Los diez mitos
de la ensenanza
¿De verdad sabes estudiar? Expertos en la enseñanza evalúan algunas de las ideas más comunes sobre las teorías
pedagógicas que se van imponiendo. Angela Constanza Jerez
No al aprendizaje
de memoria
Los estudiantes no deben aprender de memoria porque lo importante es que construyan su propio conocimiento y no repitan como loros. Para buscar la información que se olvida están los libros.
Esta teoría se está revaluando porque se ha visto la importancia de aprender algunos datos de memoria. Por ejemplo, fechas históricas, títulos de libros, nombres de personajes.
Se está insistiendo en el valor de recordar con exactitud y desarrollar la capacidad de memorizar.
Evaluar es sinónimo de calidad
Es necesario poner a prueba los conocimientos de los estudiantes, para saber en qué están bien y en qué están mal y hacer correctivos posteriores.
Esa estrategia no necesariamente lleva a mejorar la calidad educativa. Evaluar es una medida de la calidad, se necesita formar a los docentes, dar herramientas para la enseñanza, mejorar los salones y motivar a los estudiantes para que aprendan.
La letra con sangre entra
Se ha demostrado que el castigo físico no sirve para enseñar a los estudiantes (el reglazo en la mano, el jalón de orejas y los bofetones son maltratos).
Es cierto, pero tampoco hay que pasarse al extremo de no exigir de alguna manera a los educandos. Los padres deben crear castigos que motiven a sus hijos a estudiar. Eso sí, nada de castigos físicos ni que signifiquen maltrato. Puede ser prohibirles ir a una fiesta, hablar con los amigos o ver televisión.
Entre más aprendan mejor
Ciencias, geografía, ajedrez, natación, inglés, equitación, valores, convivencia... entre más conocimientos posean más oportunidades en la vida tendrán.
Este concepto se está revaluando porque algunos estudiantes salen con una gran cantidad de conocimientos, pero con poca profundidad en ellos. Salen sabiendo pero sin saber qué hacer con ese conocimiento, por eso se insiste en el concepto de competencias.
Es mejor la educación uniforme
Que todos los niños y jóvenes vayan vestidos iguales, sean de la misma clase social y del mismo sexo. Eso ayuda a la convivencia y a un mejor proceso educativo.
Esta teoría se está cuestionando y aunque no se ha dicho la última palabra sobre si es mejor la educación mixta o la educación femenina o masculina, se está insistiendo en la necesidad de que haya diversidad en los colegios, pues está comprobado que los alumnos aprenden más de sus compañeros que del profesor.
Al haber diversidad de pequeños habrá variedad de pensamientos, experiencias y conocimientos. También es importante que haya alumnos de diferente rendimiento académico para que aquellos a los que les va mejor puedan halar a los otros.
Los libros abren las puertas
del mundo a los estudiantes
La lectura es importante para el aprendizaje porque desarrolla competencias lingüísticas y comunicativas.
Lo grave de esto es centrar a los estudiantes sólo en el mundo de las palabras. Ojo, no se está diciendo que hay que dejar de lado la lectura, pero sí que exista un equilibrio entre la posibilidad de estar en contacto con los otros compañeros, explorar, jugar y conversar, y la posibilidad de leer todos los libros que se quieran, especialmente en los primeros años.
Las tareas no sirven
Las obligaciones en la casa son motivo de pelea entre padres e hijos y además impiden la posibilidad de descansar.
Sí, es cierto, pero está comprobado que los alumnos que tienen tareas para hacer en casa obtienen mejores rendimientos académicos. Eso sí, no cualquier tarea, sólo la que es atractiva, se puede hacer con la enseñanza recibida en clase y con materiales que van de acuerdo con el nivel socioeconómico y, sobre todo, que sea dosificada.
Repetir el año es bueno
Los muchachos que pierden un año y vuelven a hacerlo mejoran el rendimiento académico.
Estudios recientes han demostrado que repetir un año sólo sirve para deteriorar el autoconcepto de los estudiantes. Por eso es mejor promoverlos al siguiente grado.
En ese sentido, la promoción automática es efectiva, pues elimina las calificaciones y da importancia a la evaluación; es decir, a observar diariamente si todos los alumnos están aprendiendo bien lo que deben aprender.
El número de horas que estudia
un muchacho no importa
La formación depende del tipo de pedagogía, características del colegio y los conocimientos que se les imparten, no del tiempo que se está en el aula.
Se ha encontrado que los países más productivos económicamente tienen años escolares más largos. Un año escolar largo y rico en experiencias educativas permite lograr los objetivos a un mayor número de alumnos y apoyar mejor a los estudiantes que se retrasan.
Lo importante es aprovechar cada minuto del año escolar y planearlo cuidadosamente.
La educación técnica es mala
Estudiar sólo dos o tres años no vale la pena porque no se logra una buena formación ni una posterior vinculación laboral atractiva.
Esta creencia se ha ido desmontando con el tiempo porque los países industrializados han dado cada vez más fuerza a este tipo de formación. Además, quienes están teniendo más oportunidades laborales en este momento son los técnicos y tecnólogos. l
FUENTES: BERNARDO TORO, DECANO DE LA FACULTAD DE EDUCACION DE LA JAVERIANA; FRANCISCO CAJIAO, PEDAGOGO; MIRIAM HENAO, GERENTE DE CONTENIDO DEL PORTAL UNIVERSIA; JOSE LUIS VILLAVECES, DIRECTOR EJECUTIVO DEL OBSERVATORIO DE CIENCIA Y TECNOLOGIA; ISABEL FERNANDES, JEFE DE AREA DE COMPETENCIAS BASICAS DE CORPOEDUCACION, Y ANGELA MARIA ROBLEDO, DECANA DE PSICOLOGIA DE LA JAVERIANA, TODOS ELLOS, EN COLOMBIA.
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