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Rutina en casa
Si la opción es mantenerse en forma
en el reducido espacio de su hogar —porque no le gustan los
gimnasios o se ve obligado a dejar de asistir a ellos temporalmente—,
he aquí una lista de cinco ejercicios básicos que
le permitirán trabajar los diferentes grupos musculares.
Todos se pueden hacer sin implementos especiales y en aproximadamente
media hora. Así que, cero excusas. Se sorprenderá
con los resultados. Raúl Chacón
Soto

1 Lagartijas o planchas
(pectorales, hombros y tríceps)
Las flexiones de pecho o lagartijas constituyen una técnica
depurada —simple y efectiva—, para fortalecer la parte
superior del cuerpo. Tienen la ventaja de que se pueden realizar
casi en cualquier lugar. La clave para sacarles el máximo
provecho es hacerlas con lentitud. Cuente los segundos para subir
—uno, dos—, y más aún para bajar —uno,
dos y tres—, y no deje que la gravedad se ocupe del descenso.
Recuerde que los músculos están trabajando cuando
elevan su cuerpo y, sobre todo, cuando lo sostienen mientras regresa
al ras del suelo. Lo recomendable es hacer tres series de 12 repeticiones.
Cuando esté abajo
Separe las manos hasta que coincidan con la línea de los
hombros. Si se excede cargará el peso de su cuerpo en ellos,
pero si las cierra demasiado dará exceso de trabajo a los
tríceps; y ambos grupos musculares se agotarán antes
de que se beneficien los pectorales. Para aumentar el equilibrio,
mantenga las manos planas sobre el piso y separe los dedos de modo
que las puntas queden a unos tres centímetros entre sí.
No los abra en exceso, porque podría forzar los tendones
de la mano. Mantenga los brazos tan cerca del torso como pueda,
Separar los codos puede provocar lesiones en los hombros. Si es
posible, toque el suelo con el pecho. Así trabajarán
más los músculos pectorales, logrará mayor
flexibilidad y se protegerá de lesiones. Si no lo logra,
baje hasta donde pueda. Las piernas deben permanecer juntas y perfectamente
rectas. Si tienden a flexionarse ligeramente no se mate por enderezarlas.
Por último, mantenga los pies juntos, apoyados en el piso
desde la punta de los dedos.
Cuando esté arriba
Conserve la cabeza mirando al suelo y alineada con el resto del
cuerpo. Levantarla o girarla puede lesionar los músculos
del cuello. La espalda debe mantenerse relajada y alineada con las
piernas. Recuerde que la columna vertebral forma una curva natural
en la base de la espalda, por lo que no debe tratar de corregirla.
Al llegar al punto más alto no trabe los codos. Si lo hace,
eliminará el esfuerzo sobre los músculos y lo trasladará
a las articulaciones. Por último, asegúrese de no
elevar la pelvis más que el resto de la espalda. Ah, se debe
exhalar al subir e inhalar al bajar.
2 Sentadillas
(cuádriceps, femorales, glúteos, aductores y pantorrillas)
Este ejercicio es fundamental para cuidar el aspecto estético
de su cuerpo. Si lo hace con regularidad podrá tener unas
piernas y unos glúteos fuertes, necesarios para que no le
endilguen el terrible mote de “barquilla”.
Si usted es principiante, puede colocar una
silla a sus espaldas. Póngase de pie a unos 15 centímetros
por delante de la silla, con los pies separados y los dedos apuntando
ligeramente hacia fuera. Mantenga los hombros relajados, el pecho
levantado y los ojos mirando hacia adelante. Luego, respire hondo
y baje los glúteos, lentamente, hacia la silla. Al doblar
las rodillas, evite que éstas vayan por delante con respecto
a los dedos de los pies. Baje el cuerpo casi hasta que llegue a
la silla, pero, por supuesto, no se siente (forme un ángulo
de 90°). Manténgase en esta posición mientras
cuenta hasta uno. Luego, vaya de nuevo hacia arriba. Expulse el
aire mientras se eleva utilizando las piernas, la parte posterior
de los muslos y los glúteos. Respire hondo antes de hacer
la siguiente repetición. Lo mejor es hacer, por lo menos,
tres series de ocho repeticiones. Con el tiempo, podrá aumentar
la intensidad del ejercicio.

Los especialistas dan
algunas recomendaciones
l Concéntrese en mover los
glúteos hacia atrás.
l No debería sentir dolor
en las rodillas. Si lo siente, quiere decir que está desplazándoles
hacia adelante o está intentando bajar demasiado para su
capacidad física.
l Si el movimiento le resulta demasiado
difícil, baje menos. Lo ideal es lograr un ángulo
de 45 grados.
l Se debe conservar, durante todo
el movimiento, la posición anatómica de las articulaciones
del tobillo y de la rodilla, siguiendo con estas últimas
la dirección del eje longitudinal de cada pie.
l Siempre debe evitarse llegar a
la extensión máxima de la rodilla en forma brusca,
para evitar el exceso de presión sobre los meniscos.
l Las personas con poca flexibilidad
en la articulación tibiotarsiana presentan una limitada flexión
dorsal del tobillo, por lo que deben colocar un “sobrenivel”
—de no más de tres cm—, por debajo de los talones.
Este recurso debe ser temporal.
3 Jalones (dorsal)
Entrenar la espalda en casa no es tarea fácil, aunque tampoco
es imposible. Lo ideal es tener una barra colocada en la puerta
que permita hacer los muy exigentes “cristos”, los ejercicios
más completos para desarrollar esta parte de la anatomía.
Pero si no la tiene, se pueden buscar alternativas, como la de realizar
los conocidos “jalones” aprovechándose, por ejemplo,
de las manillas de una puerta sólida de su casa.
Escoja, entonces, una buena puerta de la casa.
Párese frente a ella de manera que pueda sujetarse de ambas
manillas. Estire las piernas de manera que los pies queden adelantados
de los pomos y le permitan la mayor extensión de la espalda
cuando se eche para atrás en el movimiento. Asegúrese
de que el agarre quede al nivel del abdomen cuando se acerca a la
puerta. Una vez que se sienta cómodo, impulse su cuerpo hacia
la puerta y luego vuelva a la posición inicial permitiendo
la máxima extensión del dorsal. Repita el movimiento
12 veces en cada una de las tres series.
4 La bicicleta
(abdominales)
En la lista pudiera haberse incluido el crunch tradicional, pero
se ha preferido recomendar el ejercicio que en inglés recibe
el nombre de bicycle maneuver. ¿La razón? Porque en
un estudio relativamente reciente, realizado en el Laboratorio de
Biomecánica de la Universidad de San Diego, se determinó
que, entre todos los modos de ejercitar los abdominales, éste
es el más efectivo para trabajar el frontal y, el segundo
mejor, si se trata de los oblicuos.
Acuéstese con la parte baja de la espalda
bien apoyada sobre el suelo o una colchoneta. Coloque sus manos
detrás de la cabeza de manera que las dedos toquen las orejas
y los codos estén bien abiertos. Eleve las rodillas hasta
que formen un ángulo de 45 grados y empiece, lentamente,
a simular los movimientos del pedaleo de una bicicleta. Toque su
rodilla izquierda con el codo derecho, y luego la derecha con el
izquierdo. Cuide la respiración. Recuerde que lo más
importante para el fortalecimiento de estos músculos no es
la velocidad ni la cantidad sino la calidad. Al principio procure
hacer entre 10 y 15 repeticiones. Su objetivo es ejecutar, al poco
tiempo, tres series de un máximo de 25 repeticiones al día,
tres veces por semana.
5 Estiramientos
Con los estiramientos acabará más relajado y, además,
evitará lesiones. Según las zona que haya trabajado,
debe actuar de una forma determinada.
l Estiramiento
del cuello. Sentado, baje la cabeza
hacia un lado y sujétela ligeramente con la mano contraria.
Simultáneamente, baje el hombro contrario para intensificar
el estiramiento. Repítalo hacia el otro lado.
l Estiramiento
del pectoral. De pie, con los hombros
hacia abajo y el abdominal contraído, agárrese las
dos manos en la espalda. Debe sentir el estiramiento en el pecho.
l Estiramiento
del flexor de la cadera. Tumbado
de lado, agarre un pie con la mano y empuje la cadera hacia adelante,
sin tirar del pie. Notará una ligera tensión en la
parte superior del muslo. Repítalo del otro lado.
l Estiramiento
de isquiotibiales. Sentado en el
suelo, extienda una pierna hacia adelante y mantenga la otra flexionada.
Con los hombros abiertos, como cuando está de pie, flexione
el tronco hacia adelante. El estiramiento lo notará en la
parte trasera del muslo. Cambie de pierna.
l Estiramiento
de gemelos. De pie en un escalón,
deje caer un talón hacia abajo. Hágalo con las rodillas
estiradas y flexionadas, con ambas piernas.
l Estiramiento
de tríceps. De pie o sentado,
ponga la mano derecha encima del hombro derecho con la palma mirando
hacia delante. Empuje el codo un poco hacia atrás para intensificar
el estiramiento, pero sin forzarlo demasiado. Repítalo en
el otro lado.
l Estiramiento
de la espalda. De pie, flexione
el tronco hacia adelante mientras agarra las piernas con las dos
manos. Empuje también la espalda hacia adelante. Este ejercicio
relaja mucho cuando le duelen los riñones.
l Estiramiento
de los glúteos. Sentado,
con la pierna derecha flexionada sobre la izquierda, mueva el tronco
hacia ese lado, manteniendo los dos glúteos en el suelo en
todo momento. Repítalo hacia el otro lado, cambiando la posición
de las piernas.
l Estiramiento
de la parte exterior de la cadera.
Tumbado boca arriba, flexione la pierna derecha y ponga la izquierda
encima. Acerque la rodilla derecha hacia el tronco para intensificar
el estiramiento. Cambie de lado.
rchacon@eluniversal.com
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