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La nostalgia:
dulce remembranza

La gente con una tendencia
natural a la nostalgia tiene
una alta autoestima y es menos propensa a sufrir de depresión

Marina Krakovsky / Psychology Today

Para Proust era un mordisco de una bizcochos; para otros, es el sabor de una galleta rellena. Y para usted, algunas notas del Submarino Amarillo de Los Beatles o ver a una niñita jugando con bloquecitos Lego, podría ser lo que lleve su mente hacia décadas atrás. En las condiciones adecuadas, el más pequeño estímulo podría desatar una avalancha de agradables recuerdos, incluso en las personas menos sentimentales.

Tales reminiscencias pueden ser más saludables de lo que usted cree. Pese al sabor agridulce de la nostalgia y al consejo generalizado de vivir el momento, varios estudios recientes sugieren que el ocasional desvío hacia el mundo de los recuerdos puede mejorar significativamente su estado de ánimo.

Pensar en recuerdos agradables durante sólo 20 minutos al día puede hacer que la gente esté más alegre que la semana anterior, y más feliz que si piensa en su vida actual, señalan investigadores de la Loyola University.

La mayoría de las personas rememoran el pasado cuando están solas o se sienten decaídas —o en ambos casos—, lo cual sugiere que buscamos recuerdos agradables como antídoto cuando nos sentimos tristes, señala Fred Bryant, psicólogo de Loyola. Piense en el caso de alguien que llega por primera vez a una gran ciudad que le recuerda los buenos tiempos y cuyos amigos están en el pueblo que dejó atrás. O un estudiante de Medicina que tiene problemas con Química y que refuerza su confianza con recuerdos de sus éxitos en el bachillerato. “Las reminiscencias pueden motivar a una persona”, indica Bryant. Algo más importante, pueden darle al individuo “una sensación de estar arraigado, un sentido de significado y propósito, en lugar de estar sometido a los caprichos de la vida diaria”.

Varios investigadores de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, también han descubierto que la nostalgia es un poderoso factor de estímulo del estado de ánimo. Dado que los recuerdos a menudo involucran a personas importantes en nuestras vidas, éstos pueden darnos un reconfortante sentido de pertenencia. Según estudios del psicólogo Tim Wildschut y varios de sus colegas, la gente que escribe sobre una experiencia nostálgica se muestra más alegre después del ejercicio en comparación con la gente que escribe sobre experiencias cotidianas. Los estudios también sugieren que las personas que escriben sobre buenos recuerdos dicen tener una autoestima más alta y sentirse más positivas sobre las amistades y las relaciones cercanas.

Wildschut agrega que la gente que está dispuesta a experimentar nostalgia también tiende a ver su pasado de manera positiva, lo cual apoya la idea de que existe una personalidad propensa a la nostalgia. Investigaciones previas han mostrado que las personas con una tendencia natural a la nostalgia tienen una alta autoestima y tienden menos a la depresión. Hacen frente a los problemas de manera más efectiva y están más dispuestas a recibir apoyo social después de experimentar estrés. No sorprende que estos individuos, bien arraigados, también vean a sus familias más a menudo.

No obstante, incluso gente que no es particularmente nostálgica, puede disfrutar de los beneficios de recordar los buenos tiempos de antaño. Para obtener mejores resultados, trate de revivir las cosas en su mente, más que en el papel, sugiere un estudio en el Journal of Personality and Social Psychology. Cuando Sonja Lyubomirsky, una psicóloga de la Universidad de California en Riverside, pidió a los participantes que escribieran o pensaran sobre su experiencia de vida más feliz, encontró que quienes revivieron sus momentos de mayor felicidad en su mente, experimentaron posteriormente una mayor sensación de bienestar que el grupo que escribió los recuerdos. Es interesante destacar que un gran número de investigaciones, entre ellas el estudio de Lyubomirsky, muestra que ocurre justamente lo contrario cuando la gente procesa acontecimientos desagradables de su vida: rumiar esos hechos del pasado hace que la persona reviva el trauma, mientras que analizarlos a través de la escritura ayuda a superar los traumas.

Sin embargo, esta dicotomía tiene sentido, dado que un individuo “no quiere superar una experiencia positiva”, explica Lyubomirsky. Por el contrario, señala, “los acontecimientos positivos están rodeados de magia y misterio”, por lo que analizarlos es como correr el velo y hacer que experiencias maravillosas se tornen más comunes.

Para algunas personas, rememorar los buenos tiempos puede desatar emociones dolorosas. Recordar un triunfo profesional puede hacer sentir a un individuo que su gloria quedó atrás, y pensar en los agradables fines de semana con la abuela puede ser un triste recordatorio de que ella ya no está entre nosotros.

No obstante, esto no tiene que ser así. “El punto es aquello en lo que uno se fija”, dice Lyubomirsky. “¿Se concentra usted en cuán positivo fueron las cosas pasadas o en que ya quedaron atrás?”. La gente que ve cada buena experiencia como algo permanentemente enriquecedor tiene más probabilidades de estimular su estado de ánimo. Pero una persona que se enfoca principalmente en el contraste entre pasado y presente condena toda buena experiencia con la actitud de que nada en el futuro puede estar a la misma altura.

A fin de evitar hacer énfasis en este contraste, Bryant recomienda conectar el pasado con el presente. Mientras piensa en su trabajo o familia actuales, por ejemplo, recordarse a sí mismo cuando era más joven y soñaba con este futuro puede mejorar su perspectiva de la vida que usted tiene actualmente.

Ciertamente, se puede llevar el recuerdo a un extremo —“cuando no hay dicha en el presente, salvo cuando se revive el pasado”, señala Bryant. El investigador sugiere un mejor enfoque al paso del tiempo: usar el recuerdo positivo como parte de un ciclo que también incluye saborear el presente y mirar con expectativa el futuro. l

Psychology Today.
Derechos de El Universal.
Traduccion: José Peralta

El buen humor es una memoria afectuosa



Usted no debe esperar a que le llegue la nostalgia.
Estos pasos pueden ayudarle a convertirla en una
parte habitual de su vida:

l Haga una lista de momentos apreciados

lA fin de ejercitar su memoria, encuentre algunas
fotos u otros recuerdos de los buenos tiempos de antaño




l
Cierre sus ojos para bloquear las distracciones.
Luego piense en qué está fuera del “marco” del recuerdo
para revivir detalles sutiles. Las imágenes mentales generan
una mayor felicidad que simplemente mirar fotografías viejas

l De ser posible, recuerde personas de su pasado. Esto
refuerza las relaciones cercanas

l Mientras va por su vida, acumule buenos momentos y
recuerdos para rememorarlos posteriormente. Tome una
fotografía mental y conserve esa sensación

Foto:www.morguefile.com

 

 

 
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