


"La mejor forma de comer jamón". Al menos eso reza
el eslogan de este jamón para untar enlatado, todo
un clásico en la mesa venezolana desde que
se introdujera Diablitos Underwood al país
en 1896. En www.cuandoerachamo.com se explica que en esa época era importado, hasta que en 1961 se abrió la primera planta para su producción
en Cagua. Su nombre se debe al británico William Underwood, quien, en 1820, inició en Estados Unidos
la producción de carne enlatada. Actualmente,
la marca pertenece a la empresa General Mills,
la cual recientemente lanzó una nueva imagen para
el empaque de este producto. Más de 75 campañas publicitarias
se han desarrollado para que los consumidores, especialmente los niños, sigan siendo fieles a la tradición de probarlo en una tarde de merienda o en un día de playa. Son más de 110 años los que tienen
los consumidores criollos sucumbiendo ante la tentación de degustarlo.
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Foto: Alexandra Guevara
Si bien es uno de los elementos infaltables del plato navideño venezolano, se puede comer en cualquier época del año, solo o como acompañante de otras preparaciones. Los componentes principales de esta ensalada son la papa, la zanahoria, la gallina, los petit pois y la mayonesa. Sin embargo, es natural conseguir algunas variantes: los más meticulosos, y en estricto silencio para que no se agüe, confeccionan caseramente la mayonesa. Hay quien le agrega pedacitos de manzana y rodajas de huevo duro; otros, le añaden cebolla cortada en pedacitos muy pequeños, y algunos andinos preparan una especie de guasacaca con cebolla, apio españa, cilantro, perejil, pimentón y ají bien picaditos; luego añaden aceite, vinagre, sal y un toque de azúcar, y se la adicionan a la ensalada como parte del aderezo.
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Foto: Julio Colmenárez |
Unas bolitas de masa de harina de maíz son el inicio de esta preparación cuya forma final son unas irrechazables medias lunas "embarazadas" de los más variados rellenos: queso,
carne mechada
o molida, pollo,
pernil, perico,
caraota, mariscos
o pescado. Estas
son sólo algunas
de las opciones,
pues se dice que
en la "barriga" de
esta suerte de pasteles cabe de
todo. Aunque la hora no representa impedimento, la mayoría de las personas suelen comerlas en el desayuno, para así comenzar el
día con "las pilas bien puestas", gracias a la combinación de carbohidratos y proteínas que ofrece este alimento.
La confección de la masa es similar a la de las arepas;
sin embargo, hay quienes le añaden un toque de harina
de trigo para otorgarle más suavidad y evitar que se cuartee al momento de freírla. Otros prefieren agregarle azúcar o ralladura de papelón, con lo que se genera un rico contraste entre lo salado del relleno y la cubierta dulzona. Si bien las empanadas se pueden conseguir
en cualquier zona de la geografía nacional, una vez que
se prueban las que se ofrecen en los estados orientales, especialmente en la Isla de Margarita, resulta muy difícil pensar en otras; sobre todo si se trata de las suculentas empanadas de cazón. De hecho, las margariteñas que
se dedican a su confección son un símbolo turístico de
la región insular. Sus diestras manos y la rapidez con
la que arman las medias lunas, maravillan a todo el que viene con el firme propósito de darse un "atracón". Salidas del hirviente aceite -o manteca-, apenas reposan en el escurridor, pues siempre hay un comensal esperando
por ellas.
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Foto: Archivo
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Este platillo frío, basado en pescado, es muy popular
en los estados Falcón, Zulia, Vargas y Sucre. Consiste
en mezclar las ruedas ya cocidas de carite o de
sierra, con cebolla, pimentón, algunas hierbas, especias y vinagre. Algunas recetas incluyen aceitunas. Esta preparación permite disfrutar del pescado hasta más de ocho días sin necesidad de refrigeración. El escabeche suele almacenarse en frascos
de vidrio que antes contuvieron mayonesa, mostaza o cualquier tipo de encurtido. La receta que se brinda a continuación es de la señora Marsella Ortiz
de Hurtado, de Coro, quien tiene fama de hacer un
escabeche suculento.
Escabeche de carite
Ingredientes
• 10 ruedas de carite frescas
• Sal y un toquecito de pimienta
• Abundante aceite para freír
• 1 pimentón rojo cortado en tiras
• 1 pimentón verde cortado en tiras
• 2 cebollas cortadas en ruedas
• 10 clavitos de olor
• 1 taza de vinagre blanco
• 1/2 taza de agua
• 1/2 cdta. no rasa de azúcar
Preparación
Se adoban las ruedas de pescado con sal y un toquecito de pimienta. Luego se fríen en abundante aceite hasta que se doren por ambos lados. Cuando estén listas se retiran de la sartén y se dejan enfriar a temperatura ambiente. Se coloca en un envase una capa de pescado, encima algunos clavos, ruedas de cebollas y tiritas de pimentón. Se repite la operación hasta agotar todos los ingredientes. Aparte, se mezcla el vinagre, el agua y el azúcar. Luego se baña el pescado con esta mezcla, se tapa todo con un paño seco y limpio y se deja reposar toda la noche. Finalmente, se introducen las ruedas de pescado con los vegetales y el aderezo en frascos de vidrio limpios, secos y de boca ancha -que no quede muy apretado el contenido. Se tapa y se puede ir consumiendo durante varios días. |
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