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Sin esta plancha, originalmente de barro cocido, cuya función primordial es cocer y tostar, la historia de la gastronomía nacional sería otra. Sobre ella se cocinan, desde hace siglos, las tortas de casabe, las arepas y cachapas,
y sobre ella se hace el mañoco (harina gruesa
de yuca, muy preparada
en el estado Amazonas). Las versiones modernas son de hierro, acero o aluminio. En Margarita son pequeños y delgados y se llaman aripes. No obstante, no es un instrumento exclusivamente local. Cuentan los entendidos
que fue descubierto durante la colonización española, simultáneamente, en Venezuela y Colombia.

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Es una suerte de "bombita" para el estómago, pero nadie dijo que los venezolanos no amamos un plato que nos deje noqueados, preferiblemente en un chinchorro. Corresponde a la presentación de la carne de res que, luego de ser sazonada -con ajo, sal y pimienta- y de pasar por los fogones, es llevada a la mesa coronada por uno o dos huevos fritos. La idea es que el corte de ganso, solomo o pulpa negra no sea tan fino y que los huevos cubran por completo la carne. Aunque es frecuente en la mesa venezolana, especialmente en los demorados desayunos domingueros, también se sirve en Colombia, pero aderezado con cebolla y tomates cocidos. Si no lo ha probado, ¡anímese! Eso, si tiene valor.
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Hervido o frito; envuelto
en hojas de plátano o de
mazorca; solo, sazonado
o relleno; con masa de harina de maíz, de yuca, papa y hasta plátano…
La verdad es que los
bollos, dependen de la imaginación del cocinero, pues su preparación, cocción y presentación pueden ser totalmente inesperadas. Así, por
ejemplo, están los bollitos que los más chicos acostumbran a desayunar con mantequilla y queso blanco rallado, la hallaquita de maíz, los bollos navideños que se preparan con sobras del guiso de las hallacas y los aliñados con ají dulce, invitados de lujo en las parillas caseras; también están los bollos de ripio, que en la tradición oriental llevan chicharrón; el bollo carabina, que en Trujillo elaboran con caraotas negras, y, finalmente, el bollo de corazón andino, dotado de un suculento relleno de frijoles, cebolla, tomate y comino.
Pero, sin duda, los más populares son los bollos pelones, aunque por su laboriosidad cada vez son menos frecuentes en la mesa nacional. Si quiere sumarse a la campaña por su rescate, siga la receta que ofrece el humorista Claudio Nazoa:
"Los bollitos pelones se pueden rellenar de dos formas: se hace un guiso tipo hallaca o se usa carne molida. Al molerla puedes decirle al señor de la carnicería que ponga también un pedacito de tocineta o un chorizo portugués.
Eso se aliña con todas las cosas que lleva la carne molida, pero este guiso debe llevar muchísimo ají dulce, el de verdad, no esa imitación que no tiene sabor. Para mí, el ají dulce es el larguito que llaman oriental.
Vamos a poner una cantidad para que la gente no se vuelva loca. Digamos que vamos a utilizar medio kilo de harina de hacer arepas y medio kilo de carne.
Entonces, preparas la masa como si fueras a hacer arepas y le agregas dos huevos enteros.
Después de que la carne molida se ha enfriado, le agregas pasitas y huevo sancochado picadito. Para acentuarle el sabor del ají dulce, le pones más ají picadito.
La salsa lleva kilo y medio de tomates bien maduros, que se van a licuar muy bien con un chorrito de vino blanco de cocina. Luego, se cuela, se le agrega un potecito completo de pasta de tomate y se pone al fuego hasta que hierva y agarre cierto espesor. Hay que agregarle dos o tres hojas de laurel -que se van a sacar posteriormente- o se le pone laurel en polvo.
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Luego vas a hacer las bolitas de masa del tamaño de un huevo de gallina.
Les abres un huequito en
el centro, con los dedos,
las rellenas con la carne
y las tapas con la misma masa. Con ese medio
kilo de masa salen, más
o menos, 10 bollitos. Con bastante cuidado, vas a poner los bollos dentro de la salsa que está hirviendo; la idea es que la salsa los cubra. Los dejas allí, aproximadamente, media hora, a fuego bajo y sin moverlos. Se colocan dos o tres bollitos por persona -dependiendo de la glotonería de la gente-
y se espolvorean con queso parmesano. No es la receta tradicional, pero son muy sabrosos de esa forma".
Fotos: Hernán Villar / Oswer Díaz Mireles
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