Cultivar
la curiosidad
Desarrollar la capacidad de maravillarnos puede ser un tesoro. Elizabeth Svoboda
Décadas antes de que Evan Schaeffer comenzará a ejercer
el Derecho, desarrolló un interés tan intenso que rayaba en la obsesión: las serpientes. En la época en que comenzó cuarto grado, tenía tantos libros sobre reptiles que ocupaban
todo un estante, y los guantes, los palos de golf y las fundas de almohada que usaba para cazar serpientes se encontraban entre
sus posesiones más apreciadas.
La fascinación por las serpientes gradualmente se desvaneció, pero la decisión de Schaeffer de aprender lo más que pudiera sobre todo lo que le interesara se mantuvo. “Nunca tuve que tratar de tener pasatiempos; ellos parecían encontrarme”, señala. Además del trabajo, toca guitarra, escribe canciones, es aficionado a la astronomía
y la fotografía y tiene un blog llamado Evan Schaeffer’s Legal Underground.
“Me gusta que mi mente se concentre en cosas que he escogido por mí mismo”, indica. “Da una sensación de libertad que no tendría de otra forma”.
Schaeffer es lo que los psicólogos llaman una persona de naturaleza curiosa: alguien con tendencia a profundizar en las cosas que captan su atención, y que en el proceso aprende más sobre sí mismo y el mundo. La gente curiosa suele ser objeto de burla por sus obsesiones —motes tales como “ratón de biblioteca” constituyen una forma de decir: “¡Ya está bien, relájate!”. Sin embargo, según un nuevo estudio de Todd Kashdan, de la George Mason University, los que son inusitadamente curiosos suelen reír de últimos.
Kashdan preguntó a estudiantes cuán de acuerdo estaban con declaraciones como: “Cuando me intereso activamente en algo, se requiere mucho para interrumpirme”. Encontró que la gente que mostraba grandes niveles de curiosidad experimenta grados más elevados de satisfacción con la vida que los individuos menos interesados. Mientras que los menos curiosos obtienen más placer de actividades hedonistas como tener relaciones sexuales y beber, las personas curiosas dicen encontrar mayor significado a la vida, un elemento que pronostica una felicidad más sostenible y duradera.
¿Cuál es la relación entre
curiosidad y bienestar?
Kashdan especula que si bien incursionar en nuevas actividades o áreas puede resultar incómodo al principio, la gente curiosa probablemente será recompensada por sus esfuerzos a largo plazo. Esta recompensa puede ser social, como disfrutar
de almuerzos semanales con amigos que usted conoció en una clase de windsurfing para principiantes. La mayor parte del tiempo, sin embargo, el placer es intrínseco
a la propia actividad, como cuando logra perfeccionarse en la bicicleta o ejecutar magistralmente una sonata para piano de Mozart. Dado que esta clase de logros constituye su propia recompensa, los curiosos tienden a motivarse ellos mismos
en gran medida.
“La ruta al bienestar es paradójica”, indica Kashdan. “Quizás la verdadera vía a la felicidad es hacer algo que represente un desafío para usted, algo para lo cual deba esforzarse”. La curiosidad, agrega, tiende a afianzarse con el paso del tiempo, lo cual sugiere que el conocimiento y la experiencia que ganan las personas curiosas les brinda satisfacción y las motiva a aprender incluso más”.
No obstante, la curiosidad puede ser un arma de doble filo. Los mismos impulsos aventureros que llevan a la gente a los libros y los pasatiempos también pueden motivarla a participar en actividades peligrosas, tales como practicar paracaidismo
o experimentar con drogas psicotrópicas.
Con todo, según Paul Silvia, un psicólogo social de la University of North Carolina
en Greensboro, el enriquecimiento que experimenta la gente curiosa por lo general supera los efectos negativos de los riesgos que toma. “Dudo que la curiosidad mate
a muchos gatos”, señala.
Desde esta perspectiva, las personas semejantes a Schaeffer alcanzaron el éxito. Pero, ¿y qué se puede
decir de las personas que somos de naturaleza reservada, quienes nos espantamos ante la idea de tomar clases de submarinismo o incluso una nueva ruta al trabajo?
Un fuerte sentido de curiosidad es un rasgo estable
que se tiene o no se tiene, pero incluso si usted no piensa en su persona como alguien de naturaleza curiosa, indica Kashdan, resulta útil recordar que la curiosidad se puede cultivar. Usted puede aprender a trabajar con lo que tiene. Casi todos están interesados en algo, pero en muchos casos, las presiones sociales reprimen estos instintos de curiosidad, lo cual hace que nos olvidemos de que alguna vez los tuvimos. “Mucha gente tocaba un instrumento cuando era más joven, y dicen: ‘Ya no lo hago porque ahora trabajo’”, comenta Kashdan. “Pero en realidad no hay una definición de lo
que, se supone, debe hacer un adulto, y a algunas personas escuchar esto les
puede mover el piso”.
Superar su temor al fracaso también le ayudará a tomar conciencia de todo su potencial de curiosidad. Silvia recomienda reclutar a un amigo que se dedique
junto a usted a un nuevo interés que parezca intimidante, como practicar kickboxing
o pintar a la acuarela. “Hagan el pacto de que harán la actividad juntos sin juzgarse”, indica.
Sin embargo, algunos errores son una parte inevitable del aprendizaje y el descubrimiento. “La gente curiosa experimenta un crecimiento que tiene lugar independientemente del resultado”, dice Kashdan. “Digamos, por ejemplo, que
usted nunca antes ha comido barracuda, pero decide pedirla en un restaurante.
Si le gusta, eso es maravilloso, pero incluso en caso contrario, tiene una historia
que puede usar para relacionarse con la gente: ‘¿Alguna vez has comido
barracuda? ¡Es horrible!’. En cualquier caso, usted se ha expandido un poquito”.
En el caso de Schaeffer, seguir los impulsos de su mente inquisitiva lo condujo
a nuevas oportunidades que nunca antes había considerado. “Recientemente,
un editor se puso en contacto conmigo a través de mi blog y me preguntó
si quería escribir un libro sobre ley de enjuiciamiento”, dice. “Siempre he tenido
una segunda carrera como escritor, pero nunca esperé que se convirtiera
en algo así”.
Las vidas de la gente curiosa probablemente no marchen siempre de acuerdo
con el plan, pero su disposición a arriesgarse e improvisar paga grandes
dividendos. l
Fuente: Psychology today. derechos de EL universal. Traducción: José Peralta
Foto: www.latinstock.com.ve /corbis
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