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Puramente Cabas

En vísperas de una larga gira que le llevará en los próximos meses por Venezuela, Argentina, Chile, Ecuador, Perú y México, el cantautor colombiano se da con todo en la promoción de su tercera producción discográfica. Adriana Gibbs. Fotos: Cortesía EMI

Dicen que es meticuloso y más que perfeccionista con su trabajo. Dicen también que es un camaleón cuyas pintas siempre sorprenden (los accesorios que luce son apenas uno de los tantos ingredientes de su carisma). Dicen que él, Andrés Cabas, tiene el feeling para sazonar, mas no encasillar su música. Y él ha dicho, hablando justamente de la música colombiana, que hay muchos artistas que se parecen en la sonoridad. “Acá un sonido gusta y los otros tres que vienen detrás tratan de hacer lo mismo. Hay demasiados ritmos, demasiado talento, demasiada cultura, pero la gente está preocupada por ser famosa”, declaró en la revista Rolling Stone. El también ha dicho (y su trabajo lo ha constatado) que no repite fórmulas ganadoras. Y ha sido así desde que este cantautor lanzó su primer disco, bajo su homónimo en 2002. La fusión ha sido uno de los rasgos que le definen. En su segundo disco, Contacto, las guitarras eléctricas y las tamboras dialogaron cómodamente y en presencia de un elemento nuevo: lo sinfónico. Y en su tercera producción discográfica sigue aventurándose en el riesgo; hay dance hall y todos los ritmos de su país que le han inspirado: cumbia, calipso, champeta, bullerengue, cumbia y porro, mezclados con una base electrónica. “Mi música es como el mercado de Basurto: todo está en el mismo lugar, pero distingues el olor del níspero del olor del pescado, distingues el olor del mamey del olor de los ojos de vaca”, afirma.

Este tercer disco se llama Puro Cabas. “Le puse así porque cuando tú haces algo que sólo tú harías, la gente dice que eso es puro él o puro ella. Y este disco es algo que sólo yo haría. Es un disco sin adornos, donde me muestro y cuento cómo han sido mis amores, mis desamores, mis historias”.

Son 13 composiciones en total, y de su autoría. Dos temas fueron coproducidos con el compositor colombiano Kike Santander, uno de ellos, La cadena de oro, punta de lanza para el estreno del álbum. También estuvo presente el talento de los músicos y compositores de Black Eyed Peas, quienes coprodujeron y colaboraron en la realización de las canciones Vámonos de aquí y Llega la noche, además de una interesante y orgánica colaboración de Sargento García en el tema Likua.

“Con esta producción he llevado el sonido a una fuerza incomparable; es un disco callejero, lleno de alegría, donde se hace homenaje a toda la música de ascendencia africana que nos ha hecho bailar y que es pilar en nuestras raíces. Es muy caribeño, le hago homenaje a la humildad, al empuje y a la buena onda de nuestra gente, de nuestra latinidad”.

Por esta producción obtuvo un Disco de Platino en su país natal, y ya emprendió la conquista del mercado en Estados Unidos. El año pasado hizo una gira de promoción por varias ciudades de ese país. Nada mal le ha ido. En iTunes, una de las tiendas virtuales más grande de Internet, Puro Cabas entró en la lista de los 20 álbumes más buscados en 2005.

DE CERCA
¿Qué lo hace sonrojar?
“Que me adulen”.
¿Lo más atrevido que le han dicho?
“Dos chicas en un serio intento de meterse en mi cuarto de hotel”.
¿A qué le tiene más miedo?
“En este momento al calentamiento global, que al mundo lo estén destruyendo las tormentas
y que estemos como si nada estuviese pasando”.
¿De qué hábito suyo le gustaría deshacerse?
“No siento que me gustaría deshacerme de alguno, yo creo que los hábitos de uno
dan tu personalidad”.
¿Qué lo pone nervioso?
“Una sala de espera en un hospital”.
¿A quién le pediría un autógrafo?
“Tuve cerca a Bono y a David Bowie… y no pude pedirlo”.
¿Lo más difícil de tener pareja?
“Quererse en las buenas y en las malas”.
¿La pregunta más difícil que ha tenido que contestar?
“Mmm, no sé, creo que ésta (risas)”.
¿Qué cambiaría de su físico?
“Me gustaría ser un poco más alto”.

 

Aquí su impronta
El año le empezó movido. Estuvo en Buenos Aires, luego en México, donde se hizo el video de la segunda canción del disco, Increíble, y está en vísperas de una extensa gira que lo llevará en los próximos meses por Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador y Perú, así como nuevamente a México.

Ni modesto ni prepotente, eso sí, parece sentirse seguro. En sus declaraciones en otros medios y al oírlo luce bien anclado. De hablar sereno. Ni breve ni explayado. Pareciera que quiere un decir justo, sin edulcorantes de por medio.

¿En qué se diferencia y en qué se parece Puro Cabas a sus dos discos anteriores, Cabas y Contacto?
“Las similitudes que hay entre los tres son las raíces; en todos está el Caribe y su rítmica. En relación con las diferencias diría que Puro Cabas es un disco en el que he ido encontrando mi voz, donde hay grandes productores y grandes colaboradores que hacen que sea un trabajo mucho más novedoso. Pienso que en estos tres años de pararme en muchos escenarios y de andar por ahí he ido adquiriendo experiencia y, me atrevería a decir, sabiduría; y uno va aplicando eso a la música para que cada vez salga con mayor calidad”.

Usted ha dicho que para hacer canciones hay que vivirlas… ¿Qué puede decirnos de las vivencias de éste, su tercer trabajo discográfico?
“En estos años he viajado mucho. Visité París; en Nueva York estuve viviendo casi un año, y México fue importante para mí. Vivencias de lugares, donde hay amores distintos, cosas que aprendí, grandes músicos con los cuales pude compartir… y salió este disco tan alegre, concebido para subir la alegría, subir la nota… un disco de muchas sensaciones”.

De los 13 temas… ¿cuáles, a su parecer, son los mejor logrados y con cuál se siente más unido afectivamente?
La cadena de oro es una canción muy sabrosona, pero Increíble es una de mis canciones favoritas, por esa onda electrónica, esa suavidad”.

¿Cómo fue el trabajo con George Prince Jr., Kike Santander, Sargento Garcia, Toy Hernández?
“Aprendí mucho, pues son grandes músicos que tenían una manera de mirar mi música muy universal. Y también por su profesionalismo, lo que se nota en el  sonido del disco”.

Entonces Cabas… ¿es Caribe?
“Soy Caribe, pero también soy de las montañas, también de las grandes ciudades; yo pienso que soy de todos lados pero el Caribe lo llevo siempre conmigo”.

¿Qué puede decirnos de su proceso de composición?
“Es muy heterogéneo. A veces estoy en el piano y sale una canción, a veces en un taxi, a veces me levanto a mitad de la noche con ganas de escribir algo, a veces en una fiesta, en el mar. En los más diversos lugares estoy dispuesto a componer, y siempre abierto a la inspiración”.

¿Cómo estuvo la gira en Estados Unidos?
“Muy bien, tuvimos diez presentaciones. El mercado estadounidense ha reaccionado bien, el disco ha gustado y estuvo, qué honor, en la lista de los más buscados en iTunes”.

En su trayectoria ya tiene unos cuantos conciertos… ¿cuáles son los más memorables?
“El homenaje a Santana, porque tocamos con Black Eyed Peas y otros grandes músicos del mundo; el que compartí con Shakira, por la gran relación de amistad que generé con ella; con Lenny Kravitz, por ser un artista que admiro, y con Miguel Bosé, por poder tocar con él en la Plaza de las Ventas en España”.

¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta cuando está en una gira?
“Lo que más disfruto es el hecho de viajar, cambiar de aire, la emoción de compartir con gente distinta. Lo que menos me gusta es la vida de hotel”.

¿Cómo selecciona los accesorios que luce?, ¿cuál, diría, es el más especial, ese del cual no puede desprenderse?
“Los selecciono en el camino, regalos que me van haciendo los panas, otros que compro… y no tengo apegos con ellos. He aprendido a desprenderme de todo; realmente del único accesorio que no me puedo desprender es de mi corazón; los apegos en la vida no sirven porque todo pasa y luego queda la tristeza de ya no tener algo”.

¿Tiene alguna rutina especial para cuidar su voz?
“Hago ejercicios de calentamiento con el vapor; lo importante es no trasnocharme el día antes de una presentación ni comer muy tarde y tener una dieta de alimentos que no me vayan a caer mal; en mi caso, mi cuidado es muy estomacal. También el no irme de fiesta y tratar de no hablar; guardar toda la energía para el concierto”.

En la revista Rolling Stone se dice que su defecto más notorio es su genio incontrolable y su impaciencia… ¿Está de acuerdo? ¿Cuál diría que son sus más sobresalientes virtudes y defectos?
“El defecto es definitivamente la impaciencia, digamos que soy muy puntual y desafortunadamente mucha gente tiene algo raro con el tiempo. Y también creo que mi virtud es la impaciencia, porque si fuera paciente me hubiera quedado en casa esperando que las cosas salieran, y resulta que salgo todos los días a trabajar para que mi música llegue a otros lugares. Así como es un defecto, la impaciencia ha sido una virtud”.

Ha dicho que si no fuera músico sería trapecista… ¿De dónde su pasión por esta disciplina?
“A mí me encanta el baile, admiro cómo el Cirque du Soleil expresa la música con el cuerpo; y sí me encantaría ser contorsionista y trapecista, por esa sensación de vértigo, que también da la música”.
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Hijo de gato
Desde pequeño, Cabas se emparentó con la música. Quizás por la influencia de su padre Eduardo, músico y compositor, o bien, por haber nacido en medio de una jungla de sonidos como los de la costa colombiana: puyas, bullarengues, porros, fandangos y cumbias, con marcadas influencias africanas y la gracia del acento español. A los cinco años comenzó a estudiar música y, hasta su adolescencia, pasó por el jazz y la música clásica, tanto en el piano como en los tambores, para ir mezclando sus gustos juveniles de rock y de la movida electrónica, con los ritmos que tenía por herencia. Entre las muchas nominaciones y premios que reconocen su talento, están la de “Mejor Nuevo Artista” en los Premios Grammy Latino,
el de “Mejor Album de Rock” y “Mejor Interpretación de Rock” en los MTV Latino y el “Premio
del Pueblo y Mejor Video de Rock” en los Premios Lo Nuestro.

 

 

Ver también en Encuentros:
- Pan con grado universitario
- Una jornada con un mensaje entre líneas
- Javier Valcárcel. "Sueño con ser un galán"

 
 
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