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¿Qué le ven a
Edgar Ramírez?
Raúl Chacón Sotor
El público todavía no lo conoce, pero los cineastas locales sí. Es el protagonista de Punto y raya, la nueva película de Elia Schneider que se estrenará a principios de este año, y de otros tres largos más. El mexicano Guillermo Arriaga (suyo es el guión de Amores perros) también lo quiso para su nuevo corto, La hora cero... Muchos lo buscan, ¿por qué será?

Pistas sobre
un desconocido

Por el trabajo de su padre militar viajó mucho durante su infancia. Vivió en países como Colombia, Austria y Canadá. Habla muy bien inglés, alemán y francés. Se defiende con el italiano. Se había propuesto como meta que antes de los 25 años tenía que ser políglota. Se graduó en Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, pues quería una carrera que fuera lo suficientemente versátil como para de allí saltar al mundo de las relaciones internacionales o de la actuación. Lo suyo: viajar y ver de cerca diferentes culturas, conocer al ser humano. Participó durante dos años consecutivos (98/99) en el grupo que representaba a la UCAB en los modelos de simulación de las Naciones Unidas que organiza la Universidad de Harvard. Se considera un actor intuitivo, aunque tiene como objetivo seguir estudios formales de actuación en España, país donde piensa probar suerte en los próximos meses. Está trabajando en la internacionalización. Por ello también tiene los ojos puestos en Argentina. Admira a directores como Paul Thomas Anderson, Tom Tykwer, Alejandro Amenábar, John Woo, Oliver Stone y Lars von Trier. De Venezuela destaca a Alberto Arvelo, quien ha hecho una de las películas que más le ha igustado del cine nacional: Una vida y dos mandados; y también a Román Chalbaud y Luis Alberto Lamata. Le gustaría trabajar bajo la dirección de Jorge Hernández. Su prioridad es el cine, pero podría incursionar en la televisión si apareciera algún proyecto interesante.

"Este podrías haber sido tú, cab...", le espetó más en serio que en broma Guillermo Arriaga, mientras por los ojos de los asistentes corrían las imágenes de ese portento de film que es Amores perros. En la pantalla aparecía Ramiro, el hermano mayor de Octavio -el personaje interpretado por Gael García Bernal-, el mismo a quien el ya célebre actor despoja de novia y de perro. Edgar Ramírez no podía creer lo que estaba viendo (y oyendo), pues nunca se hubiera podido imaginar que aquella invitación hecha por el guionista mexicano un tiempo atrás fuera para participar en una película que terminaría por impactar a la crítica y al público mundial de la manera que lo hizo (Premio de La Semana de la Crítica en Cannes, y nominación al Oscar incluidos) y que ubicaría a su director, Alejandro González Iñárritu, dentro del grupo de los elegidos por su inapelable talento. "El escritor me había pensado para Ramiro, me veía en ese personaje... si yo hubiese vislumbrado esa posibilidad quizás algo hubiera sucedido...". El caso es que sucedió, pues bastó que la ocasión le pasara rozando para que al día siguiente, en vez de empezar a darse golpes de pecho -cosa que se entendería perfectamente-, decidiera hacer todo lo posible por lograr "algo importante" en lo que realmente le gusta, que no es otra cosa que actuar en el cine. "Ya esta oportunidad pasó, pero quién quita que venga otra".

La otra vino enseguida... y otra, y otra y otra más. Era mayo de 2000 cuando su amigo mexicano le había dado aquella sacudida. Ramírez había conocido a Arriaga en uno de los viajes que había hecho a México para promocionar el Festival Viart que anualmente celebra la Universidad Católica Andrés Bello. El guionista mexicano vino como jurado para el evento y en una de esas vio un corto protagonizado por el joven actor que le dejó muy buena impresión. De allí surgió la propuesta para Amores perros, que nunca llegó a ser muy formal, pues el venezolano tampoco se mostró muy interesado y es que otras actividades llenaban su tiempo por esos días. Lo cierto es que el destino le tenía guardadas nuevas oportunidades. No había pasado mucho tiempo cuando se enteró de que un amigo suyo, Enelio Fariña, iba a realizar su primer largometraje y estaba realizando un casting para actores que hablaran inglés. "A él no le importaba que fueran tan profesionales... era parte del experimento". Para su sorpresa, resultó seleccionado para interpretar a un integrante del trío de protagonistas. En la cinta, titulada Anonimus y basada en Historias de la calle Lincoln de Carlos Noguera, el actor comparte escena con otros debutantes como Eli Bravo y Carla Tofano y con algunos actores profesionales entre los que figuran Eric Wildpret y Andreína Blanco. "La película es una suerte de La Haine (El odio) con Reservoir Dogs... está rodada en inglés porque no se sabe en qué país se desarrolla, ni cuándo ni nada... la idea era lograr una sensación universalista... yo hago de judío centroeuropeo, hablaba con ese acento". Este trabajo de Fariña se estrenará en Venezuela luego de que pruebe suerte en Estados Unidos y México, país donde, por cierto, vive ahora el director.

Otro casting le dio un papel protagónico en la que quizás sea la película más ambiciosa donde ha trabajado. Se trata de Punto y raya, lo último de Elia Schneider, la misma directora de Huelepega, que se estrenará en las salas del país a principios de este año. "Querían a un chamo que fuera más o menos rubio, de estatura y complexión mediana y que pudiese hablar con acento colombiano. Yo dije: como que me están buscando". Hijo de militar, Ramírez ha pasado toda su vida viajando. Uno de esos viajes tuvo parada en Bogotá, ciudad donde vivió algún tiempo. De allí lo de su facilidad para hablar como colombiano, aunque en realidad la tiene para aprender idiomas (habla inglés, alemán -vivió en Austria más de un año-, francés e italiano) y expresarse en cualquier acento, como lo dejó en claro durante toda la entrevista al imitar el cantadito mexicano de Arriaga o el sonsonete que le aplicó al hablar de Pedro Peinado, el colombiano que finalmente interpretaría después de ser seleccionado entre las más de dos mil personas que acudieron al llamado de la productora. "En junio de 2001 me confirmaron que iba a protagonizar junto con Roque Valero. Esa fue mi segunda película. Es la más grande que he hecho. Es una coproducción con Colombia, Chile y España. Fueron 35 locaciones. Participaron actores colombianos como Ramiro Meneses (Rodrigo D: No futuro), Juan David Restrepo (La virgen de los sicarios) y Rafael Uribe". El reto que le representó Pedro Peinado también ha sido uno de los mayores en su carrera: "Fue un personaje con el que luché mucho. Es un muchacho campesino, analfabeta, del páramo colombiano, que decide unirse al ejército para combatir la guerrilla. Supercatólico, superintolerante, de ideas bloques, sin cuestionamientos... todo lo contrario a lo que yo me considero. Por eso fue muy interesante, liberador, hasta catártico... me permitió descubrir cuánto hay de soberbia en mí, de intolerancia...".

No había terminado su participación en Punto y raya, cuando se entera de que el equipo de la nueva película de Luis Armando Roche estaba interesado en verlo. Excusas mediante, logra salir de Barinas (el lugar de la filmación) un fin de semana y llega a Caracas donde una vez más logra que se fijen en él. En Yotama se va volando -así se llama la película que será estrenada en abril-, Ramírez interpreta uno de los cuatro únicos personajes, al lado de Beatriz Vásquez, Marta Tarazona y Asdrúbal Meléndez. "Es el trabajo más íntimo que he hecho... son cuatro personas encerradas en un apartamento... quizás sea para espectadores más entrenados... es más de autor".

Un mes después de finalizado el rodaje de Yotama..., y superado de nuevo el trámite del casting, es elegido para coprotagonizar El nudo, un largometraje de Alejandro Wiedemann, junto a Rafael Romero y Fabiola Colmenares. "El único desconocido allí soy yo". Un anonimato que tiene los días contados...

La experiencia mexicana
Esta vez no hubo castings de por medio. Guillermo Arriaga lo quería para que interpretara al personaje masculino de su segundo cortometraje. En enero del año pasado, el reconocido guionista mexicano se había puesto en contacto comunicándole la buena nueva. Seis meses más tarde, el actor se encontraría en pleno desierto de San Luis de Potosí, dándole vida a un joven mexicano quien, junto a su pareja, interpretada por Daniela Bolaños (es la nueva Dj de MTV), se ve de pronto inmerso en una situación límite. El corto se llama La hora cero, título que también hace referencia a lo que los fotógrafos llaman the magic hour, que no es sino el momento justo del amanecer o del atardecer, cuando la luz es perfecta para lograr las más asombrosas tomas. "Es una historia, como todas las de Arriaga, muy relacionada con la vida y la muerte, con los dilemas morales. Trata sobre una pareja que de pronto tiene que enfrentar una situación extrema. Es entonces cuando ambos descubren cuán magnánimos y cuán monstruosos pueden ser... la experiencia fue muy interesante para mí como actor, porque lo que yo busco son papeles que tengan la mayor cantidad de contradicciones... son ellas las que nos hacen más humanos, más reales".

La hora cero no es sólo el segundo corto de este guionista. En realidad se trata, como explica Ramírez, de la mejor manera que ha encontrado Arriaga para demostrar que ya está preparado para emprender la aventura de dirigir un largo. Quizás a ello obedecen las destrezas técnicas de las que hace alarde en sólo cinco minutos, no sólo porque la filmación se realizaba cuando la hora era "mágica", sino por arriesgarse a resolver la historia en un plano secuencia. Por lo pronto, y mientras Arriaga espera por el estreno pautado para el próximo año, dos libretos suyos prometen incendiar la pantalla. El primero titulado 21 Grams, que será dirigido por González Iñárritu; y el segundo, todavía sin nombre, que se convertirá en el primer largo de Tommy Lee Jones.

A pesar de la responsabilidad, lo que preocupaba al actor era hacer de mexicano en México: "Afortunadamente todo salió bien... por el acento no hubo problema. Más que imitar esa forma de hablar lo que trabajé es una 'mexicanidad'". Finalizado el rodaje, aprovechó para adentrarse en ese inmenso país y establecer contactos. Hoy, su carrera por aquellos lados la maneja la misma manager de actores como Damián Alcázar, Lumi Cabazos (la de Como agua para chocolate), Cecilia Suárez y Eduardo Royuelo. Es el único "sudamericano" del grupo. Por la manera en que le han abierto las puertas no sería aventurado afirmar que no está lejos de lograr "algo importante" en lo que le gusta. Por algo todos lo quieren. Por algo es el nuevo rostro del cine hecho en este país.



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