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Los
reyes del ácido
Por qué algunos adolescentes se
convierten en asesinos ha desconcertado a los criminólogos
durante décadas. Max Haines
Solo eran adolescentes malgastando su tiempo.
Eso es lo que algunos residentes del afluente Northport, Long Island,
pensaban de las personas jóvenes que pasaban el tiempo en
el Parque Cow Harbor en la calle Main. Otros sabían más.
Los chicos eran drogadictos. Un pequeño viaje a la ciudad
de Nueva York garantizaba un suministro estable de polvo de ángel,
marihuana y mescalina. Ocurrió lo inevitable. Las notas en
el colegio sufrieron. Algunos chicos abandonaron los estudios. Tomaron
trabajos de medio tiempo para ganar dinero para su próximo
"viaje". Las incesantes peleas con los padres terminaban
en hostilidad abierta. Algunos pocos muchachos se iban de sus casas
y vivían con amigos, dormían en garajes, o si el tiempo
estaba bueno, en el parque.
Ricky Kasso, de diecisiete años, ganó
reputación como líder. Los chicos más jóvenes
lo admiraban. Siempre tenía droga. A veces vendía
la mercancía. Cuando estaba realmente drogado, se las daba
gratis a sus amigos. Ricky vivía a salto de mata. Dormía
en carros cuando encontraba uno que podía abrir.
Ricky contactaba a sus padres sólo cuando
se encontraba en serios problemas. Para Ricky, serios problemas
implicaba la vez que fue sorprendido excavando una vieja tumba buscando
un esqueleto indio. En esa ocasión, le rogó a su padre
que lo ayudara. Recibió una reprimenda y logró no
ir a la cárcel.
Jimmy Troyano era el mejor amigo de Ricky.
Los dos muchachos tenían mucho en común. Eran de la
misma edad, ambos habían dejado los estudios y habían
sido botados de sus casas por sus padres. Por sobre todas las cosas,
a los dos les encantaba drogarse.
Probablemente todo comenzó cuando Ricky
compró un libro sobre satanismo. Era algo fascinante, diametralmente
opuesto a las enseñanzas católicas que había
seguido en su casa toda la vida. Satán era el rey de la oscuridad.
El mal no era temido, sino atesorado. Cristo era burlado. Aquí
había algo que a Ricky podía llegar a gustarle en
serio.
Como era el que vendía las drogas, muchos
chicos en el pueblo escuchaban a Ricky exponer sus teorías
sobre el satanismo. Cualquier cosa por algo de droga. Algunos secretamente
se burlaban de los discursos de Ricky. Otros pensaban que podía
haber algo en eso de Satán. Tenía mucho sentido, especialmente
si estabas drogado. Tenía sentido para Jimmy Troyano.
Los muchachos generalmente iban al lugar secreto
de Ricky cerca del bosque de Aztakea para drogarse. Allí
podían escuchar heavy metal. Con Ricky exponiendo sobre Satán
y conduciendo misas negras secretas, no pasó mucho tiempo
hasta que éste ganara reputación entre la juventud
de Northport. Además, parecía tener un suministro
estable de droga. Pronto, Ricky fue apodado el Rey del Acido.
El 21 de abril de 1984, Ricky, Jimmy y un grupo
de muchachos y muchachas adolescentes fueron a una fiesta. Se llevó
a cabo en la casa de una chica cuyos padres estaban fuera de la
ciudad. Ricky llevó consigo una provisión de cocaína
y mescalina.
A medida que avanzó la noche, Ricky
se quedó dormido. Uno de los muchachos, Gary Lauwers, quería
más cocaína. Vio una esquina de los característicos
paquetes saliéndose del abrigo del durmiente Ricky. Gary
lentamente metió la mano en el bolsillo de Ricky y tomó
el polvo. Uno de los chicos presenció el robo y se lo contó
a Ricky al día siguiente.
El Rey del Acido estaba furioso. La siguiente
vez que ambos se encontraron Ricky exigió la devolución
del polvo o el pago total. Cuando Gary dudó, Ricky le pegó,
tirándolo al piso. Gary devolvió cinco paquetes, pero
juró no tener los restantes cinco. Ricky insistió
en el pago de 50 dólares ese mismo día. Gary prometió
ir a su casa, obtener el dinero de sus padres y aclarar el asunto
inmediatamente. No regresó.
Era una opresiva noche de junio de 1984, cuando la actitud de Ricky
hacia Gary cambió, evidentemente. Los muchachos estaban haciendo
lo que siempre hacían en las noches de verano de Northport.
Estaban pasando el tiempo alrededor del mirador en el parque Cow
Harbor consumiendo droga. Para mostrar que no había resentimiento,
Ricky le dio a Gary un pase gratis de mescalina. Jimmy Troyano sabía
muy bien que debajo de la aparente camaradería, el Rey del
Acido odiaba a Gary por haberle robado. Fue Ricky quien sugirió
que un grupo selecto de muchachos fuera con él al bosque
de Aztakea para escuchar algo de música y drogarse. Ricky
invitó a Jimmy, por supuesto. A otro muchacho, Albert Quiñónez
se le invitó también. Gary Lauwers estuvo feliz cuando
Ricky lo abrazó por los hombros y lo invitó. Al fin,
pensó Gary, había sido aceptado por el líder.
Los cuatro muchachos se abrieron camino por el bosque.
Ricky halló su lugar favorito. Más
temprano ese día, había apilado unas ramas secas para
hacer un fuego. Ahora había encontrado las ramas medio húmedas
por la lluvia. A esta altura, los cuatro muchachos habían
tomado polvo de ángel y mescalina. El fuego no encendía.
Gary lanzó sus medias sucias al fuego en un intento por mantenerlo
ardiendo. Las medias se prendieron durante un momento y luego se
apagaron. Ricky sugirió que Gary contribuyera con su chaqueta
de mezclilla azul. Gary protestó. Se llegó a un trato.
Sólo quemarían las mangas. Ricky sacó un cuchillo
de su bolsillo. Jimmy hizo los honores. Las mangas se cortaron de
la chaqueta de Gary y se lanzaron al fuego. Funcionó. Se
prendió el fuego.
Albert Quiñónez se sentó
lejos de los otros tres muchachos, hablándose a sí
mismo y a los árboles a su alrededor. En medio de un viaje
alucinatorio, Albert se desprendió de las actividades que
estaban ocurriendo.
El fuego se estaba apagando. Ricky sugirió
que usaran el pelo de Gary. Gary rogó que no lo hicieran,
pero no sirvió de nada. Ricky lo tomó con fuerza mientras
que Jimmy, usando el cuchillo de su amigo, cortó unos largos
mechones de pelo de la cabeza de Gary. El pelo no mantenía
el fuego prendido. Según un testimonio posterior en la corte,
Gary le dijo a Ricky: "Estoy teniendo malas vibraciones de
que me quieres lastimar". Ricky contestó: "No quiero
lastimarte; quiero matarte".
Ricky continuó diciéndole a Gary
que nunca le había perdonado por el robo. Mientras estaban
allí parados, Ricky salvajemente le clavó el cuchillo
a Gary en el pecho mientras gritaba: "¡Dí que
amas a Satán!". Y Gary respondía: "Amo a
mi madre". Finalmente, Gary dejó de moverse.
Con algo de dificultad, Albert Quiñónez
fue reclutado para ayudar a levantar el cuerpo y llevarlo hasta
unos arbustos cercanos. Mientras ubicaban a Gary en el piso, el
ardiente muchacho se sentó y comenzó a murmurar. Ricky
procedió a clavar su cuchillo en la cara de Gary. El muchacho
estaba tan mutilado que la prensa dijo luego que los ojos de Gary
se habían salido. Finalmente, Gary Lauwers estaba muerto.
Albert, aterrado, corrió por el bosque directamente hasta
su casa. Al día siguiente, Jimmy le contó a un amigo
que Ricky había matado a Gary. El amigo estaba horrorizado,
pero prometió no contarle a nadie.
Durante
los próximos días, muchos de los amigos de Gary preguntaron
por él. No estaba en ninguno de los lugares a los que solía
ir para pasar el tiempo. Los padres de Gary no estaban muy preocupados,
su hijo tenía una larga historia de desapariciones durantes
días. Ricky le contó a una muchacha que Gary estaba
muerto y que él lo había matado como sacrificio para
Satán. Ella no se lo contó a nadie. Ricky se lo confió
a otro muchacho, que no creyó su historia. Ricky insistió
en llevar a este chico al bosque para mostrarle el cuerpo de Gary.
El chico rápidamente le creyó, pero se guardó
la información.
Pasaron los días. Los padres de Gary
comenzaron a preocuparse, pero nunca reportaron la desaparición
de su hijo. Entre la juventud de la comunidad se corrió el
rumor; el cuerpo de Gary estaba en el bosque de Aztakea, yaciendo
donde Ricky lo había matado. El 24 de junio, Ricky llevó
a otros tres muchachos al bosque para ver al cuerpo en descomposición.
El 1ero. de julio, la policía del departamento
de Northport recibió una llamada anónima informando
que Gary Lauwers había sido asesinado y que Ricky Kasso era
el asesino. Jimmy Troyano y Albert Quiñónez estaban
allí cuando ocurrió. Esa tarde, la policía
comenzó una búsqueda del cuerpo de Gary. Los perros
rastreadores descubrieron el cadáver el 4 de julio. Albert
fue llevado en custodia. El chico contó toda la historia
sobre la muerte de Gary Lauwers. Al día siguiente, la policía
encontró a Ricky y a Jimmy durmiendo en un carro.
Ambos muchachos confesaron su parte en el asesinato.
Sus historias variaron en detalles menores. Los muchachos fueron
ubicados en celdas separadas en la prisión de Riverhead,
Long Island.
En la mañana del 7 de julio, Ricky Kasso,
el Rey del Acido, logró colgarse de la puerta de su celda,
usando sábanas. Tenía 17 años.
Jimmy Troyano se presentó a juicio por
el asesinato de Gary, en abril de 1985. Su abogado convenció
al jurado de que a pesar de haber estado presente, no participó
realmente del asesinato. Jimmy fue hallado inocente. l
Ilustraciones: David Márquez
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