Secuestrado
por un día
¡No se diga más! Si de verdad le quiere regalar en su día una jornada inolvidable a ese “jefe de la casa”que dice conservar “intacta” la energía de la juventud, hágalo sorprendiéndolo ese domingo con un cronograma de actividades en el que él no tenga ninguna otra obligación que seguirle la corriente al resto de la familia, mientras disfruta un montón en el camino. Claro está, si el presupuesto y la vitalidad alcanzan. María Elisa Espinosa
7:00 am
Todos en la casa —o el más sacrificado, ¿acaso mamá?— madrugará ese día para exprimir un fresco jugo de naranja y llevárselo a papá a la cama con periódico incluido, aunque no lo podrá leer en el momento, pues el plan es otro: Si no se lo llegaron a advertir la noche anterior, tendrán que decirle que, en éste su día, le tienen preparada una ristra de sorpresas. ¡Y como verá!, todo comenzó temprano con esta primera dosis de energía líquida para, seguidamente, subir a Sabas Nieves con toda la troupe presta a acompañarlo. Así que a buscar la ropa deportiva.
8:00 am
En teoría, a esta hora, la familia en pleno (independientemente del número de miembros que tenga) ya debió llegar al túnel que comunica el norte de Altamira con la entrada de la ruta de Sabas Nieves del parque nacional El Avila. En este punto se presentan dos opciones:
La primera: Parar en el “Kiosco de los trotadores”, ubicado justo al lado de la casa del guardaparque, para surtirse allí con las provisiones a comer una vez “coronen” el propio puesto de Sabas Nieves montaña arriba. El menú, en ese caso, podría contemplar ensalada de frutas —para muchos, la mejor que se come en Caracas—, sándwiches de pan integral con queso y alfalfa, jugos naturales varios (llevar, si es la opción escogida, un termo para verterlo dentro) y, si todavía quedara espacio en el morral y en el estómago, una recién horneada torta de zanahoria.
Y la segunda sería: Haber comprado en la pastelería Coma, ubicada en la avenida Negrín de La Castellana, una variedad de caracolas (de pistacho y chocolate, o almendras, miel y queso crema…), tequeños horneados con masa de hojaldre, croissants rellenos, cachitos y otras especialidades (todo, una vez más, dependerá del número de integrantes y el apetito de la familia) con las que armen un especial picnic a la llegada a la montaña, acompañándolo con jugos y frutas de temporada traídas desde la casa.
Con cualquiera de estas selecciones sépase que no quedarán nada mal con papá. Y aunque para algunos bolsillos no necesariamente resulten a precios solidarios, estas dos propuestas de “pertrechos”, ¡valdrá el esfuerzo para lucirse!
10:30 am
Calculando que la familia estaba medianamente en forma, ya habrá dado tiempo para subir, comer, recoger los desechos en una bolsa y guardarlos en el morral para botarlos al llegar a casa. Así que es el momento para emprender el regreso, en caso de querer seguir este plan al pie de la letra.
11:00 am
Una vez en el hogar, la prioridad sigue siendo consentir a papá. Así que habrá que definir quién le llenará la bañera con agua caliente y sales (en el caso de que se tenga bañera, pues de no ser así, el plan B es un rápido baño en la ducha con masaje multitudinario incluido como paso seguido).
12:30 pm
Una vez bañado o duchado y vestido, llegó el momento de la lectura del periódico en su rincón preferido de la casa, sin que nadie lo interrumpa y con la advertencia previa de que, si lee noticias antipáticas, no habrá nadie que lo consuele. Así que mejor absténgase de hacerlo.
1:30 a 3:30 pm
Nuevamente se presentan dos posibilidades en la ruta: A) Almuerzo en el restaurante favorito de papá (recuerden reservar con anticipación pues este día todo está full); lo cual podría significar la primera vez en su vida (dependiendo de las costumbres y posibilidades en esa casa) en que podrá disfrutar del placer de que alguien le invite una comida. Claro que, para conseguirlo, el resto de la familia tendrá que hacer su buen esfuerzo (en este caso, siempre convendrá ser parte de una extensa tropa de hijos con ingresos propios) para completar una “vaca”. O la opción B) Pedir comida a domicilio, siempre y cuando sea la decisión de papá y nada más que de papá.
4:00 a 5:00 pm
No hay discusión, llegó el momento de caer en los brazos de Morfeo, o por lo menos de respetar la merecida siesta que, a estas alturas, sin dudas pedirá con clemencia el homenajeado. Así que shhhhh… hasta nuevo aviso.
5:15 pm
Cine en casa con una oferta para toda la familia. Incluye cotufas y refresco. Todos postrados frente al televisor (a papá le corresponde la butaca privilegiada o cualquiera de sus variantes como el puff, la cama o el sofá), podrán ver aquella película de DVD que se escoja de entre una vasta gama de títulos alquilados en el club de video, tomando en cuenta, primero que nada y ni falta que hará decirlo, las preferencias del “jefe de la casa”.
7:30 pm
¿Todavía con fuerzas para seguir la juerga? ¿O con apetito para alguna cosa más? De ser así, la opción es preparar unas arepas en familia. De no ser así, lo más lógico es que cada quien gaste lo poco que le queda a este día haciendo sus deberes. En el caso de los más pequeños, poco faltará para dormir. Aunque para papá quedará, sin embargo, alguna sorpresa más que recae, en este caso, por cuenta exclusiva de mamá.
10:00 pm
Ahora sí llegó la hora de las buenas noches. Un beso para el rey de la casa siempre es la mejor conclusión.
En la butaca preferencial
He aquí algunas sugerencias sujetas, claro está, a factores como el gusto, la edad (de cada miembro de la familia) y la disposición que reine para el momento
de sentarse a disfrutar de
la sesión del cine en casa:
Entre los clásicos, sería una excelente oportunidad para complacer ¡finalmente! a papá, viendo una de aquellas películas que marcaron alguna etapa de su vida (inclusive su propia infancia). Así que por qué no La fiesta inolvidable, con Peter Sellers; o la edición original de la comedia familiar Los tuyos, los míos y los nuestros, muy a propósito de que en breve llegará a Venezuela su remake; o Rebelde sin causa (sin alusiones personales hacia ninguno de los integrantes de la prole) con el legendario James Dean; o Las aventuras del Poseidón, también aprovechando el inminente estreno en Venezuela de la versión realizada por Wolfgang Petersen; o La vida es bella de Roberto Begnini; sin descartar la conmovedora Cuenta Conmigo, de Rob Reiner, que aunque no tan clásica, es una excelente oportunidad para conocer las aventuras vividas por Stephen King durante su niñez acompañada de excelente música. Mención aparte, la producción argentina El hijo de la novia, digna de ser disfrutada por una familia de hijos adolescentes para arriba.
Pero en el caso de que el ánimo esté más para la comedia pura y dura, se puede optar por la saga La familia de mi novia y Los Fockers; o si todavía, a pesar de la comilona de todo el día, se está con ganas de dulce, las tiendas de video ofrecen la nueva versión de Charlie y la fábrica de chocolate.
Y si se trata de un papá amante de los animales como protagonistas de películas, se puede optar dentro del catálogo de sugerencias por Seabiscuit, basada en
la historia real de un espécimen ganador del “caballo
del Año” en 1938. Ahora bien, imposible olvidar el género que ostenta el consenso familiar: los dibujos animados, aunque en este caso se corre el riesgo de haberlas visto casi todas. ¿Así que por qué no probar con los largometrajes de los muy particulares Wallace y Gromit?, comenzando por el más reciente La maldición de las verduras, y dejando para otra ocasión La gran excursión y Los pantalones equivocados. |
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