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Entre paraíso e infierno

La historia de 48 supervivientes de un accidente aéreo que quedan atrapados en una misteriosa isla, es todo un suceso en Estados Unidos. Estampas entrevistó a sus protagonistas, ahora que la serie espera desatar una fiebre similar en América Latina, tras su lanzamiento por la señal de AXN. Enmar Pérez. Los Angeles. Enviada especial

Lost es, como las mejores de sus explosivas secuencias iniciales, un estallido de descomunales proporciones. Desde su esperado estreno el pasado mes de septiembre en Estados Unidos, se ha convertido en un boom que ha puesto a la cadena ABC a vivir días de gloria en lo que a picos de audiencia se refiere -sólo la excelente Desperate Housewives, de la misma televisora, la supera en ratings entre las nuevas series. Ahora espera repetir el éxito en América Latina, donde ya sale al aire por la señal de AXN, los lunes a las ocho de la noche*. "Sabíamos que el show era extraordinario, pero la rápida escalada que ha tenido entre la audiencia realmente nos ha sorprendido", dice el actor Matthew Fox (Party of Five) ante un grupo de periodistas internacionales desde los estudios Disney de Los Angeles. Fox, quien interpreta al doctor Jack, un héroe guapísimo y todoterreno, ofrecía entrevistas junto a cuatro de sus compañeros de cast: Evangeline Lilly (la dual Kate), Dominic Monaghan (el ex hobbit Merry de El señor de los anillos, ahora convertido en Charlie, un músico con baja autoestima), Ian Somerhalder (el joven Boone) y Maggie Grace (la malcriada Shannon). En persona el quinteto es un verdadero derroche de belleza, talento y entusiasmo, que contribuye a confirmar lo ya sabido: atractivo es lo que sobra en este programa. Pero sería totalmente errado apuntar la brújula hacia ese lado. Lost es una serie que lo tiene todo, por más de una razón.

No es el qué sino el cómo. El tema es familiar de entrada: un avión fuera de curso se ha estrellado en lo que aparenta ser una isla del Pacífico, dejando a 48 sobrevivientes vagando entre sus restos. Tras superar la conmoción inicial, que viene con una que otra efectiva explosión y una exasperante incursión en la jungla en búsqueda de la única esperanza de conexión con los radares, el grupo es pronto forzado a padecer las furias de la naturaleza, que incluyen, además de lluvias y leves movimientos de tierra, el acoso de una cosa "monstruosa" y no vista, dispuesta a defender su territorio ante la presencia de los recién llegados.

Tras unos cuantos episodios, la existencia de otros seres humanos en el lugar es todavía una incógnita, y las posibilidades de un rescate lucen cada vez más remotas. El miedo se instala paulatinamente en los semblantes, y la fe y la necesidad de convivir unos con otros -totales desconocidos- se convierten en mandamientos capitales, que no todos estarán dispuestos a acatar. Pero que nadie se llame a engaño, el acierto de Lost no reside en el tema, sino, precisamente, en el inteligente tratamiento que le han dado sus creadores J.J. Abrams (Alias) y Damon Lindelof (Crossing Jordan). Su mesurada mixtura de thriller, aventura y drama ha logrado atravesar el interés de todos los públicos, incluyendo los más exigentes: un crítico de TV ha confesado haberse vuelto adicto a la serie, y hasta ha calculado las horas de trabajo que están perdiendo los estadounidenses comentando lo sucedido cada vez que transmiten un nuevo capítulo.

Travesía al purgatorio. Con giros que recuerdan a historias como El señor de las moscas, novela de William Golding sobre la fragilidad de las civilizaciones, y una factura más propia del cine que de la TV regular -su piloto, originalmente de dos horas de duración, es el más caro que se ha filmado para la pantalla chica-, Lost logra enganchar al espectador desde sus episodios iniciales. Su atmósfera es inquietante y misteriosa, sus personajes son enigmáticos e intrigantes -por los momentos, sólo se conocerán 15 de los casi 50 sobrevivientes-, el guión se aparta de la narración lineal para dar entrada a flashbacks que van revelando a cuentagotas la vida pasada de los protagonistas, y las historias se entrelazan en vueltas y detalles oscuros que enriquecen la trama y dejan con ganas de volver siempre por más. Al paquete se suman los exuberantes escenarios de Hawai, que han servido también de locación en filmes como Jurassic Park y Godzilla.

"La gente podría pensar que va a ver a 48 personas corriendo todo el tiempo, buscando escapar de algo monstruoso que se oculta en la jungla -explica Fox-, pero, en realidad, de lo que se trata es de estos individuos batallando con sus propios demonios interiores. Esta serie es mucho más acerca de estos seres encontrándose a sí mismos a través de circunstancias extremas, que lo que tiene que ver con que estén perdidos geográficamente... Cada uno de ellos está perdido".

Su compañera Evangeline Lilly coincide con él: "Yo creo que las personas ven el show, más allá del primer o segundo capítulo, por la proximidad que comienzan a sentir con los personajes. No necesariamente por lo que tiene de ciencia-ficción o de acción y aventura, aun cuando estas son cualidades increíbles del programa".

Lo son, y es quizá ese sentido fantástico lo que más aleja a Lost de cualquier reality show de supervivencia, donde es siempre más temible el compañero de al lado que cualquier amenaza de carácter sobrenatural. Si no que lo digan los miles de fanáticos que han congestionado Internet con toda suerte de teorías acerca de lo que puede ser la "cosa" oculta en la maleza, e incluso acerca de lo que puede representar el lugar. Algunos han llegado a sugerir que los personajes en realidad están muertos y que la isla es el purgatorio. Por ahora, todo es factible. Los creadores -confesos admiradores de seriados como Twin Picks y su prolongado misterio sobre la muerte de Laura Palmer- han concebido tanto el relato como los personajes de tal manera que siempre se abra espacio para una nueva sospecha. "Es hasta molesto que cuando se le está dando respuesta a una interrogante, a la par están surgiendo veinte más -dice riéndose Somerhalder-. Pero siempre termina existiendo una causa y un efecto para todo".

Causas y efectos que van siendo revelados con tal tino y economía, que ya son menos los escépticos que asoman la posibilidad de que la historia se agote en el corto plazo.

Mientras tanto, son diversas las subtramas que afloran por uno y otro costado. Nada ni nadie es lo que parece: los villanos repentinamente dan muestra de inesperada bondad, y los héroes destapan su lado más trágicamente humano. De su lado, las pistas que enloquecen a los fanáticos están a la orden del día: en una de las secuencias, uno de los sobrevivientes lleva una franela con los caracteres chinos 84, lo que ya ha sido leído como una referencia a la noción orwelliana de que están siendo vigilados. En otra, el hallazgo de una radio sugiere que, probablemente, no están tan solos como pensaban. Lo cierto es que, por ahora, lo único fácil de predecir en Lost es que los talentosos Abrams y Lindelof deben estar divirtiéndose como nunca mientras crecen las especulaciones.

"Nosotros mismos no sabemos a ciencia cierta qué es lo que va a pasar, y a mí me encanta que sea de esa manera. J.J. y Damon han sido muy inteligentes al dejar al elenco también en la oscuridad. Ellos no quieren que conozcamos más de lo que nuestros personajes han de saber", aclara Matthew.

Excelente, ¿pero cuántos capítulos pueden pasar antes de que se revele lo que es la criatura? "Yo creo que ellos pueden tirarse la serie hasta el final sin revelar el monstruo. Y también creo que si alguien va a ver el show sólo para averiguar qué es esa cosa, le espera un largo trecho -añade Fox entre risas-. De verdad, el monstruo está allí y el miedo es creado por lo desconocido, y cada quien se inventa una idea particular de lo que puede ser, pero por los momentos está en la imaginación de cada uno y eso es lo que crea una mayor tensión".

Ya Monaghan lo había dicho: "Probablemente, lo más terrorífico acerca de la isla no es su caprichoso clima o sus sobrecogedores paisajes, o eso que no se puede ver. Son los seres humanos. Qué pasa cuando las leyes desaparecen y no hay nadie que te vigile. Quién pone los límites. Ese es el viaje". l

De izquierda a derecha: Evangeline Lily (Kate), Ian Somerhalder (Boone), Matthew Fox (Jack) y Dominic Monaghan (Charlie)

 

No te pierdas los detalles
l Cada capítulo cubre a lo sumo día y medio, y la primera temporada sólo arropa los 40 días iniciales en la isla.

l El cast entero se mudó a Hawai, donde es filmada la serie.

l Las escenas de la jungla fueron filmadas en el exuberante Kaawa Valley, uno de los pocos valles de la isla que es propiedad privada.

l En unas de las escenas no se le permitió a los actores ver el set. Tuvieron que cubrir sus ojos hasta que las cámaras comenzaron a rodar, y su reacción al descubrir la cabina del avión entre los árboles fue real.

l En busca de realismo, un verdadero avión Lockheed L-1011 fue destruido en la playa Mokuleia para crear el set con los restos del accidente.

l Uno de los personajes se llama John Locke, igual que el filósofo inglés, quien postulaba que antes de existir la sociedad moderna la gente vivía en la naturaleza en un estado de igualdad y felicidad.

 

*Las personas que tienen DIRECTV chequear horarios

Fotos: Cortesía Buena Vista International TV

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