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Foto: www.shutterstock.com/MACS PETER

VACUNARSE
PUEDE SALVAR SU HÍGADO

¿Se imagina convivir con un enemigo que lo va destruyendo poco a poco, pero silenciosamente? Más de 250 mil personas en el país viven esta situación, porque están infectadas con el virus de la Hepatitis B. Los especialistas piden a la población vacunarse porque nadie está exento de sufrir esta enfermedad que puede acabar con el hígado e, incluso,
llevar a la muerte

Por Efraín Castillo

Juan tuvo relaciones sexuales sin protección con una mujer que conoció en una fiesta. Meses después donó sangre y le hicieron los exámenes respectivos: descubrió que tenía hepatitis B. María es hemofílica y recibió una transfusión. Cuando fue a hacerse un chequeo de rutina para verificar su estado de salud encontró un nuevo enemigo en su cuerpo: la hepatitis B. José es enfermero y durante una intervención quirúrgica se pinchó por accidente con una jeringa que había estado en contacto con el paciente operado. Al hacerse una prueba de despistaje, se enteró de que era portador de hepatitis B. Mauricio era adicto a la heroína y en múltiples ocasiones compartió inyectadoras para administrarse la droga. Unos cuantos meses después comenzó a sentirse fatigado. Luego de una prueba de laboratorio le confirmaron que era positivo al virus de la hepatitis B. Los nombres son imaginarios, pero las situaciones son reales. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 400 millones de personas viven con esta enfermedad. Lo más grave es que dos millones de ellas mueren cada año, es decir, una cada 45 segundos.

Venezuela no escapa a esta situación. "Se estima que en el país poco más de 1,5% de la población general adulta sufre de hepatitis B -apunta el doctor Miguel Garassini, presidente de la Asociación Latinoamericana para Estudios del Hígado. Esto quiere decir que entre 200 mil y 250 mil personas tienen la enfermedad". Al igual que sucede con otros virus como el VIH, el número de infectados podría ser mayor, porque muchos de los portadores no lo saben. La no presentación de síntomas o la confusión de éstos con los de otras dolencias menores pueden hacer que la hepatitis B pase inadvertida.

Como una gripe fuerte… pero no lo es
Los especialistas están preocupados porque la hepatitis B actúa de manera silenciosa en el organismo y sus primeros síntomas pueden asociarse a una gripe fuerte. "La primera etapa de la enfermedad es la aguda, y ocurre de dos a cuatro meses después de la infección -señala la doctora María Eugenia Landaeta, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología. Durante este tiempo, la persona puede presentar fiebre, palpitaciones, fatiga y dolores musculares. Algunos pacientes se ponen amarillos como en los casos de la hepatitis A y pueden tener una orina de color oscuro. Este período puede durar de tres semanas a dos meses, luego de lo cual los síntomas desaparecen, por lo que quien está infectado con el virus puede no prestarle atención al asunto".

La hepatitis B es una enfermedad que consiste en la inflamación del hígado, órgano responsable de más de 500 funciones, incluyendo la depuración de la sangre de drogas y otras toxinas. Si no es tratada a tiempo, puede convertirse en crónica y producir una cirrosis hepática y, en el peor de los casos, cáncer del hígado. "La mayoría de las personas sanas puede sufrir la enfermedad en su estadio agudo y liberarse del virus con las propias defensas del organismo -aclara Landaeta. Sin embargo, se estima que entre cinco y 10 por ciento de los infectados con hepatitis B puede pasar al estado crónico. Como consecuencia de ello, el virus va matando las células del hígado hasta dejarlo sin capacidad para funcionar. En estos casos, muchos pacientes requieren ser hospitalizados o, incluso, recibir transplante". Miguel Garassini advierte sobre un incremento en la aparición de casos de cáncer de hígado como consecuencia de la hepatitis B. "No sabemos exactamente si el aumento se debe a que más personas se están infectando o a que los métodos de diagnóstico han mejorado la detección de la enfermedad, pero ha habido un crecimiento del número de personas con cáncer hepático asociado a este virus". El cáncer de hígado es la tercera causa de muerte por cáncer en el país y según la Organización Mundial de la Salud, la infección por hepatitis B aumenta 40 veces el riesgo de desarrollar este tipo de carcinoma.

Foto: www.shutterstock.com/iofoto

Detección a tiempo y vacuna
Miguel Garassini deja claro que 90 de cada 100 personas sanas que se infectan con hepatitis B logran eliminar el virus totalmente de su cuerpo por la acción del propio organismo. Sin embargo, ese 10% restante corre un alto riesgo si no entra en tratamiento, "porque durante un período de 10 a 15 años, la enfermedad permanece asintomática, luego de lo cual el paciente desarrolla las complicaciones". Por eso cree necesario alertar sobre la necesidad de vacunarse contra el virus, sobre todo si la persona pertenece a las llamadas poblaciones de riesgo. "La hepatitis B se transmite a través del contacto con sangre, semen o fluidos vaginales de personas infectadas. Por ello el riesgo mayor se asocia con quienes tienen sexo sin protección con múltiples parejas, homosexuales promiscuos, así como con hemofílicos que necesitan múltiples transfusiones, además de drogadictos que comparten jeringas y pacientes renales que pueden contaminarse a través de las máquinas de diálisis. Lo importante es que la vacuna es absolutamente eficiente y está disponible en todos los centros de salud, públicos y privados".

La exhortación de la doctora María Eugenia Landaeta va más allá. "Desde 1998, el Ministerio de Salud vacuna contra la hepatitis B a todos los niños del país como parte de su programa nacional. Por eso sería recomendable que cualquiera que haya nacido antes de esa fecha acuda al centro de salud más cercano y se inmunice". Sin embargo, la especialista advierte que la vacuna debe colocarse de manera adecuada o de lo contrario pierde su efecto. "Debe ser aplicada en tres dosis. Las dos primeras con un mes de separación y la tercera a los seis meses. Muchos olvidan esa tercera dosis y si no se la colocan no están protegidos contra la enfermedad".

Los médicos también recomiendan la realización de exámenes de despistaje, sobre todo a las mujeres embarazadas. "El bebé de una madre con hepatitis B tiene altísimas probabilidades de infectarse con el virus al nacer y muchas posibilidades de que la enfermedad se vuelva crónica. Pero si una mujer sabe que es positiva al virus, después del parto el médico puede colocarle al recién nacido la primera dosis de la vacuna y hacer que las posibilidades de infección sean casi nulas. Pero eso sólo es posible si hay un control previo", asegura enfáticamente Garassini.

Este año, organizaciones de todo el mundo están realizando campañas para urgir a los gobiernos a intensificar la vacunación y concienciar sobre la enfermedad, tan silenciosa como peligrosa. "El reto es concienciar a las autoridades de la salud y responsables políticos sobre la enfermedad, ya que si esto no se realiza hoy, el combate a este padecimiento implicará un presupuesto considerable en los próximos 20 años, ya que los actuales pacientes desarrollarán cáncer de hígado", dijo al portal yahoo.com Driss Jamil, miembro del panel médico de la World Hepatitis Alliance (WHA), que agrupa a más de 200 ONG's de lucha contra esta enfermedad.
En Venezuela, Bristol-Myers, la Sociedad Venezolana de Gastroenterología, la Sociedad Venezolana de Infectología y la Asociación Latinoamericana para Estudios del Hígado unieron esfuerzos para despertar conciencia entre la población local. "Lo único que garantiza evitar la enfermedad, además de la prevención, es la vacuna. Ojalá la población entienda eso", enfatizó María Eugenia Landaeta.

Se estima que una de cada 12 personas en el mundo tiene hepatitis B. Por simple matemática, usted podría ser una de ellas.

Tengo hepatitis B: ¿y ahora qué hago?En 1993, Lucía descubrió por una prueba de laboratorio al azar que estaba infectada con el virus de la Hepatitis B. Su primera reacción fue de sorpresa. "No fui promiscua, nunca consumí drogas, mi pareja no estaba infectada ni he recibido transfusiones. A mí me hicieron una operación en una pierna cinco años antes. A lo mejor algún equipo quirúrgico estaba contaminado". Hoy poco le importa saber las razones y contrario a lo que algunos puedan pensar, Lucía no alteró mucho su ritmo de vida. "Ni siquiera tomo medicamentos, porque mis niveles del virus son bajos y mi médico dice que soy una paciente de seguimiento. Ahora, de lo que sí me ocupo es de mantener mi hígado sano. No bebo, tengo una dieta balanceada y dejé de fumar".

A diferencia de Lucía, otros pacientes que tienen hepatitis B deben recibir medicación especializada para evitar que el virus se complique y les destruya el hígado, aunque en algunos casos los fármacos generen efectos secundarios. "Es importante que los pacientes reciban el tratamiento para evitar que la situación degenere en una cirrosis hepática -señala el doctor Miguel Garassini. Además, aunque los medicamentos no eliminan totalmente el virus, lo mantienen bajo control y le permiten a la persona llevar una vida como la de cualquier otra".

Garassini hace recomendaciones para la vida cotidiana: "No deben ingerir bebidas alcohólicas y deben evitar los medicamentos hepato tóxicos que puedan dañar el hígado y eso incluye los naturales que la gente cree que son inocuos. Además, deben mantener un peso bajo, una alimentación balanceada y evitar las frituras".
Quince años después de haber sido diagnosticada, Lucía tiene un mensaje absolutamente esperanzador para quienes estén en una situación como la suya. "Hace 11 años tuve a mi hija y no nació infectada, gracias al control médico. Creo que lo más importante es que la gente esté pendiente de cuidarse a sí misma, como lo haría cualquier persona. Que se practique chequeos médicos, porque si yo no me hubiera hecho la prueba de laboratorio, no hubiera tenido la oportunidad de enterarme de lo que tenía y a lo mejor me hubiera complicado. Con hepatitis B se puede vivir, sin miedo".

efcastillo@eluniversal.com.

 

SÍNTOMAS DE LA HEPATITIS B

SÍntomas de la Hepatitis B
En una primera etapa, las personas con hepatitis B pueden presentar los siguientes síntomas, similares a los de la hepatitis A, que se contrae por alimentos y comida contaminados:
• Náuseas
• Fatiga
• Fiebre
• Ictericia (rostro y ojos amarillentos)
• Oscurecimiento de la orina
• Dolor muscular
• Dolor de estómago
Estos síntomas suelen desaparecer, pero el viruspodría quedarse alojado y causar daños al hígado. En caso de presentar este cuadro, consulte a su médico para que le realice un examen de despistaje de la enfermedad.

 

El peligro de la Hepatitis C

Foto: www.shutterstock.com/
Stanislav Popov

Al igual que la Hepatitis B, la tipología C preocupa a los médicos, porque es aún más peligrosa. "Se transmite de la misma manera que la B, por intercambio de semen, fluidos vaginales y sangre con personas infectadas -señala la doctora María Eugenia Landaeta, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología. La diferencia es que la hepatitis C es aún más agresiva por los daños que puede causar al hígado y, peor aún, para esta tipología no hay vacuna que brinde protección".
Por eso la especialista insiste en que lo más importante es seguir ciertas reglas de prevención:
• Evitar el sexo con desconocidos y/o parejas múltiples.
• Usar preservativo durante las relaciones sexuales.
• No utilizar jeringas, afeitadoras o cualquier utensilio de otra
persona que pudiera contener
restos de su sangre.
• Utilizar guantes en caso de
tener que manipular heridas o sangre de otras personas.
Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo 500 millones de personas están infectadas con hepatitis B y C, 10 veces más que el número de personas con VIH.

Coordenadas

• Miguel Garassini. Médico especialista. Presidente de la Asociación Latinoamericana para Estudios del Hígado. Urológico San Román. Telf.: (0212) 992.8313. Centro Médico Docente La Trinidad. Telf.: (0212) 945.8531. Correo:garassini.miguel@gmail.com
• María Landaeta. Médico especialista. Presidenta Sociedad Venezolana de Infectología. Hospital Universitario de Caracas. Telf.: (0212) 763.1023. www.svinfectologia.org

Fuentes consultadas

•www.who.org
•www.soyelnumero12.org
•www.healthlibrary.brighamandwomens.org
•www.portalesmedicos.com
•www.dmedicina.com
•www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish

 
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