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Pena capital
Max Haines
Estas cuatro mujeres pagaron sus crímenes con la pena máximal

En 1977, en Estados Unidos, hacía diez años que no se había recurrido a la pena capital, una situación que terminó cuando Gary Gilmore fue ejecutado, el 17 de enero de ese mismo año. La ejecución tuvo lugar en Utah, y Gilmore pudo elegir entre dejar este mundanal ruido en la horca o bien mediante ejecución por un pelotón de fusilamiento. Gilmore eligió el segundo método. Desde esa época, cientos de hombres han sido ejecutados en Estados Unidos y sólo 10 mujeres, pese a que infinidad de ellas han sido condenadas por asesinato. A continuación les contamos la historia de cuatro de estas mujeres.

Velma Barfield Velma Barfield fue la primera mujer a la que se le aplicó la pena capital tras la ejecución de Gilmore. En 1974, Velma se hizo pasar por su madre, Lillie Bullard, de 64 años de edad, y consiguió un préstamo. Consciente de que su madre se enteraría, compró un insecticida y espolvoreó la sopa de su progenitora con este veneno. La muerte fue atribuida a causas naturales.

Dos años después, cuando trabajaba como ama de llaves, Velma utilizó un raticida para librarse de su empleadora, Dollie Edwards, de 85 años. Velma asistió al funeral y lloró mucho.

Volviendo a recurrir al insecticida, Velma envenenó a John Henry Lee, de 80 años. Hasta morir, John Henry pensó que Velma era la mejor ama de llaves que había tenido.

Velma, una mujer activa sexualmente, se comprometió con el sobrino de Dollie Edwards, un caballero llamado Stuart Taylor, que no sospechaba nada. Velma se cargó a Stuart, poniéndole insecticida en la cerveza, pero no tuvo suerte. Había sido la única persona en estar con Stuart durante los últimos cuatro días de su vida y se sospechó de ella inmediatamente. Cuando la detuvieron, dejó muy sorprendidos a sus interrogadores admitiendo que era culpable del asesinato de su madre, Lillie Bullard, así como de los de Dollie Edwards, John Henry Lee y su novio, Stuart Taylor.

El 2 de noviembre de 1984, Velma Barfield, quien entonces tenía 52 años, fue ejecutada mediante una inyección letal en la Prisión Central del Estado de Carolina del Norte, en Raleigh.

Karla Faye Tucker
Karla Faye Tucker era una prostituta, adicta a las pastillas, que bebía como un cosaco. Cuando no estaba haciendo de las suyas, solía estar con Danny Garrett.

El 13 de junio de 1983, por la noche, Karla, Danny y un amigo, Jimmy Leibrant, decidieron que iban a robarle algunas piezas de una motocicleta al joven Jerry Dean. Cuando llegaron al apartamento de Jerry, éste estaba en su habitación pero no estaba solo. Esa tarde, le había acompañado Deborah Ruth Thornton, de 32 años.

Jerry suplicó que lo dejaran en paz, pero en vez de eso, Danny tomó un martillo de entre las herramientas esparcidas por la habitación y le dio un golpe en la cabeza. Karla agarró una piqueta y le asestó a Jerry varios golpes en la espalda. Jimmy Leibrant, viendo que las cosas se estaban yendo de las manos, se marchó. Danny le quitó a Karla la piqueta y remató a Jerry, asestándole un golpe directamente en el pecho. En ese momento, Karla vio a Debbie Thornton temblando debajo de las sábanas y mantas. Karla le dio un golpe con la piqueta y, una vez más, Danny, muy atento, remató a la víctima de Karla. Este par de asesinos pasó desapercibido dos meses. Cuando se jactaron de los asesinatos ante la hermana de Karla, Kari, y su novio, Douglas Garrett, quien precisamente era hermano de Danny, fueron demasiado lejos. Kari y Douglas, temiendo por sus vidas, se pusieron en contacto con la policía.

El 3 de febrero de 1998, Karla Faye Tucker, quien juraba haberse reconvertido en una mujer cristiana, fue ejecutada mediante una inyección letal en Texas. Danny Garrett falleció en 1993 en prisión, a causa de una cirrosis.

Judi Buenoano
Judi Buenoano fue la primera mujer en ser ejecutada en Florida desde 1848.

Judi se casó con James Goodyear en 1962, y dio a luz a su primer hijo, James Jr., cuatro años después. La pareja adoptó un segundo hijo, Michael, en 1967, y tuvo una hija, Kimberly, ese mismo año. La familia Goodyear se instaló en Orlando, Florida.

James padre se fue a Vietnam a servir a la patria. Tres meses después de volver al hogar, sufrió una misteriosa enfermedad, falleciendo el 15 de septiembre de 1971. Como buena esposa que era, Judi recuperó los 90.000 dólares del seguro y después se fue a vivir con su nuevo novio, Bobby Joe Morris. Judi, sus hijos y Bobby Joe se trasladaron a Colorado. En cuanto acabaron de instalarse, Boby Joe se enfermó y falleció. Después de recoger el cheque del seguro de defunción, Judi cambió su apellido de Goodyear a Buenoano y se fue a vivir a Pensacola, Florida.

El hijo adoptivo de Judi, Michael, se alistó en el ejército en 1979. No tardó en caer enfermo y se le diagnosticó un envenenamiento con arsénico. La enfermedad había afectado sus miembros por lo que se le tuvo que poner unos pesados aparatos ortopédicos de metal, dándole el alta del hospital militar y dejándolo al cuidado de su madre.

En mayo de 1980, Judi se llevó a Michael a montar en canoa. La canoa se volcó y Michael se ahogó. Judi recuperó 20.000 dólares por la póliza del seguro militar de su hijo.

Después de la muerte de Michael, Judi se empezó a relacionar con John Gentry. Ambos aseguraron la vida del otro por 500.000 dólares. En junio de 1983, John puso en marcha su vehículo e hizo explotar una bomba, que le hirió de gravedad. Esta vez, las autoridades indagaron el pasado de Judi.

Judi fue acusada de intento de asesinato de John Gentry y del asesinato de su hijo, Michael. Los cadáveres de Boby Joe Morris y James Goodyear fueron exhumados y se descubrió que estaban llenos de arsénico.

El 30 de marzo de 1998, Judi Buenoano fue ejecutada en Florida.

Betty Beets
Cuando Betty Beets tenía 29 años, ya llevaba 14 de casada y era madre de seis hijos.

Betty se deshizo de su primer esposo y se casó con Billy York Lane, pintor de brocha gorda. Ella y Billy se llevaban mal hasta que Betty le propinó dos disparos en la espalda con su pistola de calibre 0,22. Billy se recuperó pero se negó a denunciar a su esposa.

Betty, quien entonces tenía 35 años, agarró a su hijo mayor, Bobby, y se fue a vivir a Little Rock, Arkansas, donde conoció a su tercer esposo, Ronnie Threlkeld. Después de que Betty intentara atropellarlo con su vehículo, Ronnie consiguió el divorcio.

Betty no tardó en llevar al altar a Doule Wayne Barker, su cuarto marido. Ella y Wayne llegaron a un acuerdo. Ella pagaría 9.000 dólares por una parcela de medio acre al lado del Lago Cedar Creek y él compraría una caravana por el mismo dinero. Parecía bastante justo pero había un problema: a Wayne le dio por maltratar a Betty. Divorciarse no era una buena opción. Wayne se quedaría con la casa rodante y ella con una parcela vacía. A Betty se le ocurrió algo mejor.

Primero, cavó un agujero en su jardín. Luego, una tarde de 1981, cargó su Colt de calibre 0,38 y le disparó a Wayne tres tiros en la cabeza mientras dormía. Al día siguiente, con ayuda de una de sus hijas, enterró a Wayne y taparon la zona con vigas de hormigón.

Betty dijo que Wayne había abandonado a su familia. Librada de esta pesada carga, conoció a Jimmy Don Beets. El 19 de agosto de 1982, se casaron y se fueron a vivir a la caravana. Betty le pidió a Jimmy que construyera un cobertizo encima de las vigas de hormigón del jardín trasero. Después de asegurar la vida de Jimmy Don, Betty se dispuso a acabar con ella. Esta vez, con ayuda de uno de sus hijos, echó a su último esposo en un pozo del jardín trasero. A la mañana siguiente, rellenó el pozo y plantó flores encima.

Betty intentó explicar la ausencia de Jimmy Don, diciendo que había tenido un accidente de barco. Podía haber tenido éxito con este último asesinato si no se hubiera jactado de él en uno de los bares a los que acudía. En poco tiempo, uno de sus amigos bebedores fue a la policía.

Con el tiempo, sus dos hijos confesaron haber ayudado a su madre a librarse de los dos cadáveres de sus maridos. El pozo y el cobertizo fueron desmantelados y los cuerpos extraídos. El 24 de febrero de 2000, 15 años después de los acontecimientos aquí descritos, Betty Beets fue ejecutada por inyección letal en Huntsville, Texas.

 
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