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Fotos: Ana Viloria
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Sancochado, frito (tajadas o tostones), asado, horneado, verde, maduro, como ingrediente principal de pasteles, dulces, tortas y conservas, los venezolanos le hemos exprimido a este fruto el jugo -que no tiene- a más no poder. Como los zulianos se han destacado por ser los más originales a la hora de sacarle provecho al plátano, fue menester consultar a un cocinero de esos lares: Joe González, conductor del programa La paila caliente, del canal regional NC Televisión. "La relación de nosotros los zulianos con el plátano es extraordinaria. Eso lo puedes ver en la calle 72, donde hay desde restaurantes lujosos hasta tarantines que lo venden en distintas presentaciones. Allí existe, por ejemplo, un sitio que se llama La boutique del plátano, en donde encuentras desde sopa de plátano, hasta mandocas, patacón y yoyo. Todo eso es frito. El yoyo es plátano maduro empanizado con harina y relleno de jamón y queso. El patacón es un tostón grande, de plátano verde, al que se le echa de todo, según el gusto del comensal: queso de mano, queso palmita, carne mechada… hay gente que junta dos y se los come como un sándwich relleno de lo que más les gusta. Son muy buenos también los que venden en el sector de San Miguel, en la circunvalación número dos, y los del sector del Indio Mara. En el mercado Santa Rosalía hay un puesto que se llama Quesera La Principal en donde lo venden prefrito: martillan un solo plátano y le dan la forma redonda de una cachapa. Tú te lo llevas a tu casa, lo fríes y lo acompañas con lo que desees. Lo compran mucho los extranjeros. En cuanto a la mandoca, está hecha de panela, queso de año y plátano. Es como un tequeño alargado al que se le unen las dos puntas para formar una rosca, de forma similar a la herradura de un caballo, pero cerrada. A las tajadas las llamamos 'friticas', pero son las mismas que preparan en el resto del país.
Y si te parece poca la variedad, hay un señor en Santa Bárbara del Zulia que prepara unas ricas tartaletas de plátano". Que no se diga que el resto del país se queda atrás:
de oriente viene el delicioso pastel de chucho que lo lleva como ingrediente, y en
zonas como Barlovento preparan el niño envuelto, que no es otra cosa que un par
de tajadas dispuestas en forma de sándwich que se rellenan con queso blanco
rallado con un toque de canela, para finalmente cubrirse con huevo batido
y harina antes de ser pasadas a la sartén.
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