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Preciado abrigo
La belleza de la piel del cuerpo está
en su misma naturaleza. Higiene, alimentación balanceada
y cuidados, superan los embates del ambiente que conspiran contra
su buen estado y funcionamiento. Carolina
Quintero
Siendo el órgano más extenso,
pesado y visible, la piel del cuerpo evidencia el paso del tiempo
sin clemencia; es reflejo de la salud del organismo, y es sinónimo
de belleza para algunas culturas. Está constituida por tres
capas sucesivas epidermis-dermis-hipodermis-, las cuales, conectadas
entre sí, realizan diversas funciones vitales. La epidermis
es la capa protectora; la dermis proporciona elasticidad y tersura
a la piel, y aloja numerosos vasos sanguíneos que aportan
nutrientes, glándulas sebáceas y sudoríparas,
así como los folículos pilosos. La última se
conoce como tejido subcutáneo y contiene numerosas células
productoras de grasa.
La complejidad de este órgano es tal,
que más allá de ser un "cobertor corpóreo",
es una máquina que protege, suda, huele, duele y envejece.
Es poseedora del maravilloso sentido del tacto, facultad que permite
experimentar el contacto físico que surge entre las personas:
un beso, una caricia, un hechizo sensual. Además, sintetiza
la vitamina D, que es esencial para el crecimiento y la calcificación
de los huesos. Sin embargo, a la hora de recibir atenciones, la
piel del cuerpo suele estar en la sección de olvidados. A
diario, una ducha; a menudo, una crema corporal; ocasionalmente,
terapias holísticas corporales. Estas últimas, anhelo
de muchos, lujo de pocos. Para la mayoría, el hecho de cubrirla
con ropa, prescinde la necesidad de atenderla; pero el problema
puede no estar a la vista. Sin morir en el intento, basta un poco
de disciplina, constancia y conocer las alternativas que ofrece
la cosmética para prodigarle a diario las atenciones que
la piel del cuerpo se merece.
Al leve contacto
La piel de todo el cuerpo está expuesta a agresiones ambientales,
sustancias tóxicas, cambios hormonales, hábitos alimentarios
errados y estrés, que pueden alterarla y ocasionarle algunos
padecimientos: alergias, eccema, hongos, vitiligo y hasta cáncer;
así como también problemas estéticos: arrugas,
celulitis, estrías, flacidez, entre otros. Como cualquier
otro órgano necesita atención y cuidado médico
periódico, lo que se puede entender como una visita al dermatólogo;
una eventual, a un centro de estética para cuidados específicos,
y, por supuesto, se debe ser muy riguroso con la limpieza diaria
de la piel. La higiene corporal tiene como objetivo eliminar los
restos de suciedad y aportar los elementos necesarios que devuelvan
el equilibrio ante las alteraciones provocadas por los agentes externos.
El segundo paso es la hidratación. Imprescindible.
Una piel hidratada es aquella cuya superficie es lisa, continua,
flexible y satinada. El uso diario de cremas hidratantes corporales,
no sólo contrarresta la sequedad producida por causas externas
e internas, sino que además restablece la película
protectora de la piel que inevitablemente se pierde en la ducha
diaria. Sin embargo, la hidratación también va por
dentro. Se debe seguir una dieta sana y rica en vitaminas, en la
que no deben faltar verduras, frutas y cereales integrales, y, por
supuesto, se ha de beber un mínimo de un litro de agua al
día. También se debe reducir el consumo de alimentos
precocidos o enlatados, así como la ingesta de alcohol, café
y tabaco, ya que estos productos atacan la piel. El mejor momento
para aplicar las cremas hidratantes corporales es después
del baño, cuando la piel está todavía húmeda
y tibia, extendiéndolas mediante ligeros masajes ascendentes,
empezando por los pies y subiendo hasta el torso. Estos movimientos
estimulan la circulación sanguínea y favorecen la
penetración de los principios activos de los mismos.
La oferta cosmética es muy variada.
Además de hidratar, estos productos aportan firmeza, vitalidad,
salud, brillo y protegen contra los radicales libres. Muchos tienen
propiedades de aromaterapia, para que su aplicación se convierta
en un placer sensorial, además de perfumar la piel delicadamente.
Existen en todas las texturas: leches, geles, bálsamos, fluidos,
cremas y aceites para cuidar, proteger y embellecer la piel.
caroquint@hotmail.com
| Piel
consentida |
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CLARINS
Satinique
Aroma Phyto Soin Baume Tonic y Baume Relax Bálsamos
corporales
con aceites esenciales (pepitas de manzana) y extractos de
plantas, mejoran la piel y estimulan los sentidos
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LANCÔME
Caresse
Línea de tratamiento corporal:
hidratante para piel normal; nutritiva para pieles secas;
y un gel exfoliante, prometen una piel suave, elástica,
lisa, luminosa y tersa
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DOVE
Nutricare
Con emolientes bioactivos
y vitamina E, humecta y nutre
las pieles secas, y ayuda a restaurar
la barrera natural de la piel,
impidiendo resequedad
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SHISEIDO
Advanced Essential Energy Body Revitalizing
Emulsion
Ligera emulsión que aporta
una
sensación inmediata de suavidad y confort. La acción
del ácido biohialurónico mejora la elasticidad
de la piel
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CLINIQUE
Water Therapy Firming Body Smoother
Loción reafirmante que humecta
y suaviza, mientras exfolia.
Mejora visiblemente la textura
y la tonicidad de la piel
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L´OREAL
Body Expertise Nutrilift
Leche corporal antisequedad y reafirmante
para pieles secas y normal.
Su fórmula nutre la piel y garantiza
hidratación continua por 24 horas
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NEUTROGENA
Body Care
Con glicerina y vitamina E, nutre
e hidrata la piel normal. Con avena y vitamina E, hidrata,
nutre y alivia la piel extraseca; y con manzanilla y vitamina
E, para la piel delicada
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NIVEA
Body Soft Milk
Emulsión ligera, no pegajosa
y de rápida absorción.
La piel recupera su brillo
juvenil y suavidad
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