Alguna vez dije a manera de disculpa a mis invitados mientras les servía un pedazo de torta: "Prueben un poco, la compré personalmente en la pastelería". Lo que dije en son de broma no fue escuchado, pues para mi sorpresa algunos me dijeron que me había quedado exquisita; otros, que les diera la receta; alguien más que mis tortas eran deliciosas. Inclusive, uno de ellos no se explicaba cómo podía dedicarme a hacer un postre tan laborioso con el escaso tiempo que mi trabajo me permitía. En fin, ninguno escuchó cuando dije que la torta provenía de una pastelería.
Generalmente nadie escucha a nadie, pues mientras otra persona habla, nuestros pensamientos van de un lado a otro y a mucha velocidad; juzgamos, planificamos, criticamos, nos preocupamos, pensamos que el otro está equivocado y preparamos nuestra estrategia para descalificar a quien nos habla. Recordamos los asuntos pendientes y sólo captamos la mitad de lo que nos están diciendo. Saber escuchar es la clave para el éxito de una relación de pareja, de amistad y de negocios.
Escucha con el ciento por ciento de tu atención. Muestra que tu atención es activa. Escucha con tus oídos, con la mente, con el espíritu e, incluso, con tu actitud. No hay nada más molesto que la persona que escucha mire el reloj, golpee con sus dedos el escritorio, observe por la ventana, se cambie de posición o bostece.
Mira a los ojos de la persona que te habla. Hazlo asintiendo en señal de aprobación o haciendo un comentario corto como: "claro", "entiendo"… Bloquea todo tipo de distracción como puede ser pensar en que tienes que irte o que te pica la planta del pie.
Mantén la conversación. El éxito social consiste en desarrollar la habilidad de sostener una buena conversación. Escucha con tranquilidad y no te desesperes buscando la manera de contar tu historia al mismo tiempo. Cuando la pelota de la conversación esté en tu cancha, no te quedes con ella, devuélvela lo más pronto que puedas. Ello será tu éxito. Hacer esto no significa que no tienes nada que decir; por el contrario, muestra que estás muy interesado en lo que estás escuchando y que quieres oír más. Son muchos los que hablan, pero, en realidad, muy pocos los que escuchan.
Sintonízate con la conversación: Si tu amigo te está hablando de la cantidad de problemas que tiene en la oficina, no le digas que eso nos pasa a todos, más bien cámbiale la conversación, haciéndole un comentario sobre el partido de fútbol del fin de semana pasado. Desarrolla la sensibilidad necesaria para comprender lo que la otra persona te está diciendo, si no, seguramente interpretará que no te interesa su comentario. Permite que tu amigo descargue sus sentimientos o aclare sus problemas.
Descifra detrás de las palabras el verdadero mensaje. Si tu compañero llega molesto a casa y pregunta qué hay de comer, tú le respondes y él dice: "En esta casa siempre comemos lo mismo, no sé qué hacen con el dinero que con tanto trabajo me gano… En realidad lo que quiere decir es que ha tenido un terrible día en la oficina, que tiene mucho estrés, que está preocupado… y si sabes escuchar, reconocerás el dolor, la frustración o el cansancio en sus comentarios. Conservar la calma, antes de responder a ese tipo de comentarios de forma agresiva y defensiva, lo ayudará a expresar sus sentimientos, evitará una pelea entre ustedes y favorecerá la comunicación. Además, ambos ganarán confianza y esto fortalecerá la relación de pareja.
Evita juzgar. La mayoría de las veces cuando escuchamos nos colocamos en la posición de jueces omnipotentes. Creemos saber lo que es bueno o es malo y dictamos juicios sin compasión, sin darnos cuenta de que al hacerlo cortamos inmediatamente la comunicación. Por ejemplo, cuando tu pareja llega tarde a recogerte o a la cita que tenían, en lugar de reclamarle el retraso, diciéndole que tienes mucho tiempo esperando y que no te importan sus excusas… exprésale tu incomodidad y preocupación por la espera, y permítele que te dé las razones de su tardanza. Esto hará que la relación crezca a través de la comprensión, la confianza y el respeto.
Yo recibo correos con problemas de todo tipo, pero la mayoría de las personas no quiere en realidad consejos. Muchos sólo buscan a alguien que escuche y con quien puedan compartir la carga que los agobia.
Escuchar es un acto sublime de amor con el prójimo, es una acción desinteresada que nos permite escapar del frío de la soledad y el aislamiento para entrar en el círculo del calor humano, de la amistad, de la solidaridad y la comprensión.
Entrégale al mundo toda tu atención y te sorprenderá descubrir cómo esto cambiará tu vida y la de los demás.
maytte@maytte.com
Hola, Maytte. Mi padre se ha abandonado, no se afeita, se viste de cualquier manera y dice que come lo que quiere porque no le preocupa su salud, mucho menos lo que piensen los demás. En cambio, mi mamá no sale de un gimnasio, está preocupada siempre por su peso y no va ni al supermercado si no está vestida como para una fiesta. Estamos confundidos y no sabemos quién tiene la razón. J.R.
Bueno, todos los extremos son equivocados. Debemos cuidar nuestra imagen por respeto a nosotros mismos y a los demás. También tenemos que cuidar nuestro cuerpo para tener una vida larga y, lo más importante, de calidad, pero sin llegar a la exageración.
Recordemos que nuestro cuerpo es una máquina maravillosa y delicada al mismo tiempo.
Si lo tratamos con cuidado, lo alimentamos correctamente, le damos descanso y no le exigimos demasiado, nos servirá bien por mucho tiempo. Alimentarnos correctamente, hacer ejercicio moderado, tomarnos las horas de descanso necesarias y cuidar nuestro cabello e higiene personal, nos dará un cuerpo fuerte, ágil y sano.
El desaliño o el abandono puede tolerarse durante unas vacaciones o si se está enfermo, pero en condiciones normales puede reflejar la pérdida de la motivación frente a la vida, una falta de estima o la señal de un desequilibrio. Les sugiero que hablen con él para conocer las razones que le impulsan a comportarse de esa manera. Tal vez puedan ayudarle a buscar un punto de equilibrio que le dé libertad, pero también aprecio por él mismo.
Hola, Maytte. Tengo mucho miedo, pues mi hija está entrando en la etapa de la adolescencia. Sé que en las fiestas de su colegio sus compañeros toman, fuman y quién sabe qué más. Quiere tener novio formal y aprender a manejar. Siento que va muy rápido: ayer era sólo una niña pequeña y hoy actúa como si ya fuese responsable de conducir su vida. Estoy confundida y no sé qué hacer, no quisiera actuar equivocadamente. M.T.M.
El período más difícil y desconcertante de la vida lo constituye la época de la adolescencia, cuando por primera vez nos encontramos con las costumbres de los adultos y debemos enfrentarnos a ellas.
Te sugiero que recuerdes tu etapa de adolescente para que puedas comprender mejor el proceso de cambio por el que está atravesando tu hija. Seguramente estará enfrentando nuevas situaciones, unas más difíciles que otras, que ponen a prueba su madurez y la capacidad de decir que no y poner límites cuando sea necesario. En lugar de juzgarla y de criticar a sus amigos, acércate a ella, interésate en conocer a las personas con las que se relaciona. Ofrécete para llevarla y recogerla de las fiestas dándole un margen de tiempo suficiente para que pueda compartir. Establece reglas para que puedas mantener su protección y el contacto con ella. Conversa mucho y escúchala con atención y sin anteponer todo el tiempo tu punto de vista. Estoy segura de que ella responderá a tu cariño y deseo de protegerla de una manera positiva.
Hola, Maytte. Soy una persona joven, pero con muchas metas. A veces me preocupa la situación que vivimos y de qué manera podría influir en el éxito que deseo tener. Me podrías dar algunas herramientas para conseguir las cosas que me he propuesto con éxito y sin dejar que los miedos de otros me frenen… C.R.
Las personas de éxito son aquellas que identifican sus metas, que se fijan un objetivo de vida, y toman la decisión irrevocable de conseguirlo. Se lanzan a su aventura sin importar cuántos obstáculos deban superar, dirigiendo todas sus acciones a la consecución de sus propósitos, haciendo que los tropiezos sean parte del proceso que los llevará a conseguir el éxito. Tener visión de futuro es una de las claves de toda persona exitosa, pues sólo así sabe en qué dirección deberá dar los pasos. Pero el éxito no debe estar solamente asociado al logro de metas materiales, pues es posible que al conseguirlas continuemos experimentando el mismo vacío existencial que teníamos inicialmente. Por eso también deberás incluir las metas de vida, esenciales, que nos proveen de satisfacción personal. Es vital que mantengas una actitud positiva. Sonríe, una cara relajada y alegre te ayudará a vencer las tensiones. Recuerda que tú eres tu mejor aliado, la única persona que te acompañará a lo largo de la aventura de la vida.
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