| Para
novatos
Son muchos los temores que experimenta
un padre ante la llegada de un primer bebé a su vida. La
mayoría de estos miedos son normales y se disipan apenas
comienza a participar en las rutinas del pequeño. Aimara
Cañizales
La idea de un nuevo integrante en la
familia trae consigo una mezcla de diversos sentimientos, sueños
y expectativas. Desde el primer día en que la pareja se entera
de que en nueve meses el dúo se convertirá en trío,
pocos son los minutos que dedican para pensar en otro tema que no
sea el bebé. Pero con esa nueva vida también afloran
distintos temores y miedos que los especialistas advierten son totalmente
normales ante la nueva etapa, y que, lógicamente, no son
eternos. Con el crecimiento del bebé, la mayoría de
las dudas se van disipando y van dando paso a enriquecedoras experiencias
que ayudan a consolidar día a día la relación
familiar. Claro está, más allá de las expectativas
compartidas, cada miembro de la pareja enfrenta su recién
adquirido rol de manera diferente. Hoy se le tenderá una
mano a los padres, para quienes el susto comienza desde el propio
momento en que han de tomar en sus brazos a esa minúscula
criatura que puede convertirlos a ellos mismos en los seres más
indefensos.
Esa pequeña gran responsabilidad
¿Hijos? Eso significa teteros, cambio de pañales,
trasnochos, idas consecutivas al pediatra, menos libertad y menos
salidas, llantos por las noches… En fin, muchos hombres, cuando
se les nombra la palabra hijo o hija, sacan a relucir un rosario
de excusas y situaciones que no son más que parte de esos
temores que surgen cuando se piensa en recibir una nueva personita
en lo que antes era una apacible relación de dos. Piense,
más bien, que es un nuevo reto que se le presenta y que requiere
más madurez y empeño –algo parecido a cuando
tiene un primer día de trabajo–. Hay preguntas frecuentes
como ¿Será que estoy preparado para ser padre? O ¡Caramba,
eso sí que no me lo enseñó mi mamá!
O ¿Podré de verdad enseñar a vivir y crecer
a mi hijo? No se asuste, todos estos pensamientos vienen de la mano
con el nuevo miembro y es totalmente aceptable que los sienta.
¿Qué puede hacer? Recuerde
todo lo que ha hecho y los logros que ha alcanzado hasta ahora.
Es verdad que un primer bebé significa una gran y complicada
responsabilidad, pero es un eslabón más de su vida
que usted decidió escalar desde el primer momento en que
quiso procrear junto con su pareja. Trate de no autoexigirse demasiado,
sino de seguir trabajando como lo viene haciendo diariamente, que
con el tiempo la nueva responsabilidad de hoy será una rutina
fácil de llevar; tal como lo cuenta Alejandro Di Giacomo
Bradley –de 31 años y padre de una niña de seis
semanas de nacida–, quien confiesa no haberse sentido preparado
al principio, pero al ver como transcurre el tiempo y crece esa
pequeña que vio por primera vez en los ecosonogramas, se
ha llenado de una fuerza indescriptible que lo impulsa a ser cada
día mejor y más responsable.
Siéntase útil
Se sabe que desde el momento del embarazo la madre tiene una mayor
conexión con el niño por el simple hecho de llevarlo
en su vientre, pero la ayuda del padre durante el período
de gestación y el nacimiento es importantísima para
el bienestar tanto de la madre como del bebé. Por lo tanto,
involúcrese lo más que pueda en las actividades con
su hijo. Lógicamente, no puede alimentarlo los primeros meses
–ese es un privilegio de las mujeres que tienen la capacidad
de dar pecho–, pero quizás puede hacerle cariño
en su cabecita mientras su pareja lo amamanta y sacarle los gases
luego de la comida.
Igualmente, ármese de valentía
y entusiasmo y pídale a su esposa que le permita bañar
al bebé y cambiarle los pañales, así como cargarlo,
incluso, hasta que el pequeño caiga rendido ante el sueño
vespertino o nocturno.
No desatienda su relación
de pareja
Una de las primeras angustias que puede sentir un nuevo papá
es la sutil distancia que suele aparecer entre esposo y esposa con
el nacimiento del bebé, tomando en cuenta, como nos comenta
Angel F. García –de 32 años y padre de un varoncito
de 11 meses– que ya la relación no será de dedicación
exclusiva para él o para ella, sino para el nuevo ser que
acaba de arribar a la casa. Es algo totalmente normal que las conversaciones
se monopolicen en torno al primogénito y que sea éste
quien abarque toda la atención.
Sin embargo, existen ciertos detalles
que los especialistas recomiendan para que usted pueda mantener
la relación con su pareja, a pesar del cambio que significa
la venida de un tercer miembro en el núcleo familiar:
l
No deje de dialogar con la madre de su hijo, al contrario, cuéntele
cómo se siente con este nuevo rol de padre y concédanse
por lo menos cinco o diez minutos diarios para intercambiar ideas,
miedos y expectativas.
l
Debe tener paciencia y saber que, conforme el bebé vaya creciendo,
podrá establecer una nueva rutina con su pareja y organizar
un poco más de tiempo juntos.
l
Cuando el bebé esté un poco más grande puede
planear alguna salida con su pareja y cuadrar con los suegros o
cualquier otro familiar que pueda cuidar a su niño (a) mientras
usted disfruta un rato. Puede ser algo tranquilo, si le apetece
un cine, una cena para no dejar tantas horas al bebé con
otra persona, o si prefiere algo casero, como alquilar una película
y disfrutar una noche bajo su propio techo sin necesidad de salir.
l
No deje de demostrar a su pareja cuánto la quiere. Si es
posible dígaselo cada vez que lo recuerde y en alguna ocasión
traiga algún pequeño detalle que no sea para uso de
maternidad, sino algo más personal (flores, un libro, un
buen disco compacto…).
No se obsesione con repetir patrones
Otro temor estándar que invade al nuevo padre es el de no
repetir errores de su crianza. Siéntese a rememorar algunos
aspectos que considera negativos de la educación de sus padres
y trate de no repetirlos con su hijo, pero que esto no se convierta
en algo que le quite el sueño, sino que conforme vaya aprendiendo
a criar al nuevo integrante de la familia usted vaya tomando la
decisión correcta y que crea más conveniente.
Uno de los nuevos padres consultados
–Angel F. García– comenta que, en su opinión,
siempre se debe tratar de revisar las faltas de los padres para
no hacer lo mismo; sin embargo, se debe tener paciencia porque ésta
suele ser una de las tareas más difíciles de realizar
a la hora de educar a un nuevo ser. Al fin y al cabo, como expresa
el nuevo papá Alejandro Di Giacomo, “serán nuestros
propios hijos quienes juzguen nuestro rol de padres”. l
| Los
miedos más comunes |
|
El cómo interpretar el llanto del niño,
cómo hacer los cambios de pañales, ¿cuánto
debe dormir? ¿Qué cantidad de tiempo es la prudente
para cargar al bebé y cómo cargarlo? son preguntas
que se añaden a la lista de temores de un padre, y
que, a la par de las otras dudas mencionadas anteriormente,
son totalmente pasaderas y tolerables mientras el bebé
va cumpliendo meses de vida.
Por el llanto:
Es difícil los primeros días identificar por
qué llora, pero ya verá que en unos cuantos
días será todo un experto y sabrá diferenciar
si su hijo llora por cólicos, por hambre o por sueño,
por ejemplo.
Pañales:
Quizás no vea nada
de interesante en cambiar los pañales; sin embargo,
puede disfrutar mucho viendo los gestos que hace su hijo cuando
los cambia. Trate siempre de mantenerle el pañal en
su sitio y de usar toallitas húmedas que lo ayudan
a limpiar y hacen la labor más llevadera.
Cárguelo sin miedo: Se
sabe que puede parecerle muy indefenso y chiquito, y que las
primeras veces le dará miedo cargarlo por temor a que
se le caiga de las manos, pero pídale ayuda a su pareja,
coloque su mano debajo de su cabecita y disfrute de lo agradable
que es tener a esa partecita de usted en sus brazos por unos
instantes, actividad que puede convertirse en su favorita
diariamente.
No lo obligue a aceptar sus propios
gustos: Puede enseñarle
lo que quiera y que usted disfrute, sin embargo, debe saber
y aprender a aceptar que no siempre compartirá sus
gustos y que muchas veces lo que a usted le parezca maravilloso
a él no le parecerá tanto.
|
|