- A velocidad de Coldplay. El Click: Alemania 2006
- De Hey Jude a Hey ya. El Monitor se pasea por la televisión
- Preguntas a
Carlos Fernández

 CRONICA
- Y fueron infelices para siempre
- Papás estilo libre
- Arrulladas con merengue y son
- Pida un deseo
- El top
- Papá...
¡Léeme este cuento!
- Compras en Internet
- Todo lo que debe saber sobre camisas y corbatas
- Bellos sin vellos
- Básicos
SALUD
- Bye, bye, barriga
CONSULTORIO
- El colesterol
FAMILIA
- Para novatos
TENDENCIAS
- Todo está
en su cabeza
BELLEZA
- Al día
MODA
- Jeans: El mejor par
DECORACIÓN
- Cinco clásicos
de moda
SEXOLOGIA
- La llave
de la sexualidad
COCINA
- Los montaditos
MASCOTAS
- Eterno juguetón
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
La fuerza de la generosidad
 

En estos tiempos tan materialistas y convulsionados por los cambios, la ambición de poseer y la necesidad de encontrar seguridad hacen que las emociones más negativas, como el temor, el egoísmo, la envidia, la venganza, la mentira, la indolencia, la apatía, la violencia… se desaten dentro de la mayoría de las personas, haciendo que su comportamiento equivocado sea la causa que mantiene y acrecienta el malestar general. Hay días en que salir a la calle nos da una sensación de estar en el medio de la jungla, donde el vivir para muchas personas se torna una tarea difícil de cumplir.

Cada día más, las ciudades se convierten en un vertedero de basura material y emocional, robándonos la posibilidad de tener espacios de calidad donde podamos disfrutar de lugares a salvo, donde los ciudadanos comunes puedan refugiarse para recuperar la tranquilidad, la confianza y la motivación necesarias, para seguir trabajando individualmente por el bienestar colectivo.

La generosidad y el altruismo forman parte importante de la naturaleza humana, y aun cuando la educación que recibimos durante la infancia y las condiciones que acompañaron nuestro crecimiento y desarrollo, hayan sido adversas y negativas, estos valores se encuentran dormidos dentro de cada uno de nosotros. La inclinación a la ayuda y el interés por el bienestar de los demás es innato en el ser humano.

Todos podemos recordar casos de personas que sacrificaron parte de su tiempo, de sus deseos e inclusive de sus necesidades y hasta su vida para ayudar a alguien, en momentos de emergencia. ¿El motivo? Esa inmensa fuerza interior, que nos impulsa a hacer actos generosos y heroicos por otros. ¿La recompensa? El placer inmenso de colaborar y contribuir, para mejorar la sociedad donde viven.

Son muchas las acciones generosas que podemos realizar a diario, como detenernos a ayudar a una persona que en la calle precisa atención, salir unos minutos más tarde del trabajo para colaborar con un compañero para terminar un trabajo urgente, preparar un par de platos extra de comida caliente para compartir con esas personas que sabes que lo necesitan, hacer algún tipo de colecta para reunir ropa y compartirla con otras personas más necesitadas que tú, participar en algún tipo de proyecto que trabaje por el bienestar de alguna comunidad cercana a la tuya, hacerte voluntario por unas horas a la semana en algún hospital público… La mayoría de las personas que tienen conductas generosas, comparten un mismo anhelo: el de inclinar la balanza para favorecer siempre a los más necesitados y contribuir con el bienestar de los demás.

La empatía es la capacidad de ser conciente de los sentimientos, del sufrimiento y de las necesidades de las personas. También nos permite colocarnos en el lugar de las demás, para comprender su comportamiento y muchas de sus reacciones. Aumenta nuestro nivel de tolerancia y nos ayuda a desarrollar la humildad suficiente que nos impide sentirnos superiores y desconectados de los demás. La generosidad es un camino para nuestro crecimiento personal.

Claves para hacer la diferencia
Sé generoso. Comparte y ofrécele lo mejor que tengas a quien lo necesita. La generosidad es la expresión de una infinita capacidad de amar. ¡No seas indolente!

Sé más tolerante. Acércate a los demás con una actitud abierta de respeto y aceptación. Recuerda que aun cuando no estés completamente de acuerdo con la forma de actuar o de reaccionar de los demás, cada persona, al igual que tú, tiene su punto de vista, su forma de pensar y su manera de actuar.

Siente gratitud. Piensa en todo lo bueno y lo positivo que has conseguido hasta este momento. Si analizas cada uno de tus logros verás que no habrían sido posibles sin la ayuda, el apoyo o la participación de otras personas.

Evita juzgar. Hacerlo motiva que las otras personas se sientan mas cercanas a ti y mas dispuestas a conversar y a compartir. Podrás verlas tal como son para comprenderlas y aprender siempre algo de ellas, a través del intercambio y la generosidad.

¡Nunca te sientas más importante ni mejor persona por ser generoso con los demás!

La revista Estampas, el diario El Universal y la Fundacion Compartir te invitan el domingo 3 de julio al sexto Taller del Gimnasio para el alma: "Cómo pasar la página", en el cual Maytte compartirá reflexiones, ejercicios y herramientas para ayudarnos a superar la pérdida y a darnos otra oportunidad. En el Parque del Este, Sector de Trotadores, Caracas. Hora: 10:00 am a 2:00 pm. Entrada libre. Trae a tu familia y amigos. Mas información:www.maytte.com o en el teléfono: 0212- 614.0500.


Preguntas y respuestas

HOLA MAYTTE: Tengo dos hijos de 11 y 13 años que se pasan el día discutiendo. Las notas en la escuela del mayor han bajado mucho. Creo que el siente envidia de su hermano. Trato de ser justa con los dos pero tengo mejor relación con el pequeño, y a veces me siento culpable. ¿ Qué puedo hacer para ayudarlos a tener una mejor relación? Me gustaría que no pelearan tanto y que fuesen buenos amigos. MT N.

La adolescencia suele ser una etapa difícil para algunos jóvenes, y no existe una educación perfecta, por lo tanto sentirte culpable no te ayuda a solucionar el problema y por el contrario te causa mas daño a ti misma.
La competencia y los celos entre hermanos son frecuentes, por eso es importante que hagamos hincapié en enseñarles que cada uno de ellos tiene sus cualidades y talentos y que estos los hacen diferentes, pero le dan a cada uno un valor muy especial e importante. Te sugiero que comiences a reconocer todo lo positivo que hay en cada uno de ellos, que evites compararlos entre sí, que te mantengas al margen de sus discusiones y cuando alguno de ellos te llame para hacer de juez les digas que estás segura que entre ellos podrán resolver sus diferencias, poner las mismas reglas para todos y establecer los límites de acuerdo con la edad de cada uno. Ten paciencia, suele ser una etapa y pronto va a pasar.

QUERIDA MAYTTE: Soy una mujer de 39 años, me siento realizada profesionalmente, vivo sola y después de tanto tiempo de disfrutar mi soledad sin sentir problema alguno, ahora me deprimo cuando llego a casa y lo único que encuentro son mis muebles… nadie me espera, ocasionalmente recibo la llamada de mis familiares que viven en otra ciudad. ¿Qué hago para llenar mis días y vencer el vacío que siento? C F.

Cuando la soledad es voluntaria, genera un sentimiento positivo y de disfrute de los momentos a solas y con uno mismo pero, cuando se torna involuntaria y comienza a pesar, se convierte en un sentimiento negativo que atrae la tristeza y la melancolía, en algunos casos activa el temor a quedarnos solos, a no ser capaces de enfrentarnos a nosotros mismos. Ahora, es normal que te sientas cansada de estar sola y de no tener alguien con quien compartir la vida. Al aceptarlo has dado un gran paso, porque en la mayoría de los casos las personas justifican su soledad y no admiten que se sentirían gustosas de compartirla con otra persona.
No podemos forzar a otros para que nos acompañen a vivir, pero sí podemos invitar a los amigos a compartir momentos de calidad juntos, sentirnos acompañados a ratos, suavizará nuestra sentimiento de soledad. Evita quedarte encerrada en casa todo el tiempo, llama a tus amigas para tomar un café, para ir al cine, es preferible que tomes la decisión de mantenerte activa socialmente. Cuando llegues a casa, enciende las luces, pon música, abre las ventanas, ponte ropa cómoda y siéntete a gusto y a salvo. Cambia de lugar los muebles, o el color de las paredes, pon flores, todo esto para renovar el ambiente. Aprovecha esos momentos de paz para repasar la película de tus vivencias, disfruta de todo lo bueno que recuerdas y aprende de todas tus experiencias negativas, a partir de éstas, crea nuevas estrategias para tener una vida más plena. ¡Vamos!, deja de pensar tanto, distrae tu mente y dale tiempo al universo para que traiga a un buen compañero a tu vida.

MAYTTE: A los 22 años dejé mis estudios para seguir a mi marido que se iba a trabajar a otro país. Las únicas amigas que tenía, eran las esposas de sus compañeros de trabajo. Nos reuníamos con frecuencia para conversar y chismorrear un poco de los demás. Yo me negué a admitir que me aburría y terminé participando de este juego, hasta que un día descubrí que yo también era blanco de sus habladurías. Me siento muy mal por todo esto. P PA.

Algunas personas no pueden evitar el hablar mal de los demás, por supuesto si estos no están presentes. Es como si no tuvieran vida propia y tuvieran que alimentar la suya con los comentarios que reciben, o con las suposiciones que hacen sobre el comportamiento y el estilo de vida de las demás personas. Te sugiero que reflexiones acerca de lo sucedido para que la próxima vez que te llegue un chisme lo detengas y evites repetirlo, haciéndote consciente y responsable del efecto negativo que traería a las personas involucradas en el. Pregúntate si con tu comentario vas a contribuir con la solución del problema o a mejorar la situación de esa persona en particular. Cuando te reúnas con tus amigas encuentra temas de conversación mas interesantes y enriquecedores para todas, de manera que se convierte en un intercambio positivo. Practica la compasión, que es respeto, aceptación y amor en acción. l


maytte@maytte.com

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso