| Celos
precoces
Ante la llegada de un nuevo hermanito,
es común que los niños manifiesten celos.
Como esta conducta casi siempre viene acompañada de comportamientos
inadecuados que suelen escaparse de las manos de los padres,
Estampas le suministra algunas sugerencias que pueden ayudarle
a salir del escollo. Idalia De León
Cuando un niño empieza a descubrir que
en el mundo hay más personas que su madre, que ella puede
estar cerca de otros y que no es propiedad exclusiva de él,
empieza a estrenarse en eso de sentir celos. Los padres suelen reconocer
este sentimiento a través de las rabietas que protagoniza
el chico, las cuales no suelen llegar solas sino acompañadas
de otras conductas como lloriqueos, negativas a alimentarse y vómitos.
Y es que el vínculo que une al niño
con la madre, más allá del amor que siente por la
persona que lo trajo al mundo, posee mucho de apego. Este apego
queda evidenciado cuando exige que su mamá lo mime, lo observe,
lo atienda. Este deseo de estar siempre con la madre no es, estrictamente,
un sentimiento inadecuado; a través de él, el niño
procura hacerse de un soporte que lo ayuda a sentirse seguro en
este mundo que recién empieza a explorar. Por otro lado,
le proporciona el piso emocional necesario para lograr integrarse
sanamente a la sociedad; en primera instancia, con su familia, luego,
con sus compañeros de escuela, más adelante, con la
sociedad.
Este afecto se pone a prueba cuando la madre
entra en contacto con otras personas. Los celos se convierten en
la vía de escape que el niño utiliza para desahogar
la ansiedad de sentirse “abandonado”. La prueba de fuego
la marca el nacimiento de un nuevo hermanito. Las reglas del juego
cambian bruscamente y, de pronto, el chico ya no se siente más
el único objeto de atención. Se siente suplantado
y entra en competencia con otro recién llegado. Unido a este
importante acontecimiento, al pequeño se le empieza a exigir
un comportamiento diferente. Que sea ordenado, que no moleste a
su hermanito, que aprenda a ser más independiente. Frente
a este cuadro es natural que el niño desarrolle un estado
de ansiedad y manifieste conductas inadecuadas.
Hay que tomar en cuenta que ese primer vínculo
entre madre e hijo es de interdependencia. Ella, se siente complacida
de demostrar su amor incondicional hacia su hijo, éste, es
feliz con las demostraciones de afecto y cariño que le brinda
su mamá. Sin embargo, es el chico quien establece una relación
de total dependencia, razón por la cual se siente amenazado
si su madre encuentra otro objeto donde colocar su afecto. En este
sentido, la advertencia es lograr encontrar el equilibrio para que
las distribución de las atenciones sea proporcional. No olvide
que la ruptura del vínculo afectivo entre la madre y el niño
se considera el principal desencadenante de los celos infantiles.
No hay que perder de vista, además,
que el hermano menor puede sentir celos del más grande, debido
al rol que la madre le otorga dentro de la familia. Esto sucede
cuando la mamá delega en el mayor la responsabilidad de atender
al más pequeño, lo cual es interpretado por el menor
como una demostración de afecto, de confianza.
Ojo avizor
Sobre lo primero que los padres deben tomar conciencia ante la presencia
de celos por parte de alguno de sus hijos, es que el pequeño
tiene, probablemente, la autoestima baja. Entre otros aspectos,
el problema radica en la importancia que el niño le otorga
a su madre. Para él, su progenitora es una figura valiosa,
de allí, que si él siente menguado el afecto de ella
hacia él, piense que su madre no lo quiere, que ya no es
valioso. Hay que estar atento porque, muchas veces, los niños
celosos ocultan o disimulan esa conducta tras demostraciones exageradas
de afecto hacia su hermano (o rival, en este caso).
En todo caso, el problema no debe magnificarse
sino asumirse como una manifestación propia de un niño
en etapa de crecimiento.
Una vez que los padres tienen claro
que tienen un problema en casa y que, pese a los esfuerzos hechos
no se observan resultados alentadores, lo conveniente es, entonces,
solicitar ayuda a un especialista.
Una de las recetas, que usualmente no
falla, es crear en el hogar un ambiente de amor y seguridad. Donde
cada hijo se sienta contenido y querido. De esta manera, lo chicos
desarrollarán comportamientos más armónicos
y en consonancia a lo que reciben de sus progenitores. l
| CUANDO
LLEGA EL NUEVO HERMANO |
l Antes de
que nazca el nuevo bebé, converse con sus otros hijos
sobre lo que implica tener hermanos y sobre cómo será
la vida familiar a partir de la llegada del nuevo miembro.
Haga énfasis en los aspectos positivos y no caiga en
la tentación -ni el resto de la familia tampoco- de
repetir frases que sólo predispondrán al chico
en contra de su futuro hermano.
Evite frases como: “Prepárate,
que ahora se te acabó la consentidera”, “mira
que ahora tienes que compartirlo todo”.
l
Procure involucrar al niño en las tareas de cuidado
de su nuevo hermanito. Pídale que le acerque objetos
o elementos que usted necesitará a la hora del baño
o de la alimentación.
l
Absténgase de descalificarlo
y evite frases que lo hagan sentir como si fuese un peligro
para su hermano. Cuide lo que verbaliza y elimine frases como
“Mantente alejado del niño”,”no lo
puedes cargar porque se te va a caer”. Al contrario,
manifiéstele ideas positivas y alentadoras.
l
Fomente su participación
antes de que nazca el bebé pidiéndole su opinión,
por ejemplo, sobre cómo decorar su habitación.
Hágalo sentir útil.
l
Cuando nace un nuevo bebé,
tanto la madre como el resto de la familia, suelen concentrarse
en el recién llegado. Los adultos deben esforzarse
por equilibrar sus demostraciones
de afecto, de manera tal que el resto de los hermanos no sientan
ese momentáneo “abandono” del cual se creen
objeto. |
| |
| LO
QUE NO SE DEBE HACER |
l
Es muy frecuente que los padres, al sentir mayor identificación
por cualquiera de sus
hijos, establezca una relación que privilegie al de
“su agrado”. Todos los hijos deben
recibir el mismo trato de respeto y efecto por parte de sus
padres. Nunca los compare
ni demuestre más afecto por uno de ellos.
No fomente la competitividad entre hermanos.
l No premie al hijo que
denuncie alguna tremendura o comportamiento inadecuado
de alguno de sus hermanos.
l Cuando usted presencie
una discusión protagonizada por sus hijos, manténgase
al margen y no tome partido por ninguno. Deje que ellos solos
lleguen a un acuerdo
y solucionen su conflicto.
l Nunca coloque al hijo mayor
en el papel de ser el responsable de sus hermanos menores. |
| |
| LO QUE SI DEBEMOS HACER |
l
Esté atento para detectar si alguno de sus hijos está
manifestando una conducta celosa. Esto, con el fin de que
usted aplique los correctivos necesarios.
l Enséñele
a su hijo a soportar pequeñas frustraciones, a que
asuma con madurez y
optimismo sus pequeños grandes problemas.
l Dé el ejemplo y
enséñele a alegrarse del éxito de los
demás.
l Dosifique bien sus demostraciones
de afecto. Obsérvese para que no caiga
en excesos con uno u otro hijo.
l Respete el espacio de
juego e intimidad de cada hijo.
l Procure que en casa se
respire un ambiente de sosiego y tranquilidad. Proporcióneles
a sus hijos un hogar donde se sientan seguros, donde puedan
expresar con libertad sus ideas, opiniones y problemas; sin
olvidar la observancia y el respeto a los límites y
a las
normas establecidas.
l Hágalos participar
en tareas comunes. |
Fuentes consultadas:
- Hijos Celosos. Aquilino Polaino-Lorente.
Ediciones CEAC.
- www.embarazada.com
- www.santillana.es
- www.adusalud.org.ar
|