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CRÍMENES MAX HAINES

SUEÑO PROFUNDO

Una joven mujer muere después de una noche de copas… pero no fue un asesinato. Max Haines

El sargento Willis Boshears había aprendido mucho tiempo atrás que no se puede discutir con los oficiales superiores. Cuando le suspendieron su permiso a último minuto, debió cancelar su viaje a Ayr, Escocia, para visitar a su esposa, Jean, y sus tres hijos.
Jean había dado a luz a su tercer hijo apenas dos semanas antes de Navidad en su ciudad natal.

illis se preparaba para reunirse con su familia cuando le notificaron que su permiso había sido pospuesto. Trató de tomárselo lo mejor que pudo en su casa en Dunmow, ubicada cerca de la Base Wethersfield de la Fuerza Aérea estadounidense, en Essex, donde estaba acantonado.

Era un día antes de la víspera de Año Nuevo de 1960. Willis extrañaba a Jean y los niños. Le agradaba el usual bullicio y ajetreo que reinaba en la casa. En cierta forma, su naturaleza inquieta fue uno de los motivos por los cuales hizo carrera como militar. Era un veterano de la guerra de Corea; había participado en 49 misiones de combate. Estaba en su sexto año de servicio en Inglaterra.

Willis se despertó a las 6:30 a.m., salió de su casa y se dirigió a la base Wethersfield. Ni por un momento pensó que pronto sería la figura central de uno de los casos de asesinato más notables que hayan tenido lugar en un país donde los homicidios extraños no son nada inusual.

Era día de pago. Willis recogió su sueldo y almorzó, después de lo cual tomó algunos tragos de vodka. La idea de regresar a su apartamento vacío no le resultaba muy atractiva. Después de todo, pronto sería víspera de Año Nuevo.

Willis buscó una botella de vodka y salió de la base. Una vez en su residencia, tomó unas copas. No era justo estar encerrado en un apartamento la víspera de Año Nuevo. Willis se dirigió al bar del Bell Hotel, donde bebió un vodka. Era aburrido, pero era mejor que estar en la casa vacía.

Lo que no sabía Willis era que Jean Constable, de 20 años, también se aburría en la víspera de Año Nuevo. Jean trabajaba en una fábrica cercana y a menudo asistía a bailes en la base. Vivía con sus padres en Halstead. Los Constable no estaban al tanto de que cuando Jean les decía que se quedaría en casa de una amiga, en realidad se iba a la cama con varios miembros de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Jean se encaminó al Nag's Head para tomar algunos tragos y echarle un ojo a los hombres presentes. No pasó mucho tiempo antes de que el ingeniero David Sault, de 20 años, fuera abordado por Jean. David estaba más que encantado de tomar algunas copas con ella. La pareja tomó algunos tragos antes de ir al Bell Hotel. Una vez allí, la achispada pareja se encontró con Willis Boshears. Willis conocía ligeramente a Jean y acogió la compañía con agrado. Ella presentó a David al sargento.

La noche seguía su curso. El trío tomó muchas copas. David y Willis bailaron con Jean. Willis sugirió que llevaran la fiesta a su apartamento. Sus dos nuevos amigos pensaron que era una estupenda idea. Al llegar, Willis encendió el tocadisco y ambos hombres se turnaron para bailar con Jean.

Cuando Willis salió de la sala por unos momentos, David y Jean tuvieron una relación sexual allí mismo, sobre la alfombra de la sala. Willis regresó, tomó algunos tragos más con sus invitados y, en un pomposo gesto de ebrio, ofreció mostrarles la casa. Después de que estuvieron un momento en el dormitorio, Willis se excusó, probablemente para ir al baño. Jean y David aprovecharon la oportunidad para tener relaciones por segunda ocasión esa noche.

Era medianoche. Un Año Nuevo había nacido, pero los festejos en la casa de Dunmow estaban amainando. Los participantes habían estado bebiendo durante horas. Se habían cansado. Willis les preguntó a sus invitados si deseaban quedarse esa noche.

David y Jean pensaron que era una magnífica idea. Willis trató de acomodarlos lo mejor que pudo. Colocó un colchón y cobijas sobre el piso, frente a la chimenea. Los tres se sentaron sobre el colchón y cantaron durante un rato. Jean se desvistió, se enrolló en una de las cobijas y se durmió. Poco después, David Sault se desvistió y se acostó en el colchón. Sin ningún motivo en particular, David sintió que había tenido suficiente fiesta para una noche. Se levantó, se vistió y salió de la casa. Willis le indicó dónde tomar un taxi que lo llevara a su casa.

Eso es lo que todos saben con certeza sobre las acciones de los tres individuos en la casa de Willis Boshears esa noche.

Entre las 12:30 y la 1:00 am Willis se despertó. Según su declaración posterior, sintió que unos dedos le arañaban la boca. Estaba montado a horcajadas sobre la figura inmóvil de Jean Constable. La mano de la joven, que debió estar agarrando su boca, cayó a su costado. Ella estaba muerta. Willis estaba perplejo. Aunque no podía recordar haber estrangulado a Jean, resultaba demasiado obvio que lo había hecho. Cuando recuperó un poco de conciencia, aún tenía sus manos en torno al cuello de la joven.

¿Qué hacer? En alguna parte escuchó que el cabello es un elemento que sirve para identificar a una persona. Cortó todo el cabello de Jean y lo quemó.

Willis nunca pudo explicar su siguiente acción. Se sintió obligado a lavar el cuerpo. En una especie de trance, llevó el cadáver de Jean al baño, lo colocó en la bañera y le dio un buen baño al cuerpo.

Luego vistió el cuerpo y lo puso en el piso en la habitación para huéspedes. A la mañana siguiente, Willis se despertó con una resaca terrible. Las sienes le comenzaron a latir cuando recordó lo que le pareció un sueño muy realista. Pero, ¿había sido un sueño? ¿Había ocurrido realmente? Lentamente, abrió la puerta de la habitación para huéspedes. No había sido un sueño. Allí estaba el cuerpo de Jean Constable, tendido sobre el piso.

Willis Boshears empezó a deshacerse de todo lo que creía podía incriminarlo. Quemó la chaqueta de Jean. Le quitó al cuerpo de la joven las prendas que tenía y las arrojó. Pero allí yacía el cadáver, un bulto cuya movilización resultaba muy engorrosa. Durante dos días, Willis reflexionó sobre su difícil situación. Tenía que hacer algo. Su familia llegaría pronto desde Escocia.

Desesperado, Willis envolvió el cuerpo en una cobija y lo arrastró escaleras abajo hasta su auto. Manejó hasta llegar al campo, donde arrojó a Jean Constable a una cuneta.

Un día después, el 3 de enero, el chofer de camión Sidney Ambrose descubrió el cadáver. Debido a que Jean era tan conocida por salir con el personal estadounidense de la base, le solicitaron a la policía de la Fuerza Aérea que colaborara con los detectives ingleses en la investigación en torno al asesinato. No pasó mucho tiempo. Varios clientes del Bell Hotel habían visto a Willis, David Sault y Jean.

Willis fue detenido de inmediato. La Fuerza Aérea de Estados Unidos solicitó que le fuera entregado para enjuiciarlo por asesinato. Esta petición fue negada. Los ingleses insistieron en que Willis fuera enjuiciado por una corte civil británica, a lo cual tenían pleno derecho.

El juicio por asesinato de Willis Boshears recibió mucha publicidad por un motivo. Willis se declaró no culpable, toda vez que alegaba que debió estar dormido cuando cegó la vida de Jean. Declaró: "No hubo altercado ni discusión. En ningún momento intenté acercarme ni hacerle propuestas sexuales. Tampoco deseaba matarla ni causarle ningún daño".

Los abogados de la fiscalía presentaron expertos, quienes dijeron que sería imposible que un hombre se montara sobre una mujer y la matara por asfixia sin despertarse y estar consciente de sus acciones.

Los abogados de la defensa presentaron otros expertos, quienes señalaron que era posible que Willis hubiera matado a Jane mientras estaba dormido.

Ése era el meollo del caso. Si Boshears había estrangulado a Jean mientras estaba dormido, sus acciones no habían sido voluntarias y debía ser absuelto. Si había estado despierto, era culpable de asesinato.

El jurado británico se retiró durante tres horas antes de regresar con un veredicto de no culpabilidad. Willis Boshears salió de la corte siendo un hombre libre.

Tantas mujeres intentaron verlo y tocarlo que pidió protección policial para poder llegar al vehículo de la fuerza aérea.

TRADUCCIÓN: JOSÉ PERALTA. ILUSTRACIONES: DAVID MÁRQUEZ. DAVIDMARQUEZ@CANTV.NET

 
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