Atender la piel sensible
Esta condición cutánea, frecuentemente confundida con una epidermis alérgica,
es más frecuente en las mujeres
y en personas con fototipo I y II, niños
y ancianos.
Gisela Queremel F.
La piel sensible es reactiva; es delgada
o de textura fina, responde rápida y exageradamente al calor, al frío y al viento. Comúnmente se trata de una piel seca, delicada, que se inflama con frecuencia y tiene tendencia a las reacciones alérgicas. Quienes poseen esta condición se quejan
por sensación de quemazón, tirantez
y sequedad en el cutis; refieren que la epidermis se enrojece totalmente o en parches y que los signos, más o menos persistentes, se agravan después de aplicarse determinados productos.
Si usted se identifica con las características enunciadas, es hora de que conozca más de esta afección, para lo que le ofrecemos recomendaciones, preguntas y respuestas ante las situaciones más comunes, elaboradas con la colaboración de Rolando Hernández Pérez, Médico Dermatólogo, Presidente de la Sociedad Venezolana
de Dermatología y Cirugía Dermatológica.
¿Cuál es el origen
de la piel sensible?
“De acuerdo con su origen o causas, se identifican tres tipos de piel sensible:
Hereditaria o genética. Es la piel sensible por nacimiento, a menudo caracterizada porque el paciente sufrió de dermatitis atópica (llamada comúnmente eccema) en la infancia o de otros procesos dermatoalérgicos. Suele corresponder a un cutis claro, que reacciona mal ante cualquier cambio de temperatura, platos condimentados
o picantes y que tiene tendencia a la cuperosis (presencia de pequeñas venitas
o várices en la cara, fundamentalmente en las mejillas y la nariz).
Inducida. Es la piel que adquiere una alta sensibilidad por la acción directa
de agentes en el cutis como pueden ser tratamientos cosméticos inadecuados, peelings, láser, o cualquier otra intervención estética. A veces se produce
por motivos indirectos, como la ingesta de medicamentos, siendo
sus manifestaciones iguales a las que presenta la piel sensible hereditaria
o genética.
Idiopática. Se presenta con más frecuencia en las mujeres. La piel, sin ser sensible por naturaleza, se irrita con facilidad de una manera espontánea o sin una causa aparente.
¿Esta es una piel alérgica?
“En realidad son diagnósticos distintos que suelen confundirse porque los síntomas
y signos son semejantes. Concretamente, en la piel alérgica hay una respuesta inmunológica frente a un agente externo (alergeno); mientras que la piel sensible
es una reacción cutánea exagerada, por lo general, a las condiciones ambientales
o a las aplicaciones tópicas, como el uso de cosméticos inadecuados”.
¿Es una piel enferma?
“No, necesariamente. Es más susceptible a las agresiones y que a veces responde paradójicamente a los cambios ambientales. Una persona puede tener una piel
sana que sea, al mismo tiempo, sensible. No obstante, algunas enfermedades
pueden sensibilizar la epidermis; tal es el caso de la diabetes relacionada
con la edad o algunas dolencias renales. También es posible que los factores emocionales desempeñen un papel detonante en la manifestación de problemas cutáneos”.
Cuando se habla de piel sensible, ¿nos referimos sólo al rostro?
“Esta condición puede ser diagnosticada en todo el cuerpo, aunque se manifiesta frecuentemente en las zonas más expuestas al ambiente, por rutinas diarias
de limpieza o por productos cosméticos.

¿Cuáles factores la afectan?
“Los cambios climáticos bruscos, las radiaciones ultravioletas
solares y artificiales, el viento, el calor, la contaminación ambiental, el aire acondicionado, el cigarrillo, y el us
o o abuso de cosméticos o de tratamientos tópicos inadecuados”.
¿Por qué recientemente se está hablando
de esta afección y no antes?
“Porque hay mayor atención y conocimiento del problema desde el punto de vista médico. Por otra parte, la industria farmacéutica muestra preocupación por desarrollar nuevos agentes o productos que preserven la integridad de la barrera cutánea. A lo anterior se suma que existen regulaciones de alcance mundial para evitar el uso de sustancias potencialmente irritantes o sensibilizantes en la industria dermocosmética”.
¿En quiénes se manifiesta esta condición con mayor intensidad?
“En los últimos años ha crecido el número de personas que sufren de piel sensible a escala mundial, siendo en la mujer donde se manifiesta con mayor frecuencia en una proporción de uno a dos. También es común en personas con fototipo de piel I y II, seguido por niños y ancianos”.
¿La piel del bebé es sensible?
“Es más inmadura y como tal es más susceptible a reaccionar exagerada y anormalmente frente a los agentes que la rodean. En ellos, la capa córnea
(la más superficial de la epidermis) puede ser una barrera poco resistente a los agentes del ambiente; además, la cantidad de melanocitos es menor (célula que produce la melanina o pigmento protector) lo que la hace más propensa a las quemaduras solares y en consecuencia, requiere mayor fotoprotección. También
se debe considerar que en la piel del bebé es mucho más alta la capacidad de penetración transcutánea de sustancias tóxicas y medicamentosas”.
¿Existen combinaciones de tipos de cutis con piel sensible?
“Son dos condiciones distintas, no excluyentes. Por ejemplo, existe el concepto errado de que el cutis graso es más resistente, sin embargo, puede darse el caso de que también sea sensible”.
¿Qué debe hacer alguien que presuma poseer este tipo de piel?
“El primer paso a dar es obtener un diagnóstico por parte de un médico dermatólogo, quien es el profesional experto para informarle sobre la causa y el tratamiento
a seguir para atender el problema”.
¿Cuáles ingredientes o rutinas deben evitarse?
“Productos con pH diferente a la piel normal (5,5), o que contengan alcohol, perfume, colorantes, PABA (ácido para-amino-benzoico), fotosensibilizantes como alantoína, aloe vera, lanolina, entre otros.
En cuanto a las rutinas de belleza, se deben evitar en lo posible los cosméticos, las exfoliaciones frecuentes (práctica muy común últimamente) así como el uso excesivo de jabones los cuales se deben sustituir por syndets (detergentes sintéticos).
Quien tenga la piel sensible debe evitar exponerse a los factores irritantes
del entorno enunciados al principio, e incorporar a su rutina diaria la aplicación
de protectores solares sin PABA —independientemente de que esté lloviendo
o el tiempo esté nublado— y, según lo permita la ocasión, proveerse de protección física como gorras o sombreros, lentes oscuros, sombrillas y ropa que cubra
la mayor parte del cuerpo. l
Señas
Rolando Hernández Pérez
Médico Dermatólogo
Presidente de la Sociedad Venezolana
de Dermatología y Cirugía Dermatológica
Telf. 0212-285.5284 / 285.0896
www.cofgipuzkoa.com
www.dermatologytimes.com
www.laopinion.com
www.hola.com
www.latinsalud.com
www.1stholistic.com/Beauty/skin/skin_dry.htm
| ¿Cómo es la suya? |
La sensibilidad personal al sol, es decir el fototipo, es un elemento importante a la hora
de proteger la piel sensible. En el caso del fototipo I, en la que se encuentran los pelirrojos
y los pecosos, la piel se quema fácilmente pero no se broncea, se enrojece a los 12 minutos
de exposición, muestra signos tempranos de fotoenvejecimiento y tiene tendencia
a desarrollar lesiones anómalas. En las personas rubias, que están consideradas
como fototipo II, la piel se quema fácilmente pero se broncea con dificultad, se enrojece
a los 15 minutos y presenta tempranamente los signos propios del fotoenvejecimiento. |
| Más recomendaciones |
l En su rutina de limpieza del rostro, enjuáguelo muy bien y séquelo con una toalla suave.
lTenga cuidado con los conservantes de los cosméticos.
Para la piel sensible son inocuos
los parabenes, tales como el metilparaben
lEvite disolventes tipo propilenglicol y etanol, por su gran capacidad de penetración
l Incluya en su dieta alimentos ricos en vitamina C (naranja, kiwis, fresa, etc.)
lReduzca al mínimo el consumo de bebidas alcohólicas, alcohol, café o té, así como los alimentos picantes o muy condimentados
l Evite los saunas o baños de vapor ya que son demasiado agresivos y pueden romper
los capilares
lUtilice una loción refrescante
especial con un algodón embebido en agua de rosas
o hamamelis
l No emplee toallitas desmaquillantes que contengan alcohol |
| Receta antiflamatoria |
Según recomendación de la publicación La Opinión (Los Angeles, EE. UU.), en su sección
de belleza, la persona con piel sensible debe aplicarse una vez a la semana una crema antiimflamatoria o antidescongestionante que puede ser preparada en casa, como sigue:
l Triture muy bien un kiwi y un tomate pequeño sin cáscara y semillas
l Aplíquese la mezcla en el rostro evitando la zona alrededor de los ojos
l Deje reposar 15 minutos y luego retírela con una esponjita húmeda
lAplíquese finalmente la loción y crema humectante recomendada por su dermatólogo |
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