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Foto: José Gabriel Díaz
Nada más simple que la naiboa, esa especie de emparedado que se obtiene al juntar dos galletas de casabe, rellenándolas con un poco de papelón rallado o melaza, y, en algunos casos, incluyendo un toque de queso y anís. Muchos la adoran, precisamente, por esos sencillos ingredientes que lleva y que endulzan el paladar en una justa medida. Ni muy, muy… Ni tan, tan…
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Foto: Nelson Garrido / Cortesía Fundación Bigott Dulcería Criolla. Caracas, 2004. |
Aunque de influencia meramente española, este postre llegó a Venezuela para quedarse como parte fundamental de su recetario. No habrá nieto o nieta que, en su momento, no le haya implorado una natilla a la abuela como un consentimiento para el alma y el estómago. Elaborada con leche, yemas de huevo, azúcar, maicena y un toque de vainilla, se puede disfrutar coronada con una sutil lluvia de canela. También se suele emplear, al graduarle la proporción de huevos y espesante, como una ligera crema o salsa que complemente
otro postre. Una sencilla
receta casera como la que
sigue podría hacerle quedar
muy bien a la hora de la merienda:
Natilla
Ingredientes
• 8 yemas de huevo
• 1 litro de leche
• La corteza de medio limón
• 150 g de azúcar
• Un chorrito de vainilla
• Canela en rama
• Canela en polvo al gusto
Preparación
Se separan las yemas de las claras y se baten las yemas hasta que estén espumosas. Se pone la leche en una olla, con la piel del limón y la rama de canela. Se coloca en el fuego y cuando comience a hervir se retira de la hornilla. Se toman las yemas de huevo con un toque de vainilla y se van vertiendo lentamente en la leche caliente sin dejar de remover. Luego, la mezcla se vuelve a colocar a fuego medio, sin dejar de remover hasta que se obtenga una crema homogénea. Cuando esté en su punto se sirve en una fuente grande o en recipientes individuales. Se espolvorea con canela y se deja enfriar.
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Postre clásico venezolano que viene desde la época colonial, cuando era muy cotizado en las mesas mantuanas por su sublime sofisticación. El chef Víctor Moreno se refiere a dos versiones: una tipo mousse y otra consistente en un bizcocho de chocolate oscuro cubierto con crema batida. De allí el nombre del postre, según aclara el cocinero: "La idea es que la persona que lo coma se lleve una sorpresa a la hora de tomar una cuchara y probar este delicioso postre, pues debajo de todo ese blanco se esconde la fuerza y el sabor que tiene el cacao". El también chef Carlos Aguirre comparte en su blog una receta en la cual, en lugar de crema batida, se baña con una fina crema inglesa:
Bizcocho de chocolate
Ingredientes
• 300 g de chocolate en polvo (semiamargo)
• 300 g de mantequilla
• 300 g de azúcar
• 6 huevos
• 3/4 de taza de harina leudante
• 1/2 taza de leche y agua
Preparación
En un envase de cobre o acero inoxidable colocar 1/2 taza de leche en baño de María. Disolver el chocolate y agregar la mantequilla derretida, moviendo constantemente. Añadir el azúcar sin dejar de remover. Es importante no dejar hervir el chocolate para que se mantenga su aroma, debe darse tiempo, déjese hechizar por el chocolate. Agregue las yemas de los huevos y continúe removiendo enérgicamente. Luego sume la harina cernida. Levante las claras a punto de nieve e incorpórelas a la mezcla batiendo con cuidado en forma envolvente. Hornee a 350 °F en un molde alto hasta que introduzca un palillo en el medio y salga limpio.
Crema inglesa
Ingredientes
• 1 litro de leche
• 6 yemas de huevo
• 1 ramita de vainilla
• Azúcar al gusto
Preparación
Caliente la leche y agregue el azúcar y la vainilla (debe
abrir la vaina cuidadosamente y sacar solamente las semillitas). Aparte, bata enérgicamente las yemas de huevo y agréguelasa la leche. Debe remover hasta que suelte el hervor, bajar el fuego y dejar espesar ligeramente. Luego apague y deje reposar. Aparte desmolde el bizcocho, que debe quedar negrísimo y esponjoso. Vierta la crema inglesa sobre él
y deje que lo absorba. Es importante que el envase donde lo desmolde sea convenientemente alto. Este postre
se puede comer tibio o frío. Siempre será un halago
a su paladar.
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