ENTERRAR EL HACHA DE GUERRA
Aunque a veces siento la tentación de hacerlo, procuro al máximo no presentar mis teorías personales sobre crímenes no resueltos. Desafortunadamente, toda regla tiene su excepción
Hace más de 100 años, alguien cometió uno de los crímenes más divulgados en la accidentada historia de los asesinatos más espantosos. Sí, ha transcurrido más de un siglo y medio desde que Andrew Borden se sentó en el sofá de su hogar en Fall River, Massachussets, y fue asesinado con un hacha. Su esposa, Abby, yacía muerta en una habitación del primer piso.
Presentaré los hechos que nos condujeron a ese fatídico día, detalles del doble asesinato y del juicio por asesinato contra la hija Lizzie. Luego, la próxima semana les daré mi respuesta a la pregunta que todos se hacían: ¿Era Lizzie inocente o culpable de cortar en pedazos a su mamá y a su papá?
Andrew Borden tenía 40 años de edad cuando su primera esposa murió en 1862, dejándole dos hijas, Emma, de 12, y Lizzie, de dos. Dos años después del fallecimiento de la madre de las niñas, Andrew contrajo nupcias con Abby Grey, una soltera robusta y de baja estatura de unos treinta y tantos años.
Mientras las pequeñas crecían en su cómoda casa de madera en el 92 de Second St., en Fall River, disfrutaron del estilo de vida de la gente acomodada. Los Borden tenían contratada a una doncella a tiempo completo, Bridget Sullivan. Lizzie era secretaria y tesorera de la Sociedad de Acción Cristiana, además de ser miembro activo de la Liga Femenina por la Decencia.
Con el paso de los años, las dos muchachas llegaron a sentir rencor hacia su madrastra. Cuando Andrew le regaló a Abby parte de su propiedad, las chicas se pusieron furiosas. La culparon de poner a su padre en contra de ellas. Después del regalo de la propiedad, Lizzie nunca más llamó a Abby "madre". Prefería dirigirse a ella con el sarcástico título de "señora Borden".
El 4 de agosto de 1892, un día sofocante, tuvo lugar el doble asesinato. Las circunstancias que rodearon el hecho captaron la imaginación de todo el mundo.
El tío de las muchachas, John V. Morris, hermano de la primera señora Borden, estaba visitando a la familia. Se despertó a las 6:00 am. Bridget Sullivan se levantó y encendió el fuego de la cocina. A las 7:00 am, el señor y la señora Borden, en compañía de John Morris, tomaron el desayuno. Bridget desayunó inmediatamente después. A las 8:45, Morris salió de la casa y nunca se le atribuyó una participación importante en los acontecimientos que ocurrirían a continuación.
Lizzie bajó las escaleras a las 9:00 a.m. Su hermana Emma no estaba en la casa esa mañana. Estaba visitando a varios amigos en Fairhaven, a unos 20 kilómetros de distancia. La chica sólo desayunó una taza de café. Dentro de la casa hacia un calor agobiante. Bridget dijo que tenía dolor de cabeza y náuseas; fue al patio trasero y vomitó.
Alrededor de las 9:15 a.m., el señor Borden salió de la casa para atender uno de sus varios intereses comerciales en la ciudad. Bridget volvió a entrar en la casa, sintiéndose ya un poco mejor. Se puso a reunir baldes y cepillos para limpiar la parte exterior de las ventanas de la planta baja. La señora Borden subió las escaleras para hacer la cama de John Morris.
En la casa de Second Street ahora había sólo dos personas, Lizzie y su madrastra Abby. No había pasado más de uno o dos minutos desde que Abby había subido las escaleras cuando fue salvajemente golpeada y asesinada con un objeto afilado, probablemente una hachuela o un hacha.
Entretanto, el señor Borden, quien había salido de casa a las 9:15 a.m., estuvo fuera durante una hora y media. Cada momento que pasó fuera de la casa había sido verificado.
A las 10:45 regresó y entró por la puerta principal. Bridget, quien acababa de terminar con las ventanas y se encontraba ahora en la casa, fue a ver si su patrón necesitaba algo. Mientras lo hacía, ella y el señor Borden escucharon a Lizzie soltar lo que la criada más tarde describiría como una carcajada.
Se voltearon y vieron a Lizzie de pie en el descansillo de las escaleras que conducían a las habitaciones del segundo piso. Si hubiera girado ligeramente su cabeza, la criada habría visto claramente el cuerpo de Abby Borden a no más de 20 metros de donde ella se encontraba.
Abby había estado muerta durante una hora. Lizzie terminó de bajar las escaleras y le preguntó a su padre si había llegado correo. Luego dijo, sin que nadie le preguntara: "la señora Borden salió. Recibió una nota de alguien que está enfermo".
El señor Borden, quien sudaba en su traje negro, fue a la sala de estar, donde se sentó en un mullido sofá negro. Bridget subió por las escaleras de servicio a su habitación para tomar una siesta. Se estaba quedando dormida cuando el reloj del ayuntamiento dio las 11.
| Los peores temores se materializaron: Abby, al igual que su esposo, había recibido un HORRIBLE hachazo cerca de la cabeza |
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Bridget se despertó sobresaltada. Lizzie le estaba gritando. "Baja, papá está muerto; alguien entró y lo mató. Ven, tengo que llamar a un médico". Bridget cruzó la calle corriendo hacia la casa del médico de cabecera y amigo de la familia Borden, el doctor S.W. Bowen. Él no se encontraba en casa, por lo que Bridget le informó de la muerte a la señora Bowen y regresó a la residencia Borden. Una vez allí, hizo la pregunta que no ha sido respondida satisfactoriamente en siglo y medio: "¿dónde estaba usted, señorita Lizzie, cuando esto ocurrió?". Lizzie respondió: "estaba afuera, en el patio, escuché un gemido y entré, y la puerta de tela metálica estaba totalmente abierta".
Adelaide Churchill, una vecina que vivía muy cerca, notó la actividad en la casa Borden y se dirigió a la misma corriendo. Después de enterarse de la muerte del señor Borden, ella también preguntó: "¿dónde estabas, Lizzie?".
Lizzie respondió: "fui al establo para buscar un pedazo de hierro. Escuché un gemido, regresé y encontré la puerta de tela metálica abierta". Fue la señora Churchill quien llamó a la policía.
Entretanto, el doctor Bowen recibió el mensaje de Bridget y se dirigió apresuradamente a la casa de los Borden. Examinó el cuerpo y opinó que se había usado un hacha para matar al señor Borden.
Bridget había ido a buscar a una amiga de Lizzie, Alice Russell, quien estaba allí cuando Lizzie sugirió que buscaran a la señora Borden. Bridget, temblando de miedo, acompañó a Adelaide Churchill escaleras arriba. Sus peores temores se materializaron cuando descubrieron el cuerpo de Abby en el piso, entre la cama y la cómoda. Al igual que su esposo, había recibido un horrible hachazo cerca de la cabeza.
Traducción: José Peralta.
Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net
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