Joaquín Cortés
on the rocks
Haciéndole
honor a su
apellido,
el bailaor
más famoso
del mundo
conversó
con Estampas
de Mi Soledad,
el show que
lo trae, el
próximo
sábado 10
de noviembre,
al Aula Magna
de la UCV
Por Pablo Blanco
Cuando está "en personaje" su expresión, propia de quien asume un tablao flamenco, se pasea por lo intimidante, lo arrogante y lo sensual. En la infinidad de fotos que se consigue de él en Internet, además de la emblemática que lo muestra con el torso desnudo sobre el escenario, se encuentran también algunas en las que suele posar de brazos cruzados, como aburrido o irritado por algo. Eso cuando sus perennes ojeras no aparecen ocultas en sus lentes big size negros, manteniendo la clásica actitud retadora de todo bailaor que se respete. Una imagen de sex symbol que contrasta con el tono amable, el discurso políticamente correcto, las respuestas puntuales y la cierta timidez que se le escuchan a través de la línea telefónica que lo conecta desde Madrid para esta entrevista. El verdadero nombre de este cordobés, de 38 años, es Joaquín Pedraja Reyes, pero el público que lo ha aplaudido desde España hasta China, pasando por Latinoamérica, Estados Unidos y Australia, lo conoce como Joaquín Cortés. El próximo sábado 10 de noviembre trae al Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela Mi Soledad, uno de los siete espectáculos coreográficos de fusiones flamencas que ha producido y bailado en sus 20 años de carrera artística. "Es un show que ya vosotros conocéis, al que le he hecho varios retoques para renovarlo, porque ya tengo más de tres años presentándolo. Estoy encantado de volver a Venezuela, es un país que me trae muy buenos recuerdos, en donde tengo un público fiel a mi estilo y a mi forma de ver la música", comenta entusiasta. Entre los ajustes mencionados a la función -que, como su nombre lo indica, está compuesta de números en solitario- se cuenta el hecho de que el vestuario y los accesorios del artista ya no corren por cuenta del italiano Giorgio Armani sino del francés Jean-Paul Gaultier. Se incluye, además, en las piezas a interpretar, un tango-flamenco "que ha quedao muy bonito". Para el momento de redacción de esta nota, diarios como El País y sitios web como el portal www.20minutos.es, de España, reprodujeron una noticia publicada, en primicia, en la revista Hola en la que se anunciaba que Cortés será padre, por primera vez, como producto del romance que mantiene con Katie Asumu, una joven de origen guineano, hija de un diplomático, quien, supuestamente, tiene cuatro meses de embarazo. "Hombre, yo de eso no voy a hablar con vosotros. Desgraciadamente tengo que lidiar con ese tipo de informaciones en mi país, pero no es algo que me guste. Lo de ser padre se verá a futuro, de momento estoy sumergido en este mundo tan maravilloso, que es el mundo del arte". Que suba, pues, el telón.

Soledad concurrida
Un hombre, encerrado en su habitación, se enfrentará a su propio yo,
mientras se deja llevar por el compás de las más variadas fusiones que
se puedan hacer con el flamenco, lo cual puede sonar redundante tomando
en cuenta que esta música, en esencia, es una fusión de influencias culturales
judías, moriscas, gitanas, castellanas, africanas y americanas. En este caso,
las melodías originales son de Cortés y los cantautores madrileños José
y Antonio Carbonell Muñoz. Guitarra, viola, chelo, contrabajo, acordeón,
flauta, voces y percusión pondrán música a un relato bailado en el que
el solista promete dejar las entrañas a punta de zapateo. Un total de 18
músicos y cantaores lo acompaña en escena, en una suerte
de viaje a sus emociones más profundas, de esas de las
que no habla cuando se baja del proscenio. "¿Mi soledad como tal?
Uy, no, no, no. Es que este no es un trabajo autobiográfico. Lo que estoy intentando decir con el show es que, bueno, a veces estamos rodeados de muchas personas, pero en realidad es como si estuviéramos solos, ¿no?, es algo que nos pasa a todos. Yo, por ejemplo, viajo con una familia numerosa, que son mis músicos
y mis técnicos, y estando con ellos, pues, no sé, a veces me siento desolado. Y convivir con la soledad es convivir con tus miedos, con el amor, con el desamor, con lo bueno, con lo malo…". En esas convivencias en solitario Joaquín confiesa ponerse a escuchar, además de flamenco, música clásica, rock, pop y R&B. "Cuando tengo más de una semanita libre intento escaparme a alguna isla a relajarmeun poquito y recargar pilas. Es el refugio perfecto para prepararme para un año de trabajos, de giras, de creaciones de historias". Historias que, en ocasiones, surgen de los bocetos que Cortés dibuja en sus ratos libres. "Mi Soledad surgió en una cafetería. Me senté a tomar un café y comencé a esbozar el espectáculo sobre una servilleta. Eso es parte de la magia de todo este proceso, de una servilleta nace una obra de arte". Reflexiones existenciales aparte, si algo no ha estado este bailaor es solo. Al menos no sentimentalmente. Top models como la londinense Naomi Campbell o la sevillana Marisa Jara se cuentan entre las que el gitano ha cautivado, ganándose cierta fama de cotizado playboy. "¿Don Juan yo? Qué va, para nada. Ya me gustaría a mí ser un Don Juan", afirma con seriedad.
Golpe flamenco
La relación de Joaquín Cortés con Venezuela es de vieja data. En 1992 vino como bailarín invitado al Don Quijote que ensayaba el Ballet Teresa Carreño. "Le tengo un gran cariño a ese momento porque además se dio en mis inicios como solista. Y los comienzos de todo bailarín siempre son bonitos. En ese caso, también fue muy interesante porque, estando allá, en plenos ensayos, me pilló el golpe de Estado del 4 de febrero. A raíz de ese hecho, muchos de los otros bailarines internacionales invitados se devolvieron a sus países. Yo preferí quedarme a estrenar la obra, y a compartir con las buenas amistades que hice por allá". Desde entonces ha vuelto a venir, en varias ocasiones, a mostrar sus propuestas dancísticas, lo cual, sumado a su mencionada experiencia previa en estas tierras, le ha permitido hacerse una idea de lo que caracteriza a este pueblo. "No puedo opinar sobre la situación de Venezuela sabiendo tan poco. Y la verdad es que no me gustaría hablar de política, aunque, creo que, querámoslo o no, últimamente, en todas las conversaciones, todos terminamos hablando de política (risas). Lo que sé es que ustedes están políticamente muy divididos y eso es una lástima para un pueblo que siempre está dispuesto a pasársela bien en grupo, a estar alegre. Ese es uno de los mayores valores que tienen ustedes allá: la alegría. Así que espero que no la pierdan".
Gitano en pantalla
Para 2008, Cortés -según comenta- tiene muchas ofertas de trabajo en el cine europeo y estadounidense. "Apenas termine la gira Mi Soledad, probablemente les voy a dar una sorpresa a todos con mi regreso a la pantalla grande, después de tantos años". El bailaor ha hecho pocas, pero significativas incursiones cinematográficas, entre las que se cuentan las que llevara a cabo con un par de pesos pesados del séptimo arte que se hace en la Madre Patria: Pedro Almodóvar y Carlos Saura. En el caso del primero se trata de La flor de mi secreto, película estrenada en 1995, en donde Joaquín hace las veces de Antonio, el bailaor de flamenco hijo de la mucama de Leo Macías, la protagonista, personaje este último que fuera interpretado por la actriz Marisa Paredes. "Obviamente fueron experiencias completamente distintas. Con Almodóvar tuve que entrenarme en actuación siendo bailaor. Todo un reto que se concibió en un proceso largo". Con Saura, Cortés hace una participación especial en el documental Flamenco, estrenado en 1997, en el que el realizador explora 13 ritmos propios del género. Allí le toca interpretar una farruca (baile sobrio y viril en el que destacan los redobles de pies y fuertes taconazos propios del bailaor con predominio de actitudes hieráticas). "Con Carlos el rodaje, para mí, duró apenas un día. Y fue un proceso más sencillo porque ensayé y ensayé hasta que él me preguntaba: ¿Lo tienes listo? Y rodamos". Nadie duda de que se le haya hecho más sencillo a quien está acostumbrado a llevar la vida en clave de flamenco. "Y es que, justamente, el flamenco es una manera de vivir, de sentir, de comunicarse. Está lleno de una cultura pasional y misteriosa, y eso le aporta más encanto, por eso es tan querido en el mundo entero". Este año, Cortés fue nombrado embajador cultural del pueblo romaní ante el Parlamento Europeo. Una distinción que lo pone en el compromiso de defender a sus paisanos gitanos ante el mundo. "Es un horror que, en pleno siglo XXI, siga existiendo el racismo hacia nosotros. Por eso mi objetivo es cambiar una realidad que existe desde tiempos remotos. Esa que se expresa en la frase: Los gitanos llevamos siempre una pena".
pblanco@eluniversal.com
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