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Aprendizaje virtual
Más que una novedad tecnológica, el e-learning se impone como una tendencia que permite ahorrar tiempo y dinero en la eterna lucha por la profesionalización. Descubra por qué cada día son más los internautas que se sumergen en las redes educativas a distancia. María de los Angeles Herrera Antes se utilizaban las cartas, luego llegaron los casettes y las cintas de video, más tarde aparecieron los CD’s y ahora todo aprendizaje es asistido por una computadora. La educación a distancia es una alternativa ante la imposibilidad de asistir periódicamente a un aula de clases, pero desde 1999 se ha visto marcada por una novedosa tendencia: el e-learning, un aprendizaje integral realizado a través de Internet, en el que se combinan la lectura de textos electrónicos, la participación en foros virtuales y conferencias y la realización de trabajos en equipo, con compañeros que están al otro lado de sus ordenadores. Conozca algunas de las ofertas educativas en línea más buscadas y despeje sus dudas respecto al tema, para que decida si se apunta o no en esta interesante propuesta cultural que ofrece la red.
Imagine poder estudiar en las mejores universidades del mundo o realizar un curso dictado por uno de los personajes que usted más admira, pero en tiempo real, sin tener que moverse de casa ni invertir gastos extra en hospedaje y alimentación. Todo esto es posible gracias a los planes educativos disponibles en Internet, que son igual de costosos que los programas presenciales, pero que le permiten organizarse, para que escoja el momento y el lugar más conveniente, según su disponibilidad. Sin embargo, tampoco vaya a creer que este sistema es la panacea ante la desinformación que impera en el mundo, pues aún presenta muchas fallas, como el hecho de que sólo unos pocos tengan acceso a la red, que exista una increíble variedad de ofertas —que al no estar bien organizada, termina por confundir al usuario— y que haya poca confianza en la eficacia y seriedad del sistema.
Varias modalidades. Existen diversos tipos de e-learning diseñados según las necesidades particulares de cada cliente. Los tradicionales pueden utilizar aulas virtuales, aunque hay algunos —generalmente gratuitos— que sólo envían información a través del e-mail, lo cual no dista mucho de los antiguos cursos que se dictaban por correo postal. También, existen otros que combinan las clases presenciales con la educación mediante la red, por lo que son llamados blended–learning; y algunos reciben el nombre de m-learning porque son recibidos por los usuarios en sus dispositivos móviles, como PDA’s, ordenadores de bolsillo e, incluso, teléfonos celulares.
Generalmente, para poder tomar estudios a través de la red las personas deben realizar una inscripción formal que, además de solicitar los datos personales, puede ir acompañada de un depósito bancario o un pago con tarjeta de crédito, en el caso de las alternativas que no son gratuitas, esta suscripción permite entrar a un entorno de red de acceso restringido, donde cada usuario accede al programa de estudios seleccionado y lleva cuenta de sus avances en los ejercicios y prácticas desarrolladas. Para contactar a los profesores y a sus compañeros, el estudiante deberá utilizar el correo electrónico, los foros de discusión, los chats e, incluso, las videoconferencias, herramientas que enriquecen la experiencia educativa. No es un sustituto. Así como surgió la polémica pregunta de si los bancos de información en Internet harían desaparecer a las bibliotecas físicas, desde la implantación del e-learning ha tenido lugar un debate público que busca predecir si este sistema llegará a sustituir a las clases presenciales tradicionales en un futuro. En ambos casos, las respuestas de los expertos son negativas, pues siempre existirá quien prefiera acudir a la biblioteca, en un momento dado; al igual que muchos seguirán asistiendo a las aulas para recibir clases; no obstante, hay que admitir que este tipo de educación a distancia cada vez cobra más fuerza, especialmente dentro del entorno empresarial, pues le permite a las grandes compañías capacitar a sus empleados sin tener que enviarlos a estudiar fuera del país. l
mherrera@eluniversal.com
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| De las propuestas disponibles en castellano, las españolas son las más buscadas, sobre todo por aquellos que tienen la intención de realizar Masters y estudios académicos avanzados. Acá encontrará dos opciones del país ibérico, junto a otro par de iniciativas que operan en suelo venezolano. E-magister
“La guía inteligente de la formación”, así reza el eslogan de la página web española www.emagister.com, en la que el usuario podrá encontrar más de 390.000 cursos, masters y tutoriales diferentes, gratuitos o no, para aumentar sus conocimientos en diversas áreas, desde la informática y las telecomunicaciones, hasta los idiomas, pasando por el entorno legal e industrial.
Mailxmail
La página web www.mailxmail.com ofrece cursos gratuitos, tanto los que se reciben en aulas virtuales como aquellos compuestos por sencillas guías que se envían por e-mail, todos con el aval de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), de España. Los cursos están agrupados en cuatro áreas temáticas, informática, idiomas, empresas y calidad de vida, que —según estudios realizados— son las que despiertan mayor interés en la población de habla hispana.
Te-educa
Creada por CANTV, www.te-educa.com dispone de un catálogo de casi 1.500 cursos en línea, gratuitos y pagos, en inglés o español, relacionados con áreas como el mercadeo, las comunicaciones, la contabilidad, entre otras. Todos los programas son avalados por empresas reconocidas en el área, como Oracle y Microsoft, por lo que los usuarios no deberán preocuparse por la seriedad de los mismos. El pago de los cursos se realiza a través de tarjetas Unica y, a partir del momento de la compra, la persona dispone de un año para realizarlo.
E@syLerning
La compañía NetUno creó una plataforma para
dictar cursos en línea, que ya cuenta con más de 400
opciones para usuarios interesados en informática, gerencia empresarial, mercadeo, servicio al cliente y desarrollo de competencias personales. El campus virtual está compuesto por las aulas, una secretaría, un decanato, una sala de profesores, una cafetería y hasta una biblioteca; las
lecciones poseen evaluaciones para medir el nivel de aprendizaje, por lo que la experiencia virtual resulta
bastante interesante, y al finalizar el curso, se entrega
un certificado avalado por las Naciones Unidas. El curso
se cancela con una tarjeta especial que está a la venta
en diferentes locales a lo largo de todo el territorio
nacional. Las direcciones de los agentes comerciales
están disponibles a través de la página web www.netuno.net.
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Vanesa Gallego Mengod
Licenciada en Comunicación Social
Ocupación: Periodista
Edad: 28 años
Ha hecho varios cursos gratuitos en línea, pero su experiencia
formal se dio a través de dos
actividades por las que tuvo que pagar un importe considerable.
Lo más difícil, en su caso, fue
comprender que esas horas
que pasaba frente al computador
chateando y revisando materiales informativos eran parte de
una clase, pues la metodología
es totalmente diferente a
la tradicional: “Cuando se tiene
la obligación de estar en un salón, sólo prestas atención a un profesor. En los casos de e-learning
debes tener voluntad de acero
para sentarte todos los días a
revisar la información que bajaste
de la red. Además, conseguí que los chats de esos cursos son aburridos; por
su lentitud, me ponía a hacer otras cosas
y perdía el hilo de la conversación
con los profesores”.
En cuanto al caso venezolano, señala
que “las universidades se centran en
el envío de material elaborado en Word
o Power Point y en el uso de chats, lo
que hace que esta experiencia sea todo, menos novedosa. Sería más práctico incluir otras herramientas que inciten al usuario
a trabajar, como videos, páginas con
información desplegable y juegos”.
Por los momentos, no contempla la realización de un postgrado en línea, pues
considera que, apartando la posibilidad
de poder estudiar a distancia, el sistema
no tiene mayores ventajas, puesto que“los precios son similares y se pierde
todo el contacto humano”.
Inmaculada Delnardo Licenciada en Computación
Ocupación: Consultor Senior
Edad: 30 años Comenzó sus estudios de postgrado en la red hace más de dos años, en gran medida, movida por la imposibilidad de asistir a un salón de clases. En su opinión, “la experiencia es bastante buena para crecer en cuanto a metodología de estudios, pues el hecho de no disponer de un horario establecido de clases, implica —entre otras cosas— tener la voluntad para decidir cuándo vas a ponerte a estudiar y, en consecuencia, esto hace que el nivel de exigencia sea mucho mayor del que uno se espera al inicio”.
En ese primer momento, no esperaba encontrarse con un aula en la que toda la estructura del curso estuviese tan organizada, incluso con materiales para bajar y leer por tema,
enlaces de referencia y descripción de exámenes y trabajos a presentar; pero, sin duda, su mayor problema fue desprenderse de la idea del trato físico con docentes y compañeros.
Al respecto, comenta que “fue difícil trabajar en equipo, porque uno se pregunta: ¿Un trabajo con personas que ni siquiera sé cómo son y a quienes nunca he visto? La primera respuesta que aflora es ¡Nooo! Pero luego
te das cuenta de que tienes que hacerlo,
y entre correos y conversaciones por chat
planificas todo con tu compañero virtual”.
Una posible desventaja del sistema, a su juicio, es que “el hecho de no tener las clases presenciales muchas veces limita la espontaneidad de las preguntas”. Aunque está consciente de que “hoy día estamos yendo hacia otro tipo de enseñanza”, no cree que esta pueda sustituir del todo a la enseñanza tradicional. |
Fuentes consultadas www.consumer.es
www.elearningamericalatina.com
http://v2.competir.com/elearning/elearning_home.asp
www.tatum.es
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