| El
binomio dolor
y depresión
Cerca de un tercio de los pacientes tratados
por dolor también presentan episodios de depresión.
Susan A. Smith
¿Es Estados Unidos una nación
adolorida? Unos 45 millones de personas en ese país sufren
de dolores de cabeza. Hasta un 80% de los norteamericanos padecerán
de dolor de espalda durante su vida. Más de 4 millardos de
dólares se gastan cada año en calmantes. Y eso es
sin receta médica.
Sin embargo, el dolor crónico es algo más que sólo
una carga física, según han descubierto los investigadores.
También constituye uno de los principales factores de riesgo
de depresión, un complicado patrón que presenta un
dilema cíclico estilo "la gallina o el huevo".
Nadie sabe aún si el dolor causa depresión o viceversa
-o si la interacción es de sinergia-.
Casi 60% de los pacientes con depresión en un reciente estudio
realizado por Kurt Kroenke, profesor de la Escuela de Medicina de
la Universidad de Indiana, dijeron que sufrían habitualmente
de dolor en la cabeza, el cuello, los músculos abdominales
o la espalda. Muchos también padecían de mareos y
dificultades para respirar. Por otra parte, el investigador encontró
que cerca de un tercio de los pacientes tratados por dolor también
presentaban episodios de depresión. Kroenke presentó
sus descubrimientos en la reunión anual de la Asociación
de Psiquiatras de EEUU, realizada en el segundo trimestre de este
año.
El elemento común puede ser los neurotransmisores, sustancias
químicas que hacen las veces de mensajeros en el cuerpo,
de acuerdo con Jon-Kar Zubieta, profesor adjunto de psiquiatría
de la Universidad de Michigan. La serotonina y la norepinefrina,
dos neurotransmisores bien conocidos que son reguladores del estado
de ánimo, también modulan las señales de dolor.
Las vías nerviosas que ellas controlan se extienden a todo
lo largo de la columna vertebral, conectando el cerebro con las
sensaciones que percibe el cuerpo. Aparentemente, la depresión
y el estrés impiden que funcionen adecuadamente, lo cual
podría ser la causa del padecimiento doble.
A pesar de que la comunidad médica está reconociendo
que el dolor y la depresión van tomados de la mano, muchos
médicos no ven la relación. "Es muy sencillo
preguntar por la depresión, pero muchos doctores no lo hacen",
indica Kroenke. Destaca que los médicos deberían considerar
el dolor sin causa aparente una señal de depresión.
Independientemente de la depresión, nuestras emociones cotidianas
también afectan nuestras percepciones del dolor, que es algo
sobre lo cual tenemos algún control, señala Richard
Weinstein, quiropráctico de Los Angeles y autor de The Stress
Effect. "En general, el dolor es una experiencia psicológica",
dice. También sugiere que las personas con dolor crónico
examinen los aspectos negativos de sus vidas que pueden estar empeorándolas.
"La gente que tiene mucho bagaje emocional además de
su dolor físico se cura muy lentamente", indica Weinstein.
l
Las
mujeres sienten más dolor
Las mujeres tienen una menor tolerancia
frente al dolor en comparación con los hombres, señala
Jon-Kar Zubieta, profesor adjunto de psiquiatría de la
Universidad de Michigan. Los culpables de esto podrían
ser los opioides, sustancias químicas del cerebro que
ayudan a suprimir el dolor. En un reciente estudio, Zubieta
encontró que una proporción menor del cerebro
era activada por los opioides en las mujeres. La sensibilidad
a estas sustancias químicas se incrementa durante el
embarazo, a medida que el cuerpo se prepara para el parto. |
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Todo
el mundo sufre (cifras de EEUU)
l
Aproximadamente 30% de la gente con dolor está deprimida.
l Cerca de 75% de quienes sufren
de depresión se quejan de síntomas físicos,
entre ellos dolor.
l Un 40% de los pacientes con
dolores de cabeza crónicos también dijeron sufrir
de depresión. |
Fuente: Psychology
Today. derechos de el universal. Traduccion: Jose Peralta
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