| El
gran aceite de oliva
Su versatilidad y sus características
particulares permiten lograr un equilibrio en lo que a gusto culinario
y buen vivir se refiere. María
Rosa Rullo Ubaldi
El aceite de oliva se ha convertido en el estandarte
de la revitalizada “dieta mediterránea”, dieta
que se considera una de las más recomendables. El clima suave
y la tierra cálida que rodea el mar Mediterráneo proporcionan
una gran variedad de productos base de una dieta equilibrada: frutas,
verduras, hortalizas, legumbres, pescado azul, vino, especialmente
el tinto, y aceite de oliva, tanto en crudo como en caliente.
Se han publicado una cantidad significativa
de estudios que confirman los beneficios de la dieta mediterránea
en la reducción del riesgo de padecer algunas de las principales
enfermedades, como la cardiopatía coronaria, la diabetes,
la obesidad y algunos tipos de cáncer.
El aceite de oliva es un producto versátil.
Conocido desde hace tiempo por numerosas generaciones del mundo
mediterráneo por ser un elemento fundamental para su salud
y su alimentación, en la actualidad es muy apreciado en Europa
y en todo el mundo por sus propiedades nutricionales y organolépticas
(que se aprecian con los sentidos) y por ser un alimento saludable.
La Unión Europea es el mayor productor del mundo: contribuye
con el 80% de la producción mundial de aceite de oliva y
consume el 70% de ella.
Sin desperdicio
El aceite de oliva virgen es el zumo natural procedente del fruto
del olivo: las olivas o aceitunas. La virginidad de un aceite se
debe a que en su elaboración no tiene contacto en ningún
momento con productos químicos o disolventes orgánicos.
Este zumo, cuando se obtiene de forma natural, es decir por procedimientos
mecánicos correctos, y procede de aceitunas de buena calidad,
contiene excepcionales características organolépticas:
olor, color y sabor. Es el único aceite vegetal que se puede
consumir crudo, sin necesidad de ser refinado o rectificado, conservando
íntegramente su contenido en vitaminas, ácidos grasos
esenciales y otros productos naturales de gran importancia dietética.
Las instalaciones tradicionales en las que
se extrae el aceite de oliva reciben el nombre de almazaras, nombre
procedente del árabe (al-mas’sara) que significa
‘extraer’, ‘exprimir’. Recolectada la aceituna
y almacenada en pequeñas pilas, se procede a molerla en un
mortero o molino de rulo, donde se tritura para romper los tejidos
en los que se encuentra el aceite pero sin romper el hueso. La pasta
que resulta se prensa filtrando los líquidos y reteniendo
los sólidos. El líquido, transvasado de una a otra
tinaja, se decanta, por lo que se libera al aceite de las sustancias
que tenga en suspensión. Existe otro procedimiento en lugar
del prensado; la pasta se bate y centrifuga por procedimientos mecánicos,
sin añadir productos químicos ni calor, separando
el aceite del resto de las sustancias.
La pasta que resta es aún rica en aceite y se exprime de
nuevo hasta tres veces más. Los residuos se conocen con el
nombre de orujo. El aceite de la primera presión es el más
valorado, y según se va exprimiendo de nuevo se obtienen
aceites de diferentes calidades. El consumo durante el primer año
asegura que sus cualidades estén intactas.
La acidez de un aceite de oliva viene determinada
por su contenido en ácidos grasos libres y se expresa por
los gramos de ácido oleico por cada 100 gramos de aceite.
Estos grados no tienen relación con la intensidad del sabor,
sino que son una pauta para catalogar los aceites de oliva.
Un aceite de oliva virgen que por su olor
y sabor resulte defectuoso, así como por tener una acidez
superior a 3,3º, se conoce como aceite lampante; este nombre
hace referencia al empleo que se hacía de él hasta
hace pocos años, ya que se usaba para la iluminación
con lámparas. Una vez refinado sin provocar modificaciones
de la estructura glicerídica inicial, se conoce como aceite
de oliva refinado.
Los restos sólidos, conocidos como
orujo, y los líquidos, denominados alpechín, procedentes
de la extracción del aceite de oliva, son aprovechados como
combustibles o como abonos orgánicos.
La cata del aceite de oliva constituye una
verdadera especialidad. Los catadores, mediante la vista, el olfato,
el gusto y el tacto, son capaces de distinguir sus calidades y variedades.
Las características organolépticas dependen esencialmente
de los componentes presentes en la aceituna, que se extraen junto
con el aceite que los contiene, y que vienen determinados por el
clima y el suelo de cultivo, por la variedad de la aceituna, y por
las técnicas de cultivo, recolección, extracción
y envasado.
Los principales productores de aceite de oliva
son España, Italia y Grecia. El olivo fue una de las primeras
plantas introducidas por los españoles en América,
primero en las Antillas y, después, en México, Perú,
Argentina y California.
A cocinar
El aceite de oliva puede utilizarse de forma natural; como aliño
de las ensaladas, la pasta, el arroz, las sopas, el pescado y la
carne, hervidos o a la parrilla, las papas o verduras, o para la
preparación de salsas, carne rellena o asado de carne, pizzas,
verduras y también galletas y repostería.
Es relativamente estable, en comparación
con otros ácidos grasos insaturados, lo cual lo convierte
en menos susceptible a la oxidación y, por tanto, es menos
capaz de alterar las características del aceite. Ello se
debe a su elevado contenido en ácido oleico (un ácido
graso monoinsaturado) y antioxidantes naturales, incluyendo la vitamina
E. En consecuencia, el aceite de oliva se convierte en un ingrediente
imprescindible tanto para cocinar como a modo de aderezo.
El valor culinario del aceite de oliva virgen
extra es muy superior al resto de los aceites. Es un zumo de fruta
que puede consumirse directamente, lo que no puede hacerse con ningún
otro tipo de aceite vegetal. Su extraordinario olor y sabor le hacen
especialmente útil para el aderezo y aliño de numerosos
platos y ensaladas.
En caliente
Todas las grasas son dañadas en su proceso de calentamiento;
sin embargo, el aceite de oliva virgen sufre menor alteración.
El aceite de oliva virgen, al tener una temperatura de ebullición
mayor que los aceites de semillas, permite que el alimento que se
sumerge en él al estar a diferente temperatura reaccione
formando una capa crujiente alrededor del mismo, que impide que
absorba más aceite, y permite retener todos los jugos del
alimento. Además el consumo de aceite es menor que si empleamos
otros aceites. Al absorber menos aceite, añadimos menos calorías
a los alimentos, por lo que hay menor riesgo de aumento de peso.
Beneficios de la dieta
mediterránea para la salud
Una dieta sana forma parte de un estilo de vida saludable.
No es necesario renunciar a todos los alimentos que nos gustan.
Las principales características de la dieta mediterránea
son la variedad y el consumo de grandes cantidades de frutas, verduras
y alimentos que contienen fécula.
La dieta mediterránea es baja en ácidos grasos saturados
y contiene una gran variedad de sabrosos alimentos que componen
una dieta fácil de disfrutar durante toda la vida.
Beneficios del consumo de aceite de oliva
virgen extra
Por su contenido en vitamina E y el efecto antioxidante de ésta
sobre la membrana celular, el aceite de oliva virgen está
recomendado para todas las edades y especialmente para la infancia
y la tercera edad.
Dentro de los aceites comestibles es,
sin duda, el que más vitamina E aporta. Su contenido en vitaminas
liposolubles A, D y K completa su valor vitamínico.
El alto contenido de ácido oleico
en el aceite de oliva virgen extra es muy beneficioso para regular
el colesterol, haciendo que aumente el colesterol bueno (HDL), que
ejerce un papel protector y ayuda a reducir el colesterol malo (LDL)
y así se minimiza el riesgo de trombosis arterial y de infarto.
En el aparato circulatorio ayuda a prevenir
la arteriosclerosis y sus consecuencias.
En el aparato digestivo mejora el funcionamiento del estómago
y el páncreas, el nivel hepatobiliar y el nivel intestinal.
Tiene un efecto protector y tónico
de la epidermis.
En el sistema endocrino mejora las funciones
metabólicas.
En el sistema óseo estimula el
crecimiento y favorece la absorción del calcio y la mineralización.
Su valor calórico es de 9 calorías
por gramo. La misma proporción calórica que cualquier
otra grasa animal o vegetal. Aportan energía y es una fuente
de calor.
El aceite de oliva virgen extra hace que las comidas sean más
apetitosas. l
No se deje engañar
Aceite de oliva virgen y virgen
extra: Aceite obtenido de la aceituna mediante procesos físicos,
sin tener contacto alguno con disolventes orgánicos
y con una temperatura durante su extracción, menor
o igual a 35º C.
Aceite de oliva virgen refinado:
Es un aceite que procede de los aceites de oliva vírgenes
corriente y lampante, no aptos para el consumo directo.
Aceite de oliva: Es una mezcla
de aceite de oliva refinado y aceite de oliva virgen o virgen
extra.
Aceite de orujo de oliva crudo:
Procede del orujo de la aceituna, que precisa disolventes
orgánicos para su extracción y por tanto no
es apto para el consumo directo.
Aceite de orujo de oliva refinado:
Aceite procedente del orujo de oliva crudo, no apto para el
consumo directo.
Aceite de orujo de oliva: Es la
mezcla de aceite de orujo de oliva refinado y aceite de oliva
virgen o virgen extra, que llega a los consumidores. |
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