se muestre radiante, confiada y segura, inclusive mucho más que por su vestuario, maquillaje y accesorios.
Conócelo
El cabello es un anexo cutáneo compuesto por una sustancia proteínica llamada queratina, la misma que forma las uñas. Se forma en los folículos pilosos o diminutos tubos encerrados en la piel del cuero cabelludo. En la base de estos se encuentra la papila, lugar donde crece, y se halla adjunta una arteria que nutre con vitaminas y minerales a la raíz. La hebra capilar consta de tres capas bien diferenciadas. La capa externa (cutícula) está formada por células córneas transparentes, superpuestas unas sobre otras como las escamas de un pez; la capa media (corteza) le proporciona elasticidad al cabello y contiene los pigmentos que le dan su color; y el núcleo central o médula.
Cada cabello crece aproximadamente seis milímetros por mes, y continúa creciendo durante un máximo de seis años. Luego se cae y crece otro en su lugar. El largo dependerá de la duración de la fase de crecimiento del folículo. Los folículos permanecen activos entre dos y seis años, descansando luego durante, aproximadamente, tres meses. Una persona se vuelve calva si los folículos del cuero cabelludo mueren y no se produce cabello nuevo.
Anexa a cada folículo piloso se encuentra una glándula sebácea, de donde sale la cantidad de sebo necesario para la lubricación del pelo y la piel circundante. Aun cuando la herencia es un factor determinante, tanto para el color como para las características del cabello, el comportamiento de estas glándulas determinará el tipo de cabello.
Secos y resecos
Sin brillo, quebradizos, carentes de la textura sedosa y flexible, con las puntas abiertas, difíciles de peinar. Es la carta de presentación del cabello seco, cuya causa principal es la poca producción sebácea necesaria para su lubricación. Si, además, se somete a fuertes tratamientos químicos (desrices-permanente-teñido) uso excesivo de secador, planchas y pinzas eléctricas, así como al sol, una dieta inadecuada y estrés, se termina por acentuar la sequedad obteniendo como resultado un cabello maltratado.
La solución es nutrir el cabello. El uso de champú y acondicionador, más una mascarilla por semana, libres de alcohol y ricos en vitaminas, aminoácidos y aceites esenciales, lo nutre, lo humecta y le devuelve la suavidad, la elasticidad, el brillo y la luminosidad perdida. Es importante aplicarlos con un masaje en todo el cuero cabelludo, no muy enérgico, para que estimule la circulación y favorezca la irrigación del sebo. El acondicionador se coloca en todo el cabello y, tras tres minutos, para que penetren los activos, se desenreda con un peine de púas anchas. El agua caliente lo reseca por lo que conviene usar agua tibia para su lavado, y fría en el enjuague final para cerrar la cutícula. No debe cepillarse con peines y cepillos de cerdas de plástico o metal, ya que lo rompen y le dan electricidad estática. Es mejor usar productos de cerdas naturales. En cuanto al secador, debe colocarlo a distancia considerable, a temperatura media y mantenerlo en constante movimiento. Se recomiendan los de tecnología avanzada, con iones naturales negativos, que rompen la molécula de agua en micropartículas y logran que el cabello absorba la humedad con el mismo sistema del secado. Una vez cada dos meses se deben cortar las puntas para que no luzcan deterioras y abiertas; y una vez al mes deben realizarse tratamientos profundos de hidratación. Por último, se ha de mejorar la alimentación. Si el cabello se nutre de la sangre, lo que se ingiera se apreciará en su buen estado. Así que a comer frutas, legumbres y verduras, leche, yogur y queso, huevos y pescado, tanto blanco como azul.
Con exceso de grasa
El cabello graso se caracteriza por una hiperactividad de las glándulas sebáceas. La acumulación de sebo en el cuero cabelludo genera un aspecto grasiento, con raíces pegadas, que le resta volumen, vida y reduce la duración del peinado. Cuando el cuadro se complica se conoce como dermatitis seborreica y consiste en una inflamación crónica de la piel que produce muchas escamas y enrojecimiento de la zona afectada, con sensación de picor. En estos casos es imprescindible acudir a un dermatólogo para que prescriba productos medicados que ayuden a controlar la enfermedad, ya que podría fomentar su caída prematura y, en algunos casos, caspa.
El plan de ataque para los cabellos con tendencia grasa radica en la higiene. Lavarlo a diario con un champú clarificante purifica el cuero cabelludo y regula el exceso de sebo. Los agentes y activos que contienen estos productos refrescan y calman la irritación, y además le proveen brillo, soltura y ligereza al cabello. Los productos suavizantes no son recomendables, ya que pueden acentuar el exceso de grasa. Sin embargo, si las puntas están secas, debido a tratamientos de coloración o por su longitud, es conveniente administrarlos únicamente en las puntas. Es importante no masajear en exceso la zona del cuero cabelludo, pues, de lo contrario, los poros se estimulan y podrían segregar más grasa. Igualmente, se deben cepillar con sutileza y con poca frecuencia. La alimentación rica en frutas y verduras, y las infusiones de hierbas son altamente recomendables y beneficiosas para este tipo de cabello.
Dentro de lo normal
A diferencia de los anteriores, el cabello normal no presenta un problema concreto, sino que se define por una apariencia más libre y natural. En ocasiones puede tener las puntas un poco secas, y su parte media un tanto debilitada o con escaso brillo.
Los cuidados han de estar enfocados hacia mantenerlo como tal, normal, evitando tratamientos agresivos que puedan resecarlo, y no saturándolo con productos que puedan transformarlo en graso. Requiere ser lavado con frecuencia para que no acumule impurezas, utilizando un champú suave y un bálsamo rico en nutrientes que además lo hidrate. Se puede utilizar libremente el secador, pero sin abusar de él. Los tratamientos en serúm vitalizan, aportan flexibilidad y cuerpo para potenciar su brillo natural. La toma diaria de un complejo vitamínico lo conservará en buen estado de salud. Como en los demás se debe proteger de los rayos solares.
Extrema delicadeza
Lacio o fino su característica principal es que carece de volumen pues su grosor es más pequeño que el de un cabello normal. Pueden ser grasos, secos o mixtos. Para su cuidado se recomiendan productos específicos que le otorguen volumen y fuerza. Debe lavarse a menudo con un champú suave, enjuagando minuciosamente, para que no queden restos del producto. Tampoco se aconseja el acondicionador, porque le resta cuerpo. En todo caso se pueden usar aquellos que no requieren ser aclarados con agua. Las líneas cosméticas destinadas a dar volumen son su mejor aliado. Champúes con microcápsulas que engrosan la fibra capilar, tratamientos que le aportan cuerpo, espumas con agentes humectantes y hasta las extensiones de cabello natural hacen milagros para contrarrestar la ley de gravedad, típica de estos cabellos.
Cuidados extra
Los cabellos con problemas de caspa, caída y sensibilidad no corresponden a una categoría. Más bien se deben a un factor de carácter hormonal y a deficiencias de otra índole. Estos problemas afectan por igual a cabellos secos y grasos. En estos casos se recomienda acudir al dermatólogo para que determine el origen del problema. Usualmente se recomiendan productos capilares que controlen la pérdida de cabello, como las ampollas con aceites esenciales, verdaderos tratamientos de choque. Para la caspa, lociones desintoxicantes y champús con principios activos que combaten la descamación y purifican y evitan la irritación del cuero cabelludo. Para los cabellos sensibilizados, mascarillas antiestrés y lociones de acción calmante que se extienden con un masaje terapéutico. l
caroquint@hotmail.com
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