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Todos para uno
En un rápido recorrido por los cinco continentes
se ha hecho una selección de aquellas peculiaridades que
mejoran la salud y la calidad de vida de los habitantes del planeta
en diferentes países. Tome nota...
De la tierra del
sol naciente, la soja. Ha sido el ejemplo japonés
el que ha anunciado al mundo los múltiples beneficios de
esta planta leguminosa. Su excelente valor nutritivo, aportando
grandes cantidades de proteínas sin grasa ni calorías,
la convierte en uno de los alimentos más saludables para
todos. Pero para las mujeres ofrece beneficios extra, gracias a
su contenido en isoflavonas, sustancias cuya estructura molecular
es muy similar a la de las hormonas femeninas, razón por
la que sirve como terapia natural cuando llega la menopausia, aliviando
los síntomas notablemente. Aún hay más: se
ha descubierto que Japón cuenta con una de las tasas de cáncer
de seno más bajas del mundo, y eso parece que se debe a su
dieta tradicional, muy baja en grasas y rica en hidratos de carbono
no refinados.
De las Antipodas, mucho protector
solar. En Australia, la tasa de cáncer de piel era una de
las más altas del mundo, hasta convertirse casi en una epidemia
nacional. La razón está en que la población,
de piel clara y de origen sajón, se encontraba expuesta alegremente
y de manera constante a un sol de intensidad tropical. Las autoridades
sanitarias iniciaron una extensísima campaña de concientización
que ha obtenido grandes resultados. Los niños no salen sin
camiseta ni sombrero a la playa, y los envases de los protectores
son de medio litro, para asegurarse que nunca falte el producto.
Además, en las casetas de los vigilantes, de los médicos
y hasta en los bares y barcos de excursión hay protector
solar (siempre con un índice mínimo de quince) a libre
disposición de todos.
De las montañas del Tíbet, la paz y la armonía.
La práctica de la meditación ya no es algo reservado
exclusivamente a los lamas del Tíbet. Los cambios cerebrales
que se producen durante este proceso son una de las mejores recetas
de salud que uno puede aplicarse, tanto desde el punto de vista
mental como del físico. Bastan veinte minutos diarios de
meditación para mejorar notablemente el estado general del
organismo, ayudando a controlar el estrés, la angustia, mejorando
la calidad y cantidad del sueño y potenciando el sistema
inmunológico.
De México, el chile. La
comida mexicana es conocida por su abundante y alegre uso del chile
picante, un tipo de ají que no sólo deja la boca al
rojo vivo, sino que además estimula el corazón. El
picante tiene excelentes propiedades cardioprotectoras, además
de ser un buen antioxidante que previene el envejecimiento celular.
De
la legendaria China, el balance del Tai-Chi. La práctica
de este arte marcial es algo tradicional en China. A primera hora,
es corriente ver parques y espacios públicos llenos de personas
de todas las edades practicando estas series de movimientos controlados
y programados que ayudan a flexibilizar, tonificar y relajar el
cuerpo, además de aportar claridad mental. Y es que está
demostrado que practicar Tai-Chi, regularmente, ayuda a reducir
notablemente los niveles de ansiedad y mejorar la calidad de vida,
incluso entre quienes no han hecho nunca antes ejercicios.
De
la bella Italia, el rojo tomate. Esta planta es uno de los
alimentos reyes en Italia, sea por su inclusión en la pizza
o en la pasta, así como en todo tipo de ensaladas. Una gran
idea, ya que la roja fruta es muy rica en licopeno, una de las mejores
sustancias antioxidantes y antirradicales libres que existen. Se
calcula que comer tomate siete veces a la semana disminuye considerablemente
el riesgo de padecer diversos tipos de cáncer, una media
donde perfectamente se puede incluir el delicioso y tradicional
gazpacho.
De
la lejana Finlandia, el calor seco del baño sauna.
Desde los gélidos bosques de Finlandia llega la sauna, una
tradición nórdica que se ha hecho totalmente internacional.
El calor seco, unido al contraste con el agua fría de la
ducha posterior, ha demostrado potenciar el sistema inmunológico,
activar el circuito cardiovascular y mejorar el estado de las vías
respiratorias. Eso sí: los hipertensos, las embarazadas o
las personas con problemas coronarios deben consultar antes con
su médico.
De
Francia, un brindis de intenso color. En Francia, almorzar
con una copa de vino es una tradición habitual. Y además
de un placer, algo muy sano. El contenido en polifenoles y en resveratrol
del vino tinto ha demostrado tener excelentes propiedades antioxidantes
y de beneficio cardiovascular. Eso sí, sólo si se
toma con moderación, a razón de una copa por día,
aproximadamente.
De
España, el descanso vespertino. ¿Cómo
olvidarse en esta relación de la siesta española?
Si bien los horarios hispanos actuales están relegando tan
sana costumbre al período vacacional, hay numerosos estudios
que demuestran que descansar entre diez y veinte minutos a mediodía
mejora no sólo el rendimiento, sino también el estado
general del organismo, al darle tiempo para recargar energía
justo cuando más lo necesita.
De
Alemania, la cerveza. Los antiguos egipcios aprendieron a
fermentar cereales para tomarse unas copitas, y desde entonces,
esta bebida se ha extendido por todo el mundo, no sin razones. Y
es que una cervecita no sólo es una delicia para el paladar,
sino también una fuente de buena salud. Para la mujer, tomar
250 ml de cerveza al día (cantidad que llega a los 500 ml
en los hombres) significa tomar el 6,5% de las necesidades diarias
de vitamina B12, un 12% de ácido fólico, aporta fibra
soluble, favorece las lipoproteínas de alta densidad (el
colesterol bueno) y previene la osteoporosis. Claro que siempre
hablamos de estos beneficios en cantidades como la mencionada, porque
el exceso en su consumo termina teniendo más desventajas
que beneficios. Por cierto, si se toma con cabeza, no hay que temerle
a la barriguita cervecera, pues una tiene sólo 90 calorías,
mucho menos que cualquier refresco azucarado.
| Longevidad |
En
la isla japonesa de Okinawa se encuentra el mayor porcentaje
de centenarios de todo el globo. ¿Cuál es el secreto
para que su población alcance el siglo en plena forma?
La genética es parte del secreto, pero en gran medida
éste viene dado por su estilo de vida, con una dieta
hipocalórica (parece ser que la reducción del
número de calorías que se ingiere prolonga la
vida), rica en cereales y carbohidratos complejos, pescados
y un nivel de ejercicio moderado, pero constante, basado en
la jardinería, las artes marciales y largas caminatas. |
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| Sabrosos |
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Estos son algunos de los alimentos más sanos que algunos
países ofrecen.
l Yogur (Bulgaria). Mejora
el sistema digestivo, potencia el sistema inmunológico
y no contiene muchas calorías. No está nada
mal para algo tan fácil de encontrar en cualquier supermercado.
l Cacao (México).
No, no hablamos de las tabletas, tortas o bombones de chocolate,
que pueden irse directo a la cintura por su contenido en azúcar
y grasa, sino del extracto de cacao, que ayuda a prevenir
problemas cardiovasculares e incluso las úlceras gástricas.
Los mexicanos no lo usan sólo para hacer dulces, sino
todo tipo de platos, como el famoso mole.
l Cinco colores (China).
Según la medicina china, una comida equilibrada debe
contener ingredientes de varios tonos. Más allá
del efecto cromático, se asegura así una dieta
muy variada, rica en verduras, que, además, al prepararse
en wok, se cocina con poca grasa.
l
Aceite de oliva (países mediterráneos). El jugo
de la aceituna no sólo tiene el color del oro: en lo
que a la salud respecta, es también tan valioso como
este metal. No es casualidad que los países mediterráneos
tengan una de las expectativas de vida más largas de
mundo, pues entre otros factores, el consumo de aceite de
oliva asegura la ingesta de numerosos antioxidantes, entre
los que destaca la vitamina E, así como polifenoles,
también excelentes a la hora de enfrentarse a los radicales
libres.
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Ver también en Encuentros:
- La vida por una burger
- Patricia Fuenmayor
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