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De
Italia con un twist
Claudia Crisante, de la familia que ha hecho
del restaurante Vizio un bastión de la gastronomía
italiana en Caracas, ha montado tienda aparte junto a su hermano
Antonio: Vivanda. Su reto, ahora, es satisfacer las expectativas
de quienes, por tratarse de quienes se trata, sólo esperan
lo mejor. Raúl Chacón
Soto. Fotos: Contratipo
De entrada, confiesa que su intención
no era hacerlo tan pronto. Después de todo, sólo habían
transcurrido dos años y medio desde que ingresara a la cocina
del Vizio, el restaurante que su familia ha logrado convertir en
emblema de la tradición gastronómica italiana en Caracas,
y la verdad es que todavía le apetecía seguir al calor
de aquellos fogones donde diariamente era mucho lo que se aprendía.
Sólo que llegó una invitación de la gerencia
del Fashion Mall Tolón para formar parte, con un nuevo restaurante,
de la oferta gastronómica que ahora se ha hecho popular en
su celebrado -y concurrido-, Piso 5, que funcionó
como precipitador de una decisión que seguramente habría
llegado mucho más tarde. El asunto es que una vez aceptada
la propuesta por parte de los hijos Crisante, había que decidir
cuál de los dos se quedaba en Vizio, con sus padres, y cuál
partiría. Es por ello que, a pesar de que es un proyecto
de ambos, tanto de Antonio como de Claudia, es ella quien lleva
ya cerca de cuatro meses al frente del Vivanda, el restaurante que
ha asumido como un nuevo reto -uno de muy altos parámetros-,
sobre todo si se tiene en cuenta el grado de exigencia con el que
se acercan los clientes, muchos de ellos sabedores de los buenos
oficios de su familia en lo que se refiere al buen comer y al buen
estar.
Tomada la decisión, se inició
un proceso de dos vertientes que terminaría por definir lo
que hoy es Vivanda: por un lado, el trabajo en conjunto con el arquitecto
Totón Sánchez en lo que respecta a la apariencia del
nuevo local; y, por el otro, la paciente búsqueda, emprendida
por la propia Claudia, de los platos que conformarían el
menú. "Un menú que no tenía que ser la
competencia del de Vizio, una comida que iba a ser bastante más
sencilla, pero con una calidad de ingredientes óptima, y
un poco más moderna en las presentaciones".
Pronto, los Crisante -en especial Antonio-,
con la ayuda de Sánchez, ya habían definido mobiliario,
colores, materiales... El quinto piso del centro comercial está
concebido como una especie de feria sólo que con opciones
para un público de mayor poder adquisitivo. Todo el nivel
guarda una cierta armonía que los dueños de nuevos
establecimientos deben respetar: así, los techos, el piso
y hasta el color de la madera, uno bastante oscuro, propio de la
del tipo wengue, determinan muchos de los elementos decorativos
de todos los nuevos restaurantes, que se encuentran ubicados en
los corredores, uno al lado del otro. Del mismo modo, todos los
locales se encuentran expuestos a la mirada del público pues
no hay cerramientos; sólo se les exige que respeten la caminería
que los separa del pasillo principal del piso. Con estos requerimientos
en mente, se fue concibiendo lo que en esencia es Vivanda: una especie
de trattoria pero moderna. De hecho, el primer nombre que
tenían en mente era tavoletta, el término con
que se designan los grandes mesones donde las familias italianas
comparten con desconocidos sus comidas en ruidosos lugares. No se
pudo con el nombre, pero la idea de los mesones quedó, así
como la de la vajilla sencilla, blanca; el vino decantado en una
jarra y servido en vasos, y no en copas... Finalmente, a la madera
wengue le acompañaron el vidrio y el acero... ya se ha dicho,
es como una trattoria, pero moderna, y como a Claudia le
molestaba mucho la idea de que todo el que caminara pudiera ver
a los comensales en sus mesas, pues se idearon un cerramiento con
vidrio que, a cierta prudencial altura, lleva una franja trabajada
por la diseñadora Anita Riera, que no sólo aporta
un elemento altamente decorativo sino que devuelve parte de la privacidad
perdida. Riera, a su vez, es también la responsable del diseño
gráfico del menú, que tiene en una flor -la conocida
yerbera- su elemento principal, también presente en los centros
de mesa, discretos pero coloridos.
Mientras el local iba tomando cuerpo, de la
mano de Antonio y de Totón Sánchez; Claudia se esmeraba
en lo que corresponde a la cocina. La tarea era apremiante, pues
no sólo se trataba de ir creando, poco a poco, los platos
que conformarían el menú; sino hasta de formar la
brigada que le apoyaría en el trabajo de la cocina, incluyendo
cocineros, sous chefs, y, además, el quehacer de los
mesoneros. "Al principio abrimos con una carta básica
porque primero había que entrenar a la brigada, conducirla,
quería que supieran lo que quiero, sobre todo con las bases,
el consomé... después quería tomarme el chance
de empezar a crear, poco a poco, para ir dándole la vuelta
a lo que es la actual carta. A Vivanda todavía le falta mucho,
es un negocio que apenas se está iniciando. Estoy en una
fase de adaptación entre lo que son mis criterios, y la gente
que tengo en la cocina, que es maravillosa y muy bien preparada.
La carta que tengo actualmente no es la final; ahora es cuando estoy
empezando a crear platos que definitivamente la harán distinta
y le darán un twist a la comida".
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La flor yerbera,
motivo de la decoración, refleja el carácter
informal y relajado
del restaurante Vivanda |
El 8 de agosto, las dos vertientes confluyeron
en lo que hoy es Vivanda, término italiano que designa tanto
a la comida, como al recipiente que se usa para transportarla. A
diferencia del Vizio, es un lugar mucho más informal, más
light, más moderno -y con precios más bajos-,
donde la gente se puede sentir mucho más relajada. Eso sí,
como lo dice la propia Crisante, se mantiene la preocupación
por ofrecer la misma calidad: "El ideal aquí es poder
lograr que la gente coma una excelente comida italiana tradicional
con un toque moderno; reinventar una lasagna, unos canelones,
con ingredientes de excelente calidad... Cuando hablo de tradicional
no hablo de quedarme enfrascada en lo mismo, siempre hay lugar para
la innovación, la búsqueda de cosas nuevas, incluso,
de distintas maneras de presentación".
Las palabras por ella misma usadas para describir
algunos de los platos -que no parecen de una carta todavía
en construcción, dan clara idea de lo que significa ese twist
que se convierte en esencia de su propuesta: "la lasagna,
por ejemplo, es con la mozzarella de búfala, la bechamel,
el parmiggiano, pero paso horas haciendo unas bolitas de
cochino que es el nuevo elemento... la ensalada capressa, es con
tomate confitado y al horno, que es fabuloso; o una ensalada de
camarones, hecha con hongos portobello, un mezclum de lechugas y
una vinagreta sensacional de pepinos y menta. En las pastas, se
me ocurrió un día hacer unos ravioli con queso de
cabra... intenté varias mezclas de quesos y logré
unos rellenos de queso de cabra y queso feta, la pasta es de espinaca,
y vienen acompañados de una salsa que es un fondo de ternera
con hongos porccini y un toque de crema de leche".
Hasta ahora, la receptividad del público
parece animarle a conseguir su propósito, que no es otro
que lograr que la gente se sienta tan en casa como en Vizio: "Me
parece fabuloso haber empezado aquí, con un sitio en este
Piso 5, con este nivel, con este tipo de comida. A mí me
falta mucha tela que cortar, debo decirlo, tengo la experiencia
de Vizio, y no tengo otra. Creo que empecé en el sitio correcto,
con un nivel de exigencia que no es el más alto, pero tampoco
es bajo, y donde sé que voy a lograr cosas muy buenas...".
l
rchacon@eluniversal.com
| Cinco
pistas |
| "Muchos saben que
esto iba a ser de la misma gente de Vizio, lo que por una parte
es un halago, aunque por la otra, es también un gran
compromiso, porque la gente, cuando viene de unos estándares
que son maravillosos, muy altos, espera lo mismo, pero rediseñado,
bajo otro concepto".
"Es un concepto nuevo y ha sido una experiencia nueva,
porque vengo de lo opuesto a esto. Aquí compartes un
público, un espacio... lo que genera cierta competencia,
y es bueno porque uno se mide, sobre todo con lo que uno crea.
Tu capacidad para crear y hacer cosas distintas es lo que
puede marcar el éxito de una cocina, de la de Vivanda"
"Mi oferta es distinta porque yo pertenezco a esto.
Yo soy italiana, mis padres son italianos. Me gusta muchísimo
la comida italiana, mis orígenes. Entonces los trato
de la mejor manera, de una manera verdadera. Yo hago cosas
aquí que he comido toda mi vida en la casa, en la de
mis abuelos...es algo que a uno le queda y llevas un sello
con eso".
"Quisimos hacer mucho énfasis en las pizzas.
Hemos trabajado mucho en ello y creo que hemos tenido resultados
excelentes... como nuestra pizza capressa no hay en otro lugar
de Caracas... para mí la pizza es usar sal marina,
es dejarla reposar cierto tiempo, es mezclarla por otro tanto;
es usar el tomate confitado, usar solamente la mozzarella
de búfala -es mortal rallar la mozzarella-, en mi casa
siempre la hice de una manera y eso es lo que reflejo aquí".
"En los actuales momentos tengo una entrada del día,
que puede ser un tartar o un crudo de atún. Siempre
tengo una pasta rellena; algunas veces de cordero, otras de
ternera. En lo que respecta a las carnes, varío entre
unas chuleticas de cordero fresco o un lomo de cerdo fabuloso.
De postres, el tiramisú y una crema de limón
que viene con moras y pavesini -unos bizcochitos que parecen
plantillas-".
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