| Decirle
adiós a los miedos
Una de las maneras de despedirse de temores,
traumas y fobias, es con la programación neurolinguística,
joven disciplina que suministra claves de cómo funciona la
mente y proporciona herramientas que permiten a las personas desenvolverse
de manera más efectiva. Adriana
Gibbs
Nos manejamos en un mundo de palabras. “Sabemos
de la importancia de lo no verbal, lo gestual y corporal en la comunicación
interpersonal; sin embargo, lo que nos hace específicamente
humanos es el acceso a la dimensión de lo lingüístico”,
escribe Débora Chajet en Metáfora y comunicación.
El lenguaje hablado, como bien explica la autora, nos permite hacer
algo vedado a los demás seres vivos: trascender el momento
presente, poder contar a otros aquello que ya sucedió (la
historia, el pasado), lo que puede suceder (el proyecto, el futuro
probable), y lo que nunca ocurrió (lo posible y lo imposible,
fruto de nuestra imaginación).
Justamente, el lenguaje verbal es uno de los
centros de interés de la programación neurolingüística,
pues para esta disciplina, más conocida como PNL, el discurso
es portador de las creencias de la persona, y a partir de él
se puede detectar si son limitantes para su conducta, productores
de síntomas o si, por el contrario, le facilitan la búsqueda
de soluciones.
La PNL es una joven disciplina, creada por
Richard Bandler -matemático e informático que posteriormente
se hizo psicólogo gestaltista-, y John Grinder, quien viene
del área de la lingüística. En su libro PNL
organizacional, el doctor Luis Arocha analiza las siglas de
esta disciplina: “Programación: por cuanto lo
que pensamos, decimos, sentimos y hacemos lo configuramos en una
serie de pasos mentales o patrones, formados de secuencias de decisiones
mentales. Neuro: porque todo cuanto hacemos tiene sus bases
en circuitos neurológicos, los cuales podemos entrenar para
modificar respuestas. Lingüística: ya que el
tablero con el cual programamos nuestra mente es el lenguaje, tanto
en su vertiente verbal como en la forma de los gestos, el espacio,
posturas, etcétera”.
El psicólogo y entrenador en PNL, Valentín
Sosnowsky, la define como “un modelo de conducta y comunicación
que surge en la década de los años 70, generando un
replanteamiento total de la psicoterapia, la comunicación
y las relaciones interpersonales. Por su extraordinaria efectividad
para la solución de una gran cantidad de problemas y situaciones,
puede llegar a convertirse en la psicología del siglo XXI”.
Uno de los asuntos que aborda este modelo
es el de las formas de pensamiento; esto es, si al pensar vienen
primero las imágenes, los diálogos o los sonidos;
o si los pensamientos surgen a partir de sensaciones y emociones.
“En realidad -explica Sosnowsky- todos usamos las tres formas
de pensamientos, pero sólo una de ellas será nuestra
forma dominante o preferida de pensar y eso va a determinar nuestra
manera de ser y de comportarnos en el mundo. La PNL suministra claves
de cómo funciona nuestra mente y proporciona una serie de
herramientas que le permitirán a las personas aprender a
desenvolverse de manera más efectiva”.
De acuerdo con este especialista, uno de los
méritos de la PNL es que ha acabado con algunos de los mitos
de la psicoterapia tradicional; por ejemplo, ese que asegura que
el cambio personal es un proceso que lleva mucho tiempo: “Las
nuevas tecnologías de la PNL han demostrado que el cambio
personal no tiene que ser necesariamente largo, lo cual se puede
constatar en la curación de una fobia en una sola sesión.
Luego no es costoso y tampoco doloroso. Ya no hace falta sufrir
para cambiar”.
La PNL parte del principio de que el paciente
ya tiene, dentro de sí, todos los recursos necesarios para
hacer cualquier cambio que desee, pero no sabe cómo usarlos.
De ahí que la labor del psicoterapeuta es más la de
un facilitador y un guía que le permite al paciente descubrir
dichos recursos y aprender a usarlos con efectividad.
Este método centra al paciente en resultados.
“El enfoque, partiendo de una definición inicial de
objetivos claros y específicos, permite que la persona, a
corto plazo, comience a ver sus logros en las áreas de trabajo,
familia y relaciones interpersonales; se pueden constatar cambios
significativos desde la primera sesión de terapia. Dado que
la relación terapéutica se establece sobre una negociación
de los objetivos que el paciente quiere alcanzar, una vez logrados,
la relación concluye o, si lo requiere, se definen nuevos
objetivos”, puntualiza Sosnowsky.
Asegura que las tecnologías y los modelos
de la PNL se han aplicado con éxito en la desactivación
de miedos, fobias y terrores nocturnos; problemas severos de depresión
causados por la pérdida de un familiar, separación
de la pareja, algún tipo de tragedia o por causas desconocidas;
problemas de ansiedad y angustia; superación del miedo escénico;
trastornos psicosomáticos relacionados con el asma y las
alergias; desactivación de algunos tics nerviosos; solución
de conflictos con otras personas en el área familiar y laboral
y social.
Qué miedo ni qué miedo
Sosnowsky ha trabajado durante 20 años con personas con fobias
a los ascensores (claustrofobia), a subirse en los aviones, a salir
solos a la calle (agarofobia), a las alturas, al mar, a hablar en
público, a las lluvias torrenciales -muy frecuentes después
de la tragedia de Vargas- a las culebras, a las arañas y
a los perros. También ha tratado fobias escolares, especialmente
a las matemáticas.
La técnica de desactivación
de miedos, traumas y fobias se basa en:
Los sistemas representacionales;
esto es, cómo percibimos el mundo. Como todos sabemos, esto
ocurre a través de los sentidos: el visual, el auditivo,
el gustativo, el olfativo y el táctil. La PNL los ha agrupado
en tres categorías que denomina sistemas representacionales,
que son: el visual (V), el auditivo (A) y el kinestésico
(K). En este último se agrupan el olfato, el gusto y el tacto
y además se agregan los sentimientos y las emociones. Si
bien todos usamos los tres sistemas (V, A, K) para percibir el mundo,
desarrollamos una preferencia por unos de los tres, el cual se convierte
en nuestro sistema dominante.
La forma de pensar y su relación
con el movimiento involuntario de los ojos:
Los creadores de la PNL observaron que cuando pensamos, movemos
nuestros ojos de manera inconsciente e involuntaria. Cuando pensamos
en imágenes visuales, nuestros ojos miran hacia arriba. Si
pensamos en sonidos o diálogos, los ojos miran, ya sea hacia
el oído izquierdo o al derecho, en línea horizontal.
Cuando pensamos en sentimientos o emociones, miramos hacia abajo
y a la derecha. Un ejercicio sería el siguiente: Si una persona
está triste o deprimida, se le sugiere que mire hacia arriba
y respire profundo; esto ayudará a mitigar la sensación
de tristeza.
La asociación y la disociación:
Aquí el ejercicio es el siguiente: Se
le invita a la persona a imaginar por un momento que se está
comiendo el postre favorito. Si la persona se ve como en una película
comiendo el postre, la persona está disociada pues es un
espectador, ve los toros desde la barrera. En cambio, si la persona
al evocar el postre, lo ve, huele el aroma, percibe el sabor, y
se le hace agua la boca, se dice que la persona está asociada;
ya no es un espectador, es un participante, lo está viviendo.
Dependiendo de si la persona tiende a ser asociada o disociada,
se eligen las técnicas para el manejo de ciertas situaciones.
El anclaje de recursos: La
PNL descubrió cómo los recursos positivos de nuestro
inconsciente pueden ser utilizados cuando haga falta. El anclaje
es una asociación que se crea entre pensamientos, ideas,
sensaciones, emociones y un estímulo determinado. El estímulo
que dispara automáticamente estas vivencias se llama anclaje
y permite que se genere un estado específico en cualquier
situación o momento sin necesidad de pensarlo. Un ejemplo
es el de la canción que se escuchó en un momento grato
y feliz. Tiempo después cuando se vuelve a oír esa
misma canción, se revive, de algún modo, aquella experiencia
maravillosa.
El almacenaje de los recuerdos en la
memoria: De acuerdo con la PNL,
los recuerdos se almacenan en la memoria de forma parecida a las
cintas cinematográficas: un estímulo específico
puede actuar como activador que dispara el recuerdo, el cual se
vivencia como una película, la cual tiene un canal de video,
un canal de audio y, a diferencia del cine, un tercer canal, el
kinestésico, donde están registradas las emociones
y los sentimientos.
Sosnowsky explica que las fobias se
activan al percibir el objeto de la fobia, ya sea en la realidad
o en la imaginación, pues con sólo recordar o imaginar
el objeto o situación fóbica, se puede desencadenar
el proceso de crisis. Los síntomas son diversos: las personas
sienten miedo incontrolable, entran en pánico, a veces les
da taquicardia, se les tranca el pecho y no pueden respirar bien;
sienten ansiedad o angustia, les sudan las manos o todo el cuerpo,
y la reacción común es la de escapar lo más
rápidamente posible de la situación u objeto fóbico;
otros, por el contrario, se paralizan.
Soswnoski explica en qué consiste
el método de desactivación de fobias y traumas: “Lo
primero es proponerle a la persona que proyecte en una pantalla
imaginaria, la película de su reacción a la fobia
y le ‘borramos’ la banda kinestésica de las emociones
y los sentimientos. Así la persona recordará la situación,
verá las imágenes, escuchará los diálogos
pero ya no tendrá pánico ni ese miedo irracional que
lo paralizaba o lo obligaba a salir huyendo a toda carrera. Es decir,
se borra el miedo”. He aquí el proceso, paso a paso:
l Se
le pide a la persona que proyecte la película de la situación
fóbica en una pantalla imaginaria.
ll Dado
que la persona entra en pánico de sólo recordar la
situación, hay que controlar ese miedo exacerbado, usando
varios recursos: Primero se le pide que proyecte la película
en blanco y negro y en una pantalla alta de manera que los ojos
miren hacia arriba, lo cual lo desconecta de la parte kinestésica
(el miedo). Se le pide a la persona que se vea a sí mismo
disociado; es decir, la película está en la pantalla
mientras el está sentado cómodamente en una butaca.
Luego, se le pide que se vea ahora desde la ventanilla de la sala
de proyecciones del cine, con lo cual se logra una doble disociación:
la persona ve detrás de la ventanilla cómo está
sentada viendo la película.
ll Si
a pesar de la disociación la persona siente miedo, o cree
que va a sentir miedo, se le hacen dos anclajes de recursos: uno
para que la persona se sienta protegida y otro para que se sienta
segura.
ll Después
de pasar la película en blanco y negro de manera disociada,
se le pide que entre en la película. Se le pide que le dé
color y la pase al revés, con lo cual se borra la banda kinestésica.
Ahora la persona puede recordar la situación fóbica,
puede ver las imágenes, escuchar las voces y los sonidos,
pero no siente nada, ya que la banda de los sentimientos y emociones
ha sido “borrada”.
l Este
es uno de los campos de aplicación de la PNL. Pero hay más:
desempeño laboral, ventas, conflictos familiares, relaciones
de pareja, niños, son áreas sensibles a trabajar bajo
este enfoque. l
| Glosario |
El
autor Luis Arocha, en el libro PNL organizacional explica
algunos términos
básicos de esta disciplina:
Asociada: modalidad que consiste
en representarse desde la propia percepción
o desde los “propios ojos”. Bajo esta posición
perceptiva suelen experimentarse las
vivencias con más intensidad.
Disociada:
modalidad que consiste en representarse fuera de la propia
percepción o desde otros ojos. Bajo esta posición
suelen experimentarse las vivencias con menor intensidad.
Mapa mental:
estructura psíquica que corresponde a la representación
virtual del mundo y su quehacer. En esta representación
mental está colocado todo el conjunto de nuestras experiencias,
actitudes, aptitudes, pensamientos y sentimientos. Cada persona
construye
dicha representación a partir de sus percepciones y
experiencias particulares.
Modelar:
extraer de algo sus características básicas,
bien sea en las apariencias
o en las funciones, para reproducir tales esencias o rasgos.
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| A
lo chico |

Jazmín Zambrano es la autora
del libro La PNL en los niños,
en el que hace un inventario de estrategias
para situaciones educativas. Padres y docentes
pueden usarlo como una guía, adaptándolo
a cada niño en particular y su entorno.
Se encuentra en las principales librerías del país.
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| Pistas |
l
Valentín Sosnowsky, psicólogo y entrenador en
PNL. Telfs.: 979.5139/ 0412-995.1687.
E-mail: dolar@supercable.net.ve
l
Luis Arocha, psiquiatra y entrenador en PNL. Telfs.: 753.4812/
0416. 807.0524
E-mail: luisarocham@cantv.net |
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