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Unos breves ejercicios al levantarse nos mantendrán más frescos durante todo
el día. Vale la pena desperezarse a gusto |
Ejercicios
para levantarse
a gusto
Empieza el día llena de vitalidad con este sencillo programa de ejercicios para despertar el cuerpo. Esta serie, que puedes realizar dos o tres veces por semana, sólo toma entre cinco y diez minutos. Vicky Suances
Respiración al despertar
En cuanto te despiertes permanece acostada con los ojos cerrados unos instantes. Concéntrate en la respiración, escuchando cómo tomas y expulsas el aire, y sintiendo cómo sube y baja tu pecho. Realiza respiraciones cortas, aspirando por la nariz y espirando por la boca. Imagina cómo el oxígeno entra en tu cuerpo y es transportado en la sangre a cada una de las células del organismo, dándoles vida y despertándolas gradualmente.
Estiramiento
Todavía con los ojos cerrados estira los brazos por encima de la cabeza o sepáralos hacia los lados y tensa las piernas al mismo tiempo; es decir, despereza completa y gozosamente todo el cuerpo, como si fueras un gato. Vuelve a situar los brazos a los lados del cuerpo y relájate. Repite el ejercicio una o dos veces más.
Ejercicios
Estira las manos
1. Dobla los dedos de la mano derecha en dirección hacia su palma.
2. Aprieta el puño y a continuación extiende los dedos poco a poco estirándolos.
3. Mantén los dedos extendidos durante unos segundos y, después, relájate. Realiza el mismo ejercicio con la mano izquierda.
4. Repite la secuencia unas cuantas veces más, con una mano o ambas manos al mismo tiempo.
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El acto de estirar las manos es casi
inconsciente, pero también hay que apretarlas |
Estira los pies
1. Concéntrate en el pie derecho. Dobla los dedos todo lo que puedas en dirección hacia su planta.
2. Mantén los dedos en esa posición unos segundos y a continuación extiéndelos y estíralos todo lo que puedas.
3. Repite el ejercicio con el pie izquierdo e intenta hacerlo con ambos pies al mismo tiempo.
4. No tenses demasiado los dedos cuando los estés doblando.
5.Por último, intenta combinar el ejercicio de las manos con el de los pies.
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Luego de doblar los
dedos hacia la planta de los pies, hay que
estirarlos todo lo
que se pueda, pero sin experimentar dolor |
Controla tus ojos
Relaja el cuerpo y concentra tu atención en los ejercicios de los ojos.
1. Abre los ojos lentamente.
2. Mira hacia arriba y después hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda, y en diagonal de lado a lado.
3. Realiza estos movimientos muy lentamente, sin ningún esfuerzo.
4. Cierra despacio los ojos, tápalos ligeramente con la mano, sin ‘cegarte’ completamente y al mismo tiempo respira profundamente.
Afírmate al despertar
1. Mientras permaneces acostada con los ojos tapados imagínate el día que tienes por delante.
2. Repasa todo lo que debes hacer.
3. Imagínate que haces las cosas bien y con éxito.
4. Sustituye cualquier duda o ansiedad por un estado mental de afirmación, asegurándote a ti misma que todo irá bien. Por ejemplo, si estás preocupada por una entrevista imagínate enfrentándote a ella con éxito mientras te repites a ti misma: ‘La entrevista irá bien’. Como alternativa puedes proponerte alcanzar un objetivo o realizar una tarea en concreto durante el día.
Estiramiento dinámico y respiración
1. Tras prepararte mentalmente para el día rueda lentamente hacia un lado de la cama y sal de ella.
2. Levántate y estírate, con los pies separados a la misma distancia de las caderas y con los brazos levantados por encima de la cabeza.
3. Mientras aspiras ponte de puntillas y abre los brazos hacia los lados, estirándolos todo lo que puedas y bajando lentamente los talones hacia el suelo.
4. Repite el ejercicio varias veces hasta que te notes más despierta, respirando profundamente.
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Deslizar con vigor
el puño sobre ciertas partes del cuerpo
produce un efecto
de bienestar |
Fricciona tu cuerpo
1. Repliega los dedos sobre la palma de la mano, como formando un puño.
2. Presiona ligeramente el brazo izquierdo con el puño de la mano derecha, estimulando las líneas meridionales.
3. Repite el ejercicio con el puño de la mano izquierda y el brazo derecho.
4. Presiona ligeramente las piernas con ambos puños al mismo tiempo, hacia abajo por la parte exterior y hacia arriba por la parte interior. El movimiento debe ser vigoroso. Realiza algunos más sobre los hombros, en la parte inferior del cuello y en el cuero cabelludo.
5. Presiona ligeramente sobre las áreas en las que se encuentran las principales glándulas del cuerpo.
6. Por último fricciona bien el cuerpo hacia abajo, desde la cabeza hasta los pies, realizando grandes y profundos movimientos, como si estuvieras quitando telarañas. Llegado a este punto puedes empezar algunos ejercicios tónicos o a refrescarte los ojos.
Siente tu entorno
1. Antes de vestirte detén toda la actividad durante un momento. Quédate de pie, totalmente quieto y respira lentamente, escuchando los sonidos de tu interior y de tu alrededor.
2. Aspira desde el centro del abdomen, expandiéndolo ligeramente. Espera unos segundos y a continuación deja que tu barriga se contraiga un poco y espira lentamente.
3. Repite esta respiración unas veces más. Intenta mantener la mente alejada de cualquier pensamiento y deja que un sentimiento de paz invada tu cuerpo.
4. Cuando te sientas ajetreada, en cualquier momento del día, puedes cerrar los ojos unos instantes y recordar este momento y esta sensación. Ello te ayudará a sentirte más tranquila y relajada, al margen de la situación. l
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