- La difícil Samantha.
- Las ficciones de Abad. El Dato: Monedas.
- Rosario de mil colores. Diversión
a la carta
.

 CRONICA
- Velo sanador
- La doble vida de Marisa Román
- Escuelas alternativas
SALUD
- ¿Está bajo su nivel de minerales?
BELLEZA
- De mucha delicadeza
FAMILIA
- Obesidad infantil
COCINA
- ¡Más crepes!
MASCOTAS
- Pequeñas historias
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Consecuencias
Problemas psicológicos: La mayoría de los niños obesos tienen baja autoestima. Pueden presentar resultados deficientes en el rendimiento escolar. Algunos son introvertidos y se sienten rechazados socialmente. Otros, al contrario, pasan a ser centro de atracción, lo cual trae como consecuencia que desee perpetuar su condición de gordito.

Problemas fisiológicos: Dificultades respiratorias, las cuales le pueden causar la muerte (apnea del sueño); aumento de los niveles
de colesterol (hipercolesterolemia), elevados niveles de insulina en la sangre (hiperinsulinismo), aumento de grasa circulante en la sangre (hiperlipidemia), diabetes, problemas en el hígado (esteatosis y esteatohepatitis), aumento en la presión arterial (hipertensión).
Problemas ortopédicos: Se puede producir deformidades (arqueamiento) de las extremidades, o necrosis séptica de la cadera como consecuencia del peso excesivo.

Obesidad infantil:
El peso de una enfermedad

La percepción de que los kilos están asociados a la buena salud, esquiva la atención de los padres hacia un problema que merece ser atendido a temprana edad. Idalia De León

En términos generales, se considera que hay problemas de obesidad en un niño cuando su peso está por encima de un 20 por ciento del peso ideal que debería tener de acuerdo con su talla y sexo. La enfermedad está relacionada con un exceso de calorías con respecto a los requerimientos diarios necesarios. Como se sabe, todo ser humano tiene demandas de calorías aproximadas que deben ser atendidas, y que, en caso de ser superadas de manera consuetudinaria, se acumulan en el cuerpo en forma de grasa, ante la ausencia de alguna actividad física.

La obesidad ha adquirido especial importancia en los últimos años debido al incremento de las cifras, las cuales denuncian que algo raro está pasando con la alimentación de los más pequeños. En países como Estados Unidos, por ejemplo, se estima que alrededor de 20 ó 35 por ciento de los niños presenta exceso de kilos. En los adultos constituye un problema de salud pública, pues una de cada dos personas es obesa. La situación se ha agudizado en las últimas décadas, por lo que ya se afirma que la obesidad es la enfermedad de esta época. En Venezuela no hay cifras confiables al respecto, pero el incremento en el número de pacientes que asisten a la consulta privada impulsados por el exceso de peso, podría indicar que, en el futuro inmediato, la obesidad puede convertirse en un asunto que debe ser atendido.
"Siendo una enfermedad hay que atacarla como tal", explica el médico endocrinólogo José Guillermo Guevara. Esto quiere decir que hay que combatirla una vez que se tienen claras muestras de que algo no está bien con los números que registra la balanza. "La obesidad se considera un problema crónico, esto quiere decir que se va instalando progresivamente en el organismo, y puede venir acompañada de otros problemas como hiperinsulinismo, diabetes, hipertensión arterial, y complicaciones en las articulaciones", refiere el especialista.
Primordialmente, existen dos tipos de obesidad de acuerdo con sus causas. Por una parte, se encuentra la obesidad endógena, la cual responde a motivos hormonales que predisponen al aumento de peso. Se manifiesta en padecimientos como hipotiroidismo, hipercortisolismo o síndrome de Cushing (enfermedad causada por incremento de la hormona corticol), problemas con la insulina (hiperinsulinismo), o diabetes. Por otro lado, se ubica la obesidad exógena o primaria, y constituye la principal causa de obesidad en los niños. Está condicionada, fundamentalmente, a factores hereditarios, ambientales y psicológicos.

Cuando interviene el factor hereditario, es decir, cuando el padre o la madre tienen problemas de exceso de peso, puede existir una tendencia en el niño a ser gordito. Cuando ambos padres son obesos, se estima que el 66% de los hijos lo serán. Cuando uno de los dos progenitores tiene exceso de peso, es probable que el 50% de los hijos sean obesos. Si ninguno es gordo, únicamente el 9% de sus hijos presentará sobrepeso.

El factor ambiental, por su parte, es quizá el más importante, a decir del especialista, debido a que es la primera causa de obesidad. "La alimentación inadecuada, el exceso de carbohidratos en forma de dulces, unido a otro elemento como es el sedentarismo, genera un coctel nada beneficioso para la salud. Es importante destacar el hecho de que a medida que va avanzando la tecnología, existen muchas distracciones como los juegos de video, que mantienen al niño sentado por muchas horas frente a un monitor o a la televisión, alejándolo de la actividad física, lo cual es contraproducente en el caso de un chico con tendencia a la obesidad", aclara Guevara. Otro factor que se incorpora a las causas ambientales es la popularidad con la que cuenta la comida chatarra y la presión social que se ejerce para consumir este tipo de alimentos. "La comida chatarra puede ser muy peligrosa porque es generosa en grasas y carbohidratos; presentan un desbalance calórico y un bajo contenido de proteínas. La periodicidad con la que se ingiere también contribuye".

El elemento psicológico asociado a la obesidad requiere de atención especial, sobre todo porque no es fácil de detectar. Si un niño ya presenta problemas de peso, él mismo puede perpetuar su situación debido a la ansiedad que le produce ser percibido de manera diferente por los demás, en especial, por sus compañeros de escuela. El ser "el gordito simpático" podría crear ansiedad o depresión, estados anímicos que contribuyen a empeorar el problema, ya que incentiva la ingesta de alimentos. En el caso de las niñas cobra mayor repercusión el factor psicológico, pues socialmente hay una visión de lo que debe ser la imagen femenina, de manera que si la chica está un poco subida de peso, en vez de desear bajar algunos kilos para adecuarse a la exigencia del entorno, la ansiedad la lleva a comer más de la cuenta.

En todo caso, especifica Guevara, los infantes deben tener un control pediátrico, y será este especialista el llamado a llamar la atención en cuanto al peso del niño. l

Preguntas primordiales

¿Puedo hacer de mi hijo un obeso?
La respuesta es sí. Los padres pueden contribuir a hacer de su hijo un obeso. Si en el hogar existe la tendencia hereditaria, es importante hablar con los padres del niño para explicarle la necesidad de que ellos promuevan actividades físicas y una alimentación balanceada; que tomen conciencia del problema, lo cual redundará en la salud psicológica del niño.

¿Qué hacer con la ansiedad y las ganas de comer?
Es completamente manejable.
En algunos casos se puede observar la típica situación de condicionamiento en este sentido. Es común escuchar a los padres decir "Si haces la tarea, te doy un chocolate". Esta conducta es peligrosa cuando se aplica en niños con tendencia al sobrepeso, y en los que no lo tienen también. Al chico se le puede estimular de manera positiva, como decirle que si se porta bien lo va a llevar a pasear, a jugar con los amiguitos, o bien, que le va a comprar una pelota. La recomendación es evitar caer en el recurso de premiar al niño con una golosina. Hay que eliminar de la despensa de la casa las chucherías, refrescos u otros productos de alto contenido calórico y de carbohidratos, e ir instruyendo al pequeño en lo que consiste una alimentación balanceada.

¿Tiene remedio la enfermedad?
La enfermedad puede ser controlada, pero como todo problema crónico debe ser tratado en esa misma proporción. La obesidad se puede vigilar a cualquier edad, pero siempre es mejor empezar a poner los correctivos a temprana edad, porque a medida que pase el tiempo, el riesgo de que se perpetúe el padecimiento conlleva a que la situación se haga más difícil de manejar. Cuando se presenta este problema en niños menores de tres años, la situación es más fácil de controlar, porque los padres son los únicos que pueden suministrar alimento al niño. En la medida en que un niño va creciendo, y llega a los 6 ó 7 años con problemas de obesidad, existe un 50 por ciento de posibilidades de que se mantenga esta condición hasta llegar a la adolescencia. A su vez, en este período, existe un 70 u 80 por ciento de posibilidades de que alcancen la edad adulta con problemas de obesidad. En la medida que pase el tiempo las probabilidades de éxito disminuyen, porque ya existe un condicionamiento, una imagen corporal internalizada. Lo ideal es que llegue a la adolescencia teniendo conciencia de su cuerpo y de su problema.

Lo recomendable es que se haga una programación, una agenda de actividades diarias que incluya algún deporte. Hay que tratar de estimular al niño para que la actividad física no la asuma de manera ocasional sino continua, pues la tendencia a la obesidad es algo que le va a acompañar toda su vida.

Igualmente, cuando la enfermedad responde a problemas hormonales o genéticos, el tratamiento médico es de por vida. Una cosa deben tener clara los padres: como la obesidad es un problema crónico siempre hay que actuar de forma permanente y continua. Los tratamientos no pueden ser puntuales ni limitarse a un período de tiempo.

¿Cómo saber si mi hijo es obeso?
Usualmente, es el pediatra quien hace un llamado de atención a los padres en relación con el peso del niño. Ante este tipo de problema se somete al pequeño a un examen
físico integral, tomando en consideración su peso, talla, edad y entorno social. Siempre es importante hacer una evaluación profunda para determinar si el exceso de peso
responde a factores genéticos, hereditarios o ambientales. Lo recomendable es tratar escuchar la opinión de un equipo multidisciplinario conformado por endocrinólogos, pediatras, psicólogos y nutricionistas.

 

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso