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Con las Buenas Noches

Les han dicho de chiflados para arriba ... ¿o para abajo? Ninguno se parece
al otro y, aún así, han sabido entretener, de lunes a viernes, a más
de un venezolano insomne
Por María Elisa Espinosa. Fotos: Natalia Brand

De izquierda a derecha : Kico Bautista,
Carla Angola y una de las invitadas
de esa noche, Ana Virgina Escobar

Hay quienes los aman, aunque el idilio sólo pueda consumarse a través del grueso vidrio de la pantalla del televisor. Hay quienes los quieren bastante menos, y de eso da cuenta la blogósfera en la que sobran usuarios que no se miden en antipatías hacia ellos.

Son Kico Bautista, Carla Angola y Roland Carreño. Quien no los conozca aún, no hace falta que los compren. Simplemente basta con sintonizar Buenas Noches, transmitido por Globovisión, de lunes a viernes, de 10:00 a 12:00 pm… O, en su defecto, pueden leer aquí cómo es que este trío tan particular de periodistas hace un programa que desata pasiones.

A la primera, cualquier novato en este negocio ni sospecharía que se está a punto de salir al aire en cuestión de segundos. Se entiende ahora por qué es que dicen que el tiempo en televisión vale oro. Es que vuela. El tiempo en televisión vuela… ¡pero cómo rinde también!

Tanto así, que incluso a escasos minutos de llegar a los hogares venezolanos gracias a la magia de la tecnología, hay quien (en este caso Carla) tiene todavía el chance de retocarse con compacto la nariz, revisar los mensajes en su Blackberry y, además, responder a lo que iba a preguntarle esta periodista una hora antes, cuando fueron presentadas.

Igualmente maravilla cómo es que a Kico y Roland les alcanza el tiempo para beberse, con toda veteranía, la guía de producción —tramada por Germán Bautista, Andrés Schmucke y Alejandra Rodríguez— de un programa que llegará esa noche a media humanidad… O para no pecar de exagerados: a una audiencia estimada en 30 por ciento de share de ese horario prime time de la televisión vernácula. Lo que no es poca cosa.

Comienza, ahora sí, el ajetreo… Que si "pónganle la balita a Roland"… Que si "Carla, muévete más a la izquierda que no hay luz ahí"… Que si "Kico, papá, prende el radio". Es la voz de Fausto Mata —"El Látigo", cuentan que lo llaman— dirigiendo los pasos de un programa que se concibió desde sus inicios como algo serio y simpático a la vez... Un verdadero híbrido con suficiente aceptación entre la audiencia, aunque en algunas oportunidades el tiro se les haya podido escurrir por la culata: "Lo que pasó con Esteban Trapiello e Iris Varela —según explica Carla, aquellos episodios, relativamente recientes, en los que ambos invitados se batieron en un contrapunteo con la periodista a la que acusan de querer que se diga exclusivamente lo que ella quiere escuchar— es que los dos vinieron con el objetivo de ofender… Ellos vinieron a agredir porque esa es su única manera de salir airosos de las cosas".

Asegura, no obstante, haber sacado un aprendizaje de todo aquello: "La lección que me quedó es no (volver a) polemizar con ellos. No vale la pena".

Eso sí, prefiere marcar distancia entre estos dos capítulos y el sucedido con el director del diario Tal Cual en un programa emitido poco después de las elecciones presidenciales del 3 de diciembre pasado. Esa noche, no tan buena para el sector opositor que apostaba al triunfo de Manuel Rosales, Teodoro Petkoff no vaciló en remedar a la joven Angola como respuesta a las puntillosas formulaciones que ésta le planteaba. Dicen las malas lenguas que ella lo quiso llevar a su terreno, pero, como también se dice por allí: más sabe el zorro por viejo que por zorro. "Y en este caso, si algo tiene Teodoro, son añitos… e inteligencia", comenta, a propósito de aquel programa, una ferviente —pero anónima admiradora— del otrora hombre de Cordiplan.


Volviendo a lo que es…



"¡Ok, señores, ya vamos!", espeta desde la cabina el director y aquello sí es verdad que es santa palabra. Justo frente a Carla y Kico se encuentran encendidos varios monitores que los conectan con el mundo exterior. Aunque lo más seguro, en realidad, es que nunca fueron apagados, considerando que pocas horas antes se estaba transmitiendo Aló Ciudadano desde ese mismísimo estudio. Un estudio que, valga el desconcierto, no hace justicia, ni por asomo, a las holgadas dimensiones que la audiencia de Globovisión supone desde sus casas para ambos sets.

En todo caso, las pantallas son suficientes, pero esa noche ninguna poncha la imagen de VTV. Mejor no caer en provocaciones. No más besos para Mario Silva… Aquello también es un capítulo cerrado.

En su lugar se pueden ver, por el contrario, varios aparatos a través de los cuales se registran y repiten —CNN en español mediante— las vicisitudes del atribulado planeta en el que nos hemos convertido; así como otros tantos equipos muestran, gracias a la señal de Meridiano Televisión, el partido decisivo para conocer al contrincante de Brasil en la final de la Copa América.

"¿Quién fue el que metió el primer gol… Nitembe?", se pregunta y se da el vuelto Kico, poco antes de iniciar la transmisión, siendo corregido inmediatamente por Roland con un pausado: "Juan Román Riquelme, papá". Un trago, si se quiere, grueso, toda vez que la mayoría en el estudio auguraba para ese miércoles 11 de julio el triunfo de México contra Argentina. Lo cual no ocurrió.

Pero ese es otro cuento. Lo que se supone interesa aquí es cómo se hace Buenas Noches, un programa, a todas estas, que lleva más de un año al aire y donde todo parece pan comido para sus conductores, cada uno más distinto que el otro, razón por la cual tampoco han faltado quienes desde el inicio les decretaran un debut y despedida con todo y musiquita… "¡Señores, buenas noches!... tarararararán…".

Pero se equivocaron. Y la muestra está allí. El programa sigue enterito e, incluso, repotenciado, con la presencia (cada noche, se supone, y si no, bienvenido cualquier outsider) del zar de Aguada Grande (así llaman a Carreño), acompañado por el muy besucón Kico (a quien no le importa que se lo digan, pues asegura que todo es "una puesta en escena" y que en realidad él es un santito), y por la joven periodista que dio sus pinitos en el canal de las 24 horas continuas de información cuando todavía era estudiante de la UCAB, permaneciendo allí hasta el sol de hoy como una de sus grandes consentidas.

Y ahora sí se hace la luz. Por fin aparecen los tres en las pantallas de todos aquellos que los quieren sintonizar. Esa noche en particular todavía se intenta sobrellevar la indigestión provocada por la salida del espectro radiofónico de RCTV. Y de allí la invitada del primer bloque del programa (el que definen como serio y de análisis político): Ana Virginia Escobar, narradora y doliente a la vez de las últimas noticias relacionadas con el canal de Bárcenas.


¡Y con ustedes..!



Los cuatro pasarán alrededor de una hora hablando sobre la medida de cierre de Radio Caracas, sin dejar de destacar que, por más salida por suscripción que se celebre ahora, debe seguir luchándose "por la recuperación de una señal abierta para todos los venezolanos". Así lo dice, y vuelve a insistir en ello una y otra vez,
Ana Virginia, y en el ínterin no faltará la circunspección de Pedro Luis Flores mientras, desde un lugar no tan recóndito como se cree, narra cuáles serán
los titulares de la prensa del día siguiente.

Llega el momento de despedirse… pero sólo para Ana Virginia Escobar, y por ahora. Las puertas allí siempre estarán abiertas para ella… "y para todos aquellos que quieran venir, no hay nadie a quien yo le cierre las puertas", ya ha aclarado Angola antes del inicio del programa con una frase que, según asegura, es 100 por ciento libre de demagogia: "En absoluto, yo soy así. Esa es Carla".

Lo cierto es que, con respecto a esta emisión, todavía quedan Buenas Noches para rato, aunque puede ser que ya unos cuantos de sus seguidores hayan sucumbido ante el llamado de Morfeo. Pero allá ellos, porque para todos los demás… ¡está Tiundy González!, modelo —"y sobre todo odontóloga", según precisa muy orgullosa— a quien no le será muy fácil escapar del acoso que le tiene preparado Kico.

La muchacha se encuentra allí para anunciar su participación en la más reciente edición de Urbe Bikini. Y no es la primera vez que José Luis —"Mi Rey"— Pacheco se alegra porque caiga sobre él la responsabilidad de colocarle estratégicamente el micrófono a una beldad como ésta… Por eso será que lo sabotean Henry Balza, Carlos Quintero y Oscar Dávila, el trío de camarógrafos que ni en los cortes comerciales debe desatender su puesto… "¡Ya está bien, mi rey, ya está bien, deja a la señorita!".

Vuelta a la realidad… la voz del "Látigo" Mata se hace sentir una vez más, por lo cual el resto del equipo técnico no podrá descansar hasta que llega la hora de mandar a todos a-la-ca-mi-ta, sirviéndose de la característica cortina musical —colocada por
el avezado Christopher Robinson para marcar cada "negro" del programa—, independientemente de que todavía quede por allí uno que otro insomne que quiera seguir la fiesta. Así que no se diga más… Señores, ¡buenas noches!

mespinosa@eluniversal.com

 


Ver también:
- Alejandro Fernández a toda vela
- Con las Buenas Noches

- Elvis sigue siendo el Rey


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