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¡Ay,
que dolor!
No importa si son los hombros,
las rodillas o las muñecas... los dolores de las articulaciones
y de los músculos tienen
similares causas y, también, parecidos tratamientos.
He aquí unas claves para
superarlos con éxito... y rapidez
Raúl Chacón Soto
Cuando una articulacion duele o su movilidad
está limitada, usualmente la causa se encuentra en algún
músculo, tendón o ligamento lastimado. Saber qué
sucedió justo antes de que empezara el dolor generalmente
aporta una pista importante para resolver el problema. Usualmente
son los accidentes, la repetición prolongada de un movimiento,
el sobreentrenamiento y la falta de armonía en el desarrollo
muscular las causas principales de estos dolores. Una breve explicación
de cada uno de estos factores le ayudará a entender mejor
de qué se está hablando:
Accidentes: Una caída, un mal
salto (o mejor dicho, un mal aterrizaje), un giro abrupto o repentino,
pueden causar daño a los tejidos blandos, fracturas de huesos,
dislocaciones de articulaciones y desgarraduras de músculos,
tendones (las fibras que conectan a los músculos con los
huesos) y de ligamentos (el tejido elástico resistente que
conecta los huesos entre sí).
Movimientos repetitivos: Todo se debe
hacer con moderación, tanto lo que tiene que ver con el trabajo,
como lo que está relacionado con la práctica de algún
deporte o la diversión. Incluso los atletas de alto rendimiento
pueden lastimarse un músculo -o varios- mientras entrenan.
Practicar demasiado tiempo una misma actividad -ya sea creerse Johan
Santana en varios partidos de softball o quedarse sentado largas
horas del día frente al computador-, puede causar inflamación
y, por ende, dolor, en la articulación y los tejidos circundantes.
Sobreentrenamiento: Si lo suyo ha sido
la inactividad en los últimos meses -o años-, puede
tener la seguridad de que hasta un recorrido de pocos kilómetros
en bicicleta o pasar el día arreglando el jardín de
la casa puede ser la causa de un malestar en los músculos.
Lesiones por hacer trabajar en exceso a los músculos son
más frecuentes, claro está, entre quienes casi nunca
los ponen a trabajar en absoluto. Si está fuera de forma,
hasta una exigencia moderada puede ser demasiado. Lo mejor, entonces,
es fortalecer los músculos, lentamente, para las actividades
físicas que le deparará en el futuro.
Músculos sin armonía: Músculos
más fuertes o desarrollados en una parte del cuerpo que en
otra, puede generar mayor tensión en los más débiles,
lo que muchas veces termina en una lesión. Un ejemplo de
ello se puede encontrar entre quienes entrenan con pesas y se esmeran
en desarrollar los músculos del pecho y de los brazos, negándoles
atención a los de la espalda y los hombros. Estos casos pueden
terminar con la espalda o el cuello lesionados.
En algunas ocasiones, los dolores que
se sienten en una parte del cuerpo tienen su origen en otra... lamentablemente.
Y es lamentable, pues estos casos pueden revertir mayor gravedad
que los anteriormente descritos, como ocurre cuando, por ejemplo,
un ataque al corazón se refleja en el hombro y el brazo izquierdo
o un problema del pie o de la cadera tiene eco en la rodilla. Dondequiera
que aparezca un dolor repentinamente, sin causa aparente, llame
a un médico.
Cuatro sencillos pasos
para superar los dolores
Salvo contadas excepciones, usted puede reducir el dolor y recuperarse
rápidamente de una lesión de las articulaciones y
de los músculos si sigue este método de cuatro pasos
que los ingleses denominan RICE por las iniciales, en inglés,
de los cuatros consejos: Rest, Ice, Compress, Elevate, que en buen
español quieren decir: descanse todo lo que pueda, colóquese
hielo, utilice una venda y eleve la zona lesionada.
Descansar
Hay que darle descanso al área lesionada hasta que cese el
dolor. En algunos casos, un estiramiento suave puede ser beneficioso.
Mantenga el estiramiento entre 30 y 60 segundos, descanse un momento,
y repita la acción entre cinco y 10 veces. Puede hacerlo
varias veces al día.
Colocarse hielo
El hielo -el friíto que le caracteriza-, es la manera más
efectiva para reducir la inflamación y el dolor de todo lo
que esté lesionado. El frío ayuda a mantener la sangre
alejada de la zona lesionada. Así que coloque hielo lo más
rápido posible después de la lesión. Para acelerar
la recuperación y mitigar el dolor, aplique el hielo por
20 minutos (entre 10 y 15 cuando se trate de un niño) cada
dos o tres horas. Obtendrá mejores resultados si utiliza
hielo picado y lo envuelve en una toalla. Durante las primeras 72
horas no aplique calor, porque éste incrementa el flujo de
sangre, lo que produce hinchazón y empeora el dolor.
Utilizar una venda
En los intervalos entre cada aplicación de hielo, lo mejor
es colocarse una venda alrededor del área lesionada. La venda
ayudará a controlar la hinchazón y actuará
como un buen soporte. Al colocársela, empiece por la parte
más alejada del cuerpo y siga en dirección al corazón.
Si es el tobillo, por ejemplo, empiece por los dedos. No duerma
con la banda puesta y no la apriete demasiado. Los dedos, para seguir
con el ejemplo del tobillo, no deben ponerse blancos o fríos...
tenga cuidado.
Elevar la zona afectada
Si sube el área de la lesión por sobre el nivel del
corazón, permitirá que la gravedad le ayude a reducir
la inflamación al drenar excesos de fluidos. Así que,
al dormir, coloque una almohada debajo del músculo en cuestión
y deje que las leyes naturales hagan lo suyo.
Un último consejo: si lo necesita, puede
tomar acetaminofén o antiinflamatorios como ibuprofeno o
aspirina.
rchacon@eluniversal.com
| Una
vez recuperado |
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Cuando ya haya superado la lesión le conviene seguir
estos tres consejos para evitar una recaída:
l Fortalezca lentamente
el músculo o el tendón: Siga los consejos que
le haya dado el médico o el terapeuta con ejercicios
específicos pensados para aumentar el rango de movilidad...
estiramientos y pesas son bien recibidos.
l No olvide el calentamiento:
No empiece una fuerte sesión de ejercicios sin haber
puesto lentamente los músculos en movimiento. Pruebe
una caminata rápida o el trote... le hará bien.
l El calor antes, y el
frío después: Cuando esté trabajando
en el fortalecimiento del área lesionada puede aplicar
calor antes del ejercicio para preparar a sus músculos
al nuevo requerimiento. El hielo puede usarlo después
de haber terminado la sesión para prevenir la inflamación.
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