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revista Estampas
 

Miguel Bosé
¨¿Los chicos no crecemos, ¿eh?¨

A sus 51 años, el cantautor
español ya arrancó la gira
Papi Tour a propósito
de sus 30 años de carrera
artística y de su nuevo
álbum: Papito, que evoca su lado latino. Mientras se confirma
si su show aterrizará
en Venezuela, concedió
unos minutos
telefónicos a Estampas.
Pablo Blanco

Amante Bandido, Los chicos no lloran... son muchas las canciones
de Miguel Bosé que, de sólo nombrarlas, viene a la memoria
el estribillo. Y es que así como
en Europa, en Latinoamérica
el cantautor español, nacido
en Panamá, tiene toda una corte
de fanáticos. A propósito de ello
se le ocurrió editar un álbum
con un nombre que alude, precisamente, a su lado latino: Papito. En esta producción, recientemente puesta en las discotiendas venezolanas y del mundo, el irreverente astro musical celebra 30 años de carrera acompañado de artistas top del Viejo y el Nuevo Continente, en una selección de 15 éxitos de su amplísimo repertorio. Shakira, Ricky Martin, Juanes, Paulina Rubio, Julieta Venegas, Laura Pausini y Alejandro Sanz son sólo algunas de sus “segundas voces” en esta compilación de nuevas versiones. Desde una línea telefónica en Madrid, y en medio del ajetreo que implican los preparativos de su gira mundial Papi Tour, que arrancó este mes de mayo, él lo explica mejor. 

“‘Papito’, ‘mamita’, ‘papi’, ‘mami’... son palabras totalmente latinoamericanas que aquí en España tengo que explicar una y otra vez, la gente no entiende su sentido. Adopté esos coloquios porque pertenecen a mi mitad latinoamericana,  porque, como bien sabéis todos, yo alardeo de ser latinoamericano. Es que conozco muy bien Latinoamérica y, además, le debo mucho. ¿Venezuela? Es un lugar histórico en mi carrera. Los venezolanos me han apoyado en los momentos de puestas musicales más fuertes. Han sido como muy cómplices. ¡Claro que quiero ir!, pero no hemos definido aún las fechas para visitaros con esta gira. Estamos de cadena en cadena de televisión dando entrevistas sobre el espectáculo. Pero esperamos estar pronto por allá”.

Conciertos a la carta. La tarea de escoger un repertorio para un concierto aniversario no era nada fácil para Bosé. Por eso delegó el asunto en sus fanáticos: en www.miguelboseonline.net  los visitantes tuvieron la oportunidad de votar por sus temas favoritos para, de este modo, conformar las 30 canciones que serán interpretadas en su show. “Pues sí, es un concierto a la carta. Para varias de las presentaciones ya están confirmados algunos de los que me acompañan en el álbum Papito; al menos en las que se llevarán a cabo acá en España como las de Valencia, Madrid y San Sebastián”. En latitudes americanas la gira tiene confirmado su paso por Miami, Puerto Rico y México. Así que los fanáticos venezolanos seguirán cruzando los dedos. Algunos de ellos todavía recuerdan el show que unía a Bosé con su coterránea Ana Torroja (ex vocalista de Mecano) en el espectáculo Girados (que hizo un stop en el Poliedro de Caracas) en donde ambos se paseaban por lo mejor de su repertorio, juntos y por separado. Pero los adeptos más antiguos a Bosé no olvidarán el show que lo unía a la llamada entonces “reina del rock”, Melissa, en el mismo recinto de La Rinconada, en el esplendor de los ochenta. De ese encuentro resultaron memorables los acordes de La Salamandra y un beso con el que los cantantes sellaban el encuentro, al cual la prensa del momento denominó “el beso de la Salamandra”. La sensualidad, plasmada en las letras de Bosé, se transmite en su actuación en directo, en la que el cantautor se deja llevar por esa complicidad que dice reconocer en el público. “Son 30 años de carrera en los que he incorporado a mis canciones y al show las cosas que me han ido pasando, todo lo que yo quiero alimentar y lo que quiero descartar. En ese proceso, el público ha sido fundamental, forma parte de eso que la vida me ha regalado sin yo esperarlo. El aval del público es lo que me permite seguir produciendo música. Y el escenario es el espacio en el que yo puedo crear libremente y traducir lo que son mis propias necesidades y las urgencias que tengo”. 

Necesidades y urgencias.
Los videoclips son una de las ventanas
por dónde observar el hermético universo personal de Bosé. En muchos de ellos
él pareciera divertirse con la controversia
o  tranquilizarse con el hecho
de presentarla con naturalidad.
En No encuentro un momento
pa’ olvidar
, por ejemplo, (tema
que interpreta en Papito junto a Sasha Sokol) el amor es mostrado desde la diversidad sexual. En el clip Down With
Love
tuvo la ¿desfachatez? de buscar
como protagonista a una celebridad
de la industria erótica: Nacho Vidal.
Puede pensarse que las necesidades
y urgencias que menciona se pasean
desde la pareja obtenida hasta la inalcanzable, con aderezos de polémica, sensualidad, despecho y  un evidente buen sentido del humor. Eso obviando su preocupación por los conflictos mundiales.

“Mi irreverencia está en el carácter, no es algo
de lo que me pueda deshacer con el paso del
tiempo. Me gusta vaciar para poder volver a llenar, destruir para volver a construir. Los prejuicios hacia
mi persona igualmente siempre van a estar.
En mis inicios eran de una índole, ahora
son de otra, pero no me detengo a pensar
en esas cosas, son problemas que deben resolver quienes tienen esos prejuicios, yo estoy en lo que
estoy y no puedo distraerme.Tengo una capacidad
grandísima para quitarme del medio las cosas
que dicen de mí que no considero justas,
no pierdo en ellas tiempo ni energía y mucho
menos espacio de memoria. Cuando uno tiene
que tirar pa’ lante tiene que tirar pa’ lante”.

Canto al encanto femenino. Morena mía
voy a contarte hasta diez, uno es el sol que
te alumbra, dos tus piernas que mandan...”.
“Media luna brillará, la navaja acechará,
ojos bravos de mujer ¿qué veneno fue? (...)
El corazón que a Triana va nunca volverá...
Sevilla. Con qué pasión te enamorará
y te embrujará: Sevilla”. “Ese modo de andar,
ese look chachachá casi casi vulgar y esas
cejas (...) Nena: luna serena, todo es posible menos tú”
.

La mujer es otra constante materia prima en el repertorio de Bosé. Verbigracia, extractos de sus canciones como los anteriores: Morenamía, Sevilla (en donde la ciudad se transforma en una fémina) y el objeto del deseo: Nena. Son homenajes a la raza de Eva evidentes en el artista. La devoción podía notarse desde tiempos remotos en su carrera. No en vano accede a transformarse en una de ellas en la cinta Tacones Lejanos de Pedro Almodóvar (una de las 30 películas en las que ha participado) en la que emula a Becky del Páramo (el personaje interpretado por Marisa Paredes), una psicodélica cantante pop cargada de baladas.

“Creo que, en este momento, la mujer es la que puede cambiar el mundo. El tiempo de nosotros los hombres se agota; muchas de las propuestas que hemos hecho, en todos los ámbitos, han fracasado. Entonces creo que, en el presente, ellas se merecen la oportunidad de acertar o fracasar bajo sus propias licencias. Hoy en día parecen estar preparadas para lo que sea, tienen millones de alternativas para triunfar. Y es que también, nosotros los chicos, no crecemos, ¿eh? (risas). Según dicen las mujeres siempre seguimos siendo niños, la actitud que tomamos en muchos casos es infantil”.  

Resguardado. Bosé no sólo es una estrella en el escenario, también lo es en ese arte de resguardar su espacio personal. No hay informaciones contundentes sobre su vida privada. Muchos medios todavía estilan presentarlo como el hijo del célebre torero Juan José Dominguín y la actriz Lucía Bosé, como arrojando, acaso, la poca información verídica que él se permita confirmar, además de que es ahijado del cineasta Lucchino Visconti y que su mentor artístico es Pablo Picasso. “Yo he crecido en un ambiente de gente muy interesante. Son nombres que todos conocéis. Pero luego también es verdad que hay una serie de personajes anónimos a los que no solamente considero interesantísimos sino grandes maestros”. No hay un dato ni un nombre preciso.  Y es que no en vano el cantautor está incluido en el libro de entrevistas Los Imposibles del dramaturgo Leonardo Padrón, en donde el autor señala que este señor es “provocador y escurridizo” a la vez y que “su silencio es tan inteligente como su verbo”. La reticencia se traslada a todos los planos, incluso para hablar de alguna peculiaridad de sus acompañantes en Papito: “Si ves el documental de la realización del álbum te darás cuenta de que todos son especiales por una o por otra razón, todos son sorprendentes. En el momento de la grabación surgieron cosas con cada uno que son sencillamente irrepetibles”. Tampoco hay una influencia musical claramente admitida. “Porque hoy en día lo que desata música no es escuchar otra música. A  mí me ponen a trabajar las conversaciones que escucho, la pintura, la escultura, la arquitectura... son cosas que contienen más melodías que la música en sí. Hay un objeto que aún conservo que explica perfectamente mi visión sobre mi propio oficio y es mi cuaderno de música del colegio: tiene escrita sólo la primera página. Decidí no escribir nunca más allí, se nota que no estaba de acuerdo con lo que me enseñaban. Cada vez que quiero ponerme de buen humor lo abro”. Para cerrar, sobre el mismo punto, y con mucho humor aclara que: “Lo peor que tú puedes hacer es pedirle a un músico que te hable de su música. Son las más difíciles peticiones periodísticas: ‘Descríbeme tu disco’, ‘Háblame de tu estilo’ (risas). Le dejo esa tarea a vosotros, los periodistas”.


pblanco@eluniversal.com

Sobre el disco Papito

Acertadas versiones. Así se puede calificar, a su favor, el álbum Papito.
El asunto es digerible para adeptos o no a Bosé: los 15 artistas que
lo acompañan en las 15 versiones de sus éxitos imprimen su propio
sello musical, cumpliendo aquello de que en la variedad está el gusto.
Quien poco conozca o aprecie el cancionero Bosé quizás se deje atrapar
por la presencia del acompañante de turno. El venezolano Andrés Levin,
uno de los productores del disco (con alto prestigio internacional en materia
musical) comentó en una entrevista que le hicieran en CNN en español
que todo fluyó de manera natural y que cada artista hizo suya la
canción versionada. Y así es. Abre la selección una versión
de Morenamía en la que Bosé canta junto a la mexicana
Julieta Venegas con ciertos acordes de dance hall reggae
puestos en práctica por la cantante en su más reciente disco Limón y Sal. El turno siguiente es para Shakira,
quien, entre susurros y sus acostumbrados desgarros
vocales, construye una nueva forma
para la balada Si tú no vuelves, quizás una de
las mejores del álbum. Destacan, inevitablemente
también, Amante Bandido junto a la diva española
Alaska, con beats electrónicos incluidos, y Los chicos
no lloran junto al ex vocalista de Hombres G, David
Summer, en una suerte de reggae de nuevo milenio.
El hit promocional, Nena, junto a Paulina Rubio,
ya tiene rato sonando en las emisoras del mundo.
Quizás no  hubiera sido más acertada esta selección:
¿a qué otra mexicana le hubiera encajado perfectamente
eso de entonar una letra que habla de los modos de andar
y formas de amar tan salvaje?

 


Ver también en Encuentros:
-Soledad Bravo Con el Caribe a sus pies
- Miguel Bosé ¨Los chicos no crecemos, ¿eh?¨

- Meteoro llegó a los 40




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