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Verónica
Scheneider
Dulce belleza
Idalia De León
Es la nueva apuesta de Venevisión.
Viene del modelaje y de haber pasado por las filas del Miss Venezuela,
dos experiencias que llegaron a su vida sin haberlas buscado.
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| Diga
usted |
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Vacaciones soñadas: Europa
Un destino: Israel, país que conocí a los 15 años
Un libro: El lobo estepario, fue mi primer libro profundo
y El alquimista
Una película: El rey león, pues me gustan las películas
infantiles
Una playa: Morrocoy
Un color: El blanco
Un restaurant: Vulcano
Un lugar de Caracas: El Hatillo
Un olor: el de las frutas
Un sabor: el del chocolate
Un diseñador: Angel Sánchez
Una diseñadora: Carolina Herrera
Un actor: Al Pacino.
Una actriz: Meryl Strepp
El matrimonio: "Mi gran sueño es
casarme para toda la vida. Creo en el matrimonio".
La virginidad: "Creo que es importante que el día que
uno se entregue a un hombre y viceversa, sea por amor. Aunque
la gente está mucho más abierta, creo que para el hombre sigue
siendo importante. No creo en el sexo como deporte; hacer
el amor es hacer el amor. Creo que uno debe permanecer virgen
hasta cuando uno quiera. Que sea decisión de uno y no de los
demás".
La homosexualidad: "Uno tiene que respetar los criterios
y la vida de cada quien. Aceptar a la gente como es, sin reproches
ni prejuicios".
El aborto: "No sería capaz de hacerlo, pero no critico
a nadie que lo haga. Es una decisión muy personal".
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Suele acostarse temprano. Le gusta la
piña colada pero, eso sí, sin licor. No toma bebida alcohólica alguna.
Su único vicio -confesado- es el cigarrillo. Encender uno es lo
primero que hace al sentarse a la mesa. "Estoy nerviosa y acelerada,
pues mañana arrancan las grabaciones de la telenovela", dice.
A estas alturas, Verónica Schneider ya estará un tanto aclimatada
al ritmo propio de las producciones, específicamente al que suele
llevar una protagonista, pues ella ha alcanzado ese rol en el nuevo
dramático de Venevisión. Tal responsabilidad le ha sido asignada
con tan sólo una actuación previa -la de Mambo y canela-, donde
la crítica no le favoreció del todo. Pero no se ha arredrado por
ello. Dice estar trabajando mucho y asegura que hará su mayor esfuerzo.
Confía en su buena estrella. En la misma que la llevó a formar parte
de la organización Miss Venezuela, cuando apenas incursionaba en
el modelaje.
¿Cuándo y cómo se descubrió modelo? "Nunca soñé con ser modelo.
Esta es la historia: Estaba estudiando Computación en la UCV y una
amiga me pidió que la acompañara a la academia de Giselle. Fuimos,
mi amiga se inscribió y me animó también a hacerlo. Recuerdo que
Giselle me preguntó si quería ser miss, lo que me cayó de sorpresa.
Le dije 'cómo te voy a decir que no si eso es un halago para cualquier
muchacha'. Yo tenía 18 años".
Y no sólo eso: tenía (y tiene aún) un rostro sellado por la dulzura
y una larga cabellera de tonalidades que recuerdan a la miel. Una
belleza que, curiosamente, ella no se creía mucho. Quizá por los
17 kilos de más que tenía en aquel entonces, o por los frenillos
de su boca.
Pero su mentora, Giselle, le decía que ambas circunstancias eran
sólo eso: circunstancias. Y la animó a una suerte de transformación.
No se trataba, a fin de cuentas, de un caso como el de la famosa
Betty. En octubre de 1997, la joven inició el curso y una severa
dieta bajo la supervisión de Giselle. Cuatro meses después pasó
por el ojo evaluador de Osmel Sousa en el casting del Miss Venezuela.
Aún tenía frenillos y no había terminado de adelgazar del todo,
pero el "hacedor de misses" la seleccionó de inmediato. "En menos
de un año fui miss sin haberlo planeado, y fue una experiencia inolvidable.
Durante el proceso Giselle me adoptó como su hija; viví en su casa
por un tiempo para el cumplimiento estricto de la dieta. Fui su
pupila y a ella le debo mucho", dice Schneider.
Valió la pena el esfuerzo, pues fue distinguida como La sonrisa
más linda, Miss Fotogénica y quedó como Miss World Venezuela. Como
era de esperarse, se le abrieron caminos en varias campañas publicitarias.
De hecho, actualmente es la imagen de Efe, Brahma y de Entel Venezuela.
¿Cuándo se supo bonita?
"En estos días, Daniel Zapata, la persona que me maneja como modelo,
me dijo: 'Verónica, por fin te lo creíste', pues durante el Miss
Venezuela me costó mucho, ya que nunca me sentí una mujer bella;
siempre me sentí muy mujer, pero hasta allí. Pasó el Miss Venezuela,
el Miss Mundo y yo no me sentía una mujer hermosa. Hoy por hoy sé
que hay algo de mí muy bello físicamente, pero siempre he creído
más en lo que yo transmito".
¿Anécdotas relacionadas con su belleza?
"Lo que Giselle me decía en el concurso del Miss Venezuela: sonríe
mucho para que te vean la cara, distrae a todo el mundo con tu rostro".
¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta del modelaje?
"Todo, de verdad; y lo que menos me gusta quizá sea el hecho de
que en Venezuela no se invierta tanto en publicidad; en otros países
como Italia las modelos pueden vivir de la moda, pero aquí no hay
tanta oportunidad de crecer en el medio. Sin embargo, es un mundo
muy bonito y te llena de satisfacciones". No ha recuperado el peso
perdido. Poco después del certamen aumentó algunos kilos, pero se
niveló haciendo ejercicios. Ahora come de todo pero de manera balanceada.
Es dulcera y su debilidad son las tortas de chocolate. "Me encanta
comer. Ahora no estoy a dieta, gracias a Dios. Soy un poco floja
para los ejercicios, pero de vez en cuando subo al Avila, arrastrada
por mi novio, a quien le gusta ejercitarse por Sabas Nieves".
Alcanzó la protagonización con sólo una experiencia actoral... ¿Le
interesa la actuación? ¿Qué ha pensado en relación con la formación?
"Es primordial. Doy gracias al canal por esta oportunidad, ya que
la novela es preciosísima. Están creyendo en mí de una manera que
quizá yo misma en un principio no hubiese creído tanto. Ahora bien,
me estoy formando para ello. Ya había estudiado actuación, pero
ahora lo estoy haciendo con más hincapié".
Vuelcos de la vida
No ha parado de fumar pero ya no luce tan acelerada como al principio.
Se da su tiempo para responder, abordando algunos asuntos con una
madurez poco usual en una chica de 24 años recién cumplidos. Es
la segunda de una prole de cuatro hermanos. Vive en Macaracuay con
su mamá, su hermana mayor y sus sobrinos.
Tras dos años y medio de noviazgo ¿hay planes de matrimonio o convivencia?
"Estoy con la persona con la que me encantaría casarme. Lo hemos
hablado, pero estoy muy joven y quiero hacer algunas otras cosas.
Amo mucho a mi pareja, me encantaría formar una familia a futuro,
pero aún no tenemos fecha".
Ha dicho que no se considera sexy y se ha hablado de su rostro angelical...
¿Qué es lo menos angelical que tiene?
"Creo que lo que más quiere la gente de mí es que no le hago mal
a nadie y eso se transmite; no ando con caretas y soy muy transparente.
Por eso no le tengo miedo a las entrevistas. Lo que digo es porque
así soy. ¿Lo menos angelical? Quizá mi carácter, el cual es fuerte,
pero muy pocas veces sale a relucir. Soy buena pero no tonta. En
el momento que me molesto, me molesto".
¿Lo que más y menos le gusta de sí?
"Lo que más me gusta es mi honestidad. Creo que cuando uno es honesto
con uno mismo, lo es también con el mundo; y lo que menos es que,
a veces, esa honestidad puede ser hiriente en extremo. En cuanto
al físico, siempre me ha gustado más mi rostro que mi cuerpo".
¿Cambiaría algo de sí?
"Nada, creo que todo es un complemento; si se cambian los defectos
uno deja de ser uno mismo". ¿Tiene alguna rutina de belleza? "Cero.
Ahorita es que me estoy empezando a cuidar el cutis. Soy de las
que a veces llega a casa con mucho sueño y se duerme con el maquillaje
puesto. No soy de cuidarme mucho, la verdad".
¿Y su cabello?
"Nada, lo único es que no me lo pinto".
¿Cómo se visualiza dentro de unos 15 años?
"Es difícil responder. Cinco años atrás no me visualizaba donde
estoy ahorita. Creo que uno debe tener sueños y proyectos, pero
no establecerse metas como tal; la vida te va llevando por donde
tiene que hacerlo. Hace cinco años no me imaginé que la vida me
iba a cambiar como lo hizo. Quizá estaría graduada, con mi propia
empresa y hasta casada. Creo en el destino. Las cosas que te van
pasando es porque te tenían que pasar y lo que no se da es porque
no te convenía".
¿Cuánto le preocupa la vejez? "Nada. Creo que no hay algo más bonito
que quemar las etapas y no quedarse en una de ellas; eso que dice
Arjona, 'no le quites años a tu vida, ponle vida a tus años'. Esa
canción me parece fabulosa".
Ver también
en Encuentros:
- La fama y la gloria
de los Amigos Invisibles
- The Osbournes y Anna
Nicole Smith
- Joan Manuel Serrat
"No busco estar a la moda"
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