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Patricia Velásquez
Es considerada la primera top criolla que se consolida fuera del país. Su rostro, de rasgos wayúu, se hizo atractivo para firmas como Chanel, Versace, Dolce & Gabbana y Gucci. Ha sido portada de Vogue, Harper's Bazaar y Marie Claire. Eso sin sumar su incursión en Hollywood y su faceta de altruista empresaria en pro de los indígenas latinoamericanos. En la foto aparece junto a John Galliano, tras el debut de éste para Dior.
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| Foto: fran beaufrand para la revista complot |
Enrique Palacios
Se dice que es la referencia internacional criolla equivalente, en masculino, a Patricia Velásquez. Su cuerpo de proporciones griegas y rostro atemporal le abrieron la puerta a las grandes casas. Su mayor virtud: haber entendido el negocio del modelaje involucrándose estratégicamente en proyectos que sumaron puntos a su carrera. Actualmente figura en campañas de Armani, Tommy Hilfiger y Dolce & Gabbana.
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| Foto: fran beaufrand para Óptica caronÍ |
María Luisa Mosquera
En el país apenas se le recuerda como Macu (gracias a que protagonizara la película homónima de Solveig Hoogesteijn). Fuera de estas tierras su rostro descansa en los libros de los grandes fotógrafos de los ochenta, como Ellen von Unwerth y Bruce Webber. En esa década Nueva York, París y Milán se vieron tapizadas con su estampa gracias a una campaña de Armani.
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| Foto: fran beaufrand |
María Luisa Flores
Se convirtió en una top predilecta en Colombia. Allá es considerada toda una celebridad gracias a su trabajo en la pasarela. Clásica latina con un aire a Ruddy Rodríguez, con la capacidad de emular frente a la cámara a una niña buena capaz de hacer travesuras.
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| Foto: cortesía mariela & Tiby Model management |
Jennifer Díaz
A sus 16 años tomó la decisión de irse a probar suerte en otras fronteras. Pronto se convirtió en una top internacional gracias a su trabajo en Estados Unidos. Como muchos de sus colegas rápidamente pasó del modelaje a la animación y, actualmente, a la actuación. Se ha destacado en producciones de la talla de CSI Miami, entre otras.
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| Foto: dumont & regalado |
Grecia Palomares
Fue otra de las espigadas bellezas descubiertas por Fran Beaufrand en una parada de autobús. De Caracas, en donde su extremada delgadez no gustaba, dio el gran salto a París, donde desfiló para Dior y posó para una gran cantidad de anuncios.

EN LOS SESENTA
"A mí me pagaban tres mil bolívares mensuales como actriz de Radio Caracas, pero como imagen de Sudantex llegaba a facturar entre ocho y 10 mil bolívares mensuales, lo cual era un sueldazo para la época. Por un desfile el asunto oscilaba entre los mil 500 y los tres mil bolívares", comenta Chelo Rodríguez.
EN LOS SETENTA
"Por un comercial de televisión te pagaban entre tres mil y cuatro mil bolívares. A eso se le sumaba un bono si se trataba de una campaña que llegaba también a impresos o cine. Cuando me fui con Renny a San Remo como modelo de la campaña Mercedes-Benz la oferta fue por 30 mil bolívares. Eso era muuuy bueno", relata Gisela Habel.
EN LOS OCHENTA
"A mí Oster, por un comercial, me pagaba cuatro mil bolívares trimestrales", explica Constanza Giner. "En el 88, por un desfile, llegué a cobrar 30 mil bolívares, que era un dineral", agrega María José Villaseco. "Llegué a cobrar un cheque de 100 mil bolívares por una campaña. Con ese pago me compré mi primer carro", remata Aguasanta.
EN LOS NOVENTA
"Se podía ganar 500 mil bolívares por salir en un comercial. Por eso es que uno se indigna cuando, hoy en día, pretenden pagar sumas similares", comenta "El Chino". "En el 91 me pagaron 40 mil bolívares por un comercial. En el 98, por posar para la valla de una compañía telefónica, facturé 450 mil bolívares" agrega Constanza Giner.
EN EL NUEVO MILENIO
"Yo he escuchado que hay modelos que, actualmente, llegan a aceptar pagos de 80 mil bolívares por un desfile. Para eso creo que es preferible hacerlo de gratis o quedarte en tu casa", agrega María José Villaseco. "A mí, después de 16 años de trayectoria, me ofrecieron el año pasado tres millones de bolívares por un comercial, con derecho a utilizar mi imagen por un año. Con todo y que me retiré con cariño de la profesión, me pareció un insulto", menciona Constanza Giner. "Por mi primer trabajo como modelo, en 2000, me pagaron 1.000 bolívares fuertes (un millón de bolívares en la denominación anterior). Pero los sueldos se han ido devaluando y pienso que es, principalmente, porque los modelos aceptan esos pagos tan bajos. Y parte de ser un buen modelo es, justamente, autovalorar tu trabajo. Yo no hago un desfile en Venezuela por menos de mil dólares. Si hay alguien que me los pague, bien, si no, prefiero ir al desfile como público", señala Deive Garcés. |
pblanco@eluniversal.com
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