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Belleza sin sombra
No hay nada que opaque más la lozanía
del rostro que las ojeras. Su aparición, por lo general,
se asocia con la falta de descanso y de horas de sueño, pero
también pueden ser producto de factores hereditarios, de
una mala alimentación e, incluso, de exposiciones prolongadas
a los rayos ultravioleta. María
de los Angeles Herrera
  
Las ojeras son un mal generalizado, que no
siempre delata a aquellos que se han trasnochado, ya que también
pueden ser síntoma de estrés, de trastornos alimentarios,
alérgicos o circulatorios y de la falta de protección
durante largas exposiciones solares. Aunque no existe una solución
permanente a este problema, ciertas cremas y tratamientos caseros
pueden atenuarlas; incluso, existen casos leves, en los que una
simple modificación del estilo de vida previene su aparición.
Como siempre, es importante que identifique la causa para que pueda
encontrar el tratamiento que más le favorezca.
A simple vista
La piel que recubre el contorno inferior de los ojos es extremadamente
frágil, debido a que su estructura es considerablemente más
delgada. Esta es la zona donde el paso de los años se hace
más evidente, ya que pierde su elasticidad ante la agresión
de agentes externos y la intensa movilidad que tienen sus músculos;
pero, además, sin importar la edad de la persona, esta área
se ve afectada por la aparición de bolsas y de oscuras manchas
que afean el rostro y le dan un aspecto poco saludable.
Es mucho lo que se ha dicho sobre por qué
aparecen las ojeras. Según explica la dermatóloga
María Alejandra Rodríguez, los vasos sanguíneos
que se encuentran alrededor de los ojos son más visibles,
debido a la delgadez de la piel que los recubre, eso trae como consecuencia
que "se aprecie una coloración oscura, al haber congestión".
Rodríguez también resalta el origen hereditario que
suelen tener las ojeras; además, aclara que existen personas
a las que se le notan más, ya que tienen un exceso de pigmentos
en la zona, producto -entre otras cosas- de exposiciones solares
sin protección, irritación en los párpados
y alergia a productos de maquillaje o a tratamientos cosméticos
inadecuados. Finalmente, hay especialistas que afirman que su aparición
guarda una estrecha relación con enfermedades como asma,
retención de líquidos y trastornos alimentarios, que
deben ser erradicados primero, si se quiere disminuir la intensidad
de su color.
En algunas ocasiones, estas manchas pueden
ser intermitentes, pero hay personas que deben acostumbrarse a vivir
con ellas, especialmente cuando son producto de la predisposición
genética o de la acumulación de melanina en la zona.
Si usted se siente identificado con este padecimiento, sepa -de
antemano- que no existe tratamiento -ni natural ni medicado- que
elimine estos indeseados pigmentos por completo, pero sí
hay algunas rutinas y uno que otro truco que pueden ayudarle a atenuar
las manchas.
Marrones, verdosas y violáceas. Cada
ojera tiene su color, dependiendo del tipo y tono de piel que posee
la persona. Quienes cuentan con una tez oscura y gruesa suelen portar
ojeras marrones, que -generalmente- son consecuencia de la hiperpigmentación
de la piel, debido a la acción de los rayos UV o a los cambios
hormonales internos, como los que ocurren durante el embarazo y
la menstruación. Por el contrario, las ojeras verdosas aparecen
en pieles blancas opacas, mientras que las violetas se presentan
en las personas de cutis muy claro, casi transparente, que se llena
de rosetones ante el menor roce. Estas últimas son las pieles
más delicadas, ya que su tono y delgadez permite apreciar
con facilidad todos los vasos capilares, y no sólo los que
están localizados en los párpados, sino también
los que rodean la nariz y las mejillas.
Enemigo al margen
Las ojeras, al igual que cualquier otro padecimiento, son una señal
inequívoca de que algo no marcha bien dentro del organismo.
Aunque los tratamientos existentes no son capaces de eliminarlas,
introducir algunos cambios en el estilo de vida le ayudará
a atenuarlas y a darle a su rostro un aspecto saludable.
Atienda al decálogo que se presenta
a continuación y declárele la guerra a las molestas
ojeras:
1 Aliméntese.
No se trata de hacer dieta, simplemente procure ingerir comidas
balanceadas, que incluyan porciones razonables de fibras, vegetales,
proteínas y -en menor medida- carbohidratos. Adicionalmente,
debe evitar las frituras y las salsas cremosas, eso ayudará
a que su sistema digestivo funcione adecuadamente y a que su piel
absorba los nutrientes de manera adecuada.
2 Adiós a la sal. Las
comidas saladas contribuyen con la retención de líquidos
dentro del organismo, lo que de inmediato se evidencia en la delicada
piel que se encuentra bajo los ojos.
3 Mucho líquido.
Ingerir, al menos, dos litros de agua diarios, es indispensable
para eliminar las toxinas del organismo. Por otra parte, en vez
de las gaseosas, debe preferir los jugos e infusiones naturales.
4 Tampoco abstemio. Nadie
ha dicho que debe eliminar el alcohol de su vida, pero modere su
consumo.
5 Lejos del tabaco.
Más allá de los daños internos que causa en
el cuerpo humano, el humo del cigarrillo contiene gran cantidad
de radicales libres que deterioran la frágil piel del rostro.
6 Duerma.
Los médicos recomiendan entre siete y ocho horas de sueño
al día. Si se trasnocha un día, trate de recuperarse
al siguiente.
7 De espalda.
Cuando se vaya a la cama cada noche, trate -en lo posible- de acostarse
boca arriba, esto permitirá que los fluidos se distribuyan
uniformemente en todo su cuerpo.
8 Hidratantes.
Las cremas que contienen vitamina K activan la circulación
local, al descongestionar los vasos sanguíneos, explica la
doctora Rodríguez. Esto trae como consecuencia que la mancha
se redistribuya "porque los vasos se notan mucho menos".
A la hora de aplicar la crema, la cosmetóloga Nathaly Gerbino,
recomienda que se utilice "como cualquier contorno de ojos,
en la mañana y en la noche".
9 Onda natural.
Manzanilla, caléndula y árnica son tres elementos
naturales que permiten reducir las oscuras pigmentaciones presentes
en el contorno de los ojos. Tomar una tacita de manzanilla tibia
o colocar dos bolsitas frías de esta infusión sobre
los ojos, aliviará las tensiones y disminuirá el tono
de las ojeras. Adicionalmente, los vegetales crudos, como el pepino
y la papa, son compañeros ideales para tratar esta afección.
10 De gelatina. El
uso de antifaces fríos contribuye a desinflamar las bolsas
que se forman debajo de los ojos, además de atenuar el color
de las ojeras y relajar el rostro.
mherrera@eluniversal.com
Indispensables
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Use un corrector que tenga un tono acorde al de su color de
piel y, sobre todo, al color específico que tengan sus
ojeras. Para ello, nada mejor que pedirle ayuda a las consultoras
de belleza ubicadas en las tiendas de cosméticos
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Al maquilarse, no olvide aplicar -justo antes del corrector-
un poco de crema para el contorno de ojos, esto disimulará
mejor las ojeras
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No utilice correctores secos, porque crean arrugas alrededor
de los ojos. Tampoco opte por los extremadamente cremosos,
ya que resultan bastante pegajosos
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Si tiene más de 25 años, emplee cremas que controlen
la flacidez de la piel cercana a los ojos para conservar la
lozanía. Las arrugas ocasionan que el color de las
ojeras se intensifique a simple vista
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En casos extremos
Cuando las ojeras persisten y se convierten
en un verdadero dolor de cabeza, se pueden utilizar algunos
-o varios- de estos tratamientos:
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Drenaje linfático: masajes que evitan la retención
de líquidos y, por ende, reducen la hinchazón
bajo los ojos al descongestionar los vasos capilares. El color
de las ojeras se aclara casi simultáneamente.
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Láser: cuando los casos son extremadamente severos,
"el láser se emplea para eliminar los vasos superficiales",
advierte la doctora Rodríguez. Este tratamiento, agrega,
debe ser realizado por un profesional, porque el láser
se coloca muy cerca del ojo y cualquier movimiento puede perjudicar
la visión del paciente.
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Despigmentantes y peelings: La dermatóloga María
Alejandra Rodríguez explica que sólo se emplean
cuando las ojeras se han pigmentado. El blanqueamiento se
realiza con cremas de hidroquinona, ácido retinoico
o glicólico, que reducen la formación de melanina
y eliminan las células oscuras de la piel. Si se trata
de un peeling, se colocan ácidos suaves que actúan
sobre la dermis para remover las células muertas y
aclarar las manchas.
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Fuentes consultadas:
http://www.mundobelleza.com/tratamientos/losojos.htm
http://www.lindisima.com
http://www.peluqueros.com/
http://www.nuevadermatologia.com.ar
http://mujer.hispavista.com/
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