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Mujeres pioneras
Idalia De León
La lista es muy larga, tan larga como las acciones
que protagonizaron, los récords que alcanzaron y las metas
que lograron. Son espíritus libres que se atrevieron a romper
convencionalismos y señalar el camino que transitarían
sus sucesoras.
Por
el cielo. En 1910, la baronesa
francesa Raymonde de la Roche se convirtió en la primera
mujer en el mundo en obtener una licencia de piloto de avión;
la estadounidense Harriet Quimby, en 1911, fue la segunda,
pero le ganó a la gala en haber sido la primera que voló
sobre el Canal de la Mancha, hazaña que cumplió en
1912. Sin embargo, la fama y la gloria no fueron de las mencionadas
sino de la estadounidense Amelia Earhart, quien antes que
ninguna atravesó el Atlántico en solitario (1932).
Por su parte, la argentina Amalia Celia Figueredo obtuvo
su licencia de aviadora en 1914, pasando a ser la primera piloto
de avión latinoamericana.
Siempre de moda.
A mediados de la década de los años diez la canadiense
Elizabeth Arden institucionalizó el comercio de cosméticos
al lanzar una línea de productos única en su época
y que todavía la sobrevive. Le siguió los pasos la
estadounidense Estée Lauder, quien se convirtió
en su principal competidora. Por esos mismos años, en 1914,
Mary Phelps Jacob se hizo millonaria al patentar el primer
sostén. La francesa Coco Chanel modernizó los
atuendos de las mujeres y las perfumó con el aroma que se
convirtió en el más vendido en todos los tiempos,
Chanel Nº 5. Más adelante, en los años sesenta,
Mary Quant, obligó a las féminas a enseñar
sus piernas al imponer la atrevida minifalda.
El Nobel con nombre
de mujer. Nació en Polonia en 1867, se llamaba Marie
Slodowska Curie y tiene un mérito inigualable: ser la
primera mujer en haber ganado el premio Nobel (1903). Este galardón
lo compartió con su esposo Pierre Curie, y lo mereció
por los avances desarrollados en el campo de la radioactividad y
los fenómenos de la radiación. Madame Curie, como
era conocida, recibió su segundo Nobel en 1911.
Alcanzaron la
cumbre. De los años cincuenta datan los primeros testimonios
sobre mujeres alpinistas, pero fue en 1975 cuando una mujer alcanzó
por primera vez la cima de la montaña más alta del
mundo, el Everest. La proeza la cumplió la japonesa Junko
Tabei, quien probablemente no se imaginó, ni remotamente,
que la tibetana, de nombre Phantag, le venía pisando
los talones, pues coronó la cúspide sólo unos
días después.
En
la pantalla grande. Si el cine nació en Francia lo
lógico es que fuese una nativa de ese país la pionera
en el llamado séptimo arte. El productor León Gaumont
le encargó a su secretaria la realización de todos
sus filmes. De esta manera fue que Alice Guy Blaché
(1873-1968) se convirtió en la primera mujer que dirigió
una película (llegó a hacer más de 300). También
se le atribuye a la talentosa Alice haber sido la primera persona
que escribió y filmó un relato de ficción:
La fee aux choux (1896). Se afirma, además, que algunos
colegas le robaron el crédito de varios de sus trabajos.
En
orbita. Valentina Tereshkova sólo tenía
26 años de edad cuando en junio de 1963 llegó al espacio.
Esta joven nativa de la extinta Unión Soviética supo
lo que era estar tres días fuera de su país (no había
otra manera) al subirse en la nave espacial que la llevó
a dar 48 vueltas alrededor de la Tierra. En el transcurso de los
siguientes 40 años, otras mujeres lograron llegar al espacio,
sin embargo, fue en 1999 cuando una fémina tuvo la responsabilidad
de comandar una nave espacial. El mérito es de la estadounidense
Eileen Collins.
El sexo fuerte. La mujer que por primera vez atravesó
nadando el canal de la Mancha fue la estadounidense Gertrude
Ederle, quien en 1926 cumplió la proeza y además
rompió el récord que existía, el cual, obviamente,
era masculino. En 1931 la estadounidense Jackie Mitchell
grabó su nombre en la historia del beisbol al lanzar para
un equipo masculino profesional. En los Juegos Olímpicos
México 1968, la corredora Enriqueta Basilio Sotelo se
convirtió en la primera mujer en portar y encender la llama
Olímpica. La francesa Alice Melliat, si bien no fue
una destacada deportista, luchó por encontrarle un lugar
al sexo femenino dentro del mundo del deporte.
Melliat se empeñó y realizó en 1930 y 1934,
los Juegos Mundiales Femeninos.
Estilo libre.
La bailarina estadounidense Isadora Duncan (1878-1927) fue
pionera en la denominada danza moderna al atreverse a bailar descalza,
con vestidos sueltos y con movimientos que rompían con las
exigencias del ballet tradicional. Le siguió sus pasos Martha
Graham (Estados Unidos, 1894 -1991), quien para los años
cincuenta era considerada líder de la danza contemporánea.
Por
los derechos civiles. En 1647 la estadounidense Margaret
Brendt alza su voz para exigir el voto femenino. Flora Tristán,
nacida en París en 1803, proclamó a los cuatro vientos
la igualdad de los sexos y la abolición de la esclavitud.
En 1872 Victoria Claflin Woodhull inscribe su candidatura
a la presidencia de Estados Unidos, convirtiéndose en objeto
de burla para sus compatriotas. En 1905, la alemana Kate Shirmacher
realiza un mitin donde declara que el trabajo doméstico
"es real y productivo". En el Viejo Continente, la inglesa
Emmeline Pankhurst creó en 1903 la Unión Social
y Política de Mujeres. Su compatriota, Wallace Dunlop
inició en 1909 una huelga de hambre para obtener el voto
de la mujer. La estadounidense Jean Adams, quien luchó
incansablemente para lograr la disminución de la jornada
laboral, recibe el Premio Nobel de la Paz en 1935. Margaret Sanger
(Estados Unidos) fundó en 1921 la Liga Americana para el
Control de Natalidad. Eleanor Roosevelt, primera dama de
Estados Unidos durante doce años, transformó el rol
que cumplían las esposas de los presidentes al desarrollar
labores en pro de la infancia, la familia y causas humanitarias.
| Venezolanas de avanzada |
Luisa
Cáceres de Arismendi (1799-1866) y su esposo Juan
Bautista Arismendi se unieron a la lucha por la independencia
después de los acontecimientos del 19 de abril de 1810.
Formó parte de la expedición que organizó
Francisco de Miranda en 1912 para conquistar la Guayana. Por
negarse a traicionar la causa patriota padeció torturas
y los rigores de los calabozos donde vivió cautiva.
Eulalia Ramos Sánchez de Chamberlain (1796-1817),
como muchas mujeres de su época, sufrió persecuciones
a causa de su filiación con la lucha independentista.
Cuando los realistas tomaron la ciudad de Barcelona, Eulalia,
junto con otros patriotas, se refugió en la Casa Fuerte
donde murió por la acción de los grupos realistas.
Es conocida erróneamente como Eulalia Buroz, probablemente,
por los nexos que tuvo con esa familia en los días que
vivió refugiada en Cartagena de Indias.
Teresa
de la Parra (1890-1936) Su novela Ifigenia le granjeó
el prestigio internacional. La obra clave de esta escritora
nacida en París marca un momento importante en la literatura
venezolana, pues en ella se inauguran los temas vinculados a
los problemas de la mujer. Teresa de la Parra fue cosmopolita,
liberal, viajó por numerosos países, dictó
conferencias sobre la "influencia de las mujeres en la
formación del alma americana". Fue una moderna en
plena época gomecista.
Mary Calcaño se graduó de piloto aviador
en 1939, cosa que en la todavía provinciana Venezuela
de esos años, ninguna mujer había logrado. Se
compró su propio avión y junto con otros colegas
fundó una escuela de pilotos en La Carlota. Como toda
pionera, Calcaño fue una adelantada entre los miembros
de su generación. Se afirma que fue una de las primeras
mujeres venezolanas que se atrevió a fumar en público,
que trabajó como empleada de una oficina y que se bañó
en una playa.
Luisa Amelia Pérez Perozo y Lía Imber
de Coronil tuvieron que acostumbrarse rápidamente
a las miradas de extrañeza que les profesaban sus compañeros
de estudios. Eran las dos únicas mujeres inscritas en
la Universidad Central de Venezuela por la década de
los treinta. Pese a que su presencia en el Alma Mater
significaba todo un suceso, Pérez Perozo se graduó
de abogada, mientras que Imber obtuvo el título de médico.
Margot Benacerraf (1926) perteneció a la primera
promoción de egresados de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Central de Venezuela (1959). Su documental
Araya (1959) obtuvo la Palma de Oro en el muy prestigioso
festival de cine de Cannes. Su documental sobre Reverón
también fue objeto de elogios y reconocimientos. Su nombre
se encuentra entre los fundadores de la Cinemateca Nacional.
Carmen Clemente Travieso (1901- 1983) trabajó
para los periódicos Ahora, El Nacional, El Universal,
La Esfera, El Heraldo, Mundo Obrero y Ultimas Noticias.
Con este curriculum huelga decir que Travieso es considerada
como una de las pioneras del periodismo venezolano. Perteneciente
a la emblemática generación del 28, ingresó
al Partido Comunista Venezolano, fue una de las primeras mujeres
del país en postularse para un cargo de elección
popular, y trabajó activamente para lograr el derecho
al voto de sus compatriotas.
Flor Isava (1921) pasó a la historia por ser una
de las dos mujeres que por vez primera llegaron a ser miembros
del Comité Olímpico Internacional. Su deporte
estrella fue la equitación, aunque también practicó
hockey sobre césped, tenis, atletismo y golf. En 1972
ingresó en el Salón de la Fama del Deporte Nacional.
En 1964 pasó a formar parte del Comité Olímpico
Venezolano y en 1979 es designada presidenta de la Confederación
Deportiva Venezolana.
Teresa
Carreño (1853-1917) tenía sólo nueve
años cuando hizo su debut en Nueva York. Fue solista
de la Orquesta Filarmónica de Berlín, creó
su propia compañía de ópera, la Carreño-Donaldi
Operatic Gem Company, y tuvo la oportunidad de ofrecer un concierto
a Abraham Lincoln en la Casa Blanca de Estados Unidos. Carreño
no sólo fue considerada la mejor concertista de piano
de su época, sino que su conducta fue catalogada como
"demasiado liberal" para las costumbres establecidas.
Su comportamiento se tildó de escandaloso por haberse
casado en cuatro oportunidades.
Cecilia Martínez cantó a capella y en vivo
el primer jingle de la historia de la publicidad en Venezuela.
Corrían los años treinta y ella apenas era una
quinceañera. Más adelante dio el salto a la televisión,
precisamente el mismo día en que se inauguró este
medio. Por espacio de tres décadas realizó programas
dedicados a la mujer, y durante 12 años llevó
adelante, de la mano del profesor Nestor Luis Negrón,
el programa Monte sus cauchos Good Year que se transmitía
por Radio Caracas. Hoy en día Cecilia Martínez
suma 85 años de vida. |
Ver también en Encuentros:
-
The Matrix Reloaded y The Matrix Revolutions. Lo nunca visto
- Madres a todo color
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