- A velocidad de Coldplay. El Click: Alemania 2006
- De Hey Jude a Hey ya. El Monitor se pasea por la televisión
- Preguntas a
Carlos Fernández

 CRONICA
- Y fueron infelices para siempre
- Papás estilo libre
- Arrulladas con merengue y son
- Pida un deseo
- El top
- Papá...
¡Léeme este cuento!
- Compras en Internet
- Todo lo que debe saber sobre camisas y corbatas
- Bellos sin vellos
- Básicos
SALUD
- Bye, bye, barriga
CONSULTORIO
- El colesterol
FAMILIA
- Para novatos
TENDENCIAS
- Todo está
en su cabeza
BELLEZA
- Al día
MODA
- Jeans: El mejor par
DECORACIÓN
- Cinco clásicos
de moda
SEXOLOGIA
- La llave
de la sexualidad
COCINA
- Los montaditos
MASCOTAS
- Eterno juguetón
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Para novatos

Son muchos los temores que experimenta un padre ante la llegada de un primer bebé a su vida. La mayoría de estos miedos son normales y se disipan apenas comienza a participar en las rutinas del pequeño. Aimara Cañizales

La idea de un nuevo integrante en la familia trae consigo una mezcla de diversos sentimientos, sueños y expectativas. Desde el primer día en que la pareja se entera de que en nueve meses el dúo se convertirá en trío, pocos son los minutos que dedican para pensar en otro tema que no sea el bebé. Pero con esa nueva vida también afloran distintos temores y miedos que los especialistas advierten son totalmente normales ante la nueva etapa, y que, lógicamente, no son eternos. Con el crecimiento del bebé, la mayoría de las dudas se van disipando y van dando paso a enriquecedoras experiencias que ayudan a consolidar día a día la relación familiar. Claro está, más allá de las expectativas compartidas, cada miembro de la pareja enfrenta su recién adquirido rol de manera diferente. Hoy se le tenderá una mano a los padres, para quienes el susto comienza desde el propio momento en que han de tomar en sus brazos a esa minúscula criatura que puede convertirlos a ellos mismos en los seres más indefensos.

Esa pequeña gran responsabilidad

¿Hijos? Eso significa teteros, cambio de pañales, trasnochos, idas consecutivas al pediatra, menos libertad y menos salidas, llantos por las noches… En fin, muchos hombres, cuando se les nombra la palabra hijo o hija, sacan a relucir un rosario de excusas y situaciones que no son más que parte de esos temores que surgen cuando se piensa en recibir una nueva personita en lo que antes era una apacible relación de dos. Piense, más bien, que es un nuevo reto que se le presenta y que requiere más madurez y empeño –algo parecido a cuando tiene un primer día de trabajo–. Hay preguntas frecuentes como ¿Será que estoy preparado para ser padre? O ¡Caramba, eso sí que no me lo enseñó mi mamá! O ¿Podré de verdad enseñar a vivir y crecer a mi hijo? No se asuste, todos estos pensamientos vienen de la mano con el nuevo miembro y es totalmente aceptable que los sienta.

¿Qué puede hacer? Recuerde todo lo que ha hecho y los logros que ha alcanzado hasta ahora. Es verdad que un primer bebé significa una gran y complicada responsabilidad, pero es un eslabón más de su vida que usted decidió escalar desde el primer momento en que quiso procrear junto con su pareja. Trate de no autoexigirse demasiado, sino de seguir trabajando como lo viene haciendo diariamente, que con el tiempo la nueva responsabilidad de hoy será una rutina fácil de llevar; tal como lo cuenta Alejandro Di Giacomo Bradley –de 31 años y padre de una niña de seis semanas de nacida–, quien confiesa no haberse sentido preparado al principio, pero al ver como transcurre el tiempo y crece esa pequeña que vio por primera vez en los ecosonogramas, se ha llenado de una fuerza indescriptible que lo impulsa a ser cada día mejor y más responsable.

Siéntase útil
Se sabe que desde el momento del embarazo la madre tiene una mayor conexión con el niño por el simple hecho de llevarlo en su vientre, pero la ayuda del padre durante el período de gestación y el nacimiento es importantísima para el bienestar tanto de la madre como del bebé. Por lo tanto, involúcrese lo más que pueda en las actividades con su hijo. Lógicamente, no puede alimentarlo los primeros meses –ese es un privilegio de las mujeres que tienen la capacidad de dar pecho–, pero quizás puede hacerle cariño en su cabecita mientras su pareja lo amamanta y sacarle los gases luego de la comida.

Igualmente, ármese de valentía y entusiasmo y pídale a su esposa que le permita bañar al bebé y cambiarle los pañales, así como cargarlo, incluso, hasta que el pequeño caiga rendido ante el sueño vespertino o nocturno.

No desatienda su relación de pareja
Una de las primeras angustias que puede sentir un nuevo papá es la sutil distancia que suele aparecer entre esposo y esposa con el nacimiento del bebé, tomando en cuenta, como nos comenta Angel F. García –de 32 años y padre de un varoncito de 11 meses– que ya la relación no será de dedicación exclusiva para él o para ella, sino para el nuevo ser que acaba de arribar a la casa. Es algo totalmente normal que las conversaciones se monopolicen en torno al primogénito y que sea éste quien abarque toda la atención.

Sin embargo, existen ciertos detalles que los especialistas recomiendan para que usted pueda mantener la relación con su pareja, a pesar del cambio que significa la venida de un tercer miembro en el núcleo familiar:

l No deje de dialogar con la madre de su hijo, al contrario, cuéntele cómo se siente con este nuevo rol de padre y concédanse por lo menos cinco o diez minutos diarios para intercambiar ideas, miedos y expectativas.

l Debe tener paciencia y saber que, conforme el bebé vaya creciendo, podrá establecer una nueva rutina con su pareja y organizar un poco más de tiempo juntos.

l Cuando el bebé esté un poco más grande puede planear alguna salida con su pareja y cuadrar con los suegros o cualquier otro familiar que pueda cuidar a su niño (a) mientras usted disfruta un rato. Puede ser algo tranquilo, si le apetece un cine, una cena para no dejar tantas horas al bebé con otra persona, o si prefiere algo casero, como alquilar una película y disfrutar una noche bajo su propio techo sin necesidad de salir.

l No deje de demostrar a su pareja cuánto la quiere. Si es posible dígaselo cada vez que lo recuerde y en alguna ocasión traiga algún pequeño detalle que no sea para uso de maternidad, sino algo más personal (flores, un libro, un buen disco compacto…).

No se obsesione con repetir patrones
Otro temor estándar que invade al nuevo padre es el de no repetir errores de su crianza. Siéntese a rememorar algunos aspectos que considera negativos de la educación de sus padres y trate de no repetirlos con su hijo, pero que esto no se convierta en algo que le quite el sueño, sino que conforme vaya aprendiendo a criar al nuevo integrante de la familia usted vaya tomando la decisión correcta y que crea más conveniente.

Uno de los nuevos padres consultados –Angel F. García– comenta que, en su opinión, siempre se debe tratar de revisar las faltas de los padres para no hacer lo mismo; sin embargo, se debe tener paciencia porque ésta suele ser una de las tareas más difíciles de realizar a la hora de educar a un nuevo ser. Al fin y al cabo, como expresa el nuevo papá Alejandro Di Giacomo, “serán nuestros propios hijos quienes juzguen nuestro rol de padres”. l

 

Los miedos más comunes

El cómo interpretar el llanto del niño, cómo hacer los cambios de pañales, ¿cuánto debe dormir? ¿Qué cantidad de tiempo es la prudente para cargar al bebé y cómo cargarlo? son preguntas que se añaden a la lista de temores de un padre, y que, a la par de las otras dudas mencionadas anteriormente, son totalmente pasaderas y tolerables mientras el bebé va cumpliendo meses de vida.

Por el llanto: Es difícil los primeros días identificar por qué llora, pero ya verá que en unos cuantos días será todo un experto y sabrá diferenciar si su hijo llora por cólicos, por hambre o por sueño, por ejemplo.

Pañales: Quizás no vea nada de interesante en cambiar los pañales; sin embargo, puede disfrutar mucho viendo los gestos que hace su hijo cuando los cambia. Trate siempre de mantenerle el pañal en su sitio y de usar toallitas húmedas que lo ayudan a limpiar y hacen la labor más llevadera.

Cárguelo sin miedo: Se sabe que puede parecerle muy indefenso y chiquito, y que las primeras veces le dará miedo cargarlo por temor a que se le caiga de las manos, pero pídale ayuda a su pareja, coloque su mano debajo de su cabecita y disfrute de lo agradable que es tener a esa partecita de usted en sus brazos por unos instantes, actividad que puede convertirse en su favorita diariamente.

No lo obligue a aceptar sus propios gustos: Puede enseñarle lo que quiera y que usted disfrute, sin embargo, debe saber y aprender a aceptar que no siempre compartirá sus gustos y que muchas veces lo que a usted le parezca maravilloso a él no le parecerá tanto.

 

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso